Hola :D

¿Cómo estan? Este primer capitulo no es tan divertido porque estamos conociendo la situación de nuestros personajes para entonces empezar la verdadera historia, aquí veremos peleas, enfrentamientos, verdades a la cara pero debajo de ello muchas ganas de besarse, de tomarse entre si pero sobre todo mucho amor.

¡Gracias por apoyarme en esta nueva historia! Espero les agrade :D

Capitulo 01. Volviendo a ti.

- ¡¿Cómo diablos pudiste hacerle eso?
- No se, es mas ni recuerdo como paso – Tartamudee al explicarme ni yo mismo lo terminaba de creer.
- ¿Sabes que Sakura no quiere volver a saber de ti?
- Lo se… – Gruñí por lo bajo – Pero necesito verla, necesito explicarme aunque no sepa como todavía, necesito tenerla a mi lado sin ella no soy nada.
- Ella se ira del país.
- ¡¿Qué? ¡¿No pensabas decirme eso? – Me levante precipitado de aquella cama en la que había compartido momentos preciosos con mi pequeña Sakura, entonces reaccione – Ella no puede irse sin buscar su ropa.
- Ayer salio de compras con Tomoyo, y compraron ropa como para dos meses – Entonces Eriol me miro fríamente – Cometiste un error, Syaoran y lamentablemente esta vez no te puedo apoyar.

Estaba sufriendo, y eso termino por romper completamente mi corazón, pero me lo merecía, de eso no tenia duda. Mire hacia los lados de aquella habitación pensando en si de verdad debía buscarla hasta encontrarla, explicarme aunque ni yo me entienda, si merecía un minuto de su atención y algo dentro de mi me dijo que no. Apreté mi mandíbula ante esa realidad, quería llorar pero mi cuerpo no me lo permitía tampoco.

La había perdido, había perdido mi corazón… Había perdido lo único valioso que tenia.

Dos años después….

El aeropuerto estaba atestado de gente ¡pero claro! Solo a mi se me ocurría volver a Japón en un vuelo que llegaba a Tokio en una hora tan concurrida hasta en el lugar mas simple de la ciudad, era como si toda la ciudadanía japonesa se concentrara en salir en esa hora, exactamente. Suspire mientras caminaba entre la gente en busca de la entrada al parqueo donde seguro lo esperaba mi buen amigo, Eriol.

Y allí lo vi. Con su típico aire londinense que ni los años habían podido sacar de su cuerpo, con su pelo un poco más corto de lo que lo recordaba junto con esa camisa azul de seda que tanto le gustaban. Sonrío, Eriol nunca cambiaba.

- ¡Cuánto tiempo, Syaoran! – Exclamo cuando me vio acercarme a el.
- Solo han pasado cuatro meses.
- Para mi ha sido un siglo – Tomo mis maletas y las entraba en la parte de atrás del auto, entonces cuando termino me miro – ¿Has estado ejercitándote?
- Si a tener sexo diario le llamas ejercicio, entonces si pero claro también he hecho esquí.
- A lo que te has dedicado – Me reprocho al entrar al asiento del piloto conmigo en el copiloto.
- Pensé que Tomoyo vendría.
- Esta algo ocupada intentando convencer a tu sabes quien que vaya a vivir con nosotros.
- ¿Cómo esta ella? – Suspire mirando por la ventana - ¿Es verdad lo que dicen los periódicos?
- Si, su contador la estafo… - Entonces sentí como me miraba cuando nos detuvimos en la salida del aeropuerto – No tiene nada de dinero por lo menos no hasta que haga una película y se haga de una fortuna nuevamente.
- ¿Y nadie ha buscado a ese maldito?
- La policía lo busca, pero el dinero hace cosas Syaoran y tu lo sabes bien, se mantendrá escondido un buen tiempo hasta que ella pueda ofrecer mas de recompensa que el de soborno – El auto volvió a moverse.
- Si no tiene dinero ¿Dónde vive?

El silencio se hizo en el auto y eso me dio un mal presentimiento. Tal vez ella estuviera viviendo con alguna pareja; eso era, y mi amigo quería mantenerse al margen de aquella situación. Era difícil ser dos ex que no quieren volver a verse nunca más y tener demasiados amigos en comunes, sin duda era una situación difícil.

- Llegamos.

