Hola pokefans! Los planetas se han alineado y luego de 3000 años actualizo fic jajajxD. Bueno no quiero hacer una explicación larga y tediosa sobre los motivos de mi desaparición como escritor, únicamente decir que el portátil (laptop), la inspiración, las ganas, las obligaciones y demás cosas no estuvieron de mi parte.
Sin más que decir únicamente dejo la segunda y última parte de este fic mirror.
EL VALOR 2
—Snif.. snif.. Buaaay-ay-ay...— Un llanto desolado rompe el silencio presente, en aquel centro pokémon, tras la bofetada. Se escucha unos pasos acelerados alejándose desesperadamente del entrenador pokémon, que esta tendido en el suelo, con una mano en su cara, al borde del llanto con cara de sorprendido viendo con tristeza como su amiga que se aleja desesperadamente del lugar de los hechos, hasta ver como la puerta del centro pokémon se abre para luego cerrarse y sentir, nuevamente, silencio.
Aquel llanto es nada más ni nada que de la performer que no entiende por qué ha reaccionado así, la única repuesta que ha tenido, ha sido, el de golpear y escaparse. Dejando a su amigo con una sensación horrible en el cuerpo. Llora impotente mientras se aleja corriendo del lugar, ahora maldice con todas sus fuerzas su orgullo e impulsividad, siempre ha estado orgullosa de su carácter pero por una vez en su vida lo odia.
Mientras el entrenador sigue sentado en el suelo, con la mano puesta en su mejilla izquierda, su mirada rápidamente va nublándose, sabe perfectamente lo que pasa, está llorando. Acaba de meter la pata hasta el fondo, él lo sabe muy bien porqué él es muy intuitivo en estas cosas, ahora mismo se maldice por tener valor y coraje, al decir lo que sentía. Se maldice porqué sabe que nunca más lo querrá ver, porqué la última imagen que tendrá de la performer será de ella llorando mientas se aleja de él. Ahora que lo piensa, irónicamente la primera imagen que tuvo de la performer fue cuando ella estaba llorando. Un encuentro y una despedida marcadas por el llanto. Las cosas que tiene la vida.
En un bosque cerca de Pueblo Paleta, en Kanto, uno de los lugares más bonitos y más pintorescos de aquella región. En un día cualquiera de verano podíamos ver como una pequeña niña se adentraba en él. —Huumm!... No sé por qué mi mamá me envía a este sitio, es muy aburrido estar con estos niños.— Murmuraba molesta una niña mientras se adentraba aún más en aquel bosque. —Al menos en este bosque nadie puede molestarme— pensó la niña de ojos celestes y pelo color miel, poco a poco comenzó a adentrase en aquel bosque hasta que finalmente acabó por desorientarse y perderse.
Pero ella no es una niña cualquiera, ella tiene carácter y perderse no la atemoriza. —Eeeh...! Profesor Oak... chicos dónde estáis...?— El tiempo pasa pero no recibe respuesta, aunque tenga carácter, todavía es una niña y, esa inmadurez e inexperiencia sobre el mundo que la rodea, la comienza a inquietar inevitablemente.
Los sonidos del bosque comienzan a hacer mella en su joven mente, comenzando a desesperar a la niña, poco a poco cada sonido que oye es una amenaza, su mente siempre piensa la peor. —Eeeeh...! Profesor Oak!... Chicos dónde estáis?!... Snif...snif...Buaa-ay-ay... que alguien me ayude!— su miedo por fin la domina por completo, comienza a llorar desesperada, pensando que nunca más verá a su madre.
En ese momento los matorrales, de delante suyo, comienzan a zarandearse con violencia, aterrada intenta escapar pero tropieza con las raíces de un árbol, lastimándose su rodilla derecha. Las lágrimas de miedo recorren todo su rostro, cierra sus ojos inevitablemente, y en un segundo millones de posibilidades pasan por su mente, espera asustada que todo termine de una buena vez. Pero un sonido extraño interrumpe toda esa tensión.
De los matorrales, un niño de mirada vidriosa cae al suelo delante de la niña de ojos celestes, que mira con asombro aquella escena. —Ayy! Sniff..— tiene una mirada asustada. Un instante después, los matorrales nuevamente vuelven a zarandearse, de ella un pequeño Poliwag sale saltando con gran alegría, hasta caer sobre la cabeza de aquel niño de mirada vidriosa. —Snif... Buaahh!— El llanto aterrado del niño asusta al pobre Poliwag, que huye despavorido del lugar. Tras unos segundos el niño ve que el peligro ya se a ido, aunque todavía tiene unas lágrimas en los bordes de sus ojos. Alza la vista. Delante de él, una niña de ojos celestes y vestido rosa intenta aguantar las lágrimas. Frunce la boca y el ceño intentando aguantar, sin embargo, es inútil.
