Verdad
Adeline miró largo rato a los visitantes. Le preocupaba que le pudiera pasar algo malo a su niña si la dejaba, pero lamentablemente tenía que separarse para atender a un niño que había caído enfermo pocos días atras. Esos casos eran frecuentes y las hadas se dedicaban a eso, a cuidarlos, ayudadas por las kokiris. Por suerte, le consolaba el hecho de que Redo y Sila jamás permitirían que algo le pasara a Karin.
Pero no solo estaba ese detalle.
El hada zafira que acompañaba al hylian le era conocida. Sí, la había visto antes. Se suponía que todas las hadas nacían en el bosque. En ningún otro lugar del mundo existían. Así que era del bosque, definitivamente... ¿pero por qué no la reconocía? Cuando la situación estuviera más asentada averiguaría eso más a fondo. Se alejó, una vez aquel grupo se puso delante de la puerta de una cabaña alejada de todo.
Aquella visita sería provisional. El líder sería quién decidiera al final qué hacer con él.
— Deberían de ponerme a mí como segundo al mando. Faren está demostrando que le falta cordura y sensatez para eso.
Link observó confundido al mellizo Redo. El muchacho estaba enojado. Podía decir que era un rencor bruto, pero no conocía el significado de dicha palabra con exactitud.
— ¿Qué es lo que les ha pasado? —se animó a preguntar. Quería conocer la verdad.
— No molestes con eso —contestó Sila mientras Karin ella abría la puerta.
El lugar estaba prácticamente vacío, salvo por un jarrón olvidado en la esquina y el esqueleto de una cama de madera. Link miró a todos lados. Jamás sería apropiado para nadie tener que dormir ahí. A comparación con la casa, era una choza aislada donde entraba el aire y la humedad, donde con facilidad cualquier criatura del exterior entraría por la ventana. Caminó hasta el centro lentamente, sintiéndose extraño. Los niños se pusieron al lado de la puerta con la intención de hacer guardia todo el tiempo que estuviera entre ellos. Karin dio un paso al frente, luego de mirar de forma desalentadora el lugar.
— Veré si hay alguna sabana.
— No la hay —contestó Redo, sonriendo—. Para él no hay. Tampoco agua ni comida.
A Link se le ensombreció un poco la expresión tras aquella recepción tan desdeñosa.
— Por favor, Redo —dijo Karin, sensata—. Se congelará.
— Está bien —interrumpió Link, adelantándose a la respuesta del otro—. Déjalo así.
— Pero ella tiene razón —tuvo que intervenir Navi, a un lado de él—. No hemos descansado desde ayer. Tienes que estar exhausto.
— Como sea, no se van a quedar —Sila levantó la voz, cruzándose de brazos—. No creo que nadie de nuestro pueblo te apoye y menos nuestro líder. Él detesta a los extranjeros. Solo reza para que no te eche al Bosque Perdido. Sentiría una sincera lástima por ti.
— ¿El Bosque Perdido? —repitió en eco el hylian— ¿Qué tiene de malo? —él conocía esa zona. Ahí residían los niños deku, con quienes jugara en una ocasión. Además, era su lugar favorito cuando iba con Saria. El centro del bosque era nada menos que el lugar más bello que conociera. Un gigantesco laberinto blanco cuyo final era el corazón del bosque mismo. Ahí aprendió a tocar, con ella. Y si estaban tristes ahí se escapaban. Les traía paz.
— Ya me está cansando tu actitud de "no conozco nada" —se adelantó Redo, molesto—. Puedes dejar de actuar, ¿sabías?
— ¿Actuar? ¡No estoy haciendo eso!
— ¡Oh, no me jodas!
— ¡Es la verdad! —defendió Navi interponiéndose entre los dos—. ¿Crees que también nos gusta ver la villa así? ¿O estar en ésta posición? Nos acatamos a ustedes, pero podrían explicarnos que ha pasado.
— Tú eres un hada... ¿por qué andas con ese traidor?
— ¿A quién has llamado traidor? —se alejó ella, perpleja.