Entonces enfoque mi mirada por la ventana hacia mi casa con un estructura moderna como había pedido ella, a mi no me importaba como fuera la casa en la que íbamos a vivir solo me importaba vivir con ella por y para siempre, pero entonces en unos segundos todo se derrumbo y aun es la hora que no recuerdo como, a veces me da la gana de creer que todo fue una trampa y que ambos caímos perfectamente. Abrí la puerta del copiloto con cuidado pues no quería un grito de espanto de parte de Eriol, su carro era su bebe para el.

Camine hacia mi casa con Eriol pisándome los talones, en realidad era una costumbre el siempre me buscaba en mis regresos a Japón, la verdad cuando estaba con ella casi no viajaba a Hong Kong o ningún otro lugar, no lo veía necesario para mi ella lo era todo pero desde que vivo solo, estoy mas fuera que aquí en Japón. Japón ya no es interesante para mi.

- Veo que has vuelto solo.

Si, a veces mi imaginación jugaba con mi parte racional permitiendo escuchar su voz pero casi siempre es dentro de mi cabeza no detrás de ella, entonces me gire con cuidado para no caer en un juego enfermo de mi mente; y no, ahí estaba ella mas hermosa que nunca con su pelo mas largo que de costumbre y sus grandes ojos verdes que ahora relucían mas, gracias al delineador que tenia en ellos.

- Si, he vuelto – Dije sin poder creerlo todavía – Y veo que tu también.
- Vivo aquí desde hace dos meses – Murmuro mientras pasaba por mi lado para abrir la puerta de MI casa.
- Yo… - Mire a Eriol – No tenia ni idea.
- Le pedí a Eriol que no te dijera nada, no hasta que llegaras… - Entonces ella entro en la casa conmigo pisándole los talones atrás, estaba esperando que se esfumara, tenia que ser una ilusión – Quería explicarte la situación de lo que estoy viviendo, y mi abogado me dijo que puedo vivir aquí porque es un patrimonio del matrimonio, y que… - Seguía sin creerlo.
- No nos hemos divorciado por tanto, la casa es de ambos todavía – Caí en la cuenta.
- Exacto – Contesto ella entrando en la cocina dejándome con Eriol solo en la sala de estar.

Entonces me di cuenta que como hace mucho tiempo la casa estaba llena de flores, se notaba en ella la presencia femenina. Me senté en el sofá que tenia mas cerca, y Eriol dejo mis maletas al lado de la escalera para venir a sentarse a mi lado.

- Debe ser difícil… - Suspiro.
- Dos años, Eriol… - Le volví a mirar – Han pasado dos años y he estado esperando volver a verla para explicar algo que no tengo idea todavía, y ahora simplemente vuelve y en sus ojos no veo nada que me diga que tengo algún tipo de esperanza, ¿a que ha vuelto? ¿A recordarme que la perdí? O ¿simplemente a ignorar que aquello haya pasado pero sin perdonar?
- ¿Estas cansado, Shaoran? ¿Deseas una cerveza? – Salio de la cocina con unos pastelillos hechos en casa. Sonreí falsamente.
- Si, por favor.
- ¡Claro! – Y corrió hacia la cocina.
- ¿Cuánto crees que se quede?
- No lo se pero ella le comento a Tomoyo que le tomara unos seis meses volver a tener dinero como para mudarse.
- Si tiene dos… - Mordí unos de los pastelillos – Le quedan cuatro meses.

- ¿Quieres que se vaya?
- Será lo mejor… - Suspire – Para ambos.

La trataría como a una extraña, eso era la solución para mantener mi autocontrol y no rendirme a sus pies, y para una buena convivencia sin peleas.

Ella volvió a entrar a la sala de estar para sentarse frente a nosotros mientras nos brindaba las botellas de cerveza que había traído. Me sentía en casa pero a la vez perdido, es como cuando tienes la sensación de que estas viviendo nuevamente en el pasado pero ya nada es igual. La mire discretamente mientras ella hablaba con Eriol sobre Tomoyo, seguía igual a como la recordaba solo esa pequeña diferencia de su pelo que ahora tenia extrañas ondas en el cabello.

- Bueno yo me voy, tengo cosas que hacer – Murmuro Eriol para levantarse del sofá dejándome sentir su ausencia.
- ¿Tan pronto? – Eriol asintió ante su pregunta – Bueno... Salúdame a Tomoyo, dile que la iré a visitar desde que firme el contrato.
- De acuerdo, nos vemos Shaoran – Se giro hacia mí.
- Gracias por todo.
- No tienes que agradecerme lo hago con gusto, adiós.

