Notas del fic:
:D Espero que les guste
PDT: tiene lemon, mucho, así que si no les gusta hagan click en la flechita de atrás y retrocedan
Dulces Resultados
-¿qué sucede aquí?—la voz de Sirius sonó molesta. Cuando ambos chicos giraron su mirada hacia donde se encontraba el de ojos grises comprobaron, por la mirada que tenía sobre ellos, que claramente había malentendido la situación
-yo… bueno… nosotros… -
-es exactamente lo que estás mirando—la voz de James interrumpió el torpe hablar de Remus
La mirada que le dio Sirius hizo que James temblara, aunque lo supo disimular perfectamente. El de lentes sabía que probablemente recibiría un buen golpe cortesía de su amigo, pero si no les ayudaba en ese momento era más que seguro que Sirius jamás se daría cuenta de sus sentimientos hacia el de ojos azules
-sal de aquí James—esta vez la forma en la que Sirus habló le provocó un escalofrío a Remus y a James. Sobre todo al último pues sabía que el oji-gris no le llamaba por su nombre a menos que estuviera muy molesto con él
-no—la respuesta que dio James hizo que Remus le mirara con desconcierto, a la vez que hizo que el odio con el que lo miraba Sirius incremente.
El de ojos grises se situó frente a James; con una de sus manos tomó la camisa del de lentes y lo arrastró fuera de la habitación
-vete de aquí—Sirius no esperó respuesta de parte de su amigo. Simplemente cerró la puerta en las narices de este, literalmente.
Luego de que el de cabellos noche cerró la puerta, se acercó hasta donde se encontraba el castaño
-¿qué se supone estaban haciendo ustedes?—la pregunta fue directa, sin miramientos ni titubeos. La escena que había presenciado Sirius hizo que un sentimiento de molestia hacia James le invadiera, aunque no supo descifrar que sentimiento era… o quizá simplemente se negaba a aceptarlo
-James me ayudaba con unos hechizos de curación, no entiendo por qué es que estas as…-
-¿hechizos de curación?…vaya…¿y para eso necesitaba el tener las manos sobre ti? ¿Qué hechizos de curación necesitan que te quites la ropa?—habló mientras miraba el pecho descubierto del oji-azul
-yo… no…- fue entonces cuando Remus se dio cuenta de la condición en la que se encontraba: estaba sin camisa, con el pantalón a medio abrir y aún sentado en el suelo Al verse así lo único que atinó el castaño es a halar la manta un poco e intentarse, inútilmente, cubrir
Sirius no aguantó más, terminó de acortar la distancia que los separaba y le plantó un beso al castaño. Remus no reaccionó, simplemente se dejó hacer. El de ojos grises aprovechó la sorpresa del castaño, con una de sus manos tomó las manos del oji-azul y con la otra afianzó el agarre de por la cintura a Remus profundizando así el beso.
Durante varios segundos el beso fue suave, sin apuros, dulce; Remus simplemente dejaba que el de cabellos noche le guiara en el ósculo. Pero luego de que Sirius tomara de la cintura al castaño el beso se hizo más demandante, más agresivo, más pasional; fue entonces que el de ojos azules cayó en cuenta de lo que pasaba y trató de librarse del agarre del mayor… muy tarde, Sirius ya le había apresado de las manos impidiéndole así cualquier intento de soltarse.
-espe…no…- para ese momento Sirius ya no escuchaba, había sido mucho ya. Primero lo de saber que su castaño salía todas las noches y no regresaba hasta el día siguiente y ahora el verlo con James en una posición que le dejaban mucho que imaginar… ya no iba a reprimirse, no ahora que el cúmulo de sentimientos, que hace instantes se había dado cuenta sentía por el de ojos azules, había explotado.
No tuvo que preocuparse por la posición en la que se encontraban, pues el que Remus haya estado sentado sobre esas mantas le hacía más fácil su intento de acostarlo y más cómoda la postura.
