¡ANTES! de que empiecen a echar tierra y pestes, las advertencias: Este fic fue realizado por RutLance -CrystalFairy, Hetalia y otros detalles no son míos ni me interesan, solamente publico con la aprobación y consentimiento de la autora. No gano nada excepto pasar un rato más en la pc haciendo esto (en lugar de escribir xD) ¿Dudas? Las haré llegar a la autora. El crédito de esta historia no es en absoluto mío.

RutLance-CrystalFairy, presente: ¡Hola! :3 ¿Cómo han estado? Yo espero que bien. n_n

Y bueno, este fanfic es el que menos vistas tiene hasta el momento de acuerdo al tiempo que tiene de haberse publicado. ._. Eso me enseñará a ya no volver a poner a los nórdicos al principio de la trama ¬¬* ¡No se crean, si seguiré poniendo a los nórdicos! :3 En sí, los nombres de los personajes están escritos en los idiomas de cada país, por si no se dieron cuenta. :P

Pasemos a los reviewses:

~*~Saiyo_Youko: ¡Y aquí tienes más! xD Espero qué te haya gustado el capítulo qué te dediqué, el de "Triste canción de amor", mas no te avisé porqué quería que te llevaras la sorpresa al leerlo. n.n Gracias por el review, pese a que ya no te interesa saber sobre Hetalia. ;3

~*~Danni: No precisamente, pero son muy graciosos para mí. (Ni qué fueran payasos, xD) Sin embargo, son de los personajes más fáciles de manejar, o al menos, eso es lo que siento. Yo también espero que tus expectativas se mantengan en alto. Gracias por el review. :3

~*~Yukikitsune: Je, je. Lo siento, es que como lo narra Fimm, osease Islandia, todo ocurrió nomás de repente. :3 Pero no te apures, pronto sabrás más de lo que está ocurriendo. Gracias. :D

~*~RozenSword: Bueno, es qué preguntando se llega a Roma. :3 La verdad, sí. Más fue prioridad el tenerlos a todos a salvo. Y pues, ya veremos qué pasará más adelante. Gracias por tu review. n.n

~*~Doa Gume: ¡Pues aquí está la continuación, así que no te preocupes! :P Sólo lamento que me haya tardado tanto.

Y bueno, no puedo decirles más que disfruten el capítulo. n_n


Be my mirror, my sword, my shield.

Capítulo 2: Tierra.

Miles de años tuvieron qué pasar para que la tierra se recuperara lentamente. Los ganadores de la Guerra Divina celebraron juicio y el culpable de aquella batalla bélica fue condenado a vivir en la tierra, reducido a ser un simple espíritu, viendo desde su eterna prisión helada el resultado de los estragos que su ambición provocó...

Gracias a Kolme, los cinco jóvenes dioses vivían en completa calma en la dimensión qué creara para salvarlos. Diariamente, recreaba todo aquello qué había en la tierra muriendo apenas caía el atardecer, gracias a sus recuerdos, para evitar que los demás volvieran a ella...

La tierra...

La añoraba, y no había día en qué no pensaba en el planeta azul, ignorante de su destino. Se preguntaba en silencio qué había sido de ella...

.~o0o~.

Por uno de los pasillos del Cuartel de las Fuerzas Armadas Terrestres de la Región Oeste...

- Creáme, oficial Braginski.- Le comentaba un hombre de cabello cano, de alto rango, a su acompañante.- Es posible que con las próximas entrevistas todo esto llegue a su fin.-

- Lo sé, Superior Giralt.- Le sonrió el capitán del batallón B de las Fuerzas Armadas Terrestres de la Región Oeste.- La tregua se ha visto amenazada una incontable cantidad de veces, qué algunos opinan qué sería mejor entrar ya en estado de guerra.-

- ¡JUANITO!- Se oyó al otro lado del pasillo.

Un joven moreno le cayó encima a Iván, tirándolo al suelo. Comenzó a besarlo en todo el rostro, para después concentrarse de lleno en los labios del rubio...

