01.- Una Perdiz En Un Peral
En El Primer Día De Navidad, Mi Verdadero Amor Me Envió…
Una Perdiz En Un Peral
Harry no estaba muy emocionado por la Navidad. Estaba feliz de poder quedarse en Hogwarts luego de haber logrado llegar al castillo, y empezar su educación mágica, pero no le emocionaba la Navidad. Mucho de ese sentimiento "grinchoso" se debía a los Dursley ¿Quién podía amar una fiesta donde él cocinaba una cena para un ejército y luego era obligado a ver como engullían esa comida dos cetáceos terrestres mientras lo veían con esos pequeños ojos de cerdos cebados, diciéndole sin palabras lo poco que lo querían ahí?
No, no, no. Navidad para Harry significaba mucho trabajo y sufrimiento psicológico. Pero otra parte de él, sabía que la Navidad debía significar algo más profundo. A veces, cuando lograba escaparse por estas fechas de su tortura diaria llamada "tareas para ganarse la comida", lograba ver los preparativos de otras familias. Familias que de verdad sentían el llamado de la sangre y se amaban.
Se veían felices, risueños y compartían momentos como peleas de nieve, construir muñecos, comer galletas, hornearlas, hacer las comidas juntos… ese tipo de cosas con las que Harry solo podía soñar.
Cuando escucho de los otros chicos de su Casa que podía quedarse en el castillo, no lo dudo dos veces y escribió su nombre en la lista. Su amigo Ron también se había inscrito, diciendo que sus padres irían a visitar a uno de sus hermanos mayores que vivía en Rumania, Charlie, por lo que recordaba de los nombres de sus hermanos que aún no había conocido.
Eso significaba que los gemelos y Percy también permanecerían en el castillo. Hermione si se iba a casa por las fiestas e insistía en que podían aprovechar las vacaciones para investigar sobre Flamel.
En fin. Harry solo estaba entusiasmado de que podría comer, dormir o hacer cualquier cosa, excepto trabajar en Navidad.
Severus Snape odiaba la Navidad. Desde pequeño sus Navidades representaban a sus padres peleando, luego a su padre borracho y largándose a un bar para luego presentarse de vuelta a su casa para alguna de las siguientes cosas: golpear a su madre, golpearlo a él, abusar sexualmente de su madre, abusar de su madre y forzarlo a ver.
Después de conocer a Lily, Severus pasaba la Navidad con la familia Evans… lo que generaba sentimientos encontrados en Severus. Adoraba las festividades y el ambiente de una familia normal y "amorosa", si no fuera por la presencia constante de Petunia.
Petunia siempre estaba al borde de arruinarle el día de Navidad a su hermana y a él, por añadidura.
Si Lily horneaba galletas, Petunia procuraba romperlas. Si Lily hacía adornos para el árbol, Petunia los escondía, tiraba, rompía o arruinaba de alguna manera. Llegó incluso a cortarle su suéter navideño que su madre recién le había tejido, y planeaba echarle la culpa a la propia Lily.
Severus observo el hecho y cuando Petunia se fue de la habitación de Lily, él entro y deseo fuertemente que el suéter estuviera intacto. Funciono. La magia salvaje de Severus logró restaurar el suéter y fue una delicia para él cuando Petunia observo a su hermana bajar a la cena de nochebuena, vistiendo el suerte que en teoría, ella había destruido.
Severus le agarró rencor a Petunia en nombre de Lily, ya que Lily aún amaba a su hermana. El no tenía esos problemas ni apegos emocionales.
Luego vino la separación de él y Lily luego de esa maldita tarde donde los Merodeadores lo llevaron al límite. La Navidad pasó a ser un asunto triste. Había perdido a su primer amiga y su madre había estado enferma por meses, luego Eileen murió una semana después de su 17 cumpleaños y cayó en las garras de los Mortífagos.
La Navidad era un mal recuerdo de épocas felices y la odio más que cuando era niño y las pasaba en Spinner's End.
Llegó la fatídica noche de Halloween y la Navidad que siguió, Severus la paso bebiendo botella tras botella de whiskey y sintiéndose como una mierda al día siguiente.
No, la Navidad había pasado de ser una "fiesta" que él evitaba, a una que disfrutaba y ahora, a una que odiaba con toda su alma. Todos esos hipócritas deseándose paz y buenos deseos, cuando sabía que muchos de ellos se debían rencores añejos. Ahí estaban los Parkinson, fingiendo buena voluntad con los Malfoy, cuando el contrato de matrimonio entre ambos herederos era una transacción comercial. Una que ambas familias no querían, por una pelea añeja entre los padres de ambos patriarcas, pero que a final de cuentas les convenía.
