¡Gracias, gracias, gracias! No saben lo feliz que me ha hecho que hayan aceptado tan bien la historia y por eso les estoy muy agradecida.

He actualizado lo más pronto que he podido esta vez pero no siempre será así, de hecho les aviso que publicare cada fin de semana. Aunque de serme posible estaré publicando más seguido esta semana porque igual tengo vacaciones.

Y he decidido también poner en practica esa bonita costumbre de algunos escritores de responder al final de cada capitulo los reviews empezando justamente en este. Para que vean lo mucho que me interesan sus opiniones y/o comentarios.

Gracias también por sus follows y favs. Espero disfruten de este segundo capitulo también y no duden en decirme que tal les parece. De hecho yo creo que me ha quedado un poco flojo pero igual aun faltan "muchas" cosas por revelarse ;D

Ahora si, ya mucho rollo. A leer.


El muchacho tenía el cabello blanco y unos hermosos ojos color miel, su cuerpo era esbelto y llevaba puesto un pantalón negro con playera gris y tenis del mismo color. Se había pasado toda la tarde de aquí para allá siguiendo como un perro a la chica quien no dejaba de dar vueltas en círculos. Él ya simplemente se limitó a detenerse y observar el recorrido de la joven por la habitación.

Durante la cena con Kristoff ella le había dicho totalmente emocionada que un muchacho la pretendía y que a diferencia de lo que se había imaginado, era bastante atento y buena persona. Al oír eso Elsa había corrido a asistir al joven con la segura conmoción por la que pasaría. Él en cambio solamente le sonrió y le dijo que le deseaba que las cosas funcionaran entre ambos pero Elsa imaginaba que debía estar sufriendo por dentro mucho más de lo que mostraba, le había susurrado que todo estaría bien y que se sintiera feliz por su amiga, que ya se le pasaría.

Olaf no sabía lo que había pasado, después de que se fueran, con Elsa y Kristoff pero no tenía que ser muy listo para imaginarse que con ese inocente comentario Anna había herido al chico. Él había intentado persuadirla de que se lo dijera por medio de susurros pero ella estaba muy emocionada y lo quería compartir con su mejor amigo. Lo que para la joven era su mayor alegría del momento para el muchacho seguro representaba la peor tortura.

Y ahora se encontraba ahí en su habitación dando vueltas a la espera del pelirrojo que según ella la había enamorado con su encanto y sutileza.

A pesar de que Anna tenía dinero nunca había sido alguien muy vanidosa ni tampoco presumida, era más bien simple y divertida. Sus padres insistían en que viviera con lujos y por eso ella ahora dormía en una casa que más bien parecían dos juntas, era de dos pisos y se encontraba en la colonia más codiciada de la ciudad.

-Me pregunto cómo se la estará llevando Elsa con Kristoff- se cuestionaba a sí mismo el ángel

El timbre de la casa sonó haciendo que la joven se detuviera y diera una última mirada nerviosa a la habitación en la que estaba. Bajo casi corriendo las escaleras, y se acomodó el cabello antes de abrir la puerta y recibir a su invitado con una amable sonrisa la cual el respondió con otra igual. Se trataba de un muchacho de algunos veinte años con el cabello rojo y los ojos marrón claro, llevaba una camisa de marca color azul marino, un pantalón de vestir negro y para rematar unos mocasines. Se veía como lo que era, todo un niño rico, pero como Anna había dicho no era presumido ni mucho menos, era amable y tenía una sonrisa serena que infundía una profunda calma.

Ambos salieron de la casa y se dirigieron en el auto de él con camino a una gran reservación en un hermoso restaurante que si bien no era el más caro de la ciudad, si se le acercaba. Estacionaron el coche y un hombre vestido con un traje rojo y sombrerito les aparco el coche en el estacionamiento. El restaurante tenía unas hermosas puertas giratorias de cristal y por dentro se hallaba un hombre frente a una especie de atril con una sonrisa más bien fingida pero que al menos resultaba amable según el ángel.