- Mmm.- Gimió antes de separar sus labios. Después, restregó su mejilla contra la de él.- Te extrañé tanto allá arriba, Juanito.-

- Ejem.- El hombre anciano trató de llamar la atención de los dos.

- ¡Ay, perdón!- Se sonrojó por completo el moreno y se alzó, saludando.- ¡José María Itzae Infante García, miembro activo del Escuadrón A de las Fuerzas Armadas Aéreas de la Región Oeste reportándose, Señor!-

Un incómodo silencio llenó el pasillo; Iván se puso de pie, temiendo que el comportamiento de Chema los metiera a ambos en problemas. Más el hombre se echó a reír...

- ¿Así qué usted es el famoso piloto del qué todos hablan?- Le preguntó.

- Señor, yo sólo cumplo con mi deber, no hay nada de singular en mi conducta.- Le respondió José María Itzae, sin dejar de saludar.

- Me ha dejado usted intrigado. Todo el mundo comenta no sólo de sus grandes habilidades, sino también de su gran benevolencia en el campo de batalla.- Se llevó una mano a la barbillla.- ¿Qué tiene qué decir al respecto?-

- Señor, creo firmemente qué si una guerra puede ganarse, debe hacerse con la menor cantidad de pérdidas materiales, así como también con la menor cantidad de bajas en ambos lados de la batalla.-

- Interesante respuesta. Puede descansar, piloto.-

- Sí, señor.- Bajó la mano, al igual que la mirada.- Señor, quisiera disculparme por mi conducta de hace un momento.-

El hombre volvió a reírse, ya que el comportamiento del moreno parecía más la de un niño que fuera atrapado haciendo una travesura. Por lo qué se dirigió a Iván...

- ¿Desde cuando se conocen, oficial Braginski?-

- Da, desde hace 14 años, Superior Giralt.- Le contó el rubio.- Justo cuando estalló la Guerra de las Fronteras.-

- Sí, la recuerdo muy bien.- El superior se llevó una mano a la barbilla.- Una de las peores crisis qué hayamos enfrentado. De los 27 distritos que eran, sólo sobrevivieron 15.- Se volvió a Chema.- ¿Usted de qué distrito provenía, José María?-

- Señor, yo no provenía de ningún distrito.- Habló el moreno.- Mi pueblo, Méxica, fue arrasado por completo.-

- ¿Méxica?- Se sorprendió al oírlo.- ¿Se refiere usted a una de las zonas que fueron declaradas oficialmente prohibidas?-

- Así es, Señor.- Bajó la mirada, recordando con tristeza su pueblo.- Fui el único sobreviviente.-

- Lamento escuchar eso, piloto. Pero veálo de esta manera.- El Superior Giralt le puso una mano al hombro.- Los suyos, si lo vieran en este instante, estarían orgullosos de usted.-

- Gracias, Señor.- Contestó apenado José María.

- Bueno, caballeros, me es preciso retirarme en este momento.- Los saludó a ambos con el debido respecto, y luego agregó.- Y no se preocupen de nada, deberían mejor celebrar su ascenso, Comandante Braginsky. Con su permiso.- Y se retiró al instante.

Y antes de que pudiera reaccionar por estar procesando la información, Iván le soltó un sonoro coscorrón a José María Itzae...

- ¡AUCH!- El moreno se llevó las manos en donde fuera golpeado por el más grande.- ¿Porqué me pegas, Juanito?-

- ¡Da, casi nos metes en problemas!- Se cruzó de brazos Iván.- Siempre debes fijarte con quién estoy acompañado antes de que me saltes encima a besos.-

- Lo, lo siento, Juanito.- Se sonrojó Chema, con las lágrimas asomándose a los ojos.- Es qué tenía tantas ganas de verte mientras estaba allá arriba, que no pude contenerme al descender.-

Comenzó a gimotear y a limpiarse las lágrimas que caían por su rostro. El moscovita, al verlo en tal estado, soltó un suspiro, sonrió y abrazó al más bajo...

- Da, no estoy enojado, Chema.- Le acarició la cabeza, jugando con sus cabellos.

- ¿En serio?- Lo volteó a ver con los ojos brillándole.

