II

¿Segunda confesión?

Marukawa Shoten…

Un mes antes del recuerdo atraído por la mente borrascosa de un hombre de ojos marrones…

Un día normal, común y silvestre… Un día lleno de

¡ONODERA… ¿DÓNDE DEMONIOS ESTÁ EL MANUSCRITO?

Lo dejé en tu escritorio…

¿LO DEJASTE DICES? ¡NO MIENTAS, INÚTIL!

Takano-san, con todo el respeto que se merece, deje de fregarme la existencia…

¡INSOLENTE, TE DARÉ UNA TONELADA DE DOCUMENTOS HASTA QUE NECESITES VIVIR AQUÍ PARA TERMINAR DE EDITARLOS!

Francamente nunca va a dejar de atormentarme, ¿cierto…? Lo tiene aplastado con sus asquerosos pies, imbécil… – Ritsu lo miró con fastidio, mezclado con una dosis de lástima.

¿Se acercaba la fecha de entrega y por ello Takano-san estaba como un muerto en vida?

Oh, no, esta vez no.

Esta vez...

¿Eh? – parpadeó, confuso. Luego, sacó de debajo de sus pies el ahora doblado y sucio fólder, cuya carátula le gritaba que era lo que andaba buscando desde la mañana, gracias a la etiqueta que Ritsu le había colocado diligentemente. Por ello, por primera vez en siglos, se sonrojó. Todo Esmeralda se asombró ante este milagro. Incluidos los muñequitos.

Vaya, vaya… ¿será que Takano-san está enamorado? Desde hace un mes está muy distraído, ¿no lo creen? – el comentario inocente de Mino arrancó una risita disimulada de parte de Kisa. Pero Ritsu dirigió automáticamente su mirada hacia su computadora, sin mostrar emoción alguna, más pálido de lo normal. Dos ojos lo observaron con fijeza, y su dueño caminó hacia él.

Onodera – Hatori se le acercó, simulando que le enseñaba un escrito – Hum… ¿te sientes bien?

¿Eh? Sí, Hatori-san, me encuentro bien… Tengo un informe pendiente para Yokozawa-san, por eso estoy un poco estresado – intentó sonreírle. Pero sólo pudo forzar una mueca.

Ya veo – lo miró fijamente – Hoy no traje almuerzo… y por lo que sé tú no sueles alimentarte como deberías…

Es la falta de tiempo…

Esas cosas deben ser tu prioridad, si te mueres afectarías la entrega de las impresiones, nos generarías un trabajo adicional, y te convertirías en un gasto no programado para la empresa – lo deprimió, haciéndolo sentir como un estorbo – En fin, si quieres darle una oportunidad a tu cuerpo de sobrevivir y subsistir… ¿te gustaría acompañarme? Yo invito, pero sólo por ser la primera vez...

¿Eh? – eso era muy extraño. De todos los editores, incluido el idiota de Takano-san, Tori era el menos sociable. Medio turbado, logró sonreírle, agradecido – Gra… gracias. Por… por supuesto… lo acompañaré…

¡Hey, menos conversación y más trabajo! – Takano se acercó a ambos y miró fríamente a Ritsu, luego de casi desintegrar a Hatori con la mirada, quien huyó hacia su lugar –Onodera, supongo que si estás chismeando ya debes tener la propuesta para la nueva programación…

No estaba chismeando, y lamentablemente aún me falta afinar algunos puntos. Pero no te preocupes, se lo entregaré directamente a Yokozawa-san cuando lo termine…

Jum, me lo entregarás primero a mí. No quiero que Takafumi piense que apruebo cualquier – calló al ver la expresión de desconcierto de Ritsu. Y entendió que lo había confundido – Digo, Yokozawa puede

Descuide, se lo entregaré apenas termine para que le dé su visto bueno – fue evidente para todos que a Onodera no le había agradado la familiaridad de su expresión, aunque Kisa y Mino no entendieran aún la razón. Y por segunda vez en el día, Takano se sonrojó… por su propia falta de criterio.

X.X

No conocía este restaurante…

Yo tampoco, al menos hasta hace dos semanas, en que vine con Yoshi… kawa Chiharu a buscar unos materiales para sus bocetos.