Una de sus manos, la que antes había estado apresando la cintura del menor, comenzó a viajar hasta situarse en aquel pantalón a medio sacar. Con un diestro movimiento jaló la prenda hasta que la parte inferior del oji-azul quedó solo cubierta por el fino bóxer blanco del chico.
-¿qué…?—la pregunta murió en los labios de ambos, pues antes de que Remus se diera cuenta Sirius había acallado su voz besándolo con frenesí, acariciando de vez en vez su rostro, su cuello y por qué no decirlo, su pecho.
El beso duró hasta que el aliento de ambos se agotó. Para ese instante la consciencia de Remus había desaparecido por completo, solo podía sentir el aliento de Sirius chocando contra su cuello y sus manos viajando sin pudor alguno por su cuerpo produciéndole espasmos.
-nhg—el gemido fue ahogado, como si hubiera hecho todo lo humanamente posible por acallarlo pero al final el esfuerzo había sido en vano. Sin embargo eso fue suficiente para Sirius para darse cuenta que iba por buen camino.
Dirigió su boca hasta donde hacía un segundo había tocado una de sus manos y esta vez el gemido fue mucho más audible
-ahh…n…no…- El de ojos grises estaba concentrado en lamer ese botón rosado, lamía la areola y luego pasaba a la punta. Se entretuvo un largo rato en esa misma acción hasta que involuntariamente su boca hizo un movimiento de succión. ¡Perfecto!, había encontrado una nueva adicción en el cuerpo del oji-azul. Con nuevos gemidos saliendo de la boca del castaño, Sirius se enfocó en succionar más y más ese trocito de piel tan sensible que ahora comenzaba a tornarse de un color rosa intenso.
Debido a que Remus ya no forcejeaba tanto por escapar, el de cabellos noche tentó su suerte soltando las manos del castaño que había estado aprensando con su mano derecha y decidió que esa mano la usaría para apresar otro lugar. Con sigilo bajó su diestra hasta posicionarse sobre la ropa interior del menor. Grande y exquisita fue su sorpresa al encontrarse con el miembro semi-erecto del castaño.
-ahhhh—No dio tiempo para reclamos, no dio tiempo para palabras como "espera" o "detente", simplemente metió su mano en la ropa interior del menor y comenzó a masajear el ya despierto miembro del castaño. Con su mano ejercía un suave movimiento de presión a la par que la hacía subir y bajar rítmicamente. Mientras su diestra estaba trabajando en otorgar placer al miembro del menor, se le antojó a su boca probar el otro botón que no había sido probado aún por lo que dirigió su rostro al pezón que aún no había probado y comenzó a succionarlo.
Remus por su parte no podía ya detener los gemidos estaban saliendo sin control alguno. Y es que no era para menos, Sirius estaba succionando con su boca su pezón izquierdo mientras que con su diestra estaba masturbándole de una manera tan exquisita que simplemente le estaba llevando a la locura.
-ahhh…nghh—sus ojos azules se dirigieron en dirección a Sirius, quien había detenido todo movimiento y ahora le miraba fijamente. Quiso morir en ese mismo instante al pensar en lo peor, al pensar que el de cabellos noche se había asqueado de él, pero grande fue su sorpresa al ver que luego este se inclinaba en una dirección que le pareció muy peligrosa
-es…espe…ahhh...—su columna se arqueó de una manera en la que pensó que se rompería, sus manos, pies y todo su cuerpo en general estaba casi convulsionando con los espasmos que sentía. Pero fue la sensación de la lengua del mayor sobre esa parte totalmente sensible que hizo que lanzara un gemido de total éxtasis.
