Time to go

Un niño se encontraba caminando por un parque de la ciudad de Londres, a punto de quedar vacío y oscuro porque se acercaba el crepúsculo. Llevaba cargando un muñeco de felpa en uno de sus pequeños brazos. No era algo común, aunque tampoco se le consideraba tan extraño; no era la primera vez que le advertían andar por ese lugar sin aparente rumbo y la mayoría de los transeúntes ya se habían acostumbrado a verle.

Siempre estaba solo, sin padres o hermanos a la vista, de apariencia perteneciente a la clase alta, aunque tampoco se veía que alguna institutriz o guardián acompañara sus largos paseos; la mayoría había creído al principio que se había extraviado, y pronto la curiosidad fue demasiada, así que un par de personas se acercaron a preguntarle —y fracasando miserablemente— si necesitaba ayuda para regresar a su hogar. Después de eso, asumieron que era huérfano.

Al poco tiempo, comenzaron a notar que mientras avanzaba hacía ruidos extraños, como si quisiera hablar, pero nunca lo lograba. De una expresión seria —muy rara en alguien de su edad—, pasaba a la frustración y volvía a normalidad, o tanto como era posible.

Se alejaba hacia una nueva dirección y tras varios minutos regresaba al punto original. Decidía tomar otra calle, otra avenida, otro callejón y podía desaparecer varios días, pero siempre regresaba al mismo lugar.

Un día, alguien aseguró que se trataba de un fantasma que pretendía encontrar su antigua casa, creencia que se reforzaba por la curiosa llave que llevaba en el cuello o en la mano. Una sirvienta juraba haber visto al peluche que cargaba aquel extraño niño responderle "¿Aprenderás a hablarme bien?". Después de eso, a la pobre mujer la despidieron, e incluso la llevaron a una clínica de enfermos mentales.

Lo cierto es que, tras algunas semanas de pasear por toda la villa, un día simplemente desapareció. Y con el paso de los días, aquellos que urgían a los demás que fenómenos inauditos ocurrían por la presencia de ese niño «demoniaco», olvidaron que alguna vez existió.

=.=.=.=

-¿A dónde vamos ahora?-

-No sé. No me importa ya. Ha sido demasiado tiempo y nada de lo que dices ha servido- respondió con innegable molestia. Algo raro de escuchar con la voz de un chiquillo. Sabía que Kerberos lo pasaba de maravilla, viendo como le incomodaba tener que vivir dentro del cuerpo de un humano.

-Sólo necesitas ir en la dirección correcta-

-¿Y eso sería...?-

-No sé... Pensé que sería buena idea aquí... ya sabes, por melancolía-

-¿Tuya o de él?- frunció el ceño. "Bingo." Pero el gesto cambió rápidamente por una sonrisa socarrona.

-Tal vez sería buena idea comenzar por lugares que no tengan ninguna conexión. ¿Lugares cálidos? Al menos así tu comportamiento podría pasar por una enfermedad tropical...-

-Kerberos...- apretó los dientes con disgusto. Recordaba cómo todos sus intentos de pasar como humano habían sido catastróficos. Y la bestia sólo se dedicaba a disfrutar...

-Ya, ya. Incluso yo sé cuando rendirme... En fin. Hasta hoy hemos intentado prácticamente toda Europa. Claro que en Inglaterra hemos pasado más tiempo... Y no ha sido la mejor de las decisiones- hizo una mueca-. Son un poco supersticiosos y tu actitud... bueno, deja mucho que desear. Ahora, ¿Asia o África? Si de clima se trata, prefiero África. Siempre sol y calor, tierra por todas partes, tú sabes, mis elementos. Pero la comida de ahí nunca me ha gustado...-

-¿Por qué te empeñas en comer si no lo necesitas?- Kerberos continuó hablando, ignorando su comentario.

-Asia... Bueno, la comida es estupenda, pero el clima varía muy seguido... Llueve mucho. Ah, ahora recuerdo que pasamos una larga temporada en Hong Kong... Tal vez podríamos ir ahí primero...- expresó con aire soñador, sus pensamientos ya muy lejos de la conversación.

-No. Ahora yo decidiré. Tus sugerencias sólo nos han mantenido estancados por quien sabe cuánto- "Y sólo no regresamos a casa porque se me indicó lo contrario... Si no tuviéramos que llevar al estúpido mago desaparecido..." -¿Tengo que recordarte las veces que decidiste escoger algo que creías provechoso?-

-No-

-Porque tal vez debería...-

Despertó cuando la oscuridad de la noche hacía imposible que alguien pudiera espiarlos. Pero había una fogata, que si bien le ayudaba a recuperar calor, facilitaba una emboscada. Escuchó un sollozo y se levantó para explorar los alrededores.