La niña de ojos celestes llora. Llora por todo el miedo que a pasado, para que al final sea culpa de un niño llorón. —Buaah!...snif... me has asustado! Por tu culpa... snif... mi rodilla...— señala la niña sin parar de llorar y de culpar a niño delante suyo, que parece estar más asustado que ella.
—Por favor...snif.. no llores— pide asustado el niño, mientras se incorpora, intentando no llorar. Se acerca para intentar calmarla y mirar su rodilla. Busca algo en su bolsillo. —Toma...— el niño de cabellos azabache le acerca un pañuelo azul a aquella niña. —Mi mamá me lo dio...snif...dice que puede curar cualquier herida— responde el niño mientras se seca las lágrimas con sus manos. Aquellas palabras tranquilizan a la niña, que poco a poco para de llorar. —M-me... lla-llamo.. Ash...— responde con vergüenza mientras ata el pañuelo a la rodilla de aquella niña. —Siento... haberte... asutado...— se disculpa el niño de cabello azabache, con una mirada opaca, mientras la niña de cabellos color miel se seca las lágrimas y vuelve a ser como era antes.
—Acepto tus disculpas, pero la próxima vez no seré tan buena contigo— responde la niña con soberbia. Intenta levantarse pero el dolor de la rodilla se lo impide.
—No deberías de levantarte, iré a buscar al Profesor Oak y los demás— responde preocupado el niño de cabello azabache.
—No necesito que llames a nadie, yo sola puedo— dice orgullosa y valiente. La niña de cabellos color miel intenta levantarse bajo la atenta mirada del niño de cabellos azabache.
Tras unos intentos la niña de ojos celestes no consigue incorporarse. —Si quieres que vaya a buscar ayuda no pasará nada...— pregunta temeroso el niño de mirada vidriosa.
La niña de ojos celestes con gran enfado mira al niño. —Yo nunca me rindo hasta el final— responde mientras reúne todas su fuerza. —Ay-ay-ay... ya casi..— la pelimiel esta apunto de conseguirlo pero pierde el equilibrio, cayendo hacia delante.
—Cuidado!— Antes de caer nuevamente, aquel niño de cabello azabache evita que caiga, abrazándola.
La niña abre los ojos con sorpresa, para al final descubrir que aquel niño de mirada opaca la esta abrazando, sorprendida con aquella acción, siente por primera vez la preocupación y el afecto de alguien aparte de su madre. Confundida se aparta de él, deshaciendo el abrazo.
—Lo has conseguido.— Responde, con alegría contenida, el niño. —Eres muy fuerte— admirado por la valentía y el orgullo de la niña.
La niña por su parte tarda unos segundos en reaccionar, sigue atontada por aquel abrazo. —No tenias que haberme ayudado, yo sola podía hacerlo.— Reacciona airada. —¡POING!— Un seco coscorrón impacta en el pobre niño.
—Auug! Sniff...Por qué has hecho eso?— Pregunta el niño, con la mirada vidriosa, sin todavía creerse el por qué de aquel golpe.
—No necesito de tu ayuda, ni la de nadie, yo sola puedo con todo.— Argumenta, con determinación y gallardía, la niña de ojos celestes.
El niño de cabellos azabache, al oír aquella explicación y verla a los ojos, a aquellos ojos celestes como el cielo y ardientes como el mismo Sol. Se da cuenta de aquella niña no es como las demás tiene algo especial que la hace única (y por única quiere decir: esplendida, cautivadora, singular y encantadora), un ligero rubor carmesí se instala en las mejillas del chico, que parece estar en otro mundo.
—Bueno, mejor nos vamos de aquí.— Responde la niña mientras pone rumbo al campamento. Tras unos segundos, se da cuenta que aquel niño aún sigue en parado. —Eeehh! Vamos reacciona!— Chilla la niña, que vuelve a por él. —Venga vamos, que sino nos podemos perder.— Habla preocupada la niña mientras agarra su mano.
Al sentir aquel afecto y preocupación, el niño cobra el sentido, pero con aún con gran vergüenza y rubor. El niño de cabello asiente con gran alegría y admiración. Tras un intercambio de sonrisas, los dos niños se alejan, con las manos enlazadas, de aquel bosque.
