La fuerza del Imperio

Sinopsis:

Una historia diferente, de intrigas, traiciones, amores.

Ambientada en pleno imperio Romano, las ansias del poder de sus senadores.

Meg una bella joven de familia acomodada de Grecia. Ignorante a lo que el destino le tiene preparado…

Su hermano es acusado de asesinar y su familia declarada traidora.

La única persona capaz de ayudarla es el valeroso Hércules, la mano derecha del emperador de Roma.

Meg y Hércules, los unirá el destino y unirán esfuerzos para descubrir la verdad…

Capitulo 1

Roma resplandecía pletórica de victoria.

Los balcones de las casa señoriales y de las viviendas más humildes estaban profusamente decorados con banderolas y con mucho colorido con diferentes tapices. Los ciudadanos se asomaban para vitorear a los vencedores y aclamaban con aplausos y gritos de victoria. Cayo Julio César hacía su entrada para recibir las aclamaciones por su triunfo en los países nórdicos. A pie marchaban amigos, parientes y los legionarios que iban a la vez gritando vítores a pleno pulmón.

El paseo triunfal se celebraba en Roma con el ejército de las legiones romanas. Un gran sacrificio debía ser ofrecido en el templo de Júpiter como acción de gracias. La finalidad era mostrar al pueblo de Roma toda la gloria adquirida así como la riqueza conquistada.

En la colina una de las siete colinas de Roma, en su interior de una sala de palacio, se encontraban dos generales de la completa confianza de Julio César: Publio y Hércules . Ambos habían participado en el asedio y posterior victoria de la conquista de los países nórdicos.

Los dos militares aguardaban, uno de ellos estaba sentado en una silla castrensis. El otro, de pie y mirando hacía el exterior al mismo tiempo que bebía el vino de los vencedores, trasmitían una imagen de serenidad.

Publio se removía impaciente en el lugar donde estaba sentado.

La celebración durará varios días– la voz de Publio sonó con la seguridad de alguien que cree en sí mismo y se enorgullece de lo que hace.

Hércules volvió el rostro para mirar al hombre que se había hecho cargo del mando en los países nórdicos con un sentido de la estrategia insuperable. Publio era hijo de un cónsul de Roma. Hércules sabía que lograría futuras campañas aún más gloriosas.

– ¿Qué piensas hacer ahora…? – le pregunto Publio.

Hércules le sonó extraña esa pregunta. ¿ qué hacía un militar cuando dejaba de combatir a las ordenes del emperador?

– Si el emperador me lo permite– dijo Hércules– retomaré las obras de construcción de mi hogar en Tebas– respondió conciso.

Publio lo miro con tristeza– Imagino que Julio César tiene otros planes para nosotros.

Hércules dudaba pero lo mas seguro es que fuera así…

Holaa chicos os traigo una nueva historia, espero que os guste tanto como la esclava y el gladiador. Espero que pronto pueda subir otro capitulo, estaros atentos…

Un saludo para todos mis lectores.