"Un puente a Terabithia" no me pertenece y esta historia es un regalo a mi fiel lectora isabelmasen, espero que la disfrutes ^^
Un nuevo comienzo
Capítulo II: La partida
En un dormitorio tan solo iluminado por la luz que reflejaba la luna, se encontraba un pequeño muchacho de tez blanquecina y aspecto inofensivo comenzó a revolver entre el desorden habitual de su cuarto, en busca de algo útil para llevar a su excursión. Procuraba no hacer mucho ruido para no despertar a su hermanita, después de todo, en ese momento no se le ocurría ninguna buena explicación para justificar el hecho de estar despierto a esas horas con su ropa de excursión.
-Si me permites Jess… -habló el pequeño Terabiano una vez que el chico de cabellos castaños había encontrado una mochila lo suficientemente cómoda, ancha y práctica en la cual pudiese llevar algunas cosas para el camino- quisiera darte un consejo acerca de lo que puedes llevar.
-Por mí está bien, la verdad es que no tengo idea de qué se supone que deba llevar…
-Pues la verdad es que no tiene que llevar nada como artillería pesada o herramientas de combate…
-Pero se supone que vamos a rescatar a Leslie, ¿No es así? –objetó confundido Jess.
-Si bien, eso es verdad –coincidió Kriss por un momento, mientras buscaba la mejor manera de hacerle entender al joven rey las razones de sus preposiciones- Usted puede crear, como le te he dicho anteriormente, lo que sea que imaginéis; sin embargo esta "habilidad especial" que posees tiene un pequeño inconveniente…
-¿Cuál es ese Kriss?
-Todos los objetos que puedas crear con tu mente solo surtirán efecto en nuestro mundo, nuestras infraestructuras, en nuestros ciudadanos y hasta en nuestros enemigos… sin embargo no tendrán mayor efecto en personas de tu mundo o cualquier otra cosa que haga referencia a este… ¿Lo entiendes?
-Creo que sí… -Jess intentaba asimilar y dar un orden a las palabras que había escuchado para darles algún sentido. Hasta que por fin, después de un par de minutos, comprendió a lo que se refería su nuevo amigo- En ese caso… si yo creo un arco con unas cuantas flechas y se las lanzo a un conejo de nuestro mundo… no le hará el mayor daño, ¿No es así?
-Exactamente –apremió Kriss mientras agradecía al cielo que el pequeño rey lo hubiese entendido tan rápidamente.
-Pero si la lanzo a algún Terabiano… sí le hará daño, ¿Estoy en lo correcto? –preguntó curioso el muchacho de ojos claros.
-Por supuesto, no es que estés pensando en hacer algo de ese estilo, ¿Cierto Jess?
-Claro que no –negó rápidamente el joven rey un tanto molesto por la suposición errada del pequeño Terabiano- Solo quería comprobar un punto…
-Ajá…
-Bueno… una última pregunta
-Dime… -el pequeño guerrero lo miró un tanto aburrido. ¿Cuánto tiempo pensaba seguir hablando de un mismo tema? -Se preguntaba el pequeño Terabiano un tanto hastiado de estar respondiendo constantemente las preguntas del muchacho- ¿Es que acaso no le había quedado claro con la primera explicación? No es que yo sea muy impaciente explicando cosas pero… he estado explicándole toda la noche acerca de miles de temas que desconocía… lo cual era prácticamente todo lo referente a nuestro mundo… casi parecía que lo ignoraba por completo a pesar de pasar tanto tiempo en él, simplemente mi paciencia tiene un límite… espero que el rey no lo sobrepase tan rápidamente… No quiero faltarle el respeto pero si sigue así…
-En el caso de que quisiera crear comida o algo para beber… ¿Me serviría?
-La verdad es que no lo había pensado antes Jess… -"Ok, debo admitir que ahora acaba de hacer una pregunta inteligente… -pensó resignado la pequeña libélula."- Pero si lo pensamos detenidamente… si tú eres el verdadero rey de Terabithia, tal como yo creo, entonces eres parte de nuestro mundo –razonó lentamente el guerrero- en ese caso lo que sea que puedas crear debería surtir efecto en ti también… ¿Por qué no haces una prueba?