—Ajá... Enserio?!... No me lo creo... Pobrecito... Tranquila, tranquila, no llores más... aunque te has pasado un poco con él...— Comenta una joven de ojos carmesí , mientras escucha el relato de su amiga e intenta tranquilizarla. —¿Por qué has reaccionado así?— Pregunta intrigada la joven mientras sorbe su taza con té. —Serena, llevas más de siete años aguantándote las ganas de confesarle tus sentimientos a él. Y cuando él lo hace, lo primero que haces es abofetearle? A veces no entiendo por qué eres tan orgullosa.— Concluye la joven de ojos carmesí con tono de decepción, para volver a sorbe su taza.
La performer se recompone y prosigue con su charla. —Miette, conoces muy bien como soy, eres mi mejor amiga desde el primer día que nos conocimos y siempre te he contado todos mis secretos. Sabes muy bien que no me gusta expresar lo que verdaderamente siento, nunca me espere que él tuviera el valor de hacer eso.— Responde la perfomer.
—Pero no justifica que hayas reaccionado así, y más aún, que no lo hayas correspondido. ¿Qué pensabas? Seguir con esta farsa toda la vida y no decir nada jamás.— Argumenta la joven de cabello azul. La performer calla sabedora de que su amiga tiene razón. Miette inspira, mientras mira su taza con té a medio acabar, y prosigue su charla. —Serena, no quería decirte esto pero hace un año, yo y Ash saliemos.— Habla con voz culpable, mientras mira a los ojos de su amiga.
La performer con cara de sorpresa e incredulidad, que poco a poco fue transformándose a una de ira y enfado.—Miette cómo te atreves?! Serás hija de Ditt...—.
—Déjame explicarte bien.— Interrumpe la joven de ojos carmesí. —Como llevabas más de cuatro meses ignorando sus llamadas. Él me llamó para preguntarme como estabas y si te había pasado algo. De inmediato note como estaba desesperado por saber alguna noticia sobre de ti.— La cara de enfado de la performer se fue diluyendo a medida que su amiga iba relatando. —Tras hablar durante un rato sobre ti, mientras yo intentaba ocultar los motivos por los que verdaderamente no querías hablarle, quedamos un día para salir y vernos ya que llevaba mucho tiempo sin verme.— Miette detuvo su relato para volver a sorber su taza. Serena por su parte estaba de los nervios, queriendo saber que paso al final. Paró de beber y prosiguió. —Serena sabes muy bien que yo soy muy reservada con los chicos.— Serena afirmó con la cabeza como señal de conocimiento. Miette suspiró y continuó. —El día que quedamos fue uno de los mejores que recuerde. Aquel día estuvimos toda la tarde en el café platicando sobre nuestras aventuras, gustos, miedos, etc. La manera en que se dirigía a mí, tan gentil, comprensivo, cariñoso y romántico me hacía sentir tan feliz y cómoda como con ningún otro chico que he conocido. Aquellos ojos vidriosos acompañado de esa media sonrisa tenue pero visible me hacían sentir Vivillons en el estómago.— La performer ve como los ojos de su amiga tienen un brillo especial. Aquel brillo especial que el entrenador pokémon tenía en el momento en el que se declaró a ella. La performer intenta despejar la mente y seguir escuchando. —Aquella tarde-noche tras salir del cine estuve apunto de... besarle.— Aquella última palabra hace saltar a la performer del asiento con la cara completamente roja. La chica de ojos carmesí calma a su amiga y continua. —Pero él me detuvo y se disculpó. Me dijo que estaba enamorado de otra persona. Sabía perfectamente que se refería a ti.—
—¿Miette, por qué me has contado esto?— Pregunta la performer muy confundida.
—Para hacerte ver que sino quieres estar con él, yo estaré ahí para él.— Responde la chica, con aquel brillo especial en sus ojos.
—Tyrantrum ya no puede continuar. La aspirante al título, Bonnie, ya no le quedan más pokémon. La victoria y el título continua siendo para el campeón de Kalos.— Dictamina el juez dirigiendo su banderín izquierdo a la posición del campeón. El estadio ruge por la espectacular batalla que han presenciado. Mientras las cabinas de comentaristas relatan con gran entusiasmo y grandilocuencia la magnífica batalla que ya es catalogada como: "La Mejor Batalla del Siglo".
—Lo has hecho muy bien hermanita.— Halaga el mago a su hermana en los camerinos mientras la reconforta con un dulce abrazo.
—Clemont tiene razón. Bonnie, lo has hecho fabuloso.— Responde el entrenador pokémon con su tenue sonrisa y su mirada opaca.
Aquellas palabras de animo, reconfortan a la joven rubia. —Gracias Ash, hermano. Ha sido un fenomenal combate y una maravillosa final. Aunque esta derrota me llena de congoja, la dicha que recibido es mucho mayor.— Concluye, con su habitual retórica, la joven rubia con gran alegría y entusiasmo.