Entonces salio por la puerta dejándonos en un silencio tenso a mi y a ella. Yo solo seguía comiendo los pastelillos, tenía tanto que extrañaba el sabor de la cocina casera que no me importaba nada más en ese momento.

- Vi que arreglaste el baño de tu habitación.
- Tu lo querías así – Murmure tomando un sorbo de cerveza.
- Pensé que no lo harías como al final nos separamos.
- Creí que volverías cuando cumpliera todo aquello que por poco tiempo no pude complacerte.
- No todo era tan fácil.
- Saldré un rato afuera – Me levante del sofá caminando hacia el jardín donde pude respirar aire nuevo.

Al salir a afuera deje escapar un suspiro mientras miraba hacia el jardín que había detrás de mi casa, era increíble como habían cambiado las cosas. Antes Sakura todas las mañanas se levantaba a echarle agua a las flores mientras que yo seguía durmiendo, esa era nuestra rutina. Volví a suspirar, no lograba creer que ella estuviera allí con el, y sin el a la vez.

Algo le decía que Sakura durante su estancia trataría de sacar aquel tema prohibido para el seguro para esclarecer lo que paso, pero no lo permitiré. He tardado mucho tiempo en superar aquella derrota tan dura que me dio el amor, es como si nunca fuera a superarlo. Ya ninguna mujer me interesa en realidad, es mas mis últimos encuentros sexuales han sido en estado de ebriedad. Escuche un golpe seco en la cocina, y pensé lo peor, así que corrí hacia allá para encontrarme con una Sakura en el suelo sobándose su mano.

- ¿Estas bien?
- Si – Me sonrió nerviosamente.
- De acuerdo – Y salí dejándola allí, no iba a tocarla, no quería ni siquiera recordar como era tocarla.

Subí a mi habitación al tomar mi equipaje de la sala, al llegar al pasillo que conducía a las habitaciones me sorprendí pues estaba con flores en algunas esquinas, y un perfume de mujer. Sakura, sonreí pensando para luego sacudir mi cabeza intentando quitarme esa sonrisa del rostro.

Al entrar en mi habitación todo estaba como lo deje solo que mas limpio, al parecer ella se había encargado de limpiar mi habitación para mi regreso. Deje mi equipaje sobre la cama, y me acerque al balcón que daba vista a la calle que quedaba frente a mi casa con la piscina al lado. La vi salir por la puerta principal, y me pregunte a donde iría si acababa de llegar hace menos de una hora, pero no hice ningún ademán de preguntarle.

Volví a entrar a mi habitación cuando ella desapareció de mi vista. Suspire sentándome al lado de mi equipaje. No podía quedarme en la habitación para siempre tendría que aprender a convivir con ella nuevamente, mostrándole cuanto la he superado… Si, como no Shaoran.

Y siempre recordar que debo callar mi conciencia.

- Ya estoy hablando solo – Murmure riendo bajito mientras me recostaba.

Sentí como mis sentidos me abandonaban ante la comodidad de mi cama, hasta que volví a despertar pero ya era de noche, así que me encamine hacia aquello que me despertó, mi celular. Mire la pantalla detenidamente, era Mei Ling.

- Mei Ling.
¡Syao! ¡NO llamaste para decir que llegaste bien!
- ¿O no te llame para decirte que se me paso por la mente cuando vi a Sakura en mi casa? – Cuestione sarcástico.
También eso.
- ¿Por qué no me advertiste?
Si te hubiera dicho cuando estuviste en Alaska con nosotros, no hubieras regresado a Japón y entonces no podrían…
- Basta… - La interrumpí – No haremos nada de lo que piensas, así que mantente fuera de esta situación, ya has hecho suficiente.
Pero Syao…
- ¿Por favor?
¡Ufff...! De acuerdo.
- Hablamos luego, Mei.
Nos vemos.

Cerré la llamada y entonces medite un poco. Hace dos años Sakura no me dio la oportunidad de explicarme porque ahora todo el mundo pide que le deje a ella esclarecer el tema, dos años han sido suficientes. Seis meses, tal vez ocho son suficiente tiempo para pensar pero dos años es demasiado, no iba a ser el refuerzo de Sakura para cuando ella me necesitara, hace dos años fui su compañero de aventuras pero ya eso termino.