Se encontró con la mirada dorada de la bestia que hizo un gesto hacia un lado. Con horror descubrió lo que había provocado aquel molesto ruido. Pronto eso se transformó en odio y deseo de venganza.

-¿Por qué está aquí esto?-

-¿Por qué? Porque lo necesitas- ante la expresión escéptica, elaboró-. No puedes andar aquí arriba con esa apariencia. Antes de que te des cuenta, te habrán eliminado-

-Ajá. Eso lo sé. ¿Qué tiene que ver con que esa cosa este aquí?-

-Parece que aún no despiertas- se acercó hasta quedar frente a frente. Con la mirada entrecerrada observó su rostro, como esperando por algo. Entonces suspiró. Y antes de darse cuenta, le estaba dando golpecitos en la cabeza con una de sus patas delanteras.

-Espera, ¿qué...?- y se alejó de su alcance. Otro suspiro.

-Necesitas cambiar de apariencia ¿no?- asintió- Y no sabes como hacerlo- ahora negó-. Pues entonces es muy sencillo lo que tienes que hacer- La comprensión llegó en un instante y no supo si reír en exasperación o simplemente negar porque consideraba que era asqueroso lo que, según Kerberos, debía hacer-. Mira, su alma ya está muy debilitada. No será necesario removerla de su cuerpo. Cuando consideres que ha dejado de serte útil, la liberas y ya-

-¿No opondrá resistencia?- Kerberos sacudió la cabeza, consciente de que lo que estaba a punto de realizar causaría una agonía terrible para los dos entes que participarían en aquel ritual: en teoría era posible, pero nunca lo había hecho. Al menos, pensó con resignación, nada de separar su espíritu, ya fuera para comérselo o destruirlo porque era peligroso dejarlo vagar por ahí. Un trauma, tener que presenciar algo así.

-Vamos, también eso te ayudará a sobrevivir incluso en climas como éste- dijo, señalando la nieve que aún quedaba en las hojas de los árboles a los que su magia no había podido alcanzar- Una vez que hayas concluido, y si lo haces bien, ni siquiera va a ser consciente de lo que ocurre, por lo menos hasta que abandones su organismo-

Los siguientes minutos pasaron en silencio, únicamente un sollozo ocasional, que ignoraron. Realmente no deseaba hacer eso, a pesar de que no tuviera otra opción. ¿Cómo habían llegado a ese punto? No quería averiguar la manera en que Kerberos había capturado a su próxima presa. Porque ya lo había asumido así, y no podía echarse atrás en su resolución.

"No tengas piedad de ellos, si ellos no tuvieron piedad de ti" Y con ese último pensamiento, se abalanzó sobre la figura que los observaba con evidente terror, que aunque no había sido capaz de entender ni una sola palabra de lo que habían dicho, probablemente sabía cuál sería su destino.

=.=.=.=

Era obvio que necesitaba aprender el idioma humano. Y tal vez un poco de su comportamiento. Los anteriores cuerpos que había utilizado dejaban de servir muy rápido, así que cambiaba cada cierto tiempo de «huésped», pero todos se mostraban sospechosos cuando estaba cerca, no importaba la forma que hubiera adoptado.

-¿Exorcismo?-

-Bueno, si. Si de un día al otro, una persona comienza a actuar diferente, hace ruidos extraños al hablar, tiene una apariencia demacrada, casi fantasmal y mira a los demás de forma siniestra, como es tu caso... Es obvio que van a recelar. Me sorprende que en realidad hayas durado tanto. Pensé que esa insinuación comenzaría a sonar entre los habitantes desde el primero...-

-¿Qué sugieres que haga?-

-Obvio, tienes que empezar de cero- frunció el ceño- Vas arrugar el rostro de ese pobre cuerpo, y cuando te vayas...-

-Sabes que cuando lo deje, morirá. Así ha sido con todos, aunque prometiste lo contrario-

-Yo no prometí nada. Es sólo que no consideré que si el alma original se da por vencida, el cuerpo ya no lucha por mantenerse con vida... Así que se descompone-

-No me has dicho que sucede con esas «almas»-

-Mmm... Al parecer, desaparecen. Esa es mi conjetura- hubo una breve pausa y continuó-. Regresando al tema original, lo que debes hacer es aprender a comportarte un poco más como un humano, desde lo básico. Es decir, con un infante-

Decir que pensaba que era una mala idea era un eufemismo. Pero cuando encontraron el cuerpo de aquel bebé, no vaciló.