Los dos jóvenes sonríen, contentos y orgullosos. —¿Y Serena dónde se halla?— Pregunta la joven rubia. Aquel nombre pone tenso al entrenador pokémon, sabe muy bien que ésta en el estadio, la ha visto entre el publico pero de inmediato a desviado la mirada de ella.
—La he visto en la grada superior junto con Miette y Aria. Seguro no ha llegado todavía porqué estará firmando autógrafos.— Responde Clemont. La joven asiente sonriente.
—Señorita Bonnie Meyer.— Un apuesto joven entra llamando a la joven entrenadora.
—¿Sí?
—Le toca hacer la rueda de prensa.— Responde el joven.
—Vale. Ahora mismo voy.— Una fugaz racha de viento pasa un costado de la joven. Cuando se da cuenta ya es demasiado tarde.
—Perdone joven, usted es bastante apuesto y educado. No le interesaría salir con mi joven y hermosa hermanita.— La cara del joven es todo un mar de vergüenza.
—Lo-lo-lo...si-siento pero tengo novia.— Responde bastante espantado.
—No se preocupe puede dejarla y luego... ay-ay-ay-ay.— Un fuerte tirón de orejas interrumpe al mago, detrás de él aparece un aura oscura.
—Querido y bello hermano, te admiro mucho pero cuando intentas usar tu famosa labia para buscarme pretendiente, me disgusta demasiado.— El joven mago intenta excusarse pero la mirada asesina de su hermana y el fuerte tirón en su oreja se lo impide. —Disculpa por presenciar tan bochornoso espectáculo. ¿Por dónde es?
—E-es.. por ahí.— Señala el apuesto joven todavía espantado mientras se retira despavorido.
—Muchas gracias. Y tú querido hermano vendrás conmigo, no quiero ver ningún espectáculo bochornoso más.
—S-sí-sí... hermanita, como tú digas...AY!— Responde el mago mientras es arrastrado por su joven hermana. — Nos vemos luego Ash.— Se despide la joven junto con su hermano.
—Hasta luego.— Sonríe con una mueca bastante clara de temor. Mientras el entrenador pokémon está guardando sus cosas en su vieja mochila, el sonido de la puerta abriéndose lo alarma, piensa que es ella. Asustado mira la puerta abriéndose.
—Hola de nuevo jaja.— Saluda, de nuevo, el joven apuesto de antes.
—Hola.— Responde el entrenador pokémon con un tenue sonrisa.
El apuesto joven, voltea la cabeza hacía el pasillo. —Ahora no ésta, pero si quiere puede esperarla aquí.— El entrenador pokémon logra escucharlo, muy posiblemente sea ella.
—¿Qué hago?— Murmura entrenador, sabedor de no se puede escapar de esta.
—Vale. Gracias por guiarme hasta aquí.— Agradece la performer al joven, que se retira del lugar, mientras entra al camerino sin percatarse de que el joven azabache esta sentado en uno de los bancos.
El entrenador pokémon al verla siente brotar un mar de emociones (y por emociones quiere decir: miedo, vergüenza, felicidad y alegría). Sus mejillas se sonrojan nuevamente. La performer voltea, su sorpresa no puede ser más que mayor. —Ash...— Un tenue y angelical sonido sale de sus delicados y rojos labios. Una sonrisa de felicidad se apodera de su rostro mientras se abalanza sobre el azabache.
—Serena...— Responde temeroso a la performer, que se acerca a él. —Lo-lo-lo... si-sien-sien-to... mu-u-cho-o.— Unas lágrimas inundan sus vidriosos ojos chocolate. Cierra los ojos, esperando lo peor.
Una fuerte presión en su pecho y en su hombro derecho lo desconcierta. Abre temeroso los ojos, percatándose de que la performer la abraza con todas sus fuerzas, mientras su hombro derecho se humedece debido a las lágrimas de ella. Convulso, rodea con sus temblorosos brazos la espalda de la joven, correspondiendo su abrazo. El entrenador llora de felicidad, sabedor de que esto es un nuevo comienzo. Encandilado de la ternura de la performer, aquella ternura tan oculta, pero tan maravillosa a la vez. Hace un momento hubiese entregado su título de campeón para poder estar así.
Un leve y tierno susurro de ambos, acompaña aquel hermoso abrazo. —Te quiero...
FIN.
Puede que un futuro haga algún otro fic mirror de otros personajes o una continuación pero eso será de aquí un tiempo. El personaje mirror que más me ha gustado escribir ha sido a Bonnie con su grandilocuente forma de hablar jajajxD.
Cualquier queja, duda, comentario, amenaza, etc. Será bien recibido y estaré encantado de responder. Sin nada más que decir me despido. ¡Un cordial saludo y hasta la próxima!