- Da.- Le sonrió y le dio un beso en la frente.- Sólo debes tener más cuidado la próxima vez, ¿de acuerdo?-

- ¡Sí!- Exclamó contento el moreno.- Por cierto, ¿es verdad lo que dijo, qué te ascendieron a Comandante?-

- Da, me notificaron hace un par de horas, mas no es algo oficial aún.- Le respondió Iván.- Es cuestión de llevar a cabo los procedimientos y el papeleo correspondiente.-

- ¡Ah, Juanito!- Lo abrazó con fuerza del cuello, colgando del más grande.- ¡Eso es genial! ¡Muchas felicidades!-

Comenzó a besarlo de lleno en los labios, disfrutando el sabor de su boca, mientras con las piernas se abrazaba de lleno a su cintura. El moscovita, a su vez, lo sostenía con un brazo de la cintura, mientras una mano le frotaba el cuello y los cabellos, tratando de profundizar más el beso, el cuál tuvieron qué interrumpir por falta de aire...

- Ah, ah, creo...- Comentó entre jadeos Chema.- Creo que deberíamos ir a comer algo, ¿no lo crees, Juanito? Tengo el resto del día libre.-

- Da, yo también.- Le ayudó a ponerse de pie.- Podríamos salir a comer fuera, si quieres.-

- ¡Ah, sí, sí!- Comenzó a saltar el más joven.- ¡Quiero carne asada!-

Y echándose a reír al ver el entusiasmo de José María, le abrazó de la cintura y comenzaron a caminar por el extenso pasillo, rumbo a la salida del edificio...

.~o0o~.

Para ir a comer lo que desease el más joven, y brindar por el ascenso del moscovita, regresaron a la casa que compartieran juntos, para cambiarse a ropas más informales, dado que traían puesto los uniformes. Iván comenzaba a quitarse el saco, cuando sintió que José María le abrazaba por detrás...

- ¿Qué pasa, da?- Preguntó volteando a ver al más bajo.

Se quedó en silencio por un momento, cosa que era rara en él, y antes de que el rubio hiciera más preguntas, reposó la cabeza sobre su espalda...

- Tengo un mal presentimiento.- Confesó el moreno con temor.- Creo que otra vez nos vamos a separar.-

- ¿Qué te hace creer eso, José María?-

Se aferró con fuerza de sus ropas militares, permaneciendo en silencio más tiempo del que el rubio recordara. Preocupado, lentamente se separó del más bajo, y puso sus manos sobre sus hombros...

- Se trata de algo que no me puedes contar, ¿da?- Mas al verlo negar con la cabeza, prosiguió.- Entonces, dime de qué se trata, por favor.-

Tras tomar aire por un momento, alzó la cabeza y sonrió...

- Sólo son figuraciones mías.- Contestó y giró la cabeza.- Así que no hagas caso. Además, como te van a ascender a comandante, es posible que pasemos menos tiempo juntos, ¿cierto?-

- Da, es posible.-

- ¡Bien!- Le soltó un leve puñetazo al brazo.- ¿Entonces qué esperamos?- Pasó de largo a un lado de Iván.- ¡Me muero de hambre!-

Lo miró correr rumbo a la habitación, después empezó caminar despacio, preguntándose en silencio de qué podría tener tan preocupado a su pareja. Pero se detuvo cuando se lo topó en la puerta, cambiado de ropas...

- ¡Apúrate, Juanito!- Lo empujó al interior del cuarto.- ¡Sino, no vamos a encontrar un buen lugar para comer!-

- ¡Da, da!- Se echó a reír ante los pucheros de Chema.- Tenemos bastante tiempo, no te preocupes.-

- ¡Aún así, anda!-

Riendo ante la terquedad de su novio, Iván entró a la pieza y comenzó a cambiarse de ropas...

.~o0o~.

No importaba a qué lugar fueran, siempre y cuando estuvieran a gusto, la comida fuera sabrosa y estuvieran juntos, sin que nada ni nadie los molestara. Por lo que pasaron regresaban a su hogar tras concluir la comida, y antes de meterse en problemas de cualquier índole...