Sirius por su parte estaba más que extasiado, el sabor que estaba probando no podía compararlo con nada que antes hubiera probado. Era un sabor indescriptible, pero eso quitaba lo delicioso que le parecía; para ese punto solo quería más, quería probar ese líquido en todo su esplendor. Con eso en mente incrementó la intensidad con la que estaba succionando, con su boca buscaba puntos clave que hicieran temblar al cuerpo que yacía bajo suyo y lo encontró. Cuando la punta de su lengua tocó pequeño orificio que se situaba en la punta del glande, Sirius sintió el cuerpo de Remus estremecerse por completo a la vez que sentía unos ligeros tirones en su cabello. Aún con todo esto él quería más. Dirigió sus manos hasta los muslos del castaño separando así las piernas del menor y ahí encontró lo que buscaba. Una parte tan sensible que se estremeció solo cuando la rozó, una porción de piel que le permitiría volverse uno con el de ojos azules, que le permitiría marcarlo, profanarlo, volverlo completa y absolutamente de su propiedad. Buscó su varita, la cual estaba en su capa que aún tenía puesta; con sigilo la sacó y la guió hasta la entrada del menor.
Remus estaba más que perdido en esa lengua que se hallaba sobre su miembro, en esa lengua que sin duda alguna le estaba arrancado más de un gemido incontrolable. El tiempo se le hacía eterno, como si se hubiera detenido; pero fue cuando sintió un intruso rozar su entrada que algo en su mete despertó. Fue como una alarma, como si una pequeña parte de su cerebro se hubiera encendido y le estuviera gritando que no debía dejar que esto avanzara más o sería imposible el parar luego; pero a la vez otra voz, una más fuerte, le decía que de ese punto ya era imposible parar. Sus ojos azules se abrieron en sorpresa cuando sintió como una superficie dura y algo fría rozaba en su interior, sabía perfectamente que era pues sus dedos muchas veces la habían tocado.
Sus ojos grises miraban atentamente las reacciones del castaño. Sí, era cierto que Sirius estaba más que excitado pero eso no alejaba del todo el miedo que sentía, el miedo de que el castaño rechazara todas las muestras de afecto que el intentaba transmitirle. Por fortuna eso no sucedía, veía a Remus perderse cada vez más en las sensaciones que él mismo le estaba haciendo sentir y la realidad es que eso le encantaba, le encantaba saberse dueño de los gemidos de éxtasis que el menor lanzaba, le encantaba el ver al castaño removerse fieramente en las sábanas que se encontraban bajo su cuerpo, le excitaba el saber que había sido el primero y el último sí, el último pues él se encargaría personalmente de complacer de ahora en adelante ese cuerpo que ahora temblaba bajo su tacto en tocar hasta el último rincón de su cuerpo, en tocar lugares que ni él mismo había tocado antes. Con estos pensamientos en mente había acercado su varita a la entrada del castaño y la había adentrado apenas un par de centímetros, había pronunciado un hechizo que sabía ya de memoria y luego había retirado de nuevo la varita. Cuando guió sus orbes grises de nuevo hasta el rostro del castaño vio cómo se retorcía de placer y jadeaba torpemente. El hechizo había funcionado.
Un espasmo le sobrevino a Remus cuando sintió todo su interior completamente húmedo y sin poderlo controlar jadeó. Con mucho esfuerzo guió sus ojos azules hasta la persona que le estaba produciendo todas esas sensaciones y se encontró con unas orbes grises mirándolo atentamente, y ante la mirada penetrante del mayor solo pudo volver a gemir.
Sirius se encargó de quitarse lo más rápido posible la ropa que aún llevaba puesta. Cuando la última prenda fue sacada, su miembro fue liberado de su encierro.
-Remus—el nombre fue pronunciado por los labios de Sirius. Remus solo abrió un poco sus ojos viendo apenas la figura desnuda del mayor aunque rápidamente tuvo que volverlos a cerrar pues el sentir como algo caliente, duro y muy, muy grande se adentraba en su interior sin miramiento alguno.