Ya veo.

Y – lo observó llevarse a la boca un bocado de su plato con los palillos. Definitivamente Ritsu no debía haber comido decentemente hacía días, porque su plato, que antes había estado repleto, ahora estaba casi vacío, en menos de cinco minutos – nos encontramos de casualidad con Takano-san y Yokozawa – Ritsu casi se atoró, pero supo disimularlo – Los vi… muy ensimismados, revisando unos folletos sobre viajes al extranjero… Creo que están planeando algún viaje de turismo, ¿te ha comentado algo? – esperó en silencio, comiendo con la vista dirigida con disimulo hacia su compañero de mesa.

Ah, no… Jajaja… Su… supongo que ellos se llevan tan bien como para emprender ese tipo de aventuras juntos…

Yo diría que

Hatori-san… ¿por qué me está diciendo esto? – no lo miró. Fijó sus ojos verdes en su vaso. Hatori se tensó levemente. No sabía que Onodera podía ser tan directo (cómo se notaba que no lo conocía…) – Yo… no estoy interesado en saber sobre la vida de Takano-san… y menos sobre su amigo...

Sin embargo, cuando entraste a trabajar a Marukawa, me preguntaste sobre la amistad de esos dos – se sonrojó.

Bueno… es que… yo...

Además, te lo comento porque no pude evitar notar tu expresión ante el comentario de Mino… Hace más de un mes que ustedes no vienen ni juntos ni se retiran a la misma hora… Hum, sin ánimo de ofenderte o ser indiscreto, ¿ha ocurrido algo entre ustedes?

¿Eh? No, es que… yo he tenido unos asuntos que atender… Familiares – al sentir la mirada del otro sobre él, se sonrojó aún más – He estado intentando romper el compromiso arreglado al que mis padres me empujaron desde que soy un niño – Hatori abrió los ojos por completo – Como no había podido solucionarlo hasta ahora, sólo me quedó la opción de regresar a la casa de mis padres para intentar atacar desde dentro…

No quería

Descuide. Aunque no solemos tratarnos mucho, Hatori-san es una de las personas a las que más respeto y en la que más confío. No olvido lo mucho que me ayudó cuando entré en Marukawa…

No lo vuelvas a repetir. Tu habilidad era ya innata aunque no hubieras tenido experiencia previa…

Gracias… Hatori-san, ¿lo sabe, verdad? – su voz sonó tan triste, que al hombre le recordó por un momento al Chiaki que se ponía celoso por culpa de las admiradoras que él tenía. Sintió casi como un deber moral la necesidad de ayudarlo.

Y tú… ¿sabes lo de Yoshikawa y yo… mejor dicho… lo de Yoshino y yo? – Ritsu movió afirmativamente la cabeza – Vaya, creía que lograba disimularlo cuando viene a la oficina…

En persona sí, pero… cuando Yoshikawa-sensei llama por teléfono, sus ojos… brillan. Y sonríe de forma extraña… – Hatori bajó la mirada, divertido ante la expresión de incomodidad de Onodera. Pero lo comprendía. Incluso él mismo se sentía ligeramente nervioso al hablar de sus sentimientos.

Bueno, es inevitable… Tú y Takano-san también se comportan de esa manera cuando están juntos – Ritsu se encogió – No te avergüences. Yo puedo entenderte, también estoy enamorado de otro hombre… Si quieres hablar, te escucho. Y si no, descuida, yo no le contaré esto a nadie.

Confío en usted, Hatori-san, es sólo que… Me siento extraño – se sonrojó – He luchado contra esto por más de diez años y ahora hasta puedo hablarlo con otra persona que no es ni Takano-san ni Yokozawa-san – Hatori frunció el ceño.

¿Acaso él también lo sabe? – empezaba a vislumbrar la razón por la cual el hombre se mostraba siempre tan hosco con el castaño.

Habiendo sido su pareja en el tiempo que estuvimos alejados – alzó la vista hacia el sorprendido Tori. Y sus lágrimas lo conmovieron – entenderá que sabe perfectamente bien sobre lo nuestro… y que me odia más que a nadie en este mundo… De modo que, si lo que dice usted está directamente relacionado con la broma de Mino-san… sin duda ha terminado por reconquistarlo… Ya lo perdí – ocultó su cara entre sus manos. Hatori se sintió impotente, como cuando Chiaki tenía un bloqueo y ni sus caricias lograban quitarle la desesperación.