- Voy a extrañar momentos como éste cuando seas comandante.- Expresó José María en lo que caminaban por un parque.

- Da.- Asintió el rubio, sintiendo lo mismo al respecto.

Ninguno de los dos dijo más, ambos estaban inmersos en sus pensamientos, preguntándose en lo que sería de su relación. El moreno se detuvo de pronto, y se dio media vuelta, con una sonrisa en el rostro...

- ¡No hay nada de qué preocuparnos!- Comentó animoso.- Porqué no importa en donde estemos, yo siempre estaré detrás de ti. Por eso... ¡AUCH!-

Un balón había interrumpido a Chema, estrellándose en su cabeza, por lo que se volvió molesto ante los niños que fueran a recoger la pelota...

- ¿Saben que es lo más molesto?- Les preguntó a los pequeños, que sólo lo miraban.- ¡Qué están jugando y no me invitan!-

En lo que se unía en el juego con los infantes, Iván contemplaba la escena desde una corta distancia. Sin importar la edad que tuviera, José María siempre sería un niño en el alma, tal y como cuando lo conociera cuando tuviera 14 años y el moreno ocho. Los dos habían quedado huérfanos cuando estallara la Guerra de las Fronteras, perdiendo no sólo a sus familiares, sino también el lugar al que llamaran hogar. Mas ahora estaban juntos, pasando por múltiples situaciones, algunas rayando entre la vida y la muerte...

- ¡Ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja!- Chema saltaba y reía, dando pases y corriendo con los niños en el parque.

.~o0o~.

Ya habían regresado a la casa, cuando el sol de la tarde iniciara a ocultarse en el ocaso. No bien Iván se dirigía al cuarto, que José María le interceptó, bloqueándole el paso...

- ¿Qué ocurre, da?- Inquirió cuando el moreno se abrazara a él.

Sin responderle, Chema lo tomó de las ropas con fuerza, obligándolo a inclinarse hasta su altura, devorando su boca con desesperación. Tras unos momentos, le respondió...

- ¿No te acuerdas?- Un sonrojo se apoderó de las mejillas morenas.- No mentía cuando dije que te extrañaba, Iván.-

De nueva cuenta buscó sus labios, sin darle tiempo para pensar en algo cuando frotó su entrepierna, haciéndole saber lo mucho que lo necesitaba. El rubio de ojos violetas lo rodeó con sus brazos, profundizando aún más el beso, consumiéndose por el ardor que se extendía en todo su cuerpo...

- ¿Ahora?- Le preguntó tras tomar aire.

El moreno sonrió y se aferró a su cuello, susurrándole al oído...

- Creo que esa pregunta sale sobrando, Juanito.-

.~o0o~.

No repararon en donde habían caído las prendas de vestir, por las prisas de quedarse tal y como habían venido al mundo. La piel rubia blanca como la nieve, y la piel morena como la canela, se rozaban en un intento de fusionarse en una sola, como si en otra época hubiese sido una. Las caricias eran, una rudas, otras delicadas, pero hacían aumentar la necesidad de mayor contacto entre ellos, hasta saciarse por completo. Iván se detuvo cuando el moreno le puso una mano sobre el hombro...

- Iván.- Y su nombre vibraba en los labios del joven de piel canela.- Por favor.-

- ¿Por favor qué, da?-

- No te hagas.- Le respondió frunciendo el ceño, y un poco apenado.- Te necesito dentro de mí, ahora.-

- Sólo confirmaba.- Contestó con una sonrisa, buscando el lubricante en la pequeña cajonera que estaba al lado de la cama.

Un dedo se introdujo en la entrada de Chema, que se estremeció en el instante de sentirlo invadir sus interiores. Lentamente, entraba y salía para dilatarlo apropiadamente; mas no bien insertó el segundo, sintió cómo José María se mecía, conteniendo la respiración, al compás de sus dedos, moviendo frenéticamente sus caderas...