-ahhh—el grito fue desgarrador y unas lágrimas le siguieron a este
-respira pausadamente… por favor, haz lo que te digo no dejará de ser doloroso… por favor, confía en mí—la voz con la que Sirius pronunció estas palabras hizo que Remus se aferrara fuertemente al cuello del mayor. Con algo de dificultad el castaño comenzó a seguir la petición del de ojos grises. Respiró al principio algo torpe pues el dolor no le dejaba hacerlo de la manera correcta pero luego de unos minutos pudo lograr respirar bien y relajarse lo suficiente como para no sentir que se estaba desgarrando.
Sirius lo esperó, esperó a que su respiración se regulara y a que poco a poco se relajara. Esperó pacientemente luchando contra su instinto y mientras lo hacía intentó distraer al menor masturbándole, acariciándolo o simplemente besándolo y fue cuando sintió los movimientos de cadera algo torpes que daba el oji-azul fue cuando decidió que podía comenzar a moverse. Al principio fue lento, un suave vaivén de caderas acompañado de caricias dulces y tranquilas, pero conforme fue pasando el tiempo las embestidas se hicieron profundas, rápidas y los besos demandantes y fogosos.
Los gemidos no se hicieron esperar; el eco que producían sus cuerpos al unirse y sonido de las respiraciones rápidas era lo que se podía escuchar.
-me… me vengo… Sirius… Si…ahhh—
-Remus… te… te amo—las palabras que Sirius dijo hicieron al castaño abrir los ojos de sorpresa, aunque el apabullante orgasmo hizo que los cerrara fuertemente. El de ojos azules se vino en la mano que le había reconfortado durante el acto, mientras que el de cabellos noche se vino en el interior del cuerpo que había estado temblando ante su tacto.
Fuera del sonido de sus respiraciones tratando de normalizarse, luego del clímax ningún sonido más se oyó. No fue hasta que luego de unos minutos el sollozo del menor se hizo presente.
Sirius pensó lo peor. Con cuidado salió de su interior y al ver salir su semen seguido de unos rasgos de líquido rojo intuyó porque el castaño lloraba, le había lastimado.
-Remus… lo…siento— Sirius se sentía una completa mierda, había lastimado a quien menos quería dañar, y lo peor de todo es que lo había lastimado de la peor manera. Quiso disculparse pero no sabía exactamente cómo. "Lo siento" fue lo único que se le ocurrió aunque esas dos palabras serían lo peor que pudo haber dicho
-no me jodas Sirius…- el oji-azul no pudo evitar un sollozo aunque inmediatamente lo acalló -como pude ser tan idiota—su voz sonaba dolida, quebrada -ahora que ya me usaste te arrepientes de haber estado conmigo, de haber dicho lo que dijiste verdad… "lo siento" es lo único que tienes que decir ¿no?—
-no es lo que…-
-¿no?- esta vez Remus miró a Sirius y este pudo ver una mezcla de dolor e ira reflejada en los azules ojos del menor –"siento violarte, pero bueno, ahora tengo que desecharte"… es tan fácil para ti ¿verdad?... te odio…—Remus tomó con una mano su ropa y en la otra su varita, que se encontraba cerca de él e intentó levantarse, pero sus piernas aún no reaccionaban por lo que calló de rodillas al suelo
-Remus…- Sirius corrió hasta donde se encontraba arrodillado el castaño e intentó ayudarlo, pero su mano fue apartada violentamente
-no me toques—la voz de Remus denotaba odio, su voz al igual que la mirada que le dirigió –no te atrevas a volver a tocarme—
-¡escúchame!—Sirius agarró de los hombros al castaño impidiendo así cualquier movimiento –no te estoy diciendo "lo siento" porque me arrepienta de haber estado contigo sino que te digo "lo siento" por el daño que te eh causado. ¡¿Crees que me siento bien al ver que te he lastimado tanto al punto de que has sangrado cuando lo único que quería era demostrarte que yo te amo?!—
-¿tú qué…?—
-¡te amo!... mierda, te lo dije cuando te estaba haciendo el amor, te lo digo ahora ¡te amo!... es cierto, enloquecí cuando supe que salías todas las malditas noches a sólo Merlín sabe dónde, enloquecí cuando me enteré que esas malditas serpientes te atacaron, es más, enloquecí cuando te vi con James; no soporto el hecho de saber que alguien más pueda estar contigo o que alguien intente dañarte… ¡te amo, te amo tanto que duele!—esta vez el mayor no pudo soportarlo, apresó entre su cuerpo al oji-azul y lo estrechó entre sus brazos fuertemente. No quería que él se alejara, no quería que lo odiara, sólo quería que entendiera lo que él estaba sintiendo.