-¿Tienen reservación, señor?- pregunto amablemente el hombre

-Sí, está a nombre de Hans Islas-

El pequeño hombrecito de corbata de moño y enormes entradas rebusco entre los nombres de la lista y cuando al fin lo encontró alzo su mirada hacia los dos jóvenes.

-Síganme, por favor- pidió el caballero

Los colocaron en una mesa con un bello mantel blanco y les dieron sus respectivos menús, al cabo de unos minutos el camarero se acercó y pidió sus órdenes para después marcharse de nuevo con elegancia en su caminar.

-¿Te gusta?- pregunto el pelirrojo refiriéndose al lugar

-Es encantador- le sonrió

-Algo más simple también hubiera venido bien, sabes- comento el ángel a nadie en particular

-Cuéntame más sobre ti, Anna- inquirió el joven

-No hay mucho que contar, mis padres me mantienen viviendo en mi actual casa que a mi parecer es demasiado grande para una sola persona-

-Una persona y un ángel- corrigió Olaf con una sonrisa divertida

-¿Y tienes hermanos?-

-No, soy hija única, aunque siempre me he querido saber que se siente tener algún hermano-

-Ya veo porque tus padres te cuidan tanto- sonrió -¿Y en que trabajan tus padres?-

-Mamá es ama de casa y papá tiene una gran compañía, le va bastante bien-

Así continuaron charlando el resto de la velada y disfrutando de los ricos platillos que habían pedido y que eran dignos de algún Grammy de comida o algo por el estilo. Olaf se entretenía observando a las demás personas y saludando a uno que otro ángel, él no era tan curioso como Elsa y menos porque ya llevaba mucho más tiempo en la tierra por lo que había aprendido a conocer las cosas que usaban los humanos como los celulares por ejemplo a los cuales seguía sin verles el gran chiste, no se le hacía algo tan mágico como para tener a los humanos tanto tiempo atrapados sin poner atención a las cosas que él como ángel consideraba más importantes que un simple aparato.

Iban a dar las siete de la noche cuando salieron del restaurante pero en lugar de ir directo a casa de Anna, tomaron rumbo hacía las colinas y Hans aparco el auto en una gran ladera desde donde se alcanzaba a ver gran parte de la ciudad, era un enorme juego de luces entre las farolas, las estrellas y el sol que apenas se alcanzaba a ver ya. Se quedaron ahí un rato contemplando el paisaje al menos una hora y entonces si el muchacho paso a dejarla a su casa.

Ya en su hogar Anna no pudo evitarlo y salto por todas las habitaciones de la casa bastante emocionada de que existiera alguien tan bueno como él. El ángel se limitaba a sonreír y verla saltar de aquí para allá, seguramente si supiera que alguien la estaba observando se hubiera controlado o ya estuviera completamente roja de la pena, pero dado que ese no era el caso la muchacha se dirigió corriendo hasta su habitación y después de abrazar la almohada con bastante fuerza y emoción respiro profundo y tomo el teléfono.

Elsa no dejaba de hablarle a Kristoff para tratar de hacer más llevadera la noticia que la castaña pelirroja le había dado. Se encontraban sentados en el sillón mientras el joven pasaba de canal tras canal sin mostrar realmente interés alguno, incluso Sven había notado el aguado animo que se cargaba el muchacho y se había acostado junto a él lambiéndole el brazo como consolación, a lo que él solo le acaricio la cabeza y siguió con su tarea de pasar canal tras canal.

