Finalmente el nuevo capítulo está listo. Les recuerdo que las respuestas a sus reviews las subo más o menos al mismo tiempo, horas más horas menos por aquello de la edición y subida del video, a mi canal de YouTube "Odette Vilandra Fanfiction". Cuando el video está listo al igual que cada actualización de fic lo anuncio por mis redes sociales en especial en mi página de facebook "Vilandra y Odette".

Los primeros 8 reviews ya los había contestado por video el mes de diciembre, pero el video que será subido a YouTube junto con éste capítulo respondo a los reviews de Ale, Nany, Lector Shenlong, Shantal Susuki, Nicole Flores y Natacha.


Capítulo 2

Hallazgos

-¿Y bien? ¿Qué es ese gran descubrimiento? ¡Hablen ya mocosos! Y por su bien, ¡Espero que valga la pena!- dijo Vegeta, impaciente por saber lo que su hijo y sobrinos encontraron en aquella misión –Si es algo en verdad valioso, quizá Vilandra y yo tengamos un poco de misericordia con ustedes y me refiero claro, a ti Príncipe Trunks y Príncipe Dahda, por dejar su misión antes de tiempo e irse con sus primos sin notificarme- agregó el rey con un malicioso tono de voz, observando a su sobrino y primogénito como si fueran presas, y él era un lobo hambriento.

Desde el puente de mando de la nave imperial Odette II, la conferencia holográfica entre el palacio imperial de Vegetasei y los príncipes se llevaba a cabo; Trunks y Dahda tragaron saliva, ambos nerviosos de enfrentarse a sus respectivos padres al volver a casa, pues ninguno resultaba precisamente piadoso en cuanto a castigos y disciplina se trataba.

–Si, éste…- Trunks se aclaró la garganta, tratando de ganar compostura –estamos seguros que lo encontraràn bastante interesante- sin decir más, insertó el chip en la consola de la nave y presionó un botón blanco.

En la sala de control del Palacio Imperial, Vegeta en compañía de Bulma, Bardock, Sullión, Odette, Zorn, Lord Vegeta (anterior rey de los saiyajin), Brássica, Vilandra con Carrote en brazos, Gokú, Kratos, Tárria y Bra; observaron sorprendidos a través de una proyección holográfica la grabación de seguridad de la embajada saiyajin en Deggial.

El video mostraba una primera explosión sobre la entrada frontal del palacete que alguna vez fue la cede de la cancillería del Imperio saiyajin, dicha explosión fue sucedida por tres explosiones más en las zonas laterales y posteriores respectivamente. Los guardias eran abatidos uno a uno a manos de seres de aspecto humanoide con largas y delgadas colas, cubiertos totalmente de un traje de látex negro que también les cubría el rostro dejando a la vista únicamente sus ojos amarillos, como si de ninjas se tratara.

Todos atestiguaron el momento en el cual, uno de los guardias ya herido logró arrancar un trozo de la máscara de uno de aquellos seres, revelando una piel escamosa de un matiz anaranjado o quizá amarillo dorado, pues no se lograba distinguir con exactitud a simple vista. Contemplaron el modo en que aquellos seres se esfumaban delante de los guardias como si fueran bruma, reapareciendo detrás de ellos y aniquilándolos con facilidad. Tras unos segundos de batalla, pudieron observar con claridad el instante en que aquel ser cuya prenda había sido rasgada por el guardia herido, se aproximaba a una de las cámaras; su piel parecía dura a la visa y estaba cubierta de escamas… Y entonces su imagen se dejó de ver, pues fue el momento en que destruyó la cámara.

Las últimas imágenes de la grabación, mostraba a los invasores acercándose a gran velocidad a la oficina del canciller antes de que el video se cortara de tajo; fue en ese momento que el canciller salvó aquel chip de las cámaras de seguridad para evitar que fuera destruido como había sucedido en los otros planetas.

En Vegetasei, Bulma movió su silla hacia uno de los lados la sala de control de mando central del imperio y comenzó a teclear datos en la computadora.

-Por cierto- dijo Vegeta IV –al parecer uno de los guardias pudo herir a uno de ellos, Dahda pudo encontrar una muestra de baba o… sangre o lo que sea esa cosa- dijo con asco mientras el joven príncipe de 13 años sostenía un tubo de ensayo con una sustancia gelatinosa color azul verdoso.

Al escuchar eso, Bulma casi se trepa encima de la consola donde la conferencia holográfica era proyectada –¡Bien hecho chicos! ¡Con esa muestra podremos encontrar a quien está atacando las colonias!-

Vegeta se quedó pensativo –Regresen al Planeta Vegeta inmediatamente-

-¡Si, majestad!- exclamaron los 4 príncipes al unísono.

Gokú se levantó de su asiento –Será mejor que vaya por ellos, no hay tiempo que perder- dijo antes de desaparecer.

-¿Tú qué dices, Vegeta?- preguntó Odette al tiempo que, por debajo de la mesa y sin que nadie se percatara de ello, apretaba la mano de su esposo quien estaba sentado a su lado.

El rey observaba las imágenes del video de seguridad, que se repetían una y otra vez en el proyector holográfico –¿Que qué digo? ¡Hmp! Digo que no puedo esperar a descubrir a esas sabandijas- golpeó la mesa con un puño –¡Van a pagar el haberse metido con el Rey de los Saiyajin!-

-Tú y mi papá van a vencerlos, ¿Verdad, tío Vegeta?- preguntó la pequeña Carrote con una grande e inocente sonrisa.

Vegeta esbozó su ya clásica sonrisa a medias al tiempo que cruzaba los brazos –No necesito a tu padre para acabar con esos insectos, pero quizá le permita encargarse de uno o dos si es que estoy de muy buen humor-

-Creo que primero debemos esperar a descubrir quiénes son nuestros enemigos y entonces sí trazar algún plan de acción, en especial ver si podemos arreglar esto por la vía diplomática- dijo Brássica, quien al ser madre de los reyes saiyajin, era de las pocas personas que podían hablarles de ese modo.