-eres un idiota—la voz de Remus se escuchó quebrada; solo pasó sus brazos alrededor del cuello del mayor y correspondió al abrazo –también te amo—
-oye James, ¿qué te pasó en la nariz?—preguntó Peter preocupado al ver a su amigo de lentes en la enfermería con unos algodones en la nariz
-solo diré que nunca más me pienso meter a ayudar cuando de amor se trate— habló James mientras tocaba su nariz y lanzaba un gemido de dolor
-¿Qué?— el rostro de Peter no podía expresar mejor su desconcierto
-olvídalo—fue lo único que atinó a decir James
-bueno… ah, una de las Slytherin te busca—habló Peter señalando a una chica de cabellos rubios que se encontraba a unos metros de donde ellos estaban. El chico de baja estatura se fue directo a los dormitorios, la verdad es que ya había mucho ejercicio por el resto del año escolar, ahora solo quería irse a dormir.
-hola—la chica "saludó" cortante –¿dónde está Lupin?—preguntó mientras buscaba con la mirada al castaño
-pues no está aquí en la enfermería si así te lo dijeron tus estúpidos amigos—habló con rabia el de lentes. La chica solo pudo bajar el rostro apenada
-sé que son unos estúpidos, yo misma ya me encargué de darles una lección cuando me enteré de lo que sucedió—habló la rubia volviendo a su "semblante de Slytherin"
-bueno, pero eso no les va a librar de lo que les espera… Sirius no se los va a dejar tan fácil—habló James recordando lo de su nariz. Si el de cabellos noche le había hecho eso solo por verlo cerca del castaño, no se imaginaba que es lo que les haría a esas serpientes
-¿Sirius? ¿un chico alto, de cabellos negros y algo ondeados y que siempre anda con varias chicas?—cuestionó la chica algo sorprendida
-sí, Sirius Black—
-pero, ¿él que tiene que ver con Lupin?—preguntó aún confundida
-bueno, digamos que Sirius tiende a proteger a Remus… mucho—habló soltando un suspiro, la chica se quedó pensando un momento y luego esbozó una sonrisa
-ya me parecía muy conocida esa silueta—habló la chica sonriendo
-¿a qué te refieres?—preguntó James esta vez confundido
-bueno, a veces cuando Lupin y yo íbamos camino a la torre de Astronomía de noche, nos encontrábamos con el besándose con alguna chica y Lupin siempre se ponía muy incómodo, por eso es que casi siempre tomábamos atajos—explicó la rubia
-¿es a la torre de astronomía donde ustedes iban por las noches? ¿Para qué?—volvió a cuestionar James
-bueno, hay algunas cosas que no logro entender de esa materia y… como Lupin es muy bueno en ella pues… le dije si me podía ayudar así que todas las noches durante 3 semanas él me ha estado enseñando—explicó algo incómoda por contar que había necesitado ayuda de un Gryffindors para subir sus notas
-pero ¿y por qué en la noche?— volvió a preguntar el de lentes, esta vez sí que estaba muy confundido
-que no es obvio…-
xxx
-las estrellas se ven de noche, es imposible que le hubiera podido enseñar durante el día; además en el día tenemos varias clases—la voz de Remus hizo eco en los oídos del oji-gris, este solo pudo suspirar de alivio cuando el castaño había terminado de explicarle al mayor porqué es que salía todas las noches.