-Entiendo que te sientas mal, pero no puedes dejarte caer- le dijo el ángel

A decir verdad los ángeles tenían tres maneras de comunicarse con los humanos; la primera y la más usada era a través de susurros que eran interpretados por la persona como un pensamiento simplemente, como una idea fugaz que rondaba por su mente; en segundo lugar estaban las charlas que era prácticamente como si el humano creyera estar hablando consigo mismo, y era ese justamente el método que Elsa estaba utilizando; y por último y por ende la menos utilizada de todas era mostrarse a la persona y hablarle directamente, pero rara vez algún ángel hacía eso pues lo único que lograban era alterar a las personas y tenerlas constantemente nerviosas por si alguien más lograba ver a su ángel, la verdad resultaba bastante estresante.

El teléfono sonó sacando de sus pensamientos tanto al humano como al ángel. Kristoff suspiro y tomó la llamada.

-¿Diga?- hablo con voz cansada

-¡Kristoff! Tienes que saber todo lo que hicimos Hans y yo hoy, ¿Estas ocupado? Me gustaría ir a tu casa- se oyó al otro lado la emocionada chica

-Nonononono… es decir, no puedo, ya sabes… estoy muy ocupado, haciendo muchas cosas…- mintió el joven con voz nerviosa

-Es malo mentir, Kristoff- lo reprendió Elsa cruzándose de brazos

-Oh entiendo, ¿Pero mañana puedes, verdad?-

-Vamos, no puedes estar huyendo de ella siempre, es inocente y no se lo merece- le dijo su voz de la razón, es decir, Elsa

-… Sí, Anna, mañana estoy libre después del trabajo- respondió casi arrastrando cada palabra

-Muy bien, niño fuerte- sonrió el ángel y el perro ladró

-¡Estupendo! Te veo mañana entonces-

Colgó el teléfono sin muchas ganas. Acababa de sufrir un choque emocional era obvio que no quisiera verla pero por otro lado era su amigo y como tal debía apoyarla en sus relaciones por más que le doliera, además tampoco era tan grave, ya lo superaría o llegaría alguien más nunca se sabe. Camino hasta su habitación y se metió en la cama, era bastante temprano pero a pesar de eso tenía mucho sueño por alguna razón, por eso apenas se acostó se quedó profundamente dormido.

-Parece un buen momento para conocer un poco alrededor- sonrió divertida -Vuelvo en un segundo-

Salió por la ventana y observo detenidamente todos los lugares, desde las pequeñas casas con sus bonitos y bien cuidados jardines hasta aquellos enormes rascacielos, pero definitivamente lo que más le gusto fueron los parques, tan verdes y rebosantes de vida que era difícil no fijarse en ellos. No se había alejado mucho del apartamento de Kristoff, solo un par de pasos viendo todo desde las alturas pues como ángel guardián no debía descuidarlo ni siquiera mientras dormía, así que se limitó a contemplar el bonito manto nocturno que cubría la ciudad. Quiso bajar un poco más para pasear un rato por el parque pero desistió de la idea ya que eso supondría alejarse demasiado del muchacho. Volvió adentro y se quedó esperando la salida del sol mientras se paseaba por la casa. Como ángel no necesitaba dormir pero eso podría resultar sumamente aburrido y más siendo tan curiosa como lo era ella. Termino por aburrirse también de eso y simplemente fue a vigilar a su humano, si tenía ganas más tarde le echaría otra mirada al cielo.

-Te lo digo, Kristoff, él es la persona ideal- suspiraba Anna

-Eso me alegra, Anna-

Después de llegar de su trabajo apenas había tenido tiempo de darse un baño pues enseguida había llegado la chica quien al parecer estaba más que entusiasmada y no había podido aguantar las ganas de contarle todo su día a su mejor amigo y por supuesto él como buena persona y amigo que era no se iba a negar a escucharla, así que se sentaron juntos en la mesa y desde entonces la chica no había dejado de hablar del que al parecer era el amor de su vida, su alma gemela y no sé qué tantas cosas más que había dicho a lo largo de la conversación.