Sé que lo conoces más tiempo que yo

Desde antes que usted, pero no mejor que usted, y menos que Yokozawa…

De acuerdo. Tú lo conociste siendo un niño. Pero yo de adulto, y me atrevería a decir que es un hombre de decisiones firmes. Te puedo asegurar que él no ha tomado una que deba afectarte de esta manera. Créeme, y piensa más bien en la manera más idónea para terminar con ese compromiso… Imagina que si lo logras, no sólo estarás libre tú, sino que él también se sentirá menos ansioso y presionado…

Hatori-san…

Respecto a Yokozawa, él odia incluso el aire que respira, pero te puedo asegurar que algo bueno debe tener, ya que sólo cosecha éxitos en su carrera, y aún conserva la amistad de nuestro jefe. Takano-san, como debes saber mejor que nadie, es muy selectivo al momento de elegir a sus amistades. Contrólate, Onodera, e intenta relajarte… si sigues así enfermarás y tu rendimiento bajará… Te ayudaré a lograrlo… en retribución a tu discreción… Sólo te pido que pongas un poco más de tu parte.

Ritsu se aferró a esa idea como si se tratara de un salvavidas en medio del mar. Y lo miró, sonrojado y aún con el rostro empapado, pero sonriente.

X.X

Hatori – retrocedió al oír su voz. Ritsu había entrado a los servicios y él se dirigía en ese instante a la oficina, por un pasillo solitario. Evitó sonreír al ver el rostro de su jefe, que definitivamente mostraba una expresión que él a veces solía poner cuando sorprendía a Chiaki hablando de Yanase – Te vi llegar con Onodera…

Hoy no trajimos almuerzo. Tal y como me pidió usted en una ocasión – los ojos marrones lo escudriñaron con fiereza – quise asegurarme de que se alimentara, al menos hoy, correctamente – Takano se relajó. Hatori jamás mentía (mejor dicho, no lo había pescado mintiendo… Hasta ahora).

Ah… Gracias… Onodera… es muy descuidado…

¿Siempre ha sido así? Me comentó que se conocen desde antes de su ingreso a Marukawa – por tercera vez en su vida el rostro de Takano se tiñó de un color rojizo.

Pues… sí. Lo conocí en la escuela, pero íbamos en grados diferentes…

Ya veo. ¿Era igual de gruñón? – Takano-san se puso realmente nervioso ante el interrogatorio. A sus espaldas, Ritsu casi voló hacia la oficina al verlos de lejos.

Pues… no. Era muy… tierno…

Increíble, con lo desagradable que es ahora... Últimamente está más delgado, ¿no cree? – Takano se sonrojó nuevamente y desvió la mirada. Hatori sonrió, complacido al verificar que sí estaba enamorado, pero no del morocho de mirada fría – Sé que no debo meterme, y que si él no fuera responsable y capaz usted no le habría dado el trabajo pero, me parece a mí que debería aconsejarle que se tome las cosas con calma…

Eso hago, pero ya ves que es un terco…

Oh, es cierto, puede llegar a ser demasiado insoportable cuando se obsesiona… Pero yo creo que si el Takano-san de la época estudiantil le habla, él entenderá – esta vez no se sonrojó. Pero se sintió frente a un superior, a alguien de mayor experiencia que estaba presto a brindarle su apoyo desinteresado. No por algo Hatori era mayor que él, pese a ser su subordinado. Igual que Ritsu, decidió confiarle su secreto – Perdóneme por hablar de más…

No te disculpes... Gracias… por tu consejo. Tienes razón, eso haré. Hablaré con Ritsu, lo que menos quiero es que se enferme… – sonrieron.

Gracias. Si me disculpa, estaba planeando salir. Yoshino ya tiene los storyboards…

¿Tan pronto? – lo miró con desconfianza.