-¿Una prueba dices? –Jess lo miró confundido por un momento, sin embargo después de pensarlo por un par de segundos y observar la expresión de fastidio del pequeño Terabiano, comprendió rápidamente a lo que se refería- ¡Ah!... Te refieres a…
El joven rey imaginó rápidamente un vaso de zumo de naranja en una copa de plata, después de todo, si podía crear lo que quisiese iba a aprovechar esa ventaja. Acercó la copa de plata a sus labios y comenzó a tomar pausadamente el zumo que esta contenía… ¡Y surtía efecto! Sintió sus labios mojarse por el contacto del líquido que los humedecía paulatinamente, además después de vaciar totalmente su contenido se sintió un tanto satisfecho y refrescado por el zumo. Una vez que terminó de beber el jugo de naranja se limpió los labios con la manga de su chaqueta y sonrió con autosuficiencia, después imaginó cómo desaparecía la copa de plata para no preocuparse más por ella.
-Funcionó –anunció triunfante Jess con sus ojos claros brillando bajo la luz de la luna, que se infiltraba en la habitación.
-Genial… tal y cómo yo había pensado –la pequeña libélula se sentía realmente aliviada… eso confirmaba el hecho de que él era su legítimo rey, además esta habilidad les sería de mucha utilidad en el futuro, sobre todo al momento de ayudar a la reina Leslie.
-En ese caso… -continuó el chico de cabellos castaños, mientras descargaba su mochila de sus hombros para soltarla vagamente en el suelo- creo que no necesitaré llevar nada después de todo…
-Al menos de esa manera podremos ir ligeros y sin preocupaciones, ¿No lo crees, Jess?
-Es mejor así… -Jess dio media vuelta y comenzó a caminar en dirección hacia la salida de su dormitorio, decidido a buscar y traer, cómo sea, de vuelta a su querida amiga Leslie- Será mejor que nos vayamos de aquí Kriss, no quiero hacer esperar más tiempo a Leslie.
-Pero… -objetó Kriss- ¿Qué hay de tu hermana y tus padres?
-Se quedarán aquí, no tienen por qué venir conmigo… de cualquier forma no creo que me crean si les digo que Leslie está viva…
-No me refería a eso Jess… -le interrumpió el Terabiano secamente- No estarás en tu casa por unos cuantos días y creo que al menos deberías dejarle una nota a tus padres informándoles que estarás bien y cosas por el estilo…
-No lo había pensado Kriss… -admitió el joven rey- pero creo que tienes razón, si no les dejo una nota quizás crean que me escapé de casa o algo por el estilo…
Jess se dirigió hasta su escritorio y arrancó una página de su cuaderno de matemáticas y escribió una pequeña nota en él, ordenó superficialmente su cama y dejó la nota encima de esta para que en el momento en el cual sus padres fuesen a despertarlo, encontrasen la nota escrita por él.
"Querida familia:
Voy a ir de excursión con la familia de un amigo, nos quedaremos a acampar en un sector no muy alejado de aquí y lo más probable es que nos quedemos unos dos o tres días en ese lugar, lo siento por no avisarles antes… nos vemos, Jess."
-¿De verdad crees que con esa explicación tan vaga tus padres van a quedar tranquilos? -le interrogó un tanto dudoso de la efectividad de la nota el pequeño guerrero.
-Tendrán que estarlo… porque no pienso seguir inventando explicaciones para que lo estén.
-Bueno… en ese caso será mejor que nos vayamos de aquí.
-Sí… -coincidió el rey de Terabithia- además ya es cerca de la media noche, hora ideal para una fuga…
-Ajá…
Ambos Terabianos salieron a tientas por la entrada principal de la casa de Jess, procurando no hacer el menor ruido que los delatase. Una vez que lograron salir de allí, el chico de ojos verdes en vez de seguir al pequeño Terabiano se dirigió hasta la casa donde vivían los padres de su amiga, después de todo, al ser sus vecinos no le costaría hacerles una visita para preguntarles por una pequeña duda que le había surgido. Si lo que tengo en mente es así… -reflexionaba el joven rey, sin darse cuenta de que el pequeño guerrero intentaba captar su atención de todas las maneras posibles para avisarle que ese no era el camino por el cual se encontraba su amiga- Entonces podré creerle completamente a Kriss el hecho de que Leslie aún este viva… solo espero que el papa y mama de Leslie aún sigan despiertos Cuando terminó de ordenar sus pensamientos, Jess pudo notar cómo el pequeño Terabiano perdía lentamente la paciencia al notar que él no le prestaba atención.