-¿No crees que es algo pronto para entusiasmarte, Anna? Es decir, por lo que me cuentas se conocen hace poco menos de una semana- repuso algo preocupado

-Tal vez, pero no es como si nos fuéramos a casar ya, Kristoff, nos estamos conociendo- replico ella

-Bueno, yo solo decía, ¿Y de dónde es?- pregunto

-… No lo sé- admitió

-¿Qué? Pero creí que ya te lo había dicho. Anna, sinceramente ¿Qué sabes de él?-

-Muchas cosas, no es como si fuera de suma importancia de donde es, eso no es lo importante ¿No?-

-Pues no sé, yo te recomiendo que lo conozcas bien, que sepas de su familia, su trabajo… esas cosas, ya sabes-

-Está bien, Kristoff, si así estas más tranquilo te prometo que lo haré- le sonrió

Mientras tanto Olaf y Elsa se encontraban a unos escasos centímetros de la mesa manteniendo su propia conversación aunque se tratara también sobre el mismo tema, o al menos en parte.

-¿Te está gustando la tierra?- le pregunto el joven ángel

-Sí, la raza humana es bastante interesante, aunque me gustaría ver más parques, hay muy pocos espacios verdes- dijo frunciendo el ceño

-Lo sé, fue lo mismo que yo pensé cuando llegue- rio

-¿No es un gran muchacho?- comento señalando a Kristoff

-¿Por qué lo dices?-

-Es que míralo, ayudándola y escuchándola con lo de ese otro joven mientras él sufre en silencio-

-Supongo que tienes razón, pero es que él nunca le ha dicho nada a Anna, y eso que ella antes gustaba de él-

-… Es cierto, tu llevas más tiempo aquí, ¿Hace cuánto que se conocen estos chicos?-

-Desde muy pequeños, lo recuerdo como si hubiera sido ayer- dijo esbozando una soñadora sonrisa

Flash back

Una pequeña niña de dos coletas rojizas se encontraba jugando en el parque, subiendo y bajando por los toboganes cuando otra pequeña algo más alta que ella, de cabello negro oscuro y ojos cafés, la empujo del resbaladero cuando iba subiendo provocando que la de las coletas se cayera de espaldas y por poco se descalabra de no ser porque había arena al final. Quedo completamente sucia, su vestido verde arruinado y rasgado, además de tener un leve rasguño en la rodilla.

-Es mi resbaladero y no te doy permiso de usarlo- anuncio la pequeña pelinegra

Anna estaba conteniendo las lágrimas pues no quería darle el gusto a la otra de verla llorar y tampoco quería preocupar a su nana quien se encontraba en un banquillo un poco más lejos leyendo un libro.

-Eso no es justo- logro decir al calmarse

-Claro que lo es, y no puedes hacer nada-

La niña de ojos castaños se sentó en la cima evitando que cualquier otro niño se divirtiera en él incluyendo a la pequeña Anna quien se encontraba de pie a un lado del tobogán con los brazos cruzados y un puchero en el rostro.

Un niño un año mayor que ella subió las escaleras del juguete y ella lo observo para ver cómo le haría para que la niña lo dejara pasar; fue una total sorpresa cuando vio que el pequeño ni siquiera le importo y empujo a la pelinegra quien simplemente se resbalo y cayó de sentón en la tierra. Anna no pudo evitar reír y se acercó a él para darle las gracias. Después de eso comenzaron a jugar.

Fin del flash back

Elsa no pudo contener la risa ante semejante escena, y pensar en que ese encuentro era totalmente tierno. Los miro fijamente a ambos que ajenos a sus ángeles seguían enfrascados en la conversación sobre ese muchacho llamado Hans.