Creo que se está esforzando tanto como Onodera, como compensación por las cinco noches sin dormir del último ciclo… Se parecen, ¿sabe? Aun cuando a veces pienso que él no me ama – Takano se asombró al oírlo hablar con tanta naturalidad sobre sus sentimientos – descubro a los días que en verdad ha estado trabajando al doscientos por ciento para que yo esté tranquilo, sin importarle su propia salud… Aunque eso no me libera por completo de mis miedos y celos, ya que no puedo evitar desear oír un te amo… Pero al final comprendo que vale esperar todo el tiempo del mundo para aunque sea sólo ver su sonrisa dirigida a mí… Así no me diga que me ama, me basta con que ambos lo sepamos… Eso es lo más valioso que tengo.

X.X

Aún la broma latía como un gusano en sus oídos… "¿Será que Takano-san está enamorado?"

Si es así… No debo reprochárselo... me he demorado demasiadoCreo que yo habría hecho lo mismo…

¿Con qué? – su voz le ocasionó un pre-infarto. Apoyado contra la pared de entrada a la estación de trenes, lo esperaba, mirándolo de manera diferente. Más humana y menos salvaje, a su parecer.

¡No hagas eso! – logró relajarse – Hablaba conmigo mismo sobre un problema familiar…

Ya veo. Aún es temprano – miró su reloj – Hace una semana descubrí un restaurante bonito, abierto las veinticuatro horas, ¿puedes acompañarme? Y luego te acompañaré yo a la casa de tus padres…

¿Para qué? – empezó a sentirse nervioso. ¿Y si lo invitaba a su próxima boda?

Hay un tema de la revista de este mes que quiero coordinar contigo, pero como se trata de algo que nos permitirá acelerar el trabajo de los editores, pensé que sería mejor conversarlo personalmente, ya he hecho lo propio con Hatori… Sabes que a pesar de tratarlos como a esclavos, no me gusta que se sientan mal. Así es que estoy hablando con cada uno por separado…

Ah… De acuerdo, pero procuremos no demorar mucho… – empezaron a caminar. Ritsu empezaba a imaginar cuál sería dicho restaurante – Ah, ¿te refieres al de adornos chinos y decoración roja y dorada?

No. Está a su espalda, es uno de comida rápida… ¿O prefieres ir al que dices?

No, no, el que dijiste está bien – Quizás a ese vas solamente con YokozawaNo quiero que nos comparesNo lo soportaría.

X.X

Como siempre que estaban fuera del trabajo, el silencio fue el amo y señor hasta que realizaron el pedido. Una vez se quedaron solos, esperando que les trajeran los emparedados, fue el mayor, como siempre, el primero en hablar. Y lo hizo, empleando en verdad el tono de un amigo, y no de un jefe. Y menos el de un amante.

¿Cómo va tu proceso de edición?

Ah, bien. Ya he acabado con el más importante, como debes recordar. Y ahora empezaré con el de Motou-sensei.

Y yo pensaba, como recuerdas, cederte a Kaitou-sensei. Pero después de pensarlo mucho, he decidido no hacerlo – Onodera palideció.

¿Por qué, he hecho algo malo… he ocasionado algún problema… Yokozawa-san se ha quejado por alguno de mis informes…? ¿O te estás vengando por mi resistencia? – se sonrojó por su propio comentario.

Jamás haría lo último, y lo sabes perfectamente bien… Yokozawa, aunque no lo diga, admira y valora tu trabajo, porque es casi perfecto. Y por supuesto que no has hecho algo malo. No creas que porque en ocasiones logro confundir las cosas, no puedo llegar a ser lo suficientemente objetivo como para valorar tu desempeño. Por algo no estás ahora en la misma posición de Hatori, para mí y para el resto – el otro se relajó. Y sintió un pequeño calorcito extendiéndose desde su corazón hasta el resto de su cuerpo – Lo que ocurre… y lamento tener que mezclar una vez más las cosas… es que todo este asunto de tu familia, tu novia y el trabajo, sumado a mi falta total de prudencia, debo reconocer, te están llevando a una muerte segura. Y no puedo permitirlo – trajeron su pedido – Gracias – nuevamente el silencio llegó cuando el mozo se retiró.

