Advertencia: Yaoi/Slash ~ HombrexHombre ¿Más claro?

Descargo de Responsabilidad: Estos personajes no me pertenecen, son creación de Butch Hartman.

Nota:

1: Disculpen a las personas que esta siguiendo la historia. Más de un año para subir el segundo cap, es un pecado... Perdonen... No tengo escusa.

2: Gracias por el comentario a: Moonchide

3: Si tiene faltas de ortografía, perdonar~ lo subo lo más rápido.


Vlad sabía que la fecha se estaba acercando, que sería imposible detener por más tiempo al joven Daniel. Lo amaba, de eso no había duda. Y que fuera un descabellado hombre de negocios, y ahora postulante para las elecciones de vicepresidente del país, sí, quería ser discreto y nada de llegar a la presidencia, pero no importaba que tan corrupto sea, con Daniel a su lado aun mostraba esa gentileza que nunca enseñaría a nadie, porque a él no le gustaba ser amable, era malvado, y Daniel lo sabía, pero con sus pequeños encantos podía hacer que no fuera tan tirano.

Suspiro pesadamente mientras iba en su Jet, de vuelta a su mansión, sabía que pronto iba a encontrarse con su amante y cada vez era un dolor de cabeza. Últimamente Daniel se estaba volviendo más lujurioso, pero Vlad no quería profanar ese cuerpo solo por lujuria, en eso Vlad era un anticuado, quería esperar en el momento indicado, porque sabía muy bien que Daniel podría cambiar de parecer sobre quien amar, era alguien que apenas estaba viviendo a diferencia de él.

Lo que Vlad deseaba era hacer el amor, y es que amaba al chico y posiblemente con él conoció ese sentimiento. Sí, Maddie fue una obsesión de eso se dio cuenta cuando se encontró con su hijo, Daniel era… No, no podía describirlo, su mente comenzaba a formar muchos sinónimos, simplemente él era perfecto para Vlad. Y secretamente, el chico fantasma, tenía algunos encantos físicos de su madre, que le gustaban, como esa sonrisa, pero en Daniel eran más hermosos, esos ojos, pero que eran más vanidosos en el menor… y así podría nombrar los parecidos con la madre y como era mejor que ella.

Ya había planeado todo para ese fin de semana, no lo iban a pasar en su gran mansión, quería algo más de entretenimiento. Su plan era ir a esquiar, ya había hecho las reservaciones en un hotel de cinco estrellas, muy discreto, al menos esperaba que nadie se diera cuenta después de todo ser un candidato significaba ser un hombre bien parecido y sin ninguna mancha, aunque Daniel le diera igual lo que la gente piense.

Vlad había preparado un pequeño obsequio para Daniel cuando el llegara a su portal. Sacó su computadora y conectó para que pronto abriera una página donde aparecía un video, era donde se encontraba el portal fantasmal de su hogar, Vlad era muy calculador así que deseaba saber que su presente estaba perfecto. Se podía ver su portal además de otras herramientas, proyectos dejados a un lado y demás, pero lo que llamaba la atención era la mesita que estaba a tres metros de la entrada del portal, donde se hallaba un pastel y una pequeña cajita. Era un pequeño presente, debía admitirlo, era un detallista, a su estilo.

Pronto vio como el portal se abrió, claro que era Daniel, en su rostro se plasmo una sonrisa, lo pudo ver, el chico que ahora era legal está feliz, fue volando –literalmente –. Abrió la cajita y lo que encontró fue un hermoso reloj de la marca Breguet, aunque el chico fantasma siempre lo había regañado por comprarle cosas caras, el mayor hacia caso omiso, después de todo era un millonario, eso era cosa de nada. Danny se colocó el reloj, ahora sólo faltaba probar un poco del pastel. Cuando iba a tomar el tenedor apenas se había percatado que debajo del plato se encontraba una tarjeta. Se apresuró a abrirla, se mordió el labio totalmente desesperado.

Querido Daniel

Espero no hacerte esperar pero me encuentro fuera. No seas impaciente, este fin de semana seré todo tuyo.

Atte. V.M.

