Sentada en el acogedor sillón, Hermione veía a Rose, la cual estaba tomando ya su tercera taza de café, podía observar un ligero temblor y el ceño fruncido, conocía esa mirada, su hija estaba frustrada.

Sabía que era un error haber confesado la razón de la existencia de ese álbum, pero no podía inventar una mentira, no a Rose.

-¿Estás molesta conmigo?- Preguntó cautelosamente Hermione. -Sólo fui sincera contigo, no creo merecer un castigo por ello.

Rose suspiró, dejó la taza en la pequeña mesa del centro y dirigió su mirada a su madre, por supuesto que no estaba enojada con ella, sólo no entendía porque había ocultado tanto tiempo algo tan importante, no estaba segura de que alguien lo supiera, tal vez sólo Harry Potter.

Necesitaba saber más, necesitaba conocer la historia detrás de cada fotografía.

-No mamá, no podría enojarme contigo y menos por algo así- Rose vio como la figura y la mirada de su madre se relajaba. -Pero quiero saber toda la historia y si tú no quieres contarla tal vez el tío Harry quiera contarla o mejor aún, tal vez su esposa quiera.

Hermione sonrió, tan solo porque Rose era pelirroja, sino bien pudo pasar como la hija de Malfoy, no sólo era inteligente sino también astuta y sabía que Pansy la adoraba por esa última cualidad.

-No creo que sea necesario ir con Harry, él está con tu padre y Hugo, además creo que Pansy también necesitaba su tiempo a solas-. Hermione sabía que tanto Harry o Pansy podían contarle la historia a su hija, pero prefería hacerlo ella, quería que comprendiera porque ella se había enamorado de Draco Malfoy para luego romperle el corazón.

-Muy bien Rose, veamos la primer fotografía-

La primer fotografía no parecía nada del otro mundo, de hecho quién conociera a Hermione Granger diría que tener solo una foto de ella en la biblioteca era muy poco, pero para aquellos observadores, en el fondo, un joven de cabello platinado no despegaba su mirada de la espalda de aquella joven sonriente.

- Te ves muy feliz aquí mamá - exclamó Rose, Hermione sonrió, de verdad durante ese sexto año había sido muy feliz.

-Esta fotografía la tomó un chico de Gryffindor llamado Colin Creevey, siempre perseguía a Harry para conseguir una foto de él, desgraciadamente murió durante la batalla de Hogwarts- el rostro de Rose se tornó pálido y su sonrisa desapareció.

-Lo siento Rose, pero prometí contarlo todo. Colin era un buen chico, era hijo de muggles igual que yo, por eso la fotografía no se mueve como el resto; la historia no comienza aquí, sino que esta es la primera foto que registra los hechos-

-¿Y dónde comenzó todo?- Rose quería saber más, pero la mención de Colin Creevey le había mostrado una fracción de lo duro que había sido para su madre, definitivamente era una mujer increíble.

-Veras Rose todo comenzó durante mi sexto año…

Hermione se encontraba en la sala común, Harry no regresaba y ella estaba preocupada, desde que había iniciado el año no dejaba de especular acerca de Draco Malfoy, el libro de pociones avanzadas ya parecía estar adherido a su amigo y ese Príncipe Mestizo no le daba buena espina.

Trato de olvidar esas ideas y continuar con su lectura, pero ni las runas le ayudaban a despejar su mente, recorrió la sala con la mirada y en el otro extremo vio a Ron y a Lavender colgada de su cuello; con ira cerró el libro y fue hacia ellos.

-Hola Lavender, necesito hablar con Ronald, ¿Podrías darnos unos minutos?- Hermione vio la mirada molesta de Lavender la cual solo se levantó y después de darle un beso a Ron, fue a su habitación.

-¿Qué pasa Hermione?, Me la estaba pasando muy bien- Hermione ignoró ese último comentario y explicó sus motivos, necesitaba encontrar a Harry y sabía que solo Ron y ella podían hacerlo, así que minutos después ambos se encontraban caminando por los corredores sin encontrar señal alguna de su amigo.

- ¿De verdad crees que Harry sigue obsesionado con Malfoy? Aunque debo darte la razón en que ha estado bastante distante y misterioso- Hermione asintió, ella quería creer lo mismo que Ron, pero algo dentro de ella no se lo permitía.

- Debimos traer el mapa del merodeador, bastaba con que fueras a su habitación- mencionó una desesperada Hermione.

- Imposible, Harry no ha soltado ese mapa en todo el año, incluso creo que duerme con él y si estás en lo correcto creo que lo utiliza para espiar a Malf…

Sectumsempra!- Esas palabras venían del baño, Hermione y Ron no lo pensaron y corrieron hacia el lugar. Dentro, Harry mantenía la varita apuntando a Draco Malfoy, el cual yacía en el suelo desangrándose.

- ¡Maldita sea Harry! ¿Qué diablos ocurrió?- Ron veía como Hermione corría hacia Malfoy recitando hechizos de curación sin éxito para después arrodillarse, haciendo presión en las profundas heridas, utilizando su suéter trataba inútilmente de parar el sangrado.

- Yo… no quería… no sabía que esto iba a pasar- Harry estaba aterrado, debió escuchar a Hermione y no seguir a esa obsesión enfermiza que lo consumió.

Hermione escuchaba su discusión y gruesas lágrimas de miedo y frustración se mezclaban con la sangre de Malfoy que no paraba de emanar, sabía que estaba por perder la consciencia y un poco más para que muriera desangrado.

- ¿Qué diablos hacen? ¡Busquen ayuda! Ya me encargaré de ti después Harry Potter, ¡Necesitamos salvarle la vida!- Eso pareció sacar a Harry de su trance y junto a Ron salieron apresurados en busca de ayuda.

Hermione vio como Malfoy perdía cada vez más color en su piel, esperaba que ese par no tardará tanto, de verdad no entendía como Harry había sido tan irresponsable, dejándose llevar por ideas estúpidas y ese maldito libro tenía algo que ver, estaba segura de ello, en cuanto salieran de esta situación lo quemaría si eso solucionaba el problema.

-¿Granger?- Hermione dirigió su mirada a Malfoy, sus ojos se veían apagados y una mezcla de sangre, agua y lágrimas manchan su uniforme. Podía ver las heridas abiertas, ningún hechizo funcionaba ni tampoco los métodos muggles.

- No gastes energía Malfoy, la ayuda viene en camino.

- ¿Ayuda? Es por tu amigo Potter que estoy así- Hermione no podía negarlo, se mordió la lengua y continuó haciendo presión sin quitar su mirada del rostro de Malfoy.

- Vaya manera más humillante de morir, atacado por Potter en un baño de chicas y desangrarme en los brazos de una sangre sucia - Hermione se estremeció ante la mención del término, pero antes de que pudiera decir algo Malfoy continuó.

- ¿Qué mal agradecido soy verdad? Estás aquí manchada de sangre, tratando de salvar a alguien que ya estaba condenado. Soy un asco, no merezco tu lastima ni tus lágrimas, pero gracias Granger, al menos se que no me iré solo, como creía - Hermione estaba aturdida, sus palabras eran todo menos lo que ella esperaba, aunque la frase de estar ya condenado se grabó en su mente.

Draco Malfoy se golpeaba mentalmente, de verdad que estaba agonizando, toda su historia familiar se había ido al diablo al agradecer a la impura, sabía que el final estaba cerca y se permitió pensar en sus amigos, en su madre y lo último que vio antes de perder la consciencia fueron un par de ojos castaños que no dejaban de llorar acompañados de una voz que gritaba su nombre, que suplicaba porque no se fuera.

Los días fueron eternos, Harry se había deshecho del libro, Ron volvía a su rutina con Lavender, pero Hermione había descubierto cosas interesantes por lo que iba todos los días a la enfermería, necesitaba saber que Malfoy seguía vivo, al final Snape resultó el gran héroe, conociendo un contrahechizo para un maleficio perdido.

-¿Ha despertado?- Hermione vio como Harry se acercaba temeroso, después de lo ocurrido y de un largo sermón su amigo no podía volver a lo que era, incluso la sala común de Gryffindor le parecía zona peligrosa.