Yo… sé que no me estoy alimentando apropiadamente…

Hatori me ha dicho que NO te estás alimentando – Ritsu tragó saliva.

Lo hago cuando estoy en casa de mis padres…

No mientas. Las veces que he ido a espiarte he visto que en cuanto se menciona el asunto de tu boda te levantas y te vas a tu cuarto sin haber probado bocado – lo miró horrorizado – Hey, ¿acaso tú también no me espiabas en la época del colegio? Tengo todo el derecho de vigilarte – Ritsu se controló lo suficiente para no lanzarle el azucarero – Como has decidido alejarte de mí por completo, no había podido comprobar si almorzabas o no – bajó la mirada y la voz – Ritsu yo… lo siento.

¿Lo sientes? – frunció el ceño – Para empezar, ¿por qué deberías sentirlo?

Porque, aunque digas lo contrario – bajó la mirada, sorprendiéndolo una vez más con su sonrojo – sé que lo de tu familia y tu novia es en parte por mí… Yo no tenía derecho a obligarte a romper ese compromiso… Y quizás estás haciendo esto y luego te arrepientas…

La mente de Ritsu voló nuevamente hacia la broma de Mino-san… "¿Será que Takano-san está enamorado?" Si era así… ¿le decía eso porque él había decidido ya con quién quedarse?

No… no lo hago por ti… Yo quiero estar libre de algo que no elegí para mí – volteó la cara – Y, si en determinado caso tú y Yokozawa-san deciden casarse, obviamente ni siquiera pienses en invitarme… no tengo dinero ni para el viaje ni para el regalo – habló casi sin pensar en sus propias palabras. Sólo cuando volteó a verlo, molesto, notó su expresión de incredulidad – ¿Q… qué?

¿Quién demonios te ha dicho semejante barbaridad?

Pues… ¿acaso no planeas viajar con él al extranjero? – iba a matar a Hatori o a Yokozawa, cualquiera que hubiera abierto la bocota… O mejor a ambos, por si las dudas.

Lo que tenga que hacer con él no es de incumbencia de nadie, incluyéndote. Y no tiene nada que ver con mis sentimientos… ¿Qué debo hacer – se inclinó por encima de la mesa y empleó un volumen de voz adecuado para que sólo Ritsu lo oyera – para que entiendas que sólo te amo a ti? – se miraron a los ojos. Ritsu se sonrojó levemente, como una novia ante el piropo de su amor.

Si es así, entonces déjame hacer las cosas a mi manera… ¿No dijiste que querías que aprenda de tu autora? Quizás con ella pueda al fin entender la totalidad de los mangas Shōjo, y termine de gustarme esto de ser editor del género...

Sólo si prometes almorzar todos los días. O al menos desayunar bien…

Ya he quedado con Hatori-san en almorzar juntos en el restaurante…

¿Y el desayuno…? Es la comida más importante del día – Ritsu apretó los puños. Le estaba colmando la paciencia – Si no tienes algo en el estómago, pue

Arg, ¡si quieres desayunamos juntos una hora antes! – Takano casi explota de felicidad.

¿Lo dices en serio…?

Si con eso te callas y me dejas en paz, puedo pasar el martirio…

¡Perfecto! – poco le faltó para aplaudir. Ritsu se bebió su refresco para evitar sonreírle – Hum… ¿te puedo ir a recoger a tu casa?

Ni lo pienses… Tirarías a la basura todo mi avance…

De acuerdo. Te esperaré aquí todos los días a las ocho de la mañana…

¿Tan temprano? – y él que deseaba descansar.

Si es a esa hora… tendremos mucho más tiempo para poder estar juntos sin la presión del trabajo – para su mal, Ritsu no pudo evitar sonreír, avergonzado, pero al mismo tiempo feliz, mientras comía. Takano lo notó, y casi se lanzó hacia adelante para abrazarlo. Pero no quería malograr el momento – Ritsu…

¿Mmm?

¿De verdad quieres editar a Kaitou-sensei?

Sí.

En ese caso, ¿te parece si la editamos juntos? – se miraron. Y el movimiento afirmativo del sonrojado Ritsu le supo a un masaje directo al corazón.

