Disclaimer: Esta historia es cien por ciento de mi autoría, queda estrictamente prohibido tomarla / robarla. Los personajes e historia original pertenecen a Rejet y al creador de la obra.
¿Qué era una mañana común antes?, no lo recuerdo, ahora lo normal es, despertar rodeada por Ayato-Kun, Raito-Kun, y por supuesto, Kanato-Kun.
Una situación bastante extraña es el que los dos primeros parescan mejores amigos, mientras el tercero parece apartado y perdido en sus pensamientos. Siempre aislado, dolido, desequilibrado mentalmente.
— ¿Kanato-Kun, estás bien?— pregunto alarmada cuando comienza a llorar en el instante en que los primeros se han ido.
—Yui-San, ¿sabes?, ellos acaparaban la atención de mi madre, tuve que buscar una manera para que me notase, fu fu, yo... me hería, y lograba que se preocupara aunque fuese un poco.— Mi corazón se acelera, deseo librarle de esta oscuridad.
Escuchar sólo un poco me quiebra el alma, una madre no puede ser egoísta, debe amar a sus hijos por igual.
Sus pupilas se oscurecen, en ese estado me aterra, nunca sé de qué será capaz, ni si me hará daño o sentiré el dolor de un beso dulce sin emociones reales, sin mayor ambición que mi sangre, sólo un alimento insignificante.
— ... Pero,— continúa — ahora tengo a Yui-San, ¿cierto?, y Yui-San prefiere mis colmillos, el placer y el dolor que le doy con ellos; Yui-San me prefiere a mí — sus brazos me rodean, no puedo negar que le prefiero, aún así, se equivoca, lo amo por él, no hay una razón concreta. — ¿No respondes Yui-San?
— Yo...
— ¡¿Acaso no me amas?!, ¡¿también tú prefieres a esos malditos?!... Agh... tú... ¡Me perteneces!, ¡¿escuchas?!— Mi garganta es apresada, no puedo respirar y mucho menos quejarme.
Contengo mis lágrimas, porque fuera de hacerme feliz es como sal en la herida, lo siento sobre mí, mientras recorre lentamente mi cuello y suspira pierdo mi sentido del juicio, me encuentro perdida en sus caricias, en sus dientes aferrándose a mi hombro, sus manos me desnudan, y sus ojos oscurecidos observan mi alma.
— Hey— llaman desde la puerta— , Reiji los está buscando para cenar... Kanato, suéltale — Shuu-San le observa con fastidio, y sé que por la noche irá a buscarme para exigir una explicación como un niño pequeño.
— Yui-San, pronto continuaremos con esto fu fu — sus labios se curvan con amabilidad y pureza, algo impropio de Kanato-Kun, y desaparece.
— Vístete.
La mirada de rencor de Shuu-San es como si yo le hubiese engañado, no sé si es debido a mí, o si simplemente le han despertado con ruido exagerado, reacciono pronto, y cuando intento tomar mis prendas del suelo, sus labios se unen con los mios.
— Los humanos son débiles a la pasión, prometo que el primero seré yo—. Mis mejillas arden mientras él comienza a vestirme con el cuidado que se le da al tesoro más frágil.
Todos son tan diferentes, al igual que los Mukami, el tiempo que viví con ellos fue muy pacífico, casi no escuchaba discuciones, y parecían quererse.
Hoy tenemos como visita a dicha familia.
Ruki-Kun es una persona inteligente, y de buen corazón, aunque supongo que no tolera a los ignorantes.
Yuma-Kun es bastante divertido, me recuerda un poco a Ayato-Kun y a Subaru-Kun.
Kou-Kun es un famoso idol, sus bromas y acciones son parecidas a las de Raito-Kun, pero mucho más leves.
Por último Azusa-Kun, parece disfrutar del dolor, de algo poco sano llamado masoquismo, él dice que somos parecidos, y ciertamente no es tan extraño, ya que, a pesar del daño que me cause aquel a quien amo, no soy capaz de abandonarle.
'Todo cambiará Eva...' escucho en el viento, aunque nadie más parece notarlo. Estoy sola, intentando sobrevivir a mi destino, ¿no es cierto?
Estoy muy agradecida con vosotros, en verdad Shuu y Kanato son mis favoritos, así que os deseo transmitir todo este cariño a vuestros corazones. Cualquier aclaración no dudéis en contactarme. Besos.
Mónica Bárcenas