-Madre- intervino Vilandra mientras dejaba a su hija en el piso –Creo que en este punto, la diplomacia ya no tiene ningún caso de ser considerada-

-Vilandra tiene razón- dijo Lord Vegeta (ex rey).

-Extrañamente- se logró escuchar la voz de Bra –abuela, yo coincido con mi papá y con mi tía Vilandra- se mordió el labio inferior al recordar las dantescas imágenes de aquella misión la cual, hacía poco había regresado –Sean quienes sean los causantes de esto, no creo que quieran dialogar… es claro que desean exterminarnos- dijo con voz sombría.

Fue justo en ese instante en que Gokú reapareció en la sala de mando Imperial, acompañado por su hijo, además de sus 3 sobrinos –¡Listo! Ya estamos todos aquí- exclamó el príncipe consorte y General del ejército saiyajin mientras el segundo de sus vástagos intentaba colocarse detrás de él, intentando evadir a su madre quien lo observaba de modo amenazante.

Feliz por tener a su primogénito de regreso en casa, a Bulma poco le importó el protocolo o quién estaba presente en esa habitación, sin pensarlo dos veces corrió a abrazar a tu hijo –¡Trunks! Me alegra que estés bien-

-Mamá, no tenías nada de qué preocuparte-

-Pero pronto lo tendrá- interrumpió Vegeta, acercándose amenazante a su primogénito –¡Príncipe Trunks! En este momento quiero que me expliques, si a ti- volteó a ver a su sobrino, quien seguía intentando, sin lograrlo, esconderse de la acusadora mirada de su madre –Y a ti, Príncipe Dahda, los enviaron de misión al Planeta Görk, ¡¿Qué diablos hacían en Deggial?!- observó con malicia a su hijo –Tienes 3 segundos para dar una buena explicación, entonces comenzará tu castigo por haber desobedecido las órdenes que tu Rey te asigna-

-Lo mismo digo, Dahda- dijo Vilandra quien, desde su asiento, le dirigía miradas asesinas a su hijo de 13 años.

-¡Si! Eh… verás papá… quiero decir… Majestad… lo de Görk fue demasiado rápido, todo estaba destruido, todos muertos, no habían pistas… creímos que seríamos de mayor utilidad ayudando a Sarah y Vegeta (IV) en Deggial-

-¡Hmp!- Vegeta dio media vuelta, y hubo un silencio general por unos segudos.

-Vegeta, no seas tan duro además, recuerda que por fin hay pistas de los atacantes- intervino Goku.

-¡Por cierto!- exclamó Bulma, dirigiéndose rápidamente con su sobrino –Dahda, ¿Tienes la muestra que nos mostró Vegeta (IV) en el holograma?-

El joven príncipe asintió, sacando el tubo de ensayo de sus ropas –Aquí tienes, tía-

-¡Dahda, Trunks!- exclamó Vegeta, atrayendo la atención de todos los presentes –Los veré en la cámara de gravedad en una hora- volteó a ver a su mujer, quien sólo asintió la cabeza al entender la petición silenciosa del rey de los saiyajin de analizar las muestras.

-Mami- dijo la pequeña Carrote –¿Puedo ir a jugar con Kensai?-

-Está bien, ve, pero será mejor que ambos estén a tiempo para la cena- dijo con firmeza, pero suavizando su mirada. En respuesta, la pequeña sonrió, y se retiró del lugar.

-Tendremos que esperar hasta que las evidencias encontradas sean analizadas- dijo Odette, quien volteó a ver al esposo de su sobrina, y también a quien en el pasado fuera consejero de su padre –Kratos, quiero que se desplieguen elementos para reforzar la seguridad en las colonias; Sullión, como Cónsul de Asuntos Coloniales, debes informar a todos los cancilleres sobre estos ataques, que refuercen las medidas de seguridad al extremo y activen los escudos alrededor de cada Planeta- se levantó de su asiento, y caminó en dirección a sus hijos –No quiero perder una sola colonia más-

-Como ordene, majestad- dijo Sullión, haciendo una reverencia.

Vegeta no hacía sino observar el video que se reproducía una y otra vez en el proyector holográfico mientras tamborileaba sus dedos sobre sus brazos cruzados –Aguardaremos entonces los resultados- dijo, para entonces levantarse de su asiento y salir de aquella sala.

Mientras todo eso se suscitaba en Vegetasei, en otro planeta, en otro universo, un joven semisaiyan se encontraba en compañía de su prometida –¿Cómo ves, Gohan? Creo que ésta isla sería perfecta, además de ser lo suficientemente retirada para que los curiosos no puedan acercarse… tú sabes, por si pasan… situaciones-

-Tienes razón, Videl, conociendo a mi papá y el señor Vegeta- comenzó a reír nerviosamente, quedándose pensativo –oye, he tenido en mente invitar también a- suspiró –mis hermanos y mi abuelo, finalmente Tarja nos invitó a su boda hace años y a pesar de lo confusa que es la situación, el imperio me ha apoyado bastante- era difícil para el joven el llamar hermanos a los hijos de Vilandra, pues a la vez lo eran y a la vez no, aunque él realmente los apreciara como hermanos, era confuso referirse a ellos de ese modo.

Ante eso, Videl se quedó pensativa –tienes razón, la verdad me olvidé por completo de ellos- suspiró y tomó una libreta color lavanda que tenía en una mesita –supongo que la lista de invitados va a crecer considerablemente- sonrió.

Ambos jóvenes continuaron concentrados en los preparativos de su próximo enlace matrimonial, que se celebraría dentro de algunos meses.

Mientras tanto en los cuarteles generales del ejército saiyajin, una pequeña princesa observaba desde una prudente distancia a un grupo de niños pequeños de 5 años se encontraban formados, atentos a uno de los generales quien les dirigía unas palabras antes de finalizar el entrenamiento del día. Una vez que el general terminó de hablar y permitió que los pequeños se retiraran, la niña se acercó a uno de ellos –¡Kensai!-

-¡Carry! ¿Qué haces aquí?- respondió el pequeño saiyan, sonriendo al ver a su amiga.

-Vine por ti, mi mamá dijo que podíamos jugar si llegamos a tiempo para cenar-

El pequeño sonrió ante ello –¡Perfecto! ¡Sé a dónde podemos ir!- dijo mientras apretaba sus puños con emoción.

-¿Ah sí? ¿A dónde? Le prometí a mi mamá que llegaríamos a tiempo para cenar- hizo un puchero –y sabes que no es buena idea hacer enojar a mi mamá-

-Confía en mí, Carry, volveremos a tiempo al palacio- comenzó a levitar –¡Sígueme!- emprendió el vuelo rápidamente.

-¡Kensai! ¡Espérame!- exclamó la pequeña Carrote, quien también despegó para seguir a su amigo.

Ambos pequeños volaron hasta salir un poco de los límites de la metrópoli de Vegetasei, a pocos kilómetros se podía observar un área boscosa –¡Por ahí!- indicó el pequeño, comenzando entonces a descender seguido por su compañera.

Finalmente, los niños aterrizaron en un claro, rodeado de árboles exóticos y algunos arbustos con flores multicolores. La pequeña Carrote sólo podía mirar a su alrededor, totalmente absorta por la belleza del sitio –¡Éste lugar es fantástico!-

-Espera aquí- dijo el pequeño mientras levitaba, perdiéndose de vista y reapareciendo a los pocos segundos frente a su amiga, ofreciéndole un fruto parecido a una toronja (o pomelo) de color morado –no sé qué sea ésta cosa, pero es delicioso- dijo mientras le daba un mordisco a otro fruto igual que tomó para él.

La pequeña tomó el fruto, observándolo con recelo –mi abuela Brássica siempre nos dice que no debemos comer cosas desconocidas-

-Confía en mí- dijo con la boca llena, para entonces pasar el bocado –Ya lo he comido antes y es seguro- se sonrojó –nunca te daría ni haría nada que pudiera dañarte Carry… yo… yo siempre voy a protegerte-

La pequeña se sonrojó al tiempo que sonreía –¿De verdad?-

El pequeño se arrodilló solemnemente ante la pequeña, al tiempo que llevaba su puño derecho a la altura de su corazón –dedicaré mi vida a protegerte, Carry- sacudió su cabeza –Princesa Carrote- decía mientras su rostro estaba totalmente rojo, y una nerviosa sonrisa se dibujaba en sus labios.

-Kensai, sabes que me gusta que me digas Carry- sonrió mientras continuaba sonrojada ante el gesto de su mejor amigo.

El niño se incorporó, acercándose a la pequeña -siempre voy a cuidarte Carry, lo juro por mi honor de saiyajin-

La pequeña sonrió, y observó al cielo –¡Ya es tarde! Kensai, ¡Debemos darnos prisa!- dijo para entonces comenzar a levitar –¡Vámonos!-

Los dos niños volaron tan rápido como les era posible a un par de saiyajines de clase alta de tan sól años respectivamente, hasta llegar al palacio real done, afortunadamente para ellos, la familia real apenas iba en camino al gran comedor para así reunirse a cenar.

Quizá las circunstancias no eran las mejores, pues la amenaza a su gran imperio continuaba, quizá mientras ellos comían, bebían y platicaban, otro escuadrón de la muerte estaba por invadir y exterminar otra de sus colonias. Pero por primera vez desde que los ataques comenzaron, la familia real estaba completa y además por fin tenían una pista del enemigo, sólo era cuestión de tiempo para poder conocer su identidad.

Después de cenar, la familia real se retiró, cada quien ya sea a su respectiva habitación, otros a los jardines o alguna otra área del palacio, etc. La reina madre caminó detrás de los dos más pequeños -Kensai, ¿Puedes venir?- dijo con voz firme pero cálida.

-Ahora vengo- dijo el niño a Carrote, su amiga inseparable para entonces dirigirse con Brássica -¿Si, alteza?-

La saiyajin madura lo observó con una sonrisa –me recuerdas mucho a tu padre, aunque tienes los ojos de tu madre- alborotó el cabello del pequeño -escucha Kensai, sé que he estado ausente desde que comenzaron los ataques, pero aún así espero que hayas sido un pequeño responsable y no hayas dejado tus lecciones-

El niño tragó saliva –bueno, alteza... sí he estado estudiando... pero usted sabe, el entrenamiento...-

Brássica cruzó los brazos –Kensai, ya lo hemos hablado, el entrenamiento físico es importante, pero también el aprendizaje intelectual, mi hijo, el Rey Vegeta, es el genio y gran líder que es gracias al esfuerzo que puso en su entrenamiento tanto en batalla como en los estudios, ¿No quisieras ser un poderoso guerrero y gran estratega como el Rey?-

Con una gran sonrisa en el rostro, el pequeño asintió con la cabeza –¡Si! ¡Quiero ser tan fuerte como el Rey Vegeta! Si soy tan fuerte como él, voy a poder proteger siempre a Carry- se tapó la boca con ambas manos.