- Aún no, espero que lo haga pronto, me sorprende que sus padres no estén aquí exigiendo tu expulsión- Harry agachó la cabeza, detestaba a Malfoy, pero ni él merecía recibir un maleficio así.

- Creo que iré hoy, después te contaré las novedades- Hermione se levantó del sillón y caminó hacia la salida.

El trayecto a la enfermería fue rápido, había tenido suerte de no encontrarse con algún amigo de Malfoy, todo Hogwarts sabía de la pelea y no quería enfrentar las represalias. La enfermería estaba vacía y en la cama donde solía estar un inconsciente Malfoy, veía al joven de pie anudando su corbata.

- Hola Granger, ¿Vienes a terminar el trabajo de tu amigo Potter? ¿O vienes a llorar de nuevo?- sus palabras destilaban veneno y Hermione supo que no podía dejarse intimidar, debía jugar sus cartas correctamente.

- A decir verdad venía a ver qué siguieras vivo y a decirte algo… Hablé con Myrtle y lo sé Malfoy, sé que planeabas y sé también que tú atacaste a Harry primero porque te encontró llorando- la expresión de Malfoy se tornó asustada por un momento, pero regresó a su habitual máscara.

- Vaya, de verdad estás loca, pensaba que solo era Potter pero al parecer convivir con muggles los arrastró a la locura-

- Finge todo lo que quieras, déjate la máscara todo lo que desees, pero no dejaré que cumplas tu objetivo, aún puedes enderezar tu camino y puedo ayudarte, sé que el chico que me agradeció por acompañarlo en su agonía es tu yo verdadero, solo espero que cuando dejes tus pretensiones atrás, no sea demasiado tarde.

-No tienes ni idea sangre sucia, ustedes viven en su mundo feliz, creyendo que todos tenemos algo bueno, pero despierta Granger yo estoy podrido y no hay nada que pueda hacer, me criaron para odiar a los de tu clase.

- Y por ese odio me diste la pista del basilisco en segundo año- Hermione sonrió triunfal al ver el cambio en la expresión de Malfoy. - Ni siquiera tú pudiste soportar ver cómo nos mataban, muy astuto en dejar caer la hoja del libro en mi mochila, no dije nada en ese momento ni en los años siguientes porque seguiste siendo un idiota. ¿De casualidad sabes lo que sufrimos el año pasado?.

Malfoy estaba furioso y apenado, Granger lo estaba exponiendo y era humillante.

- Mortífagos casi nos asesinan, vimos como uno de ellos mataba a la única familia que Harry pudo tener. No creo que todos sean buenos Malfoy, pero sé que tú no eres malvado y mucho menos creo que estés podrido, no ofrezco ayudarte a cumplir tu plan, pero si a sacarte del problema en el que estás.

Antes de que pudiera rechazarla, Hermione salió apresuradamente de la enfermería. Debía contarle a Harry que Malfoy había despertado.

La sala común de Slytherin no era precisamente acogedora y un Draco Malfoy molesto empeoraba el ambiente. Zabini y Nott no podían explicar su molestia, aunque la atribuían a la misión secreta que Lord Voldemort le había encomendado. Después de un rato Malfoy sacudió su cabello con sus manos y lanzó una maldición, se levantó del sillón y después de patear una mesa, fue a su habitación,

Pansy Parkinson se acercó a Blaise y Theo divertida por la escena que Draco había montado.

- Sí que está enojado, creo que Potter tocó una fibra sensible - Pansy ya sonreía de nuevo, durante los primeros días no podía dormir pensando en que Draco estuvo cerca de morir.

- Puede ser, tu novio lo dejó bastante mal - Blaise Zabini vio como las mejillas de Pansy se tornaban rojas, desde que descubrió su enamoramiento con Potter no podía dejar de molestarla.

- No es el momento Blaise - Tanto Pansy como Zabini observaron a Theodore Nott, el se mostraba serio. -No creo que este molesto con Potter, no a ese grado al menos, hay otra cosa y no es la misión, algo más lo está distrayendo, debemos averiguar qué es y detenerlo, Draco lo dijo, si falla… morirá junto a su familia.