Danny no esperó demasiado para luego colocarse el reloj y acariciarlo, aunque no era de los chicos que tenían cosas ostentosas adoraba ser consentido por Vlad. Probó lo que le quedaba de pastel y se dirigió por fin a la parte de arriba, iba a buscar algo de beber y ponerse cómodo. Cuando por fin salió del rango donde el fantasma vampírico lo observaba, empezó a jugar con la pistola que había robado. Girándola en su índice. –Claro que serás todo mío Vlad ~ -Canturreo para al final sentarse en el sillón de cuero negro. Con una sonrisa maliciosa.


Vlad por fin llegó a Wisconsin, ahora sólo faltaba que tomara el helicóptero y en menos de cinco minutos llegaría en su mansión. El piloteaba solo, de hecho iban a salir de la ciudad para poder esquiar, o mejor dicho del estado, aunque sonara cruel, Vlad tenía que cuidar su posición ahora que era candidato para la vicepresidencia. Aun quedaban meses pero no importaba. Había reservado un lugar muy reservado y exigido discreción.


Nadie lo fue a recibir al llegar, nadie estaba en la mansión más que su Daniel. Elegantemente bajo del helicóptero, estaba un poco entusiasmado pero él Daniel iba a superarlo. En vez de abrir las puertas se tomó el lujo de atravesarlas, eso hacías cuando nadie más te veía. No le tomó ni tres minutos y ya se encontraba en la sala con el cumpleañero.

-¿Te vas a quedar todo el fin de semana durmiendo? –Sonreía con su característico encanto, aquel que provocaba a Daniel a sentirse avergonzado.

-Es tú culpa por llegar tarde –Le sacó la lengua, era aun joven, y le gustaba comportarse como un adolecente y era porque Vlad se lo recriminaba, y sabía que a él le encantaba.

-Perdóname pero ya no tengo más trabajo, amenace a cualquiera que se atreva a contactarme y sólo tengo mi número personal conmigo. –Sacó el móvil para enseñárselo. Las únicas personas que podían llamarlo podrían ser la familia de Daniel y los pocos amigos que tenía Vlad con los años, y por supuesto Danny, pero él estaba ahora en su presencia.

-Más te vale –Se levantó del sillón y se acercó al cuerpo alto, rodeo sus brazos en el cuello de Vlad y así fue como le dieron permiso de sentir los labios de su amante, hacía unas cuantas semanas que no los había probado. Con los segundos no sólo fueron los labios, una guerra con las lenguas inicio, Danny cruzaba los dedos para que no sucediera lo mismo de siempre pero…

-Aah… Daniel, vamos, es hora de irnos –Fue empujado cuando las cosas empezaban a ponerse mejor.

-Tch… Sabes que desde hoy lo anticuado no sé te permite –Se cruzó de brazos mientras el mayor levantaba las cejas sin comprender.

-¿Disculpa? ¿Anticuado? ¿Y a ti la edad te pone más grosero? –Mentira, Danny lo sabía, su novio estaba desviando el tema.

-No me refiero a eso, y lo sabes… Tengo 21 años, Vlad. –Le atacó con los ojos, caminó hacia él, deseaba acorralarlo.

-¿Acaso sólo viniste a eso? Eres tan precoz para tú edad –

-Y tú muy reservado. Pero está bien. –Levantó los hombros mientras seguía avanzando al mayor. Vlad sabía que algo estaba mal en esa actitud, tenía que sospechar, conocía a Daniel, era muy malicioso. –Lo voy a hacer más fácil para ti, no quería llegar a esto. –

-¿A qué te refieres, Daniel? –Sin darse cuenta Vlad estaba dando pasos atrás, alejándose del menor. Cuando por fin vio las intenciones de Daniel estaba siendo apuntado con un arma, estaba por escapar pero nunca imagino que dos segundos después le iban a disparar. ¿Era una nueva manera de decir te amo para los jóvenes? -¡Ah!... ¡Eso dolió!... ¡Qué rayos te pasa! –Dijo tendido en el suelo, pero luego se dio cuenta de que el único efecto que tenía era ese resplandor naranja. -¿Por qué este color? ¿Qué me has hecho? –Estaba consternado, pero no esperaba que luego el chico se apuntara y se auto disparara. -¡Estás loco! –Se levantó para ir con él pero pronto en la trayectoria sintió un cosquilleo, agarró su estomago, arrugando la tela. -¿Qué?... –Cerró sus ojos esperando que pasara pero quiso saber si el chico sentía lo mismo, pero nada más escuchó una risa por su parte y de pronto sintió que se encogía.

Treinta segundos, eso fue lo que duró antes del cambio por completo. –Creo que en las personas es el doble de tiempo que en unas plantas –Murmuró Danny y luego vio al agitado Vlad pero… -Funcionó, funcionó… Te ves… Por alguna razón no te vez igual cuando estabas en la universidad, creo que fue porque ahora tu tono de cabello es blanco por ser mitad fantasma. –Danny sentía que la ropa no le quedaba así que se quito la camisa que tenía, ahora parecía un hombre mayor, con un cuerpo con gran porte, más grueso de lo que Vlad era.

-¿De qué hablas? –Respondió el ahora veinteañero pero cuando vio a su compañero soltó un fuerte gritó. Se tocó por todo el cuerpo y salió corriendo al baño. Danny sólo reía. Y de nuevo el gritó. No pasó mucho para que regresara su novio. -¡Tú! ¡Devuélveme a la normalidad! –Le señaló con el dedo.

-Lo siento, el efecto no puede cambiar, no importa que me dispares de nuevo. Es irreversible. –Era una mentira, nunca supo si eso podía pasar pero no quería perder la oportunidad. –Pero tranquilo, no es permanente, sólo dura aproximadamente treinta horas. Tiempo suficiente. –

-Eres un maldito mocoso… -Se acercó sujetándole del cuello, era más bajo que él pero estaba con una actitud maldita.

-Pero no te ves mal, de hecho te ves lindo. –Se inclinó para darle un beso fugaz en los labios. –Adorable –

-Quita tu maldita sonrisa… ¿Ahora como piensas que iremos a esquiar?... Rayos, era sorpresa… -Se llevó la mano a la frente, todo se había arruinado.

-¿Esquiar? ¿Dónde? ¿Vamos a pasarla fuera este fin? –Dijo con alegría, era extraño el entusiasmo de Danny con ese cuerpo. –Vamos, no hay problema. Sólo tenemos cuerpos diferentes pero estoy seguro que no habrá problemas. –Se acercó de nuevo al joven Vlad para abrazarlo.

-No, hice las reservaciones en el hotel a mi nombre. –Lo mataba con la mirada, y no se iba a detener, de hecho trataba de quitarse de esos grandes brazos que rodeaban a su delgado cuerpo de esa época.

-¿Me estás diciendo que no puedes con una simple reservación?, aun eres fantasma, eso lo dice tu cabello. –Le acarició sin dejarlo ir, Danny se sentía más fuerte, lo apegaba más en cada empujón de Vlad.

-Ya Daniel… ¿Por qué lo hiciste? –Observó el arma que había utilizado, era un gran invento, dudaba que esto haya sido inventado por el tonto de Jack y Maddie sólo estaba interesada en fantasmas, tal vez era obra de Jazz, era muy inteligente.

Gruñó cada vez que Vlad se alejaba de sus manos. –Porque no dejas de tratarme como un niño, y parecía que no iba a cambiar la cosa este fin de semana, así que tomare las riendas. –De alguna manera extraña, las sonrisas traviesas que hacía Danny después de sus travesuras se convirtió en unas muy encantadoras, de un hombre mayor. Para Vlad fue un ataque inesperado y tuvo que desviar la mirada. Y fue ahí cuando recordó que Daniel no tenía ropa y salió de los brazos haciéndose intangible.

-Vete a poner algo de ropa… No sé, busca lo más grande en mis cajones, yo buscare algo en tu maleta. Y lo sé, yo me las arreglare, vamos a tener que ir aunque sea en esta embarazosa situación. –Aplastó su rostro en sus manos.

Danny se fue, le daría la gloria por el momento a Vlad, luego volvería al ataque, sin que pudiera evitarlo.

Vlad no sabía qué hacer, nunca espero esta situación, Daniel tenía su misma edad, bueno, físicamente. Además treinta horas era demasiado, sin embargo algo más le provocaba un temor. La razón de que él lo haya cambiado: ¿Qué tramaba el menor?


Buajaja... Daniel es cruel~ ¿Como ven la actitud de Danny hacia Vlad? ~~ ~

Nos vemos, espero en no más de dos meses...