- ¿Excitado?-

Le gustaba verlo así, jadeante e impaciente con el simple movimiento de su mano. Alzó una de sus piernas, mordiendo y besando sus muslos, para arrancarle gritos de placer, acelerando aún más el frenesí de sus caderas, observando cómo perdía el control en sí mismo, dejándose llevar por el arrebato de lujuria y pasión...

- No... Ah... Ya...- Su respiración se entrecortaba al intentar expresar una oración completa, pero le era inútil cuando el rubio tomaba su pene y le masturbaba con una dolorosa calma.- Iván... Ah... Iván... Yo...-

Se aferraba a las sábanas con tal fuerza, que en cualquier momento se desgarrarían al ceder ante la presión de los dedos de Chema...

- Iván... ¡Iván!- Gimió ante la fricción de los dígitos con su próstata, haciéndole eyacular en el instante.

Éste sonrió, observando sus dedos impregnados en semen, lo lamió con cuidado, como si de un delicioso manjar se tratara...

- Exquisito.- Musitó para sí, en lo que su pareja se recuperaba del éxtasis.

Pero no esperó, rodeó con sus brazos el cuello del más grande y besó de lleno su boca, deleitándose con su sabor en ella...

- Vamos.- Lo miró directo a los ojos, suplicándole angustiado.- Te necesito.-

El brillo de esos ojos cafés y el deseo carnal de hacerlo suyo, le motivó para tomarlo de las caderas y elevar su cuerpo, apenas lo suficiente para poder penetrarlo. José María clavaba sus uñas en la piel blanca y usaba sus piernas para que el moscovita se introdujera más adentro de él...

- ¡Ah!-

- Relájate.- Le ordenó, intentando ir más despacio aún por el temor de desgarrarlo por dentro.- Estás muy tenso.-

- No... quiero...- Su voz se quebraba al querer hablar.- ¡Ah!-

Quiso detenerse, por más que anhelaba continuar y disfrutar del sexo, no quería lastimar a Chema, ni mucho menos que la experiencia se tornara desagradable. Por lo que optó ir aún más lentamente, mas inició con distraerlo mordiendo su manzana de adán para tranquilizarlo...

- José María.-

Lamió su mentón, y su lengua comenzó a frotarse contra sus labios, obligándolos a moverse y permitirle ingresar al interior de su boca. Con esto, poco a poco el moreno se fue sosegando y respondió a las caricias de Iván, permitiendo a ambos disfrutar del momento...

- Así.- Le expresó una vez que volviera a introducirse dentro de su pareja.- Buen chico.-

- Ya, ya no soy un niño.- Le reclamó cuando le acariciara el cabello con los dedos.

- Lo eras cuando lo hicimos por primera vez.- Le recordó.- Tenías 16 años, y yo 22. Pude haber ido a la cárcel por eso. Me volviste un criminal.-

- Pero no ocurrió nada.- Sonrió y le besó la nariz.- Eres libre como una mariposa.-

- Debería castigarte por ello.- Dijo, un poco molesto por la comparación.

- Hazlo.- Lo retó.- ¡Ah!-

Se arqueó cuando el rubio, resuelto, lo penetró de una vez, como escarmiento por mofarse de él...

- Jua-nito...-

Su voz, suplicante y llena de deseo, le hizo sentir una sacudida en todo su cuerpo, por lo que de nueva cuenta buscó su boca, para deleitarse con besos y caricias que quemaban la piel, y le hacía más placentero el coito. El moreno, más sumiso, le correspondía a su vez, buscando con sus manos sus zonas erógenas para excitarle aún más, satisfacerlo y sentirse pleno, completo con Iván y nadie más. Pronto, las embestidas comenzaron a aumentar el ritmo de forma desesperada, como si la vida se les fuera en ello. Clavó sus uñas en su espalda, dejando rojos hilos en el dorso, exasperado por alcanzar el clímax que experimentara momentos atrás. El rubio sentía que estaba cerca, por lo que lo sujetó de la cintura y lo dejó caer sobre las sábanas, arremetiendo con mayor fuerza aún, besando su piel, probando su apetitoso sabor de sudor y saliva mezcladas, y sentirlo estremecerse debajo de su cuerpo al llegar al orgasmo, desparramando su semilla cálida de nueva cuenta entre los dos...