X.X

La calle estaba solitaria, y esa fue la única razón por la cual Ritsu le permitió tomarlo de la mano. Esa noche, todo se sentía muy extraño. Takano-san no había intentado ni siquiera besarlo, y menos había sugerido secuestrarlo en su departamento. Simplemente habían hablado de trabajo, le había hecho prometer que no se suicidaría mediante la inanición, habían quedado, increíblemente, en compartir todos los días el desayuno, y, lo más importante, le había vuelto a decir que lo amaba. Pero él… ¿qué cosa había hecho por Takano-san?

Ciertamente no decirle lo que tanto deseaba escuchar. Eso no se encontraba ni se encontraría nunca entre sus alternativas de corto y mediano plazo. Pero… ¿y a largo plazo…? ¿Podría
Takano-san seguir esperando hasta el final de su vida…? ¿Podía Ritsu ser tan cruel?

Sin ser consciente de ello, apretó con más fuerza la mano que sostenía la suya, como si temiera que lo soltaran. Takano, al sentir el apretón, lo miró de reojo, sorprendido. Pero al verlo tan sumido en sus pensamientos, no dijo nada. Sólo le correspondió y continuaron caminando, en silencio. Un silencio que esta vez, no era opresivo. Era un silencio compartido.

Llegamos – aún faltaba una cuadra, pero ya se lograba distinguir la imponente casa – Supongo… que sólo puedo llegar hasta aquí…

No me importaría que fueras más lejos… pero quiero hacer las cosas bien para lograr mi libertad – se soltaron – Takano-san, mañana estaré a las ocho donde dijimos, igual, quien llegue antes, puede esperar al otro, ¿cierto? Por favor – le entregó la llave de su departamento – ¿tú… podrías llevarme un poco de mi ropa de invierno? Cada vez hace más frío y sólo traje un par de abrigos…

¿Por qué no los buscamos juntos mañana? Al final de cuentas tendremos tiempo de sobra…

Disculparás que lo diga, pero no confío en ti – como el otro sonrió divertido, agregó, elevando la voz – Jum, idiota… ¡deja de reírte!

Te amo – se miraron a los ojos. Al fin Ritsu podía soportar esos ojos marrones – Y… quiero darte sólo un beso… ¿puedo? – Ritsu dio un respingo y bajó la mirada – Han sido cuatro semanas… Sólo eso, lo juro…

Siempre diciendo cosas impropias, fuera de lugar y momento… ¿Qué te hace suponer que consentiré esa atrocidad…?

Por favor… Sólo uno…

Cállate – no lo miró. Pero se volteó y caminó hacia una calle que estaba a oscuras – Ven – él lo siguió, aún sorprendido por su buena suerte.

Cuando estuvieron ocultos tras un pequeño arbusto, volteó. Pero no alzó la vista. Señal de que hasta ahí llegaba su apertura. Takano-san entendió a la perfección la indirecta. Y sonrió en medio del beso al notar las manos del joven sobre su abrigo, a la altura de su corazón.

Buenas noches – pero cuando la cosa prometía algo más que un beso, cuando Takano-san empezaba a evaluar en su mente de qué manera podía convencerlo para irse de ahí hacia un lugar menos… expuesto, tuvieron que separarse a la fuerza, al oír la voz de una de las personas que menos deseaban encontrar en su camino – Ricchan, espero no interrumpirlos...

An… An-chan – al pobre Onodera se le cayó el alma a los pies. Pero la mano de
Takano-san logró reanimarlo antes de que se desmayara.

Buenas noches, señorita. Veo que al fin logró enterarse de la verdad – ambas miradas se desafiaron. Pese a la bella ternura de su rostro, la joven no cedió – Creo que ya debe suponer quién soy…

Claro. El patán que le rompió el corazón – fue el turno del mayor para sufrir un pequeño mareo – Porque es la única manera en que explico que algo como lo de ustedes pueda haber concluido con Ricchan rehuyéndole al amor – logró respirar nuevamente. Ya empezaba a temer que Ritsu lo hubiera dibujado ante el resto como un desgraciado.

An-chan, vamos a casa, por favor – Ritsu se soltó con delicadeza y caminó hacia ella, sonrojado, pero serio – Supongo… que entenderás que

¿Eres feliz con él y por eso no deseas seguir con el compromiso?