Brássica intentó contener la risa, enternecida por la inocencia de su protegido –bien, mañana después de tu entrenamiento en los cuarteles te veré en la biblioteca- levantó la mirada, observando a la más pequeña de sus nietos quien aguardaba que su abuela desocupara a su mejor amigo para poder ir a jugar y comer golosinas –por ahora ve y juega con Carrote, diviértanse- como respuesta obtuvo un asentimiento de cabeza por parte del pequeño. Se quedó observando a los dos niños. Recordó entonces a los padres del pequeño Kensai, dos saiyajin de la nobleza quienes siempre fueron leales a la corona y que fallecieron en una misión apenas un año atrás, desde entonces, la madre del Rey de los saiyajin se había encargado de educar y proteger al pequeño que había quedado huérfano como si fuera su propio hijo.

En otro lugar del palacio imperial, Bulma caminaba por los pasillos hasta llegar a la sala del trono, ingresando por una entrada lateral que sólo la familia real y personas muy allegadas y de confianza de los reyes conocían. A esas horas el lugar estaba completamente vacío, excepto por el gobernante de aquel vasto imperio -sabía que iba a encontrarte aquí- dijo ella al tiempo que subía la escalinata para llegar a donde su esposo se encontraba pensativo, con una pierna flexionada sobre la otra y sus dedos tamborileando sobre el descansabrazos del trono.

-Mujer, Hablas como si fuera difícil saber dónde estoy- sonrió con malicia.

La princesa de cabellos azules se acercó al trono, y cuando su esposo adivinó el pensamiento de ella y descruzó la pierna, ella procedió a sentarse en el regazo del rey, rodeando el cuello de éste con sus brazos –pronto descubriremos quiénes son los enemigos- sonrió con malicia –y podrás darles una paliza-

Vegeta rodeó la cintura de su esposa –Quien sea que esté detrás de éstos ataques en verdad, ¡No tienen idea de con quién se están metiendo!- apretó uno de sus puños -acabaré con ellos, ¡Abriré sus cuellos y me bañaré en su sangre!- decía con sadismo.

Bulma hizo una mueca, a pesar de tener tantos años de casada con el monarca y de vivir rodeada de saiyajines y la cultura de los mismos, a veces era extraño para ella el escuchar ciertas expresiones –Vegeta, sé que no es precisamente una de tus virtudes, pero debes ser paciente, ya estamos cerca de descubrir quiénes son los atacantes-

-¡Hmp!- volteó el rosto –He sido demasiado paciente en este asunto, mujer-

Bulma tomó el rostro de su esposo entre sus manos –lo sé- sonrió con dulzura –Pronto esto no será más que un mal sueño- lo besó con ternura.

Vegeta la sentó a horcajadas sobre él -el mal sueño lo tendrán ellos- dijo, para entonces besarla profunda y pasionalmente.

-Tengo qué volver al laborato...-

Sus labios volvieron a reclamar los de su mujer, interrumpiéndola -Hemos esperado ya mucho por esos resultados, podemos esperar otro poco- volvió a besarla fogosamente. A pesar de tener más de 20 años juntos la seguía deseando como al principio, cuando provocaba a propósito el enojo de ella para despertar ese lado agresivo que siempre lo había excitado.

En otro lado del palacio, un joven príncipe se encontraba en uno de los balcones, contemplando el cielo nocturno –¿Pensando en expandir el imperio?- dijo Zorn, aproximándose a su primogénito.

Vegeta IV volteó al escuchar a su progenitor –¡Papá!- sonrió con malicia –Quiero recuperar las colonias perdidas y si, expandir el imperio, ¡Que sea tan grande como la Sociedad de Comercio interplanetario lo fue!-

Zorn posó su mano en el hombro del joven –No es muy bueno que tomes a Freezer como ejemplo, Vegeta, aunque debo felicitar tu determinación, hijo-

-Si yo fuera el rey...-

-No lo eres, Vegeta- interrumpió Zorn –Tu tío Vegeta es el rey, y tu primo Trunks será el futuro rey-

El joven estrechó la mirada, admiraba a su tío, y su primo era prácticamente su hermano, haría lo que fuera por ellos así como por cualquier miembro de su familia, pero era una realidad que el príncipe tenía aspiraciones –¡Lo sé, padre!- apretó un puño -¡Yo debería ser el rey! Soy más dedicado que Trunks y yo si soy...- se calló de pronto, pues en realidad no quería decir algo despectivo en contra del príncipe de cabellos lilas.

-Tú si eres ¿Qué, Vegeta?- se cruzó de brazos -¿Un saiyajin de sangre pura? ¿Eso quisiste decir?-

El joven desvió la mirada –no quise decirlo así, padre-

Zorn se acercó al balcón, fijando su mirada en una estrella –escucha, Vegeta, eres un gran líder, un gran estratega y tu poder es inmenso, eres muy importante para el imperio y cuando tu primo se convierta en rey, necesitará que estés a su lado. Un saiyajin no puede con el peso de la corona él sólo, por eso existen los consejeros, ministros- volteó en dirección a donde se encontraban las habitaciones de la familia real, siendo una de ellas la que compartía con su mujer –reinas- sonrió -tú ayudarás a Trunks a llevar la corona cuando el tiempo llegue. Yo he tenido el honor de servir a dos reyes, primero tu abuelo y ahora tu tío, es realmente un privilegio y un día, tú tendrás ese privilegio también, Trunks va a necesitarte, Vegeta-

-Si, papá- dijo con resignación, aún no muy contento al escuchar lo que sería su destino a la sombra de su primo. No estaba muy feliz con ello, pero quizá ser alguien cercano al rey era mil veces mejor que no ser nada ni nadie además, jamás se atrevería a dañar a ningún miembro de su familia.

-Iré con tu madre, te veré mañana, Vegeta- su hijo asintió con la cabeza a modo de despedida, y entonces voló para llegar más rápido a su recámara por la terraza de la misma.