-¿Qué ocurre Kriss? –preguntó de improviso Jess.
-Jess… -el guerrero Terabiano respiró profundamente para recuperar la paciencia perdida- he intentado decirte en todos los medios posibles que ése NO ES EL CAMINO por el cual llegamos hasta el escondite del señor de la oscuridad…
-Lo sé Kriss… no tienes para qué exasperarte de esa forma.
-Entonces… ¿Por qué…?
-Antes de ir a buscar a Leslie debo comprobar algo con sus padres… descuida Kriss, no tardo.
-Como digas… -Kriss decidió quedarse esperando a la salida de la casa de Jess, después de todo ése era un asunto privado del joven rey, él no debía entrometerse.
Al llegar a la casa de Leslie, Jess notó que había una luz azulada que provenía de una de las ventanas de la infraestructura. El chico de cabellos castaños suspiró un tanto aliviado, al menos no habría despertado a los padres de su mejor amiga. Se acercó cauteloso hasta la entrada principal y llamó tímidamente a la puerta, al cabo de un par de minutos salió el padre de Leslie con una bata puesta encima de su piyama.
-Oh… eres tú –comentó un tanto distraído el padre de Leslie- que curiosa visita, jovencito. ¿Por qué has llegado a nuestra casa a estas horas, acaso es algo tan importante que no puede esperar hasta mañana?
-Yo, lo siento señor –se disculpó rápidamente- pero es que tenía una pregunta que hacerle respecto a Leslie…
-Ah… ya veo –el padre de Leslie hizo un pequeño gesto con su mano para invitar a entrar a su casa al pequeño amigo de su hija- ¿Qué te parece si entramos un momento para conversar de mi hija? –Le propuso un tanto melancólico al recordarla- Hace frío aquí afuera…
-No se preocupe señor, tan solo quisiera hacerle una simple pregunta, mis padres se preocuparán si tardo mucho tiempo.
-Tienes razón… entonces, en ese caso ¿Cuál era la pregunta de la cual querías hablarme?
-No quisiera que tomase a mal mi pregunta señor, pero es muy importante para mí saber si encontraron el cuerpo de Leslie en el rio o si el funeral fue tan solo simbólico –el padre de Leslie miró extrañado al muchacho que alguna vez había sido amigo de su única hija. "Qué niño tan extraño –pensó un tanto confundido- ¿Por qué querría saber una cosa así?" Sin embargo después de pensarlo unos segundos comprendió en parte la razón de esta pregunta, por lo que se tranquilizó y trató de contestarle al menor con la mayor naturalidad posible.
-Escucha Jess… yo sé que es difícil aceptar que Leslie ya no está con nosotros, créeme que a mi esposa y yo fuimos los que más nos resistimos en creerlo –Jess miraba al adulto un tanto molesto, ¿Acaso no pensaba responderle su pregunta? Y si después de todo… ¿Esa charla emotiva que estaba empeñado en comenzar fuera tan solo para desviarlo del tema?
-Disculpe que lo interrumpa señor pero… eso ya lo sé, a mí también me costó convencerme de que así era pero, ahora solo quisiera saber ese detalle si no le es mucha molestia.
-Supongo que tienes derecho a saberlo… al fin y al cabo, Leslie te tenía mucho cariño... Bueno, la verdad es que los policías no fueron capaces de localizar su cuerpo, tienen la teoría de que el rio la arrastró en cuanto cayó en el…
-Pero… -en ese momento, todas las narraciones de Kriss le parecieron totalmente ciertas y una enorme ansiedad se apoderó de él, en ese momento lo único que podía pensar era en su querida amiga sufriendo en un calabozo del señor de la oscuridad. No podía seguir perdiendo más tiempo en buscar pruebas de que lo que estaba pasando era real, debía partir en ese mismo instante a buscarla- Muchas gracias papa de Leslie, muy buenas noches.