Syaoran la cena esta servida ¿o sigues durmiendo?

Si te respondo no estoy durmiendo Sakura, pensé mientras me quitaba la camisa que traía puesta para ponerme un t-shirt verde pues hacia mucho calor hoy en día. Tenia ganas de una ducha pero no quería que Sakura pensara que aunque no quisiera que ella viviera aquí, también la odiaba. No la odiaba, la amaba pero simplemente pedí una oportunidad hace dos años, que le costaba unos minutos de su tiempo.

Abrí la puerta encontrándome con esos ojos verdes que ahora brillaban llorosos, sucedió lo que no quería que ella pensara que la odiaba. Así que le sonreí lo más sincero que pude.

- Estaba poniéndome un t-shirt ¿hace bastante calor, no? – Dije para caminar hacia la escalera dejándola atrás, sentí como ella a los segundos me seguía el paso.
- Si.
- ¿Qué hay para cenar?
- Pasta.
- Delicioso, tenía días que no comía bien.
- ¿Ieran no dijo nada acerca de eso? – Cuestiono cuando llegamos al comedor.
- No estaba en Hong Kong.
- ¿No? – Volvió a preguntar mientras me servia mi porción de pasta.
- Estaba en Alaska.
- ¿Alaska?
- Fui a esquiar, cuatro meses bajo la nieve, es bueno.

Empezamos a comer en un incomodo silencio, aunque nuestras conversación eran fluidas eran frías, sin ningún tipo de emoción. Ya no nos conocíamos, como tampoco sabíamos de la vida de cada uno. No éramos Sakura y Syaoran Li; Volvíamos a ser Sakura Kinomoto y Syaoran Li, pero antes de conocernos.

Me levante de la silla sintiéndome observado, y busque en mi bodega especial de vinos, aquel vino, el único que me quedaba de aquella fecha. Lo lleve hasta la mesa, y lo deje en el centro hasta que ella asimilara los recuerdos, pero si lo hizo fue por un breve momento porque luego utilizo sus dotes de actriz, y decidió ocultarlos.

Tome una copa de vino, y me serví. No le serví a ella en realidad no tenia ganas de mostrarme mas amable de lo que ya había sido, solo tenia ganas de terminar de comer esta deliciosa pasta con el sabor de Sakura para luego entrar al baño, y salir cuando estuviera listo para dormir. Odiaba viajar siempre me dejaban estresados, y encontrarte a tu ex en tu casa lista para vivir cuatro meses mas, en realidad agregaba mucho estrés.

- Quiero el divorcio, Syaoran.

Las cuatro palabras más amargas que había escuchado desde que tengo memoria, aquellas a las que siempre les temí. El divorcio, es decir, la separación, el fin de algo que nunca creí que iba a terminar, y menos de esa forma. La mire cuando termine mi porción, la vi rígida allí en aquella silla frente a mi esperando mi reacción, seguro creía que iba a ponerme a gritar.

- Si quieres hablo con mi abogado, o tal vez tu quieras hablar con el tuyo – Tome un sorbo de vino para luego levantarme del comedor, sin dejar de mirarla en ningún momento – No me importa con quien sea, solo quiero que esto termine ya.
- Hablare con mi abogado, y todo terminara lo más rápido posible.
- Claro.

Entre a la cocina para dejar mis platos, junto a mi copa. Suspire al servirme otra copa de vino que llevaría a mi habitación. Salí por la puerta que había entrado, y sin querer casi, tropezando con Sakura pero gracias a alguien allá arriba en el cielo no sucedió más de ahí. Así que pase por su lado sin siquiera tocarla para caminar hacia las escaleras.

Subí las escaleras con la misma lentitud de una tortuga en medio de la arena del mar. No tenia energías por el viaje, no tenia un pensamiento claro mas que el de alejarme de Sakura lo máximo posible, no quería darme esperanzas además se nota en ella que no le intereso en lo mas mínimo.

Al llegar a mi habitación comencé a quitarme la ropa mientras caminaba hacia el cuarto de baño que tenia disponible allí, así que cuando llegue solo tenia mi boxer negro que rápidamente lo lance al suelo junto con las demás prendas esparcidas por la habitación. Entre en la bañera para luego poner que se llenara de agua conmigo adentro, estaba aburrido y cansado.