Al día siguiente en otra dimensión (El universo canon), Bulma se había levantado, no tan temprano como Vegeta quien desde temprana hora estaba en su adorada cámara de gravedad. La científico preparó un café y se disponía a ir al laboratorio, cuando alguien llegó a la Corporación Cápsula. Luego de que esa persona se registrara en recepción, y que la científico haya dado su autorización para que ingresara, aguardó por su visitante quien no tardó en llegar a la sala de estar -¡Gohan! ¡Qué bueno verte!-

-Buenos días Bulma-

-No he tenido oportunidad de hablar bien contigo, ¡Felicidades por tu próxima boda! Me da mucho gusto por ti y por Videl- sonrió.

El joven se llevó la mano detrás de la cabeza –muchas gracias, Bulma- dijo sonrojado –¡Por cierto! Necesito pedirte un favor-

-¡Si claro! Lo que necesites- respondió ella, observándolo con curiosidad.

-¿Tienes el portal dimensional? Necesito ir a Vegetasei-

-Si claro- contestó ella, dejando la taza de café con el logo de la Corporación cápsula sobre un mueble –Lo tengo en mi laboratorio, estaba pensando en ir uno de estos días- comenzó a reír entre dientes –es divertido que me los guardias se dirijan a mi como si fuera una reina, aunque bueno, de hecho lo soy- dijo con simpática arrogancia mientras guiñaba un ojo al tiempo que ambos continuaban bajando por el ascensor, hasta llegar a los laboratorios.

Luego de ser saludados por el personal de Capsule Corp, ambos llegaron a una puerta de acceso restringido al personal, se trataba de un área a la que sólo ella y su padre podían ingresar. Después de desbloquear el sistema de seguridad a través de lectura biométrica, de iris, voz y un código, ambos entraron en aquella zona.

A pesar de que no era la primera vez que estaba en esa área debido a la constancia con la que ahora todos iban de una dimensión a otra, y a que había visto tanto esas impresionantes instalaciones además de las del imperio saiyajin, Gohan no podía evitar asombrarse.

-Aquí está- dijo ella, deteniéndose ante aquella estructura metálica ovalada y presionando un botón rojo que estaba a la derecha de la misma –de hecho ya está programado para ir al palacio-

-¡Excelente!- dijo el joven, aguardando a que el portal estuviera listo.

Ambos esperaron y observaron los rayos blancos que se cruzaban en medio del óvalo. La científico observó un paquete de sobres que el joven sostenía con la mano izquierda –veo que piensas invitarlos a tu boda-

Gohan sonrió -si... lo hablé con Videl y creo que es lo justo, Tárria nos invitó a la suya hace cuatro años y además, son parte de la familia-

-Si, sigue siendo algo confuso éste asunto de las contrapartes y otras dimensiones, aparte de la situación de tu familia y la familia del otro Gokú, pero me alegro que los veas de ese modo, Gohan-

En ese momento los rayos blancos que se cruzaban desaparecieron y en su lugar se podía observar una de las salas de descanso del palacio real, habían decidido programar el portan ahí para no alertar a los guardias, ya que a esas salas de descanso sólo ingresaban la familia real y allegados, además de los sirvientes para hacer el aseo.

-Bueno, me voy, muchas gracias, Bulma- subió los tres escalones para llegar a la plataforma donde estaba el portal.

-¡Salúdame a todos!- dijo ella antes de que Gohan atravesara aquella puerta interdimensional. Una vez que así fue, volvió a presionar el botón para desactivarlo.

Estando ya en la sala de descanso del palacio imperial, el joven semi saiyan se dirigió a la puerta, y al abrirla, una pequeña de cuatro años literalmente saltó a su cuello, abrazándolo efusivamente –¡Gohan! ¡Sabía qué vendrías!- dijo con alegría.

El joven no pudo evitar sonreír ante el gesto de su hermana no-hermana –¡Carrote! ¿Cómo sabías que iba a venir?- dijo, alegre y a la vez sorprendido, pues por costumbre y al estar rodeado de humanos, el joven solía siempre tener su ki en cero, por lo que era sorpresivo que alguien haya podido detectarlo.

La pequeña se encogió de hombros y sonrió -te vi llegar-

-¿De qué hablas?-

-Cerré los ojos y te vi llegando, así que vine a verte-

Él la miró confundido, no entendía de qué hablaba la niña, quizá con ese instante en que el portal provocaba confusión a quien lo atravesara, él bajó la guardia y su ki se descubrió por un momento... debía ser eso, no había otra explicación -Está bien, Carry... oye, ¿Sabes dónde está Tárria?-

La pequeña descendió al piso, cerró los ojos y se quedó pensativa. Volvió a abrir los ojos –Tarja y Kratos están en el centro de mando-

Gohan cerró los ojos, percibiendo el ki de la mayor de las princesas –Iré a verla-

-Voy a pedirle a mi mami un vestido nuevo para ir a tu boda, Gohan- sonrió.

El joven miró a la pequeña con desconcierto –Cómo... ¿Cómo sabes eso?-

-No sé... sólo lo supe- respondió con inocencia.

-Bueno, iré con Tárria- dijo, aún confundido por las palabras de la niña... Pero quizá vio las invitaciones en sus manos... sí, era la única explicación posible. Quizás dudaría de ese pensamiento deductivo viniendo de un niño terrícola, pero si bien, no estaba enterado tan de lleno sobre la cultura de los saiyajin, la niña era una pequeña que estaba siendo entrenada en el arte de la guerra, rodeada de poderosos guerreros y grandes estrategas... si, quizá no era tan descabellado que simplemente haya sido una deducción por parte de la princesita.

-Designé un grupo de escuadrones escudo para vigilar los alrededores de ciertos grupos de nuestros planetas, y antes de los guardias están un grupo de satélites, nada podrá atravesar ese círculo sin que lo sepamos- dijo Kratos mientras él y su esposa observaban una proyección holográfica con los planetas que conformaban el Gran Imperio Saiyajin.