-¿Qué opinas de Kristoff, Olaf?-

-Es un buen muchacho, muy amable, y bastante tímido diría yo, ¿Y tú qué opinas de Anna?- pregunto con interés

-… Apenas la he visto dos veces, pero me parece bastante impulsiva e inocente- dijo mirando a la aludida

-Buenas observaciones- concordó volteando a verlos también

-¿Y cuál es tu opinión de ese tal Hans?-

-Nah, no me quejo, parece un buen hombre, es amable y atento con Anna-

-Ya veo, supongo que eso le pasa a Kristoff por tímido-

El otro ángel solo asintió, ambos observaban y escuchaban la conversación de los dos jóvenes quienes parecían haber cambiado de tema y ahora conversaban de cosas más triviales. Elsa no pudo evitar notar que la muchacha hablaba con bastante transparencia y que cada dos segundos sonreía, como si aquella rutina de pláticas la hiciera inmensamente feliz. También noto como con algún que otro comentario de Kristoff sus mejillas cambiaban de color a un ligero tono carmesí y comenzó a ver ese pequeño gesto con más detalle hasta llegar a la conclusión de que era debido a la vergüenza; no lo tenía muy claro pues para ella cualquier cosa se ajustaba bastante a lo normal por lo que rara vez llegarías a ver a un ángel sonrojarse, de hecho era posible que jamás lo hicieran, simplemente no había motivos para ellos por los cuales sentir pena. Le parecía fascinante y se aseguró de poner suma atención a cualquier gesto de parte de cualquiera de los dos.

Olaf en cambio parecía tan acostumbrado a eso que al ver tan interesada a Elsa mejor fue a sentarse sobre el respaldo del sillón viendo hacia los chicos, no tenía caso tratar de distraer al ángel y por otro lado le causaba gracia como le daba tanta importancia a algo tan sumamente natural. Así se mantuvo observando cuidadosamente los gestos de intriga y sorpresa que iba haciendo Elsa, ser nuevo en la tierra podía tener ese beneficio, admirar tantas cosas nuevas y extrañas que para los humanos era tan normal como respirar.

-Me encargare de cuidarlo, Olaf- menciono Elsa sobresaltando a su amigo

-Ese es tu trabajo- respondió

-No solo por mi trabajo, mira lo felices que se ven, quiero proteger su felicidad- dijo con una sonrisa

-¿Hablas de la de Kristoff o de la de Anna?- alzo una ceja

El ángel volteo a verlo pues no había quitado la vista de los chicos.

-Yo me encargo de cuidar a Kristoff, no veo porque la pregunta-

-No sé, pensé que a lo mejor querías quitarme el trabajo- comentó y se echó a reír

Elsa se rio también ante el comentario de su amigo sin poder evitarlo. Siempre se le ocurría cada cosa, y por algún motivo no había ocasión en que no supiera como hacerla reír, aunque tampoco se necesitaba mucho para conseguirlo pero Olaf era simplemente Olaf, su mejor amigo y el único ángel con el que se entendía a la perfección. Habían compartido miles de cosas antes de que se separaran y el viniera a la tierra, pero ahora que lo tenía de vuelta le daba mucho gusto que fuera así.

Anna y Kristoff se echaron a reír también aunque obviamente de algo que ninguno de los ángeles había alcanzado a oír.


Respuestas para los reviews:

para RitSunny: Gracias por tomarte el tiempo :D Tienes razón sera complicado, aunque puede que no por los motivos que crees... ;3

para HannisG: Me da gusto escuchar eso. Debo decir que no me suena la pelicula jeje pero bueno, espero que este capitulo te guste también ü

para CaminLogz: *u* A mi también me gusta mucho todo lo que tenga que ver con ángeles :'D... o con demonios C; Prometo hacer lo posible para no tardarme ^-^

para MAdh-M: Espero poder seguir haciendo la historia interesante :3 De hecho me imagine que pensarían eso y por eso hice que no fuera así ;D jaja sin problemas, la curiosidad es parte de nuestra naturaleza humana, y déjame responder a tu pregunta: Si hay una razón que aun estoy planteando, lo revelaré mas adelante así que por eso no te preocupes c; Creo que he cumplido con lo de actualizar pronto, ¿no? jaja :P