¿Hermione que haces tan tarde fuera de tu sala?-pregunto Draco sentándose a lado de ella en frio suelo.

Hermione lo abrazo recargándose en su hombro, empezó a sentir como el calor del cuerpo de Draco la empezaba a envolver, no se había dado cuenta de que estaba tiritando de frio.

-oh, nada solo daba un paseo y me senté para descansar un poco-contesto casi en un susurro.

-claro, y el aire hizo que te lloraran lo ojos ¿no es así?- pregunto cuidadosamente, mientras la estrechaba en sus brazos-Hermione no tienes por qué mentirme a mí, ¿dime que es lo que ha sucedido?

-no quiero que pienses que soy débil, es una tontería nada sin importancia de verdad.

-¿débil? Yo no pienso en lo absoluto que sea débil Hermione, después de todo lo que has hecho no podría llamarte de esa manera, aparte ¿no creo que allá algo peor que la debilidad que yo mostré ante ti las semanas posteriores a la guerra o sí?

Hermione no pudo evitar que una sonrisa se formara en su rostro, la cual Draco noto, no pudo evitar sentirse feliz de que él la hubiera provocado.

-bueno definitivamente nunca me veras tan derrumbada como tú en esa ocasión-dijo Hermione alegremente-pero créeme que en cierta parte agradezco que te hubieras mostrado tan vulnerable, si no hubiera sido de esa forma creo que nunca hubiera conocido al ser tan maravilloso que se esconde detrás de esa mascara de arrogancia-dijo aspirando el aroma tan relajante que despedía Draco.

-¡hey!¿ Qué quieres decir con eso?, soy Draco Malfoy el príncipe de las serpientes, yo no soy vulnerable-dijo arrogantemente-aunque deberías sentirte afortunada Granger eres la única persona aparte de mi madre que me conoce tal y como soy.

-lo que tú digas Malfoy, a mí ya no me puedes engañar con ese tono de voz despectivo, sé que me amas y no podrías vivir sin mí.

-no te sientas tan importante, solo hay una persona en este mundo que es dueña de mi corazón, y lo sabes bien.

Hermione estaba a punto de pararse indignada cuando Draco dijo.

-pero que no seas la dueña de mi corazón no significa que no daría la vida por ti mi amada sabelotodo-espeso dulcemente, abrazándola aún más-bueno, ¿ahora si me vas a contar que fue lo que paso?

-nada, solamente que tu querido padrino estuvo a dos de mandarme al otro mundo porque le grite en la cara que era un idiota y que la única persona que lo había querido sinceramente, lo había mandado al infierno por eso-termino Hermione apresuradamente.

-¿¡que tu hiciste que!-pregunto alarmado, separándose por completo de Hermione-¿estás loca?, me sorprende que sigas con vida, la única vez que me atreví a alzarle la voz termine en la Sala de Trofeo durante 10 horas seguidas limpiando cada maldita medalla con un cepillo dental-replico molesto-¿qué fue lo que dijo, después de que le dijeras eso?

-me empezó a insultar diciéndome que no tenía derecho a meterme en su vida, porque a él la mía no le importaba, que le tenía sin cuidado si mi novio no me respetaba y que mucho menos el que mis padres hubieran muerto-termino sollozando nuevamente.

-Hermione, tiene toda la razón, no me veas con esa cara sabes que tu tuviste toda la culpa, mi padrino es una persona muy sensible en el fondo, nunca lo ha demostrado pero eso mismo hizo que cometiera tantas estupideces de joven, no estoy justificando su comportamiento, tiende a actuar como un bastardo cuando se enoja, pero debieron de haberle dolido mucho tus palabras como para que perdiera el control tan rápido-dijo pensativo.

-si lo sé, hubieras visto su cara, pensé que en cualquier momento se iba a poner a llorar del coraje-repuso Hermione.

-Granger mi padrino nunca, escúchame bien, nunca llora, creo que no está en su naturaleza.

-no seas grosero Draco, como tu dijiste es una persona muy sensible, y es un ser humano tiene todo el derecho a llorar- repuso molesta.

-oh si es muy sensible lo acepto, pero eso no significa que sea sensible con la personas, todo se lo guarda para cuando está solo, aparte no puedo imaginarme a Severus Snape llorando ni siquiera cuando está solo, la simple imagen hace que no pueda evitar pensar que lo siguiente que vea será a Dumbledore bailando desnudo en el gran comedor, simplemente es escalofriante-termino con una risa.

-eres un pesado Draco, ahora entiendo a Snape con parientes como tu como va a poder mostrarse sentimental, si lo hiciera estoy segura que lo arrojarían de un acantilado.

-¿Hermione Granger, está defendiendo a una serpiente?, y no cualquier serpiente-dijo sorprendido-estamos hablando de mi padrino Severus Snape, no será acaso ¿que estas enamorada de él?-pregunto con voz cantarina.