- Ah, ah.-

Despacio, salió de su interior estrecho y caliente, reposando la cabeza sobre su pecho, pudiendo sentir cómo latía aceleradamente su corazón. Una mano se posó sobre sus rubios cabellos platinados, frotándolos con suavidad. Sonrió y marcó un camino de besos con sus labios sobre la piel morena, hasta llegar a la frente llena de sudor, donde reposó la suya. No dijeron nada, tomándose de las manos, y dejaron que el silencio dijera por ellos lo que había qué decirse...

.~o0o~.

- Alfred quiere que los pilotos usemos una especie de prototipo.- Dijo de pronto, enrrollado en la sábana.- Es, al parecer, una especie de piloto automático a control remoto.-

Iván se le quedó viendo en silencio por dos razones; la primera, era el tono furioso en la voz de José María, y la segunda, según entendía él, tenía que ver con modificar la estructura de los aviones de combate de la Fuerzas Armadas Aéreas...

- ¿Qué tiene eso de malo, da?- Y supo que se equivocó al decir esas palabras.

- ¡Todo!- Se volvió a verlo.- Sí, posiblemente sea buena idea en caso de que algún piloto pierda el conocimiento durante el vuelo, pero no tendríamos el control de la nave. Y en todo caso, no habría necesidad de tener pilotos a bordo de los aviones. Pero lo que más me molesta, es que quiere que sea yo el primero que pruebe ese susodicho prototipo.- Se puso de pie sobre la cama.- ¿Porqué diablos no lo usa él en su avión? Maldito idiota.-

- Da, no deberías de enojarte por eso, eres uno de los mejores pilotos que hay, y es posible que por eso desee que participes en las pruebas.-

- Pero no quiero hacerlo, Juanito.- Se dejó caer de rodillas en la cama.- Con pensar que le quieren hacer algo a mi segundo amor, me llena de piedritas el hígado. Es por eso que me opongo.-

Su segundo amor, así era como se refería al avión que sólo el moreno podía manejar, además de no permitir que ningún otro lo reparara o le diera mantenimiento. Era demasiado posesivo y celoso cuando se refería a su avión de combate. Así que lo tomó de la cintura y le besó los hombros para tranquilizarlo...

- Si no estás de acuerdo, buscarán a otro entonces.- Besó el torneado cuello color canela.- Así que no tienes nada de qué preocuparte, da.-

No quiso responderle, ni tampoco le dijo que al día siguiente se volvería a encontrar con el mencionado personaje, por lo que dejó que los besos de Iván lo calmaran...

- Mmm, tienes razón.- Buscó su boca para compartir sus labios.- Qué se busquen a otro.-

- Da.- Tras un empalagoso intercambio de saliva, preguntó.- Mañana tienes qué montar guardia en la zona fronteriza, ¿cierto?-

- Sí.- Soltó un hondo suspiro, al ser interrumpido el momento.- Va a ser muy aburrido estar allá.- Se abrazó a la cintura del rubio, temblando un poco.- Quisiera estar contigo, Juanito. No quiero separarme de ti.-

Sintió una especie de déjà vu al oír hablar así a José María, mas no quería deprimir aún más a su pareja. Por lo que sonrió, abrazándolo y dándole un dulce beso...

- Todo va a estar bien, ¿da? Tú me lo prometiste desde hace mucho tiempo. Así que vamos a dormir, sin pensar más en eso, ¿de acuerdo?-

Observó su rostro con meticulosidad y le dio un picorete en los labios...

- De acuerdo, Juanito.- Le sonrió y se repegó aún más a él.- Buenas noches.-

- Buenas noches.-

.~o0o~.

A altas horas de la noche, una persona se había introducido dentro del hangar. Buscó con cuidado las aeronaves, encontrando de inmediato aquélla que buscaba. Dio un manotazo contra el frío metal y sonrió tras oír el eco resonar en todo el lugar...

- Manos a la obra, entonces.- Sonrió y se acomodó los lentes con la otra mano.

Continuará...


¡Nos vemos! ;D