-Buenas noches jovencito –el padre de la mejor amiga de Jess dio media vuelta para regresar a su habitación y cerró la puerta despacio mientras sentía unos pequeños y rápidos pasos alejarse de su hogar. "¿En qué estará pensando ese muchacho? –se preguntó a sí mismo un tanto intrigado por el extraño comportamiento del chico."
-¡Ya llegué Kriss! –anunció Jess elevando un poco la voz para que su amigo pudiese escucharle.
-¿Qué tal todo Jess, listo para irnos?
-Más listo que nunca Kriss –respondió totalmente entusiasmado el joven rey- Vamos, ¿Por dónde es el camino?
-El camino para llegar al escondite del señor de la oscuridad es simple, tan solo debemos seguir por el rió unos cuantos kilómetros hasta llegar a una pequeña colina, después…
-… Después me lo contarás –terminó la frase el chico de ojos claros, un tanto divertido por la expresión de fastidio que tenía el pequeño guerrero al haberlo interrumpido- Disculpa Kriss, pero si me dices todo el recorrido en este momento, no seré capaz de recordarlo después… tan solo dejaré que tú me guíes, ¿Vale?
-Como quieras… -"En ese caso no deberías haberme preguntado, en primer lugar –pensó un tanto molesto Kriss, ante la falta de cortesía de su amigo"
-Otra cosa Kriss…
-¿Qué ocurre?
-¿Es necesario que viajemos por tierra?
-No te entiendo Jess… ¿Qué quieres decir con eso?
-Que tal vez… pueda crear una pequeña nave en la cual viajemos hasta el escondite del señor de la oscuridad… así tardaremos menos tiempo de lo que deberíamos y ahorraremos energías, ¿Qué opinas?
-Es una interesante idea Jess… pero olvidas un pequeño detalle.
-¿Cuál es ese?
-El hecho de que el señor de la oscuridad tiene espías en el cielo también, ¿Recuerdas esas aves que los atacaban constantemente cuando intentaban defender el fuerte de Terabithia?
-Oh… claro, ya me acuerdo…
-Pero podrías otra cosa para movilizarte más rápido, ¿No te parece?
-¡Tienes razón! –Exclamó entusiasmado el joven rey- en ese caso… ¿Una moto estará bien?
-Supongo que sí…
-En ese caso, ¡Así será! –El chico de cabellos castaños comenzó a imaginar una pequeña pero moderna motocicleta de color negro, con líneas blancas y rojas a lo largo de esta. Jess admiró por unos segundos su creación con un rastro de orgullo en sus ojos, para después montarse rápidamente en esta y echarla a andar- Kriss… ¿Mis padres o mis hermanas, serán capaces de escuchar el motor de la motocicleta?
-La verdad es que si alguien de tu familia es capaz de escucharlo… lo más probable que esa persona será tú hermana Jess… recuerda que ella es la princesa de Terabithia, es parte de nuestro mundo.
-En ese caso será mejor que nos vayamos lo antes posible…
El joven rey de Terabithia se alejó rápidamente de su casa para evitar así despertar a su hermanita y después de que decidió que ya se había alejado lo suficiente de su hogar bajó la velocidad para que la libélula que viajaba junto a él no se cansase tan rápido, después de todo, aún les quedaba un largo camino por recorrer.
-¿Por qué no viajas conmigo? –Sugirió de improviso Jess, al notar el esfuerzo que hacía Kriss por estar a la misma velocidad con la cual andaba la motocicleta- No será de mucha ayuda que llegues cansado a rescatar a Leslie, ¿No lo crees?
-Supongo… que no me vendría mal descansar un poco… después de todo el haber viajado sin descanso hasta tu casa me dejó un tanto cansado.
El joven rey de Terabithia imaginó un pequeño compartimiento, en el cual su amigo Kriss pudiese descansar durante el viaje, una vez que estuvo listo, Jess le hizo unas cuantas señales al pequeño guerrero para que se subiera en el compartimiento que había creado justo al lado del manubrio de la motocicleta, para que así pudiese guiarle todo el camino. Sin pensarlo dos veces Kriss se subió a la motocicleta del muchacho y empezó a darle indicaciones hacia dónde debía dirigirse.
-Espéranos Leslie… -mascullaba Jess entre dientes- ya estamos en camino…
oOoOoOoOoOoOoOoOo Fin Capítulo oOoOoOoOoOoOoOoOoOo
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