No, demasiada hipocresía. Quizás habría algunos que de verdad fueran sinceros pero… él no tenía ni la disposición ni el tiempo de buscarlos.
Severus Snape, no odiaba exactamente la Navidad, odiaba lo mal que le hacía sentir en el alma.
El día de Navidad fue un poco agridulce, más dulce que feliz en opinión de Harry. La Navidad estaba probando ser mejor de lo que esperaba. Había tenido obsequios y había comido todo lo que quiso. No hizo quehaceres domésticos, nadie le había gritado o encerrado y en general, la había pasado muy bien… hasta que Ron le recordó un doloroso detalle durante la comida.
—Estoy seguro de que tu regalo llegará mañana—.
—¿Mi regalo? —Harry parpadeó sorprendido. No había pensado en dar regalos, pero supuso que era lógico—¡Oh sí! ¡sí! Seguro llegará mañana tu regalo Ron—.
Ron asintió y volvió a su comida, pero Harry estaba planeando sus siguientes pasos. Necesitaba un catalogo de envió de lechuza. Neville ocupo uno, seguro si llegaba al dormitorio podía tomar prestado el catálogo de Neville y solicitar regalos con envió inmediato. Al fin y al cabo, tenía dinero para pagarlos y por primera vez en su vida, gente a la cual obsequiarle.
Harry encontró rápidamente el catalogo de regalos de Neville y paso rápidamente las hojas viendo las imágenes y seleccionado artículos que creyó seguros: un libro para Hermione, unos dulces para el señor y la señora Weasley, una caja de bromas estándar para los gemelos, otro libro para Percy, y una bufanda de los Chudley Cannons para Ron.
No conocía a los otros hermanos de Ron y a Ginny apenas la había visto unos segundos antes de subir al tren, así que no se sentía seguro de enviarle nada… bueno, quizás unos guantes rosas autoajustables. Era Navidad después de todo.
Entonces vio una página que lo atrajo poderosamente. Había una imagen de una figura tallada en madera de un árbol con esferas de cristal, que decía "Para tu verdadero amor, doce regalos de Navidad. Cuando más te necesiten y no puedas estar, estos regalos podrás enviar". Las letras pequeñas del articulo decían que no era necesario dar un nombre, ya que el objeto estaba encantado para llegar a tu verdadero y único amor.
Cada esfera llegaría en un momento de necesidad extrema y no solo en Navidad. Cuando finalmente llegaran los 12 regalos, decía el anuncio, se revelaría el mejor consejo de la vida para esa persona especial.
Harry se encogió de hombros mentalmente. Sonaba loco y disparatado, incluso para el mundo mágico, pero estaba borracho del ambiente navideño y dispuesto a gastar en frivolidades por primera vez en su vida y lo anoto también en su pedido.
Una media hora más tarde, Hedwig iba camino a entregar la orden de Harry junto con una bolsa de galeones para cubrir los gastos.
Severus Snape odiaba muchas cosas de la Navidad pero no los regalos, aunque los suyos llegaban hasta el Boxing Day. A pesar de su negativa a formar parte de las festividades, recibía obsequios de parte del resto del personal, incluso de Filch que de alguna forma, veía un espíritu afín en él y le daba un presente sencillo. No es como si el squib tuviera mucho dinero, pero Snape apreciaba el gesto.
Cada mañana del Boxing Day desde hace poco más de una década era lo mismo, se duchaba, se ponía ropa cómoda pero aún negra y luego de un café en su sala de estar, vería hacia la mesa de centro y vería un montículo de presentes envueltos en sobrios colores y moños sencillos y discretos.
Por eso cuando vio un presente envuelto en colores alegres, demasiado navideños para su gusto, se pregunto si Albus habría roto su promesa de nunca usar sus colores chillones de su ropa, en su obsequio navideño.
Severus se encogió de hombros mentalmente y lo tomo entre sus manos. El presente era un perfecto cubo y se sentía algo pesado, y eso no fue lo que le llamó la atención sino la tarjeta en elegante caligrafía: "Para Severus Snape, Maestro de Pociones, Profesor de Pociones de la Escuela Hogwarts, Abra el sobre adjunto por favor"
Severus, contra todos sus instintos que le advertían que esa nota era inusual y debería aventar el obsequio a la chimenea, no fuera a ser alguna trampa, abrió el pequeño sobre que estaba pegado a la tarjeta, debajo de ella.
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De parte de la compañía de Juguetes, Obsequios y Novedades "Owl Post Fast-Services", le deseamos Feliz Navidad y le hacemos participe de un obsequio especial de parte del Amor de Su Vida.