Hermione se puso roja inmediatamente, estaba aliviada de estar recargada en el pecho de Draco y que este no pudiera ver su sonrojo hubiera sido muy vergonzoso.

-Por supuesto que no, que cosas tan absurdas dices, no lo defiendo, simplemente estoy tratando de hacerte entender que es una persona como cualquier otra y que tiene derecho a demostrar sus sentimientos en público.

-a mí no me engañas Granger lo amas-dijo Draco, sabía que no era verdad pero no podía evitar que le emocionara la idea de que su padrino terminara con Hermione, eran el uno para el otro, se complementaban por así decirlo-aparte yo no digo que no tenga derechos, solo digo que nunca los va a demostrar, y eso no me gusta, debería de ser más abierto con las personas.

-lo sé, aunque tú no puedes decir mucho Draco, que yo recuerdo no has hablado con Harry-aclaro Hermione.

-y yo para que querría hablar con San Potter, si cada que lo veo me dan nauseas-dijo indignado.

-¡Dios mío, Draco! ¿Cuantas veces tenemos que pasar por esta conversación?

-¿Cuál conversación?-pregunto Draco inocentemente.

-La que tenemos cada que hablamos de Harry, ¿que no puedes simplemente aceptar que lo amas?

-¡YO NO LO AMO!

-hace unos minutos dijiste que era el dueño de tu corazón-le recordé Hermione.

-y tu como sabes que hablaba de ese cara rajada-contesto Draco mirándola, Hermione no pudo hacer más que poner cara escéptica de "ni tú te crees eso Draco"- está bien tal vez si hablaba de él, ¿qué hay de malo con eso?

- no hay nada de malo, me alegro que por fin lo aceptes, solo que no sé cómo pretendes hacer que te amé, si cada que lo vez lo insultas.

-es que no puedo evitarlo Hermione, tan solo ver que es feliz sin mí, hace que me hierva la sangre y me den ganas de quitarle esa maldita sonrisa a polvos, y como no puedo hacer eso porque la princesita de Potter se traumaría, tengo que desquitarme insultándolo, es simple lógica.

- tu lógica es un poco estúpida ¿no crees Malfoy?-pregunto risueña.

Justo en el momento en el que Draco iba a replicar, escucharon el maullido de la Señora Norris.

-rápido, vete a tu sala común, mañana nos vemos-dijo Draco apresurado.

-de acuerdo, ten cuidado-se despido Hermione con un beso en la mejilla-y no olvides soñar con Harry.

-claro, y tú no olvides soñar con el profesor Snape-contesto burlón.

-¡Draco!- grito Hermione cuando iba a mitad del pasillo.

-cállate si no quieres que no descubran, largo ya no quiero verte más me vas a pegar la sabelotodositis -dijo alegremente- nos vemos mañana-espeso mientras daba la vuelta por el pasillo y se perdía de vista.

Hermione llego al retrato de la dama gorda, la despertó y dijo la clave, estuvo a punto de no dejarla pasar pero de tanto sueño que tenía le dijo que pasara y que no la volviera a molestar, llego a su dormitorio, todas estaban dormidas, Lavender roncaba fuertemente mientras decía algo sobre un chico en sus sueños, Hermione se dirigió al baño para lavarse la cara, se desnudó y se metió a la cama.

Soñó con el mejor beso de toda su vida, eran labios finos que recorrían dulcemente los suyos mientras una lengua cálida y tibia se colaban entre ellos para enredarse con la suya, sus manos que estaban detrás del cuello del sujeto jugaban con sus cabellos que al contacto con sus manos se sentían largos, finos y sedosos mientras que la manos de él estaban en sus cintura deteniéndola para que no se callera, por el cumulo de sensaciones que estaba sintiendo en esos momentos, cuando se separaron para tomar aire Hermione pudo ver unos bellos ojos negros como la noche que la miraban con devoción.

Al despertar se sentía plena y feliz, no estaba muy segura de lo que había soñado solo podía recordar esos ojos encantadores y la manera tan sublime en que la miraban.

-Buenos días Severus-saludo cordialmente el director de Hogwarts-¿te sientes bien muchacho? Te veo muy desvelado-pregunto preocupado.

Severus estaba harto de que Dumbledore quisiera saber cada cosa que le sucedía, si pensó que después de la guerra se iba a librar de él estaba muy equivocado, había veces en las que llegaba a pensar que incluso ahora lo fastidiaba todavía más que antes, no iba a negar que se sentía cómodo con Albus y que le gustaba que por lo menos él se preocupara por lo que le pasaba o por lo que pensaba, que nunca lo fuera a decir no significaba que no tomara en cuenta sus atenciones, pero una cosa era que se preocupara por él y otra muy distinta que quisiera estar detrás de él todo el tiempo como si fuera un alumno más, en verdad eso lo llegaba a cabrear bastante.

-me acosté un poco tarde preparando mis clases-contesto secamente.