— ¿Acaso no saben nada? ¿Nada? —Karin les miró alternativamente. Link se encontraba quieto en su sitio, tras semejantes palabras—. ¿No saben de la guerra? ¿De nosotros? ... ¿Ni siquiera del mundo exterior?... —en cada una de estas preguntas, negaban con la cabeza—... Diosas... ¿pero de dónde vienen?
— Por favor... —murmuró el hylian—. Tienen que decirnos...
La niña dudó y buscó apoyo en sus compañeros. Redo estaba en toda la actitud de mandarlo a callar pero Sila, a pesar de no ser flexible como ella, no era tan airado como él. Observó los ojos del adulto y luego suspiró, mientras cerraba los suyos.
— Deberás de saber que el Bosque Kokiri es conocido por todos como un lugar precioso por la cantidad de vida y armonía que posee. De sus infinitos recursos y magia, y también tan místico e impenetrable pues el espíritu del bosque, el Gran Árbol Deku, protegía todo lo referente a el. Lo considerábamos como un padre y fue gracias a su gran sabiduría las leyes que regían el mundo. No solo el nuestro, si no también lo que existía allá afuera.
— Historias de civilizaciones, de razas, sus gobernantes y guerras —especificó Sila, haciendo una señal para que Karin continuase.
— Pasó una tragedia varios años atrás. Nuestro Padre falleció —murmuró—. ¿Estaba informado de eso?
— Sí —contestó Link.
— Pero no nos dejó solos. El amaba nuestro pueblo y siempre supo que algún día iba a suceder, por eso nos dejó su legado. Germinó a una semilla en el campo donde el yaciera destinada a ser nuestro nuevo protector. Pero era tan pequeña que dos grandes kokiris se pusieron al frente como nuestros líderes y por esa época nos esforzamos para ver el frente con esperanza y valor.
— Hasta que un día el cielo comenzó a cambiar.
— El mundo se corrompió —participó Redo con la mirada hacia un lado.
— Sentimos un poder extraño en el ambiente. Primero leve pero aumentaba en forma gradual. Hasta que nos dimos cuenta de que todo venía en dirección del Bosque Prohibido —continuó Karin, mirando a los profundos ojos del hylian—. Hizo que el calor que despedían los árboles se hiciera débil y por primera vez conocimos lo que significaba el frío. No solo fue eso. Los animales comenzaron a inquietarse y huyeron cuando la sensación se volvió todavía más fuerte.
— La situación duró su tiempo así y nos dimos cuenta de que las cosechas comenzaban a morir y no salían más. Pero cuando finalmente aquella fuerza eliminó lo que quedaba del espíritu del Árbol Deku (la garantía de nuestra seguridad hasta que la semilla creciera) se desató un caos tan grande que no nos imaginamos.
— Las oscuras criaturas que vivían en la parte más profunda de los bosques penetraron en nuestra villa. Acababan con nuestra comida. Hubo ataques y desapariciones. Se alimentarían de nuestra carne pero nuestra única ventaja es que esos seres huían del sol. Por eso está estrictamente prohibido salir una vez sea de noche. Pero somos capaces de escucharlos, llamándonos a través del viento. La maldición que salía del corazón del Bosque Prohibido se volvió tan fuerte que la semilla del Árbol Deku dejó de desarrollarse. Sigue viva, podemos sentirlo. Pero muere lentamente. Es el único eslabón que no permite que el bosque le pertenezca totalmente. Y cuando fallezca él, nuestra raza va a desaparecer.
— Se están olvidando de lo más importante.
Link miró al kokiri más alejado. Definitivamente, esa mirada era de odio. Odio hacia él.
— Si ya está escuchando la historia, que sea completa.
— Redo, lo contaré yo.
— ¿Para qué? —respondió él, mirando fugaz a su compañero— ¿Para que lo suavices como el cuento que acaban de hacer? Hicieron un gran espacio en blanco y es mi deber rellenarlo.
— No es necesario que lo ataques para eso —insistió Karin.
Redo les miró incrédulo, antes de apretar los dientes.
