Hola!!! ok, este es el capitulo 2... a ver si les gusta... y si no.. pues ni modo, no me va a kitar el sueño...
por cierto, se me olvidaba decirles, Morgan, Salomon y todos los personajes ke noten ke no son de Rowling, pues obvio son mios!!! y si los kieren usar, por mi no hay bronca, solo avisenme XD
Capítulo 2: Los nuevos amigos
A la mañana siguiente se levantaron muy temprano para ir a la estación. Irían en el auto mágico de los Malfoy.
Una vez en la estación, Salomon fue a conseguir los carritos para el equipaje junto con Draco. El Sr. Rusalka conversaba con su hermana Narcissa y traía a Morgan tomada de la mano. La niña no había visto a su tía en mucho tiempo, pero recordaba perfectamente la cara de asco que tenía.
Narcisa observó a la niña un momento y luego le dijo – Es una lástima, serías muy bonita si no te parecieras tanto a tu madre -.
Morgan sintió que le hervía la sangre¿cómo se atrevía aquella horrible mujer a hablar así de su mami¿Por qué su padre no decía nada?. La niña no dijo nada y se limitó a levantar la cabeza, acomodarse el cabello y a lanzarle a su tía una mirada impertinente.
- Tu hija es una niña muy malcriada, - dijo Narcisa al Sr. Rusalka. – creo que la consientes demasiado. Le falta disciplina. Si cuando tu mujer se fue nos hubieras dado a los niños, te aseguro que serían tan bien educados como Draco. Lucius se preocupa por mantener las reglas en la casa -.
- Quizá tengas razón Narcisa, pero son mis hijos y los educo como me da la gana – dijo el Sr. Rusalka en un tono que no dejaba lugar para más conversación.
Pronto fue hora de que abordaran el Expreso de Hogwarts. Cruzaron la barrera y el andén 9 ¾ apareció ante sus ojos. La gran locomotora de color rojo brillante echaba pequeñas fumarolas de humo blanco. Había niños y muchachos abordando el tren, despidiéndose de sus familias y saludando de nuevo a los amigos.
La despedida de la familia Rusalka fue tan fría como la de los Malfoy. No hubo besos ni abrazos, tampoco palabras cariñosas; en lugar de esto hubo advertencias y amenazas:
- Más les vale que no me den problemas. Yo no tengo tiempo de estar yendo al colegio por las tonterías que hagan. Si me llego a enterar de que se metieron en algún lío gordo se arrepentirán por el resto de su vida. ¿Está claro? – concluyó el Sr. Rusalka dirigiendo una mirada muy severa a sus hijos.
- Sí, señor – dijeron ambos al unísono.
- Una cosa más Salomon. Eres responsable de tu hermana, quiero que la vigiles y que la cuides. Tienes mi permiso para corregirla si es necesario. – Salomon no dijo nada, sólo asintió con la cabeza y desvió la mirada de la de su padre.
Morgan saltó al cuello de su padre para abrazarlo y darle un beso de despedida, después de todo era su papi y era la primera vez que se separaba de él. El Sr. Rusalka se paralizó por un momento y casi responde al abrazo de la pequeña, pero regresó a la realidad y la separó de él con frío "eres igual de cursi que tu madre".
Los muchachos abordaron y el tren no tardó en ponerse en marcha. Morgan seguía a su hermano, que buscaba un compartimiento, y entraron en el que estaban Ron, Harry, Hermione, Ginny y un niño regordete que Morgan no conocía al que todos llamaban Neville.
Pronto llegaron Fred y George con una bolsa llena de "Sortilegios Weasley" y Fred saludó a Salomon con una palmada en la espalda. Sal sólo se encogió y ahogó un quejido, su cara reflejaba que le había dolido mucho.
- Te ves terrible, Sal. ¿Qué no dormiste anoche? – preguntó George al ver la reacción de Salomon. Éste nada más se le quedó mirando y negó con la cabeza, después de todo, era cierto que no había dormido.
- Sí, Sal. Parece como si te hubiera arrollado un autobús noctámbulo o te hubieran dado una paliza, hasta tienes un moretón en la boca. – dijo Hermione preocupada, a ella le agradaba mucho Salomon.
- Que tonterías dices, Hermione, sólo a ti se te ocurren esas cosas. Lo que pasa es que tuve una pesadilla anoche y me caí de la cama. – se apresuró a mentir Salomon. - ¿Alguien sabe como van los Chudley Cannons? No he estado muy enterado de la liga de quidditch esta temporada. – dijo el chico para cambiar el tema, lo cual dio resultado, pues pronto todos se enfrascaron en un debate acerca de los equipos de quidditch y sus posibilidades en el campeonato. Fred molestaba tanto a Ginny, que ella se enojó mucho y salió dando un portazo.
La plática de los chicos era entretenida, pero Morgan y Hermionie comenzaban a aburrirse porque nadie les hacía caso ni las tomaba en cuenta, así que siguieron el ejemplo de Ginny y también salieron del compartimiento.
- ¿Ya conoces a los chicos de primero, Morgan?- preguntó Hermione.
- No, aún no conozco a nadie, a excepción de ustedes. – contestó Morgan algo apenada.
- Que te parece si me acompañas a hacer mi ronda y así conoces a varias personas. – dijo Hermionie en un tono muy amable para darle confianza a Morgan.
- De acuerdo, pero ¿ronda de qué? – pregunto la pequeña.
- ¡Ah! Es que debo dar una ronda de vigilancia por todo el tren porque soy la nueva prefecta de Gryffindor – dijo la muchacha con mucho orgullo y acomodándose la brillante insignia que llevaba en la túnica junto a un escudo en color oro y escarlata con un león. Fue un ese momento cuando Morgan notó por primera vez que no todos los uniformes llevaban el mismo escudo.
- ¿De Gryffindor¿Qué es eso?- volvió a preguntar Morgan, ahora con más confianza.
- Gryffindor es la casa a la que pertenezco – aclaró Hermione, pero al ver la cara de confusión de Morgan, continuó: - Hay cuatro casas, Gryffindor, Ravenclaw, Huffelpuff y Slitheryn. – decía la chica mientras caminaban por el tren revisando los compartimientos - Para entrar a una de ellas, debes pasar por la ceremonia de selección y, de acuerdo con tus habilidades y carácter, el sombrero seleccionador te pondrá en la casa que considere que es la mejor para ti.-concluyó Hermione.
- ¡Claro, esas son las casas de las que hablan en "Historia de Hogwarts"! – exclamó Morgan.
- Exactamente. – aprobó Hermione con una gran sonrisa¡por fin había alguien que también había leído ese libro!
Siguieron con la ronda, hasta que se cruzaron con Draco Malfoy y sus dos amigotes, más bien gorilas, Crabbe y Goyle.
- Vaya Granger, veo que también te han hecho prefecta este año. Es asombroso lo que ha decaído este colegio, ahora cualquier sangre sucia puede tener privilegios – dijo Draco arrastrando las palabras y presumiendo que también llevaba una insignia de prefecto.
Hermione hizo una cara de asco y dijo: - Por lo menos yo gané esta insignia por mis méritos y no porque mi padre haya sobornado al consejo escolar para que me la dieran. –
"Sí¡trágate ésa Draco!" pensó Morgan y se dio cuenta de que su primo la miraba. Luego, él se dirigió a ella y le dijo: - Me decepcionas, prima. ¿Te imaginas lo que diría tu papi si se enterara que eres amiga de Granger? No me agradaría estar en tu lugar. –
- Sí, me lo imagino, pero no tiene porque enterarse. – dijo Morgan retando a su primo con la mirada.
- Sólo digo que hay una posibilidad de que le llegue una lechuza y que se entere. Entonces, sí estarás en problemas y tendrás suerte si terminas sin poder moverte una semana entera. – dijo Draco con su voz fría y arrastrada.
- Ya cállate, Draco. Déjanos en paz. Si se trata de revelar secretos, yo sé muchos de tu infancia o, aún peor, del pasado del tío Lucius y tu futuro. – contestó Morgan.
- Está bien, primita. Estamos a mano. – dijo Draco y se dio la vuelta ofendido, indicando a sus gorilas que lo siguieran.
Después de recorrer casi todos los vagones, llegaron a uno en el que había sólo un compartimiento y en él había una niña de primer año que veía algunas fotografías mágicas y otras muggles. La niña era un poco más alta que Morgan, tenía el cabello brillante del color del chocolate y le llegaba al cuello, como adorno llevaba un listón blanco amarrado como diadema y usaba un flequillo en la frente. Tenía los ojos de un azul muy intenso.
- Hola¿estás sola? – pregunto Hermione.
- Hola. Sí estoy sola. Soy Lucinda Bagman. Primer año. Pero mis amigos me llaman Lucy – dijo la niña, tendiéndole la mano a Hermionie y a Morgan en señal de saludo.
- Yo soy Hermionie Granger, prefecta de Gryffindor, estoy en quinto. Y ella es Morgan Rusalka, también de primero.
- ¿Eres pariente del Dr. Rusalka? – preguntó Lucy a Morgan.
- Es mi papá¿por qué lo preguntas? – contestó Morgan algo extrañada.
- Lo que pasa es que él es el nuevo jefe de mi papá en el Hospital San Mungo y todo el verano se la ha pasado hablando del tuyo. – dijo Lucy con una risita.
- Bueno niñas, las dejo para que se conozcan, yo me tengo que ir a avisarle a todo mundo que ya casi llegamos. Nos veremos en el banquete. – se despidió Hermione y salió cerrando la puerta tras de sí.
- ¿Puedo ver esas fotos? – preguntó Morgan con curiosidad – nunca he visto una fotografía muggle de cerca.
- Claro, adelante.- accedió Lucy. Morgan veía las fotos de manera extraña ¿por qué no se movían? En las fotos aparecían varias chicas, de la misma edad de Lucy, pero no usaban túnicas ni capas, vestían ropa muggle, como un uniforme.
- ¿Quiénes son?- se atrevió a preguntar.
- Son mis amigas de la escuela primaria. Son muggles. – contestó Lucy.
- ¿Por qué tienes amigas muggles¿Tus padres te dan permiso?- preguntó Morgan sin poder ocultar su asombro.
- Claro que me dan permiso. Yo asistí a una primaria muggle porque mi mamá es mitad muggle y quería que yo tuviera una infancia normal y todo eso antes de venir a Hogwarts. ¿Qué hay de ti? Sé que vienes de Bulgaria, pero no sé nada más. Ya te conté de mí, ahora cuéntame de ti.- dijo Lucy muy animada.
- Bueno, mi papá es medimago y tengo un hermano en quinto año. Estuvo en Durmstrang hasta el curso pasado. Nos mudamos este verano a las afueras de Londres. Papá no quería que viniéramos a Hogwarts, pero no tenía otra opción. ¿A qué casa crees que entrarás? – preguntó Morgan.
- Me gustaría mucho estar en Gryffindor, pero creo que Ravenclaw o Huffelpuff también son buenas opciones. ¿Y tú?-
- Mi mamá estuvo en Ravenclaw, mi abuelo en Gryffindor y mi papá en Slitheryn. No me importa mucho lo que diga mi papá, pero no quiero estar en Slitheryn. Ojalá sea una Ravenclaw o una Gryffindor. Sería grandioso que nos tocara juntas ¿no lo crees?.- Morgan se detuvo en esta última frase porque el tren comenzaba a detenerse. Las dos niñas se apresuraron a ponerse la túnica negra y la capa, porque parecía que afuera hacía mucho frío.
Al poco rato el tren se detuvo completamente y Morgan y Lucy pudieron escuchar la voz de Hermione y Draco junto con las de otros chicos mayores, que debían ser prefectos, que llