La lluvia cae como una cortina pesada, en algunos provoca nostalgia, en otros admiración, a otros les arranca suspiros…

O dulce poesía liquida que enverdeces el planeta, soplo de vida que relajas al mundo.

Yo, lo único que puedo decir a ciencia cierta es… moja.

Atte: Ciel Phantomhive.

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Capítulo 2 Hal Jordán

Archivo Green Lantern

Bruce sopeso bien cada uno de sus movimientos antes de hacer su jugada. Jordán pasaba la mayor parte del día en la sala de control utilizando como juguete la computadora Central, y Batman no cambiaría de parecer a pesar de las incontables veces que el piloto le dijera que se trataba de un programa simulador de vuelo del ejército, para el murciélago de Gotham era un videojuego y punto.

—Observaciones para el archivo Green Lantern —dijo Batman mientras presionaba la cámara oculta en su traje. —Hal Jordán es un hombre básicamente simple, su carácter es fácil de predecir así como sus arrebatos emocionales, podría decirse que hasta un tanto infantil en cuestión de orgullo. Sin embargo, a últimas fechas tras el constante epitafio de líder colocado por héroes por demás eficientes y serios, su comportamiento ha comenzado a mostrar cambios. Mejoras para ser precisos, aunque sin dejar de lado esa vanidad y fanfarronería que lo caracteriza.

Una vez termino la observación inicial cerro la grabación.

Con paso lento y rítmico entro a la sala de la computadora Central apenas torciendo la boca en un intento de sonrisa, gesto que hizo a Hal Jordán, un miembro de los Linterna Verde, piloto de guerra excelsamente entrenado y héroe intergaláctico tragar saliva con dificultad.

—¡Hola espeluznante! —saludo intentando ocultar tras su broma el leve temblor de sus piernas.

Batman tenso la mandíbula y sin contestar se colocó frente a Hal, y en definitiva Jordan jamás aceptaría que tener la imponete figura de Caballero Oscuro frente a él le descolaba cuanto más cuando con elegancia innata en inclino medio torso para dejar que su rostro quedara a la misma altura que el del patrullero espacial.

Hal observo todo en cámara lenta, el como aquel rostro esculpido por los mismo Dioses se acerca al suyo, porque aceptémoslo, Batman podía ser un hijo de mal, pero Bruce Wayne era el hombre más deseado del América, una persona cuyo rostro y porte podían asegurar la venta de miles de ejemplares si la revista llevaba el nombre o la fotografía del multimillonario. El empresario era inteligente y atractivo, dos ventajas que no dudaba en utilizar y astuto…

—Hal —murmuro Bruce con voz jodidamente sexy que hizo a Jordán sentir un espasmo en su centro del placer. Bruce jamás utilizaba su nombre real cuando estaban en horas de servicio y la sinceridad con la que reaccionaba su parte baja lo podía dejar en vergüenza.

Jordán apretó las manos en el reposabrazos, sus piernas se tensaron y su vientre se contrajo en una sensación conocida, pero al mismo tiempo nueva, debido a la persona que se la estaba provocando.

Batman capto cada gesto, el movimiento casi imperceptible de cada musculo y el aroma revolucionado que provocaban las feromonas. Mentalmente apunto. —Al parecer Hal Jordán puede sentir atracción también por personas de su mismo sexo —un dato que Bruce ni siquiera había tomado en cuenta en su anterior plan de contingencia, pero que en ese momento le parecía por demás interesante.

—Hal —volvió a repetir sin retirar su mirada penetrante de los del piloto.

Hal tirito disimuladamente, e intentando mantener la compostura se mordido la lengua para enfocar su atención en otra cosa que no fuera los ojos azul marino que se podían ver a través de las lentillas de la máscara y que parecían brillar como si miles de estrellas hubieran sido atrapadas en esos iris.

—Quítate — murmuro casi en un susurro erótico dejando que su aliento acariciara la piel del rostro del Linterna.

—¡¿Eh?! —fue la brillante respuesta de Hal

—Que te quites, necesito trabajar y estas en mi silla.

Jordán se puso en pie de un salto con las mejillas rojas cual granadas preguntándose en qué clase de hechizo lo había sumido por unos segundos ese hombre.

—¿Estás seguro de que no tienes poderes? —pregunto Hal al aire, sin importarle mucho recibir una respuesta o si el otro entendía a que venía su pregunta molesta.

Bruce se limitó a ladear la cabeza y sonreírle de manera seductora —Quien sabe —respondió antes de hacer a un lado su capa y tomar asiento para ponerse a trabajar.

Hal abrió la boca sin logar evitar soltar un jadeo al contemplar el movimiento del Caballero de la Noche, al apartar la capa la vista de Hal fue bendecida al contemplar el redondo, firme e increíblemente apetitoso trasero de Batman.

Sabía que el murciélago tenía buen cuerpo, es decir, se veía a leguas, pero debido a la capa realmente Hal jamás había visto esa parte del Señor de la noche, y ahora se daba cuenta del tesoro que había estado escondido a su percepción.

—Ammm… Batman —llamo Hal sin retirar la mirada del otro ocupante de la sala.

Batman lo miro de reojo, señal suficiente para saber que lo escuchaba.

—El tablero de la izquierda tiene varias teclas flojas… —dijo señalando uno de los que le quedaban lejos al murciélago, si este se ponía en pie Hal lograría echarle otro vistazo a ese suculento derrier.

Batman siendo Batman inmediatamente noto las segundas intenciones y entrecruzo las manos sobre su pecho sopesando si debía o no caer en aquel, casi absurdo, intento de fisgoneo.

Bruce dio un suspiro, complacería al Linterna en forma de disculpa anticipada por estar utilizándolo para sus fines egoístas de matar el aburrimiento… no, se corrigió de inmediato, no estaba haciendo todo eso con un fin tan frívolo. Batman estaba haciendo una investigación seria para crear un plan de contingencia en caso de desastre además era menester conocer dentro lo posible a cada uno para saber sus debilidades, puntos flacos que en un futuro pudieran afectarlos a la hora de endilgar responsabilidades.

Con gracia se colocó en pie y fue completamente consiente de como los gesto de Hal delataban su deseo y entonces…

Una enorme mole de músculos en fundados en un traje azul-grana le impidió llegar a deleitarse con aquella que prácticamente se estaba saboreando.

—Clark —jadeo apenas en un susurro Jordán bajo la atenta mirada del Kriptoniano que parecía reprocharle con la mirada sus acciones.

—Diana me mando a buscarte, tienes una llamada de Oa.

Hal asintió, dio media vuelta para marcharse a paso rápido.

—Hal—llamo Batman y el castaño se quedó clavado en el piso sin saber si debía girarse, temía las represalias del hombre de acero.

Bruce frunció el ceño, Superman estaba exagerando en su reacción, pero era de esperarse del Boyscout de Metropolis.

Con elegancia felina se acercó por la espalda al piloto y con voz baja ordeno —Mantén abierto el canal de comunicación, necesito hablar contigo más tarde.

Hal volvió a afirmar con la cabeza y esta vez sí salió de ahí corriendo. ¿Que se proponía Batman? Ni idea, la mente de ese hombre era tan intrínseca y retorcida como la del mismo Jorker. Y sobre Superman…

Jordán se detuvo un segundo antes de girar la vista hacia la sala que acaba de dejar atrás.

—¿Bruce estará consiente de la actitud posesiva de Clark? —se cuestionó el piloto después de todo la mirada que le dedico el grandulón era casi como si le estuviera reprochando el ver demás a su pareja.

Aunque Batman no parecía darse ni por aludido.

Ok, de entre todos los integrantes de la liga ellos eran por mucho, el dúo más poderos, y eso es decir bastante considerando que Batman no poseía poderes pero… ellos dos juntos eran… —perfectos…

Hal torció la boca, quizás solo era el hecho de que la mayor parte de las misiones las realizaban juntos, además, si Batman no había elegido al Kriptoniano entonces…

— Yo también quiero hablar contigo a solas, Bruce… —susurro Hal con ánimo renovado.

Continuara…