…esto es algo que debo hablar yo con mis padres. Supongo que cuento con tu discreción – no lo había afirmado, ni lo había negado. Señal, para Takano-san, cien por ciento positiva.

Ya veremos… Vamos – lo tomó de la mano, para fastidio del morocho – Ah, tú – volteó, desafiante – Como acabas de oír, Ritsu y yo tenemos un compromiso… Su familia me ama como a una hija… ¿crees que contigo pasaría lo mismo? ¿Eres capaz acaso de darles un heredero? – Onodera la escuchaba horrorizado, viendo cómo poco a poco la palidez de Takano se intensificaba y su cuerpo parecía contraerse – La editorial es una propiedad de herencia, ¿quieres que se pierda cuando Ricchan muera, tan poco valoras su posesión?

Yo

Ríndete. Esto es un amorío de niñez, un amorío que desaparecerá en el tiempo como un mal sueño… Ya eres un adulto… Piensa en él, deja de ser egoísta – Takano ya iba a marcharse, derrotado, decidido a perder la consciencia en alguna taberna. Pero se detuvo, cuando algo impensable ocurrió.

¡Basta, An-chan! ¡El que no sea natural no quiere decir que no exista! – ambos lo miraron con espanto. Ritsu estaba rojo de la furia, y se había soltado con brusquedad de la mano de la joven – Para que lo sepas, estoy enamorado de él desde hace más de diez años – parecía no ser consciente de sus palabras debido a la ira – Ambos sabemos todo lo que dices… ¡pero aunque seas tú la que tiene un compromiso conmigo, no puedes evitar que mi corazón esté atado al suyo, así es que deja de decidirlo todo… DEJA DE SER TAN MOLESTA Y EGOÍSTA! – se fue corriendo rumbo a su casa, dejando a dos personas con la mente en blanco.

Ya veo – ella fue la primera en hablar – Lo has embrujado…

Él me embrujó primero… Con esta brutal manera de expresarse – suspiró – Supongo que cuenta como una segunda declaración… aunque lo hayas malogrado con tu presencia, mocosa…

¿Cómo te atreves? – parecía querer golpearlo.

Asegúrate de que cene, por favor – pero él habló casi con indiferencia hacia ella, pero suplicando por la salud de Ritsu. Y eso la turbó – En la oficina, Hatori, un compañero, lo hará almorzar todos los días. Y yo, voy a desayunar con él todas las mañanas. Es probable, que lo conozcas más tiempo que yo, así es que sabes que puede estresarse con facilidad ante cualquier tontería… Está muy flaco, nunca lo había visto tan desmejorado como ahora – ella no pudo evitar percatarse de lo mucho que el joven se preocupaba por su prometido – Si algo le pasara, yo me moriría, esta vez sí por completo… Quizás eso te alegraría la vida… pero el precio sería muy alto.

¿Puedo saber… por qué se separaron?

Preferiría que te quedes con la idea de que soy un patán – sonrieron. Para ser dos seres que luchaban por la misma persona, esta acción fue desconcertante – Lo amo, de manera diferente a la tuya, pero lo amo. Quizás, al final, ni tú ni yo seamos quien elija. Pero al menos creo que deberíamos esforzarnos por mantenerlo vivo en este mundo, ¿no crees?

Eres muy maduro para ser un patán… Ahora entiendo por qué te ama – él abrió los ojos por completo. Y no pudo evitar llorar de felicidad al oírla, sonriendo con dulzura – Oye, idiota, ¿por qué lloras?

Olvídalo… no lo entenderías… ¿Aliados? – extendió su mano.

Ufff… Aunque eres realmente molesto… – la estrechó, sellando el pacto.

Ritsu los observaba desde la ventana de su habitación, rojo como un tomate. Imaginaba, por la expresión de Takano-san, que estaba hablando de sus sentimientos.

Cavé mi propia tumba. Aunque se lo dije a An-chan… debes haberlo tomado como una declaración…

Se estremeció al pensar lo que le esperaba. Pero al recordar el beso, sonrió con ternura. En verdad, estaba enamorado de ese idiota.