Tome una copa de vino, y me serví. No le serví a ella en realidad no tenia ganas de mostrarme mas amable de lo que ya había sido, solo tenia ganas de terminar de comer esta deliciosa pasta con el sabor de Sakura para luego entrar al baño, y salir cuando estuviera listo para dormir. Odiaba viajar siempre me dejaban estresados, y encontrarte a tu ex en tu casa lista para vivir cuatro meses mas, en realidad agregaba mucho estrés.

- Quiero el divorcio, Syaoran.

Dos años después me iba a separar de Sakura; Dos años después ella regresa a mi vida para llevársela de nuevo. No entendía porque una parte de mi la seguía queriendo igual que antes de que ella se fuera, y como otra parte simplemente estaba encerrada impidiendo que cualquier emoción saliera a la luz de sus ojos verdes. ¿Era posible ser dos personas al mismo tiempo?

Cerré la llave que llenaba la bañera de agua al estar al limite perfecto para mi cuerpo, entonces comencé a pensar en como todo el mundo estaba empeñado en que yo hablara con Sakura sobre algo que sucedió hace dos años, cosas tan antiguas como esa no se arreglan fácilmente, y menos cuando las heridas están cicatrizadas pero pueden abrirse en cualquier momento.

No estaba listo para hablarlo, ya no. Cuando lo estuve ella simplemente escapo de casa dejando todas sus pertenencias y volví a saber de ella, cuando se estreno aquella película que le había convencido de hacer junto a ese chico, Kellan Lutz. Lo ultimo que supe fue de su relación con el, que no duro mas de un año.

60 millones de dólares. ¿Cómo diablos ese contador pudo cambiarlos de cuenta sin ningún supervisor en el banco elegido? No había lógica ahí, cuando son tan grandes cantidades se le pide una supervisión personal del dueño de la cuenta que transferirá el dinero, pero aquí simplemente el tipo desapareció con los sesenta millones, dejando a una actriz famosa en la quiebra total.

¿Y sus propiedades?

- Deberíamos comprar una casa en Los Ángeles, ya que pasamos tanto tiempo allá con tus películas.
- Ay Syaoran sabes que lo mas que duro al año en Los Ángeles son cinco meses, cuando grabo una película… no gastare dinero en un lugar que casi no usare, prefiero esta que es nuestra casa, nuestra – Y me sonrío, que linda se veía sonriendo.

Me acerque para besarla lentamente mientras sus labios se abrían para recibir mi lengua, cuando entre en ella sentí su lengua buscando a la mía, nuestros besos eran así tiernos pero demasiados sensuales para nuestros corazones que rápidamente se aceleraban ante el mas mínimo contacto, no quería perder nunca esa sensación, me encantaba estar con Sakura.

Ella no se hubiera atrevido… ¿O si?

Sakura nunca hubiera sido tan tonta para pensar que aun a pesar de su separación ella no debía comprarse una propiedad en algún sitio… ¿o si? ¡Ay diablos! Lo hizo, esa es la única solución a que ella estuviera viviendo nuevamente conmigo. Metí mi cabeza bajo el agua para calmar la furia que comenzaba a sentir en mi cuerpo, no importa si no usas el sitio siempre tienes que tener un sitio donde le llames, hogar.

Cuando me falto la respiración volví a sacar mi rostro del agua para sentirme adormilado, así que termine de bañarme para salir envuelto en una toalla hasta mi cama donde me aguardaba mi equipaje pero fui directamente al bolsillo derecho pues ahí estaban ubicados mis boxers. Tome uno blanco para luego cerrar nuevamente la maleta, baje el equipaje de mi cama, acostándome en la cama tras dejarlas en el suelo.

Cuando sentí mi cuerpo contra la cama, en posición boca abajo me pregunte que haría Sakura cuando me trajera a una de mis mujeres a la casa como estaba acostumbrado.

- Espero que no se ponga pesada… - Murmure colocándome para mirar el techo.

Escuche como la puerta contigua se cerraba, Sakura se había ido a dormir. Así terminaba nuestro primer día viviendo juntos luego de dos años, aburrido, cansado pero sobre todo estresante e incomodo.

En ese momento no sospechaba que los días que vendrían no serian tan aburridos como ese, pero tampoco sospechaba que estaba comenzando a vivir la más grande de las aventuras, es mas, extrañaría este aburrido día.

Continuara….