El presente en sus manos, es un articulo muy selecto que tiene encantamientos especiales para localizarlo en momentos de gran necesidad. Fue hecho por un artesano de la Toscana que encanto cada uno de los objetos para ser entregado en cualquier momento y no solo en Navidad o Boxing Day.
Como parte de la magia de los objetos, no se revelará el nombre de la persona que le envió los obsequios, ya que él o ella tampoco le conoce a usted. De hecho, este articulo ha sido enviado por esa misma magia, etiquetado y con su nombre, sea cual sea, por los encantamientos embebidos en el.
Esperamos estos presentes sean de su agrado y su amor lo encuentre pronto.
Saludos desde Owl Post Fast-Services
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Bueno, al parecer la compañía no tenía idea de quién era él y alguien, hombre o mujer, le envió un obsequio sin saber quién era él. Eso era extraño, incluso en el mundo mágico. Fue hasta su catalogo de obsequios y reviso todas las hojas hasta que encontró el artículo, en un anuncio discreto y ahí estaba. Un árbol tallado con doce esferas. Las esferas estaban opacas y no podían verse los obsequios.
Severus supuso que la caja traía el árbol y las esferas. Pero eran 12, ¿estarían todas o habría solo algunas o una? Bueno, solo había una forma de averiguarlo.
Arranco el papel del regalo, cosa inusual en él, ya que siempre solía quitarlo con cuidado y doblarlo para los elfos domésticos que les encantaba tenerlo. Efectivamente, ahí estaba la figura de un árbol tallada en madera, un pino de hoja cerrada, incluso olía a un pino real y las hojas eran muy delicadas. Sin embargo, no había 12 esferas, sino una esfera vacía.
Severus frunció el ceño. ¿Por qué habría una esfera vacía? ¿O sería que no estaba "extrema necesidad"? y ese concepto era vago ¿A que se referían con una "extrema necesidad" y como ayudaría una esfera de cristal en ello?
Severus estaba ensimismado en sus pensamientos cuando una perdiz miniatura salió de detrás del árbol y lo miró fijamente. La pequeña criatura hizo un sonido curioso y empezó a correr por la mesa y saltó de ella.
La visión saco de su ensimismamiento a Severus quien empezó a correr detrás de la criatura que ahora estaba corriendo por el lugar y pronto escucho el crash de un objeto rompiéndose ¡La maldita perdiz estaba destruyendo su habitación!
Finalmente, la criatura alcanzó su buró y tiró una fotografía al suelo y Severus logro atraparla y la llevó hasta la esfera y la criatura saltó de su mano a la esfera de cristal donde había un árbol de peras ¡Una perdiz en un peral! Severus bufó. ¿Qué recibiría después? ¿Dos tórtolas?
La realización de que eso era una posibilidad enorme lo golpeo y observo como la esfera se llenaba de nieve y ahora era una perfecta esfera de nieve donde la perdiz parecía estar contenta corriendo alrededor de su árbol de peras.
Severus bufó una vez más y empezó a reparar las cosas que rompió la criatura, hasta que llegó a la fotografía que había tirado la perdiz diminuta. Era su fotografía favorita de él y Lily cuando eran dos Primeros Años. Lily se veía tan feliz y él se veía inocente y "tierno". Sus ojos aún tenían ese brillo inocente que conservo, contra todo pronóstico, hasta al menos el quinto año que sucedió aquella terrible "broma" de los Merodeadores.
La fotografía estaba partida en dos, incluyendo el marco, papel, todo. Lily ahora estaba lejos de Severus y Severus de ella. Aún así, Lily buscaba estar de vuelta junto a su amigo pero un Reparo no estaba haciendo el truco.
Severus pasó el resto del día hechizando un bastidor que mostraba una escena invernal, que él llegó a pintar para Lily y nunca pudo entregarle, para trasladar la fotografía hacia el marco y entonces paso las dos imágenes rotas poco antes de la cena. La imagen era de una cabaña decorada por navidad, un muñeco de nieve y una laguna congelada con varios pares de patines al lado. Los dos "niños" ahora estaban disfrutando de la escena invernal.
Definitivamente se veían más felices, más como los niños que él quería recordar al final. Lily, su ausencia dolía desde hace tanto, mucho antes de su muerte. No quería sumergirse en ese pozo de nuevo, así que salió de su habitación y fue al gran comedor para cenar.
No le sorprendió ver de nuevo a Potter sentado a la mesa, cerca del Weasley más joven y los dos terrores pelirrojos. El maldito niño Potter, el clon "perfecto" de James… hasta que volteó en su dirección y vio los ojos de su amiga, mirándolo desde esos anteojos.
Lily seguía viva, al menos una parte de ella, a través de su hijo.
No importaba lo que él sintiera por el niño, él había prometido proteger el último vestigio de Lily y eso haría.