-muy bien muchacho, me parece excelente que te tomes tan enserio la educación de los alumno-dijo alegremente.

-no es que me lo tome enserio es solo que anoche, después de que la seño….-calló rápidamente, estuvo a punto de cometer una idiotez si Albus se enteraba que había castigo a Granger tan fuertemente, seguro preguntaría que había hecho para merecer tan grave castigo "ni que la hubiera castigado tanto, después de todo se lo merece, pero no le puedo decir a este viejo choco la verdad de porque la castigué"-que te importa porque me acosté tarde, déjame en paz por favor.

Severus se levantó de la mesa, para después salir del Gran comedor, Albus lo siguió con la mirada durante todo su trayecto hasta el final del Comedor, pero no eran los único ojos que lo observaban, Hermione veía como Snape salía apresuradamente del Gran Comedor, al ver su cara se sorprendió de descubrir que no había dormido bien "como si me importara, eso se merece por cómo me trato anoche" no pudo evitar pensar que tal vez ella había sido la causante de su desvelo.

Severus iba camino al aula de Pociones para terminar de preparar bien la primera clase del día, había sentido la mirada de Granger clavada en su espalda, "maldita Granger acosadora" la idea de otra persona metida constantemente en su vida le provoco escalofríos, "si, como si a Granger le tuviera preocupada mi vida", el simple pensamiento le hizo enojar.

Al entrar al aula noto que había una lechuza posada en su escritorio con una carta atada a su pata, se acercó rápidamente desatándole la carta dándole de comer para que se fuera, estaba sorprendido no recordaba la última vez que alguien le había enviado una carta, la abrió y comenzó a leer.

Severus:

Sé que tal vez mi carta te sorprenda pero no te la enviaría si no fuera porque es urgente que entiendas que a pesar de lo que me dijiste hace tanto tiempo no he podido olvidarte, sé que lo más probable es que cuando acabes de leer esta carta la quemes y no te vuelvas a acordar de mí, pero quiero que sepas que si no me contestas seguiré enviando las cartas, no quiero que vuelvas a mi lo único que deseo es volver a tener contacto contigo, por lo menos por medio de cartas, tampoco te pido que vuelvas a confiar en mí sé que no me lo merezco, pero al menos déjame saber cómo te encuentras, sé que lo que te hice no tiene perdón, pero nunca me permitiste explicarte las razones de mis actos, no sabes todas las noches que pasado llorando, implorando tu perdón sé que tú no eres de las personas que perdonan, lo entiendo perfectamente pero si tan solo me permitieras entrar en tu vida mi pena no sería tan grande.

Espero que entiendas, y que el gran ser humano que en realidad eres y no el que llevas aparentando ser durante tantos años sea el que conteste esta carta.

Con todo mi amor.

Elisabeth

Cuando termino de leer la carta, la manos le temblaban, siempre espero con temor a que esa carta llegara, al pasar el tiempo fue pensando quizá que Elisabeth había entendido el mensaje y aceptaba que él no quería volver a saber nada de ella, estuvo a punto de olvidar toda esa situación, llevaba más de un mes sin recordarlo y justo cuando parecía todo quedaría enterrado en el pasado, llega esa maldita mujer a voltear su mundo de cabeza.

El sonido de la puerta al cerrarse le hizo dar un respingo, al enfocar su mirada rápidamente se dio cuenta de que era Granger.

-¿Qué demonios quiere aquí, Señorita Granger?-pregunto bruscamente.

Hermione frunció el ceño extrañada "¿es mi imaginación o el profesor está nervioso?"

-eh…vengo a la clase profesor, sabe que siempre me gusta llegar 5 minutos antes para ordenar bien mi mesa-contesto respetuosamente.

-pues me molesta que entre antes de tiempo, de ahora en adelante entrara junto con todos los demás a la misma hora, si no quiere que su casa sufra una baja considerable de puntos-soltó bruscamente-ahora tome asiento en silencio hasta que los demás lleguen.

Sí, señor-respondió Hermione, no quería causar más problemas entre ella y el Snape, lo mejor era mantener la calma, extrañamente la actitud sarcástica y malhumorada de su profesor no la hacía enojar como la noche anterior, "presiento que hoy, algo muy bueno va a pasar, y usted señor "soy más listo que todos los demás" no me va a arruinar mi buen humor".

-ah, y señorita Granger, no olvide que hoy empieza su detención, la quiero ver el mi despacho a las 9:00 en punto-y sin más se dio la vuelta para poder sentarse en su escritorio, a cavilar sobre la carta recién recibida.

Tal vez Hermione se equivocaba un poco acerca de los acontecimientos que se desarrollarían durante el día.

Espero que le guste mi fic, soy nueva en esto así que no sean tan malos conmigo jejeje pero si creen que se puede mejor me gustaría mucho recibir críticas y comentarios para mejorar, y si les gusto también comenten me gustaría saber que piensan. gracias