-Este es un caso... especial. No sabemos cómo va a reaccionar, porque no tiene conciencia de lo que le sucederá. Su alma entera, llena de la vida que acaba de recibir no se puede entorpecer, así que vas a tener que lidiar con su presencia con más continuidad que el resto. Y debido a su incapacidad de sobrevivir solo, pues también vas a tener que aprender a depender de sus padres-

-¿Y no me dijiste esto antes porque...?-

-Sabía que no ibas a aceptar. Pero va a ser un gran progreso para ti si puedes pasar esta prueba-

-Así que en vez de estar buscando a tu creador, ¿vas a hacerle de niñera?-

-No es como si pudiera ir caminando libremente, aunque vaya en esta forma ¿o sí?- dijo mientras señalaba su apariencia de muñeco. Su voz se había vuelto incluso más fastidiosa desde que había hecho ese cambio para pasar desapercibido, así que ahora «Kero» hablaba sin parar, tan sólo para divertirse con su frustración.

=.=.=.=

Decir que aquellas semanas que había tenido que hacerse pasar por un bebé fueron peor que tortura, era poco. Finalmente sabía comunicarse hablar, leer y escribir— como el resto de los humanos, aunque no pudiera realizar nada de eso porque sería erróneo que pudiera hacerlo. Era frustrante tener que oír hablar a otros mientras se dirigían a su minúscula forma humana y no poder responder de la forma que quería.

Kerberos, además, le había enseñado «trucos» para confundir sus mentes para que no notaran algunas cosas que no deberían suceder, o que sí tenían que pasar y no lo hacían.

Pero eso se había acabado. Temporalmente. Porque ahora era un crío de tal vez cinco o seis años al que tenía que acostumbrarse. La suerte le había sonreído brevemente cuando se enteró que los padres nunca estaban cerca. Ya tenía suficiente con esa experiencia, sinceramente. A cambio, debía asistir al colegio.

"¿Para qué? Ya aprendí lo que tenía que saber" Según el peluche que le acompañaba, necesitaba diferentes tipos de conocimiento indispensables: geografía, historia, música, entre otros. Eso estaba bien, pensó al principio; sin embargo, al primer vistazo de números, supo que iba a odiar una asignatura en particular: matemáticas.

Tenía clases por las mañanas, y cuando terminaba esa jornada, se escapaba de sus cuidadores e iba buscando pistas sobre el paradero del mago al que pertenecía aquella llave que siempre llevaba consigo. Pronto se dio cuenta de los rumores que corrían debido a su presencia nocturna, por lo que en lugar de ignorar lo que se decía, se dedicó a contribuir más a la creación de miedo. Pronto ni siquiera le recordarían, ¿por qué tendría preocuparse por eso ahora?

-Entonces, ¿A dónde nos vamos ahora? Porque la comida de aquí es horrible, ya no me acordaba de eso. Hay que ir a un lugar donde todos los días haya platillos deliciosos...- Kerberos, como siempre pensando con un estómago que no existía, comenzó a enumerar sus alimentos preferidos. Y tratando de dirigir sus propios pensamientos a temas menos embarazosos.

Por otro lado, una incertidumbre se había atorado en su mente: ¿a dónde dirigirse? Ninguno de los dos sabía cuales eran las probabilidades de que Clow se encontrara en uno u otro sitio. Kerberos hablaba de continentes, cuando requerían de algo más preciso. De por sí, en un solo país habían tardado demasiado en explorar y concluir que no encontrarían nada ahí. ¿Qué oportunidades tenían si hablaban de un conjunto de países?

Agarró un globo terráqueo y comenzó a estudiarlo. Tampoco habían considerado América. O Australia.

"Un país de mediana extensión. ¿Alta o baja densidad de población? Alta, parece lo adecuado. Todos los que se me ocurren con esas descripciones cuentan con mitos relativos a la magia, pero ¿que incluyera características de la magia occidental londinense? No tengo idea. Kerberos también ha dicho que deberíamos alejarnos de lo obvio, aunque tampoco nos podemos desviar tanto de lo que sabemos. Así que debemos pensar en lugares que no conservan aparente conexión... Por eso, China no puede ser..."

-Iremos a Asia, pero no a Hong Kong- vio el rostro decepcionado de la criatura, que había vuelto a la realidad de forma abrupta. Era satisfactorio hacer eso ocasionalmente-. ¿Qué opinas de Japón?

N.A.: Decidí continuar con la publicación, incluso si no recibí la respuesta que deseaba. Sin embargo, sería maravilloso si pudiera conseguir un beta porque normalmente no me doy cuenta de mis errores.
También he estado pensando en la duración de esta historia. Al principio creí que sería una historia larga, pero realmente no tengo muchas oportunidades para escribir, y temo que si planeo demasiados capítulos voy a terminar por dejarlo a la mitad, y eso es lo último que quisiera hacer. Sin embargo, aún no hay un número definido de capítulos. Sólo puedo adelantar que los demás personajes de CCS aparecerán pronto, aunque la forma en cómo actuarán alrededor de los protagonistas será algo peculiar.

Ojalá me dejen sus reviews, porque me ayudarán a saber lo que piensan de esta propuesta, y sobre todo, a mejorar.
BP