-Espero que mi tía Bulma pueda descubrir quién está detrás de esto antes del próximo ataque- la joven comenzó a manipular el holograma desde una pequeña pantalla touch semejante a un iPad, observando así la formación de las naves vigía, los satélites, las estaciones espaciales, etc.

Kratos rodeó la cintura de su mujer –si atacan antes de que la Princesa (Bulma) obtenga los resultados, sabremos de la llegada de los enemigos, podremos detenerlos- dijo serenamente para entonces besarla suavemente.

-¿Interrumpo?- pronunció una voz masculina desde la entrada al centro de mando.

Tarja volteó al escuchar aquella voz tan conocida, levantándose de inmediato de su asiento y corriendo a recibir a su ¿Hermano? Si, quizás ella era hija de un Gokú, y Gohan y Goten eran hijos de otro Gokú, no tenían el mismo padre y mucho menos la misma madre, pero los seis se sentían y aceptaban como hermanos aunque no se dirigieran unos a otros con dicho adjetivo –¡Gohan! ¿Qué haces aquí? Ya son varios meses sin verte-

-Pues de hecho quería hablar contigo- observó al esposo de ella, quien se acercaba a donde ambos se encontraban –¡Hola, Kratos!-

El general sonrió con cortesía, haciendo un movimiento con la cabeza a modo de saludo –Gohan-

-Y dime, ¿Para qué querías hablar conmigo?-

El joven tomó los sobres que traía consigo –bueno, lo que sucede es que- se los entregó a la princesa –Videl y yo vamos a casarnos, faltan varios meses aún para la boda pero, quise entregarles la invitación desde ahora, así podrán hacer sus planes e ir, sé que todos están ocupados con el imperio y eso-

Tárria sonrió -¿De verdad? ¡Vaya!- volteó a ver el holograma que hasta hace unos instantes analizaba junto a su marido –Al menos hay una buena noticia en medio de todo esto-

Gohan la miró confundido –¿De qué hablas? ¿Pasa algo?-

-El imperio saiyajin ha estado bajo ataque las últimas semanas, ha sido sistemático y constante, apenas se pudieron recabar pistas de quiénes podrían ser los atacantes, la Princesa Bulma trabaja en analizar lo que el Príncipe Trunks encontró- dijo Kratos, regresando a los controles donde el holograma se proyectaba.

-¡Oh! Jamás creí que algo estuviera sucediendo, lamento si vine en mal momento-

-Está bien, Gohan, como dije, es bueno tener una buena noticia en medio de todo lo que sucede- dijo la princesa.

El semi saiyan se quedó pensativo unos instantes –Creo que, quizá debería ir al departamento científico y ayudar un poco- sonrió.

-No Gohan- dijo Tárria -tú y Videl deben planear su boda, no creo que a ella le agrade que te desaparezcas además, podemos manejar esto, sólo hay qué aguardar a que mi tía descubra a los atacantes-

-No creo que Videl se moleste, además, será interesante volver por un instante, hace mucho que no estoy en esos laboratorios de investigación- respondió Gohan.

La princesa sonrió al ver ese destello de emoción en el joven –Siempre quisiste ser investigador después de todo-

-Si bueno- se llevó la mano detrás de la cabeza –mi mamá siempre quiso eso para mí, aunque la verdad si me gusta la ciencia y eso-

-Bien, te acompañaría con mi tía Bulma, pero Kratos y yo tenemos qué ver cosas con Lord Sullión para la estrategia de protección a las colonias-

-No te preocupes, yo iré al laboratorio- dijo antes de salir corriendo de la sala de controles. No era su intención realmente el quedarse mucho tiempo en ese universo al cual no pertenecía, pero a donde siempre fue bienvenido, sin embargo y al enterarse de los problemas que el imperio de sus hermanos no-hermanos estaba en conflicto, no podía volver a casa sin intentar ayudar aunque fuera un poco.

No tardó mucho en llegar al departamento científico, afortunadamente para él y aunque, como no iba preparado para ello, no tenía su identificación que le fue proporcionada cuando entró al programa científico que le ayudó enormemente en sus estudios en su propio universo; el joven aún estaba registrado en las bases de datos de los filtros de seguridad, así que no demoró mucho en llegar a donde la Directora de tan importante organismo, y princesa consorte del imperio se encontraba frente a una pantalla que, de un lado mostraba unas estructuras de ADN, y del otro lado a gran velocidad pasaban imágenes de diversos seres –¡Bulma!-

La esposa del Rey volteó, sorprendiéndose al ver quién la llamaba –¡Gohan! ¡Esto sí que es una sorpresa! ¿Cuándo llegaste a Vegetasei?-

-Justo hoy hace un rato, acabo de ver a Tárria... y Carrote, no sé cómo supo que llegué pero de hecho fue a recibirme-

-Si, Carry es muy tierna aunque a veces desconcierta un poco, es como si se adelantara a todos nosotros- rió entre dientes –cosas de niños saiyajin, supongo-

-tienes razón- se quedó observando aquella pantalla -Tárria me dijo que estabas trabajando en descubrir la identidad de unos seres que los han estado atacando-

Bulma suspiró, para entonces contarle todo lo que había estado sucediendo en el imperio, el modus operandi, las víctimas, y los descubrimientos de su hijo y sobrinos en las exploraciones a una de las colonias atacadas –Éste programa lo que hace es comparar las muestras de ADN que se pudieron recolectar y compararlas con las bases de datos de distintas razas- suspiró con cansancio –pero no será tarea fácil, hay millones de razas en el universo, y es obvio que no tenemos registro de todas y cada una-

-¡Quiero ayudar Bulma!- dijo el joven semi saiyan –Dime qué necesitas que haga y lo haré, ¡Debemos descubrir a esos seres!-

Tutora y practicante, ahora colegas, pusieron manos a la obra, descifrando y analizando los datos recabados mientras la comparación entre las muestras y registros continuaba.

Era ya tarde en Vegetasei, el ocaso había ocurrido hacía quizá una hora o menos, una figura femenina vestida de negro salía de la gran metrópoli, intentando no llamar la atención de nadie al tiempo que cubría su cabeza con una capa también de color negro.

La misteriosa mujer corrió a gran velocidad a través de la zona desértica que rodeaba la metrópoli hasta llegar a una jungla. Saltó hasta las ramas de un gran árbol y saltó de árbol en árbol para avanzar más eficientemente, no necesitaba adentrarse tanto en aquella selva pues su destino estaba en la periferia de la misma, pero era necesario atravesar ese primer cuadrante. Así continuó hasta llegar a una colina donde finalmente descendió de los árboles. Al llegara la cima, bajando la colina se podía observar lo que alguna vez fue una ciudad, totalmente en ruinas.

La mujer caminó por aquellas estructuras caídas y escombros. Los edificios destrozados y cristales estrellados eran testigos silenciosos de la guerra que varias décadas atrás se había llevado a cabo en el lugar donde ella estaba en esos momentos: La antigua ciudad Tsufur.

Continuó su camino a través de las ruinas hasta llegar a lo que alguna vez fue un hospital, y que hoy lucía vacío y destruído. Entró, y sin importar las vigas atravesadas y los escombros, siguió hasta llegar al fondo donde habían unas escaleras. Bajó por ellas hasta el sótano, donde una luz se filtraba a través de una puerta. Entró.

Aquel lugar era quizás el laboratorio mejor equipado en el Planeta Vegeta detrás del departamento de ciencias e investigación del Imperio que obviamente y por mucho, tenía el mejor equipamiento y recursos. La mujer caminó a través de varias máquinas, estanterías con substancias o muestras, etc.

Continuó hasta llegar a donde había unas jaulas dentro de las cuales se encontraban diversos seres alienígenas inconscientes y conectados ya sea a un suero, respirador, etcétera, dependiendo de las necesidades de cada sujeto de prueba.

Cerca de ahí frente a varias computadoras, se encontraba un científico que vestía una bata blanca, y lo que parecía ser una especie de tocado al estilo de los faraones egipcios. La mujer se acercó a él -¿Tienes eso?-

Una diabólica sonrisa se dibujó en los labios de aquel rostro pintado de negro y blanco, y volteó su asiento para ver a su visitante –Bien, bien, ¡Miren a quién tenemos aquí! La misma Sagrada Emperatriz de los saiyajin en persona-

Vilandra se quitó el gorro de la capa, dejando así ver su rostro –te traje lo que querías- sacó una cápsula de entre sus ropas, entregándosela al científico -es un Nëjk vivo de la luna menor del Planeta Hÿÿva-

Los ojos amarillos del hombre brillaron al tener aquella cápsula en sus manos –Es en verdad un placer ser apoyado por al menos un miembro de la realeza saiyajin- dijo con ironía.

-No tengo tiempo para tus tonterías, Kurotsuchi- dijo Vilandra al tiempo que llevaba sus manos a sus caderas –Vine por el suero-

Mayuri sonrió con malicia, sacando un tubo de ensayo de sus cajones y arrojándolo a la saiyajin –Ésta es la nueva dosis para la princesita-

Vilandra respiró con alivio al tener aquella sustancia oscura en sus manos –te veré después-

-Antes de que se vaya, sagrada majestad- dijo con ironía para detener a la saiyajin –Necesito de más utensilios, materias primas... especímenes y sujetos de pureba, usted entiende-

Vilandra hizo una mueca –Te daré lo que necesites pronto, ahora debo irme- dijo antes de salir de aquel laboratorio clandestino.

Pocos años atrás, Mayuri Kurotsuchi había formado parte del equipo de científicos del departamento de ciencia e investigación imperial, trabajaba cercanamente con Bulma llegando a ser el subdirector de dicho departamento hasta que, debido a sus prácticas poco éticas y experimentos sobre otros seres vivos, Bulma lo echó de dicha área de investigación.

Pero era innegable que aquel desagradable y siniestro sujeto era un genio, pues en realidad nadie era tan competente como él, quien era equiparable al genio y destreza de la misma Bulma. Al poco tiempo de dar a luz a la más pequeña de sus hijos, Vilandra se encargó de desaparecer todo rastro de Kurotsuchi para proteger al científico, además de proveerle de cualquier cosa que él pudiera desear y necesitar, desde insumos y equipo, hasta seres vivos para servir de sujetos de prueba en las crueles investigaciones de aquel ser. Todo para que él jamás le dejara de proveer un desarrollo que se había convertido en una especie de seguro de vida y pensión alimenticia para el científico: La sustancia que ahora Vilandra llevaba consigo y que cuidaba celosamente por que nada le pasara y nadie la descubriera.

Esa noche, Bulma regresó ya muy tarde a la recámara que compartía con Vegeta desde hacía 23 años cuando empezaron siendo amantes unos meses después de que la científico llegara al Planeta Vegeta como colaboradora del imperio que recién había anexado a La Tierra como colonia. Observó que su marido estaba dormido y sonrió al verlo tan apacible, fue a su vestidor para ponerse un camisón de seda color hueso, y antes de acostarse puso en la mesita de noche una especie de iPad.

-¿Qué es ese aparatejo?- preguntó Vegeta, quien en realidad sólo fingía dormir.

Lo anterior provocó un sobresalto por parte de Bulma –¡Vegeta! ¡Me asustaste grandísimo tonto!- respiró lentamente para sobreponerse mientras Vegeta reía internamente –es un enlace remoto a la computadora central del laboratorio, aunque yo no esté ahí la comparación de las muestras y la base de datos continúa, cuando haya una coincidencia lo sabré- sonrió y guiñó un ojo con cierta arrogancia –ya sabes, tienes una esposa que es un genio ¡Por eso me amas!-

-Como digas- respondió él al tiempo que se volteaba y esbozaba una sonrisa maliciosa –ya duérmete mujer-

Entre risas, Bulma se acercó a su rey, dándole un beso en la mejila –Que descanses, majestad- diciendo lo último en tono de broma.

-¡Bah!-

El amanecer llegó a Vegetasei con un bello espectáculo de colores, entre los saiyajin y sobretodo los guerreros, era muy común levantarse al primer rayo de sol, aunque como en todo, había varias excepciones a la regla como por ejemplo, varios de los jóvenes príncipes. A esa hora sólo estaban despiertos Vegeta IV, Tarja, Sarah y el príncipe Bardock (tercer hijo de Vilandra y Kakarotto), los dos vástagos del Rey de los saiyajin además del Príncipe Dahda aún continuaban dormidos y normalmente eran despertados por los reclamos de sus respectivos padres.

En su habitación, Vegeta se encontraba ya vestido con su spandex y armadura, de su vestidor, regresó al área de dormitorio donde su mujer aún se encontraba dormida. Sin hacer ruido se colocó las botas y guantes, estaba por ponerse su capa cuando de pronto comenzó a sentir algo extraño, como si alguien lo observara. Llevado por su instinto guerrero, el Rey de los saiyajin comenzó a formar una bola de energía en su mano derecha, girando de pronto para verificar quién estaba detrás de él -¿Carrote?- preguntó sorprendido, pues su pequeña sobrina de cuatro años, si bien era apegada a él y lo buscaba mucho, jamás se metía a hurtadillas a su habitación.

-Tío, la máquina de tía Bulma ya encontró a tus enemigos- dijo la pequeña, apuntando a la mesita de noche donde el dispositivo de enlace al laboratorio se encontraba.

Vegeta la observó confundido –¿De qué rayos hablas, mocosa?- cruzó los brazos.

-¿Qué sucede?- preguntó Bulma con voz adormilada, quien despertó al escuchar voces –¡Carry!- sonrió con dulzura, sentándose en la cama –¿Qué haces aquí, pequeña?-

La niña caminó hacia su tía, tomando aquel artefacto parecido a un iPad y entregándoselo a la científica -tía Bulma, ya va a aparecer el enemigo-

Bulma tomó el dispositivo, sonrió y acarició la cabeza de la princesa –Así es, Carry, pronto sabremos...- el sonido de una alarma que programó para notificar cuando se encontrara una coincidencia llamó la atención de la científico.

-Te lo dije, tía, ya encontraste a quienes nos atacan-

Tanto Vegeta como Bulma se quedaron observando a la niña, totalmente confundidos, pues nuevamente, ella no solía meterse a la recámara de sus tíos a escondidas y aparecer así nadamás. Por otro lado, el hecho de que en la pantalla aparecieran lo siguiente, y lo dicho por la princesita también los tenía sorprendidos:

Raza localizada

Coincidencia contra muestras ingresadas: 100%

Estructuras de ADN: idénticas

-CONTINUARÁ-


Me tardé, ya lo sé! Y mucho, perdón, me estanqué en el primer tercio de éste capítulo y no sabía cómo avanzar, aparte de que, como ya mencioné por YouTube, he estado vuelta loca.

Hablando de YouTube les recuerdo que ahora es por ese medio que respondo sus reviews, busquen mi canal, soy "Odette Vilandra fanfiction".

Carry parece que tiene habilidades extrañas pero ni ella misma sabe qué es, por otro lado, ese niñito Kensai creo que será una pesadilla para Gokú cuando Carrote sea una bella jovencita, lo bueno, es que no tiene qué preocuparse por eso hasta dentro de muuuuuuchos años xD

Mayuri Kurotsuchi, personaje de Bleach hace su aparición también en este fic. Sé que quizá podía usar a Gero pero, la verdad Gero es un tonto al lado de Mayuri y a Mayuri lo amo 3 Si no han visto Bleach, en primera, se los súper recomiendo, en segunda, Mayuri es tipo el Dr. Menguele, quien no sepa quién fue el, el Dr. Menguele era parte de los Nazis durante la Segunda Guerra Mundial y hacía crueles experimentos con judíos, como inyectar químicos en los ojos para cambiarlos de marrón a azul, por ejemplo. Mayuri en sí no es malvado exactamente, pero tampoco es un ángel bondadoso, es un científico que no le importa lo que tenga qué hacer en pos del avance científico y tecnológico, no le importa lo que tenga qué sacrificar y él mismo es su propio sujeto de pruebas también. Lo menciono para que entiendan un poco a éste personaje. No es un villano, pero tampoco es agradable y de hecho, yo lo amo pero en realidad es un tanto escalofriante y no es fácil de apreciar.

¿Qué tipo de sustancia le dio Mayuri a Vilandra? ¿Por qué ella lo protege? Y ¿Por qué ir a hurtadillas y de noche a la antigua ciudad de los Tsufur para ver a ese científico?

Vegeta IV ama a su familia y a su primo, pero es claro que hay cierta rivalidad con Trunks, cosas de saiyajines.

Gohan y Videl están por casarse!

¿Quiénes serán los atacantes del imperio saiyajin?

Todo esto y más en el siguiente capítulo de "El principio del Fin, La era dorada saiyajin Parte II"

¿Reviews?

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Gracias a Mike por permitirme usar su OC, Kensai para ésta historia, Man, you're great, thank you, really, thanks a lot for allowing me to use your character, I love it! I hope I can do a good job with it :D

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