Hermione Granger estaba decidida, debía saber más sobre ese Príncipe Mestizo y ese hechizo que Harry había utilizado, pero ni siquiera las largas horas en la biblioteca le habían dado pista alguna, además estaba el tema de Malfoy, podía sentir su mirada en todas las clases y en el gran comedor; se veía molesto, pero sobretodo intrigado y ella no iba a dejarse vencer tan fácil.

El sol se asomaba por las ventanas de la biblioteca y los ronquidos de Ronald estaban a punto de matar a la señora Pince, la cual advirtió a Hermione de ahuyentarlo o todos serían expulsados al menos una semana de la biblioteca; Ron feliz, se despidió de sus amigos y se fue, dirigiéndose a la sala común para una partida de ajedrez.

Harry seguía ahí luchando con el aburrimiento, pero no podía irse, se lo debía a Hermione.

- No creo que encontremos nada Hermione, creo que tú ya has leído todo los libros de aquí y no hay referencias ni al Príncipe Mestizo o al hechizo, vamos a la sala común a descansar- Hermione bufó y le pidió buscar un libro más.

Harry se levantó pero antes de ir a las estanterías lo vio entrar, ya no era un niño, pero su personalidad se mantenía intacta, Colin Creevey entraba con su cámara, como un acto de supervivencia Harry se escondió debajo de una mesa ante la mirada extrañada de Hermione.

- Ayúdame, Colin viene hacia acá y no necesito más atención, debes distraerlo mientras huyo - Hermione no pudo decir nada, solo vio a Harry desaparecer entre las estanterías.

- Hola Hermione, ¿Está Harry aquí? Me dijeron que lo vieron por aquí- exclamó Colin con la cámara en sus manos.

- Emm no Colin, creo que se sentía un poco mal, pero siéntate un momento, podemos charlar.

- Gracias, pero de verdad quería una fotografía de Harry, mis padres están muy emocionados que alguien como él sea mi amigo.

Hermione sintió ternura por el chico, sabía que no tenía muchos amigos y también sentía empatía por ser ambos hijos de padres muggles, sabía lo difícil que podía ser, ella ya tenía bastantes problemas incluyendo a cierto rubio testarudo.

- Vamos Colin, yo también soy tu amiga. Tómame una foto y así tus padres verán a más personas aparte de Harry- Hermione vio la sonrisa de Colin y como se apartaba para tomarle la foto, ella no se consideraba muy fotogénica, pero mostró su mejor sonrisa.

- ¡Gracias Hermione! Salió perfecta, puedo darte una copia si quieres. Para que tus padres la tengan.

- Eso sería increíble Colin, te lo agradezco mucho- Vio como Colin duplicaba la fotografía y se la entregaba, ella recogió sus libros y junto a él se fue a la sala común.

Mientras Draco Malfoy veía la escena y cada vez se convencía más de que Granger podría ser su salvación.

- Vaya… Colin parecía un gran chico, sigo sin creer el final que tuvo, deberíamos visitarlo alguna vez… Y mamá, No tenía idea que el padre de Scorpius tuviera tan mal carácter, ¡Es un malagradecido! No puedo creer que te enamorarás de él mamá.

La mención de Colin hizo que Hermione prometiera ir a visitarlo y no sólo a él, aún estaba Tonks, Fred, Lupin… La guerra quitó bastante. Pero el comentario de Rose acerca de Draco aligeró el ambiente y ambas se permitieron reír, conocía a Scorpius Malfoy y no podía decir nada malo de él, el chico era un encanto, nada que ver con su padre.

- Scorpius tuvo suerte, a Draco Malfoy lo criaron con otros principios y créeme Rose, no debes juzgar tan rápido esta es la primera fotografía, aún no es tan tarde, tenemos tiempo para una más.

Gracias a todas las personas que comentaron, que agregaron a favoritos y que siguen la historia. No creía que alguien fuera a leerla, es una idea que he ido construyendo, pero desde el principio siempre he tenido claro el concepto que quería y sobretodo el final.

De nuevo muchas gracias a quien se toma el tiempo de leer los productos de mi imaginación y nos leemos en el siguiente!