-yo pensé que ustedes… bueno…- habló Sirius tratando de excusarse sobre el malentendido que había tenido cuando supo que Remus salía todas las noches
-deja de pensar Sirius… cuando piensas nada bueno ocurre—habló resignado Remus
-es cierto, dejaré de pensar… pero para eso necesito distraer mi mente en otra cosa—habló el de cabellos noche mientras halaba al menor hacia su cuerpo y lo posicionaba sobre él.
Sí, esos habían resultado ser unos dulces malentendidos.
Extra
-James, supiste que a las serpientes que atacaron a Lunático aún siguen en la enfermería?—habló Peter mientras se vestía ya que dentro de unos minutos comenzaría su clase
-sí, imaginaba que eso sucedería—habló James sonriendo de lado
-por cierto ¿dónde están Lunático y Canuto?—preguntó el bajito
-bueno… eso…—
-¿has notado también que no han venido a dormir en los últimos días?— volvió a cuestionar Peter antes de que James respondiera
-eso…mmm…-
-James, ¿has notado también que Sirius ya no está saliendo con ninguna chica?—
-mmm… Peter ¿por qué no les preguntas a ellos?—
-James, ¿también has notado esas marcas en el cuello de Remus? ¿Crees que las serpientes lo estén molestando de nuevo?—
-no creo que sea culpa de ellos—murmuró el de lentes con una sonrisa torcida
-eh James, ¿has notado que Sirius está molestando mucho a Remus?, últimamente le dice cosas al oído que hacen que Remus se sonroje mucho de cólera—
-bueno, no creo que sea cólera por lo que se sonroje—
-James, ¿tú crees que Sirius y Remus tal vez…?—
-eh, ¡mira que tarde es! ¡vamos a clases antes de que haga tarde y nos castiguen!—
-pero James, a ti no te molesta que te castiguen, es más siempre hemos llegado tar…-
-no discutas… ¡vamos a clases!— James jaló a Peter en dirección a la clase, ciertamente James preferiría llegar temprano a clases a escuchar más preguntas de Peter, tampoco le apetecía llegar tarde pues eso significaba que lo castigarían junto a un Peter que le estaría haciendo preguntas incómodas lo que dure el castigo.
Definitivamente nunca más metería sus narices en cuanto a la vida amorosa de sus amigos o tendría que pasar de nuevo a la enfermería a que reparen su nariz. Por el momento tendría que mantener ocupado a Peter para que dejara de hostigarlo con preguntas.
-pero que mierda…- habló James cuando sintió que chocaba con alguien
-¡Potter, fíjate por dónde caminas! Y tú deja de ser tan tonto y comienza a aprender hechizos para que esta vez tú le cuelgues de los calzones a Potter—James miró como Lucius Malfoy pasaba de mirarlo con odio a ayudar a Quijucus a pararse del suelo a donde había ido a parar. Ciertamente él no iba a meter sus narices a ayudar de nuevo a alguno de sus amigos en asuntos amorosos, pero no prometió nada acerca de "darles un empujoncito a sus enemigos" ¿verdad?
-James, ¿por qué sonríes así?—preguntó con algo de miedo Peter al ver la sonrisa ladina de su amigo
Fin (¿?)
Notas de Autora
¿Y qué tal? ¿Les gustó? ... Creo que muchos no se esperaban este final, pero quise hacerlo divertido así que bueno... este fue el resultado :P
¿Tomatazos, virus, buenos deseos, budú?
¡No se olviden de comentar diciéndome que tal les pareció!
Hasta la próxima n.n
PDT: EH ESCRITO UN FIC QUE ES UNA CONTINUACIÓN DE ESTE CON LA PAREJA SEVERUS X LUCIUS. SI QUIEREN QUE LO SUBA AVISAN MEDIANTE REVIEW ;)