— ¡¿Pero qué les pasa?! ¡¿Lo están defendiendo?! ¡Claro, díganle con delicadeza la verdad! ¡Le va a doler menos! —exclamó volteándose hacia Link, que retrocedió un paso, sorprendido—. ¡Me muero de ganas por saber cómo se tomará la noticia de que su maldita raza traicionera son los asesinos de nuestro pueblo!
El hylian dio un respingo.
¿Qué?
Karin ahogó un gemido mientras se tapó la boca con la mano mientras que el otro kokiri se quedó ligeramente con la boca abierta, sin quitar la vista de él.
— Redo, no creo que sea la mejor manera de...
— Te desconozco —le dijo—. ¿Defendiendo a un hylian? ¿Llevarlo a nuestro refugio? ¿Darle techo, sabanas, comida y agua? ¿Qué no te acuerdas del día en que mataron a tu hermana? ¿O la madre de Karin? ¿O de mi hermano Resol? ¿Ya no te acuerdas de él?
Link se quedó mudo, a pesar de que el pelirrojo se adelantó hacia él dispuesto a contarle el resto de la historia.
— El mundo se volvió oscuro porque la dinastía que gobernaba en el extranjero que completamente destruida por un nuevo poder que se expandió por todos los rincones de la tierra, y eso por supuesto abarcaba nuestros bosques. Fue algo tan grande que sí, afectó al corazón mismo del Bosque Perdido. Pero la historia no acaba ahí. Nosotros no quedamos así por la sequía ni las criaturas. Comparando, eso es en realidad el factor secundario.
— ¿Entonces qué...?
— La guerra arrasó con todos. Si nosotros estábamos tan mal y considerando que residíamos en las fronteras el problema, el epicentro tuvo que ser un verdadero infierno. Velo desde el punto de vista de las otras razas: el bosque kokiri es un refugio, lejos de todo... Y como jamás habíamos tenido un encuentro anterior, desconocían nuestra situación real. Lógico. Ahora desde la nuestro: sin protección, sin aliados, sin ayuda, sin comida; en crisis... Fue cuestión de tiempo en que en parvadas los hylians que ya no poseían nada se dirigieran para acá. Civiles, familias, viudos, huérfanos, ex soldados se congregan en nuestras puertas. Querían alimento. Querían refugio. Pero teníamos miedo, y aunque quisiéramos no podíamos ni abastecernos a nosotros mismos. Y no, no les abrimos las puertas. Les explicamos nuestra situación... Pedimos que se fueran, que nos dejaran en paz... y ahora dime, hylian, ¿en qué se convierte la gente cuando está hambrienta, cuando está desesperada, cuando está sola, cuando tiene miedo y no ve ningún por venir y sueñan con la utopia que está al final del arco iris y cuyo única traba son unos "niños" que les dicen que no?
— ...
— Genocidio —sonrió ante su silencio—. Es la palabra perfecta para describir lo que pasó aquel día. Destruyeron las puertas que defendían la villa y con espadas en mano se movieron como los monstruos que viven en los bosques. Pero estos sí podían meterse en nuestros hogares. La gente enferma no logró salir de su casa. Los mayores eran acorralados en sus patios, como nuestros padres y abuelos. Recuerda, Karin, cómo tumbaron a tu madre delante de ti. Cómo te agarré yo de la mano y corrimos juntos sin dirección alguna. Los jóvenes fuimos perseguidos y los que intentaron defenderse murieron. Recuerda que tan bueno era con la espada mi hermano. El segundo de la aldea.
— Incluso las hadas fueron capturadas —prosiguió, mirando significativamente a Navi—. Fueron blancos cuando intentaban defender a sus niños, porque sabrás que el polvo de hadas es un material invaluable para pociones, que dicen, son capaces de regenerar la vida. Perdí una parte de mi alma cuando me quitaron a Talem. Se lanzó a nuestros perseguidores cegándolos unos segundos, los suficientes para internarnos en el bosque y desaparecer. Pero fue gracias a Mido y Saria por la cual muchos lograron sobrevivir. Una vez pasaran todos al bosque, se quedaron atrás y los confundieron entre los senderos. Los perdidos pero consiguieron lo que querían: la villa. Lo cual... es irónico...
Se quedó en silencio unos segundos, perdido en sus pensamientos.
— El bosque sintió aquella violación. Se dio cuenta de que los hylians querían la tierra para ellos... Pero si el bosque nos obligaba a nosotros a morir lentamente, porque éramos los genuinos habitantes... al sentir a los extraños, hizo que se degenerara rápidamente la situación pudriendo absolutamente todo a su paso para que no tuvieran posibilidad alguna de vivir. Estuvieron tan pocos días saqueando, buscando lo que se pudiera... pero no, el lugar ya no poseía valor alguno para ellos. De ahí la quemaron. Como único luto fue ver cómo quedaba en cenizas las casas con nuestros familiares dentro de ellas y destruyeron el puente, en señal de que nadie debería de entrar ahí jamás.
— Tú has sido el único desde aquel día que ha pisado lo que queda de nuestra aldea —dijo Sila luego de que el silencio se apoderara de la habitación.
— Me siento enfermo —la voz de Redo voz sonaba como quien dijera el estado del clima. Carente de emociones.
Navi estaba inmóvil en un punto determinado sin decir absolutamente nada. Es ambiguo describir la cantidad de emociones que puede sentir alguien tras información así. Es ofensivo recalcar el dolor que debe de sentirse en el alma, aquella que te oprime el pecho y te hace difícil respirar. Es imposible describirlo con palabras. Se hizo para atrás levemente y sintió un sudor frío mientras contemplaba al joven hylian ahí parado. Si ella no se encontraba bien, él estaba peor. Muchas veces peor.
— ¿Link? —le dio miedo el simple hecho de decir su nombre.
Lentamente depositó sus ojos sobre ella, perdido.
— ... No... No lo entiendo...
— ¿Qué? —lo anterior había sido apenas un murmullo.
— ... Pude ayudar... —se le quebró la voz.
— Link —exclamó preocupada—, ¿qué te pasa?
Los tres kokiris mirando a la hada. Redo y Sila fruncieron el ceño. Karin en lo particular parpadeó.
— ¿Qué dijo el hada?
—... Pude ayudar... —volvió a decir Link, esta vez en voz alta mirando a los tres niños—... Pude hacerlo pero no...
Se llevó una mano a la frente mientras gruesas lágrimas corrían por su rostro saliendo a libre voluntad. Negó con fuerza mientras soltaba un sollozo, incapaz de contenerse.
—... No estuve cuando más los necesitaban... No puede pero no los abandone... Y yo no... No entiendo... No entiendo...
Los tres estaban tan ensimismados mirándolo que se sorprendieron cuando alguien tocó fuertemente la puerta. Cuando la abrieron, los que estaban afuera de ella fueron testigos de ver al adulto llorar sentado en la cama, víctima de un intenso dolor mientras negaba con la cabeza la verdad, como si fuera una vil mentira de la realidad que conociera alguna vez.
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Este escrito tiene la misma envergadura que el anterior. Lo sé, a mi también me pareció muy corto pero en si, es una historia pequeña. La historia abarcará tres capítulos así que el que le sigue, es el final. Me divertiré un poco ahora sí, pues supongo que con darles el título entenderán a qué va.
Capítulo Tercero
Laberinto Blanco
Espero que lo tenga listo para el primer fin de semana de diciembre. Es que paso por exámenes y he estado un poco estresada también por otras causas. Pero ha habido gente muy bonita que me dan su apoyo y estoy feliz por eso, me animal a escribir. También gracias a todos por sus reviews. Sinceramente, me gusta que haya personas que les guste mi trabajo y me den una crítica como lo han hecho. En serio, me motivaron mucho. Muchas gracias. Espero que este capítulo les guste y tengan ganas de dejarme un comentario. Agradezco especialmente a Nene, a quien quiero como a un hijo por apoyarme tanto y también a mi hermana Janet, con quien siempre platico y me dado muy buenas visiones a todo este mundo de la saga de videojuegos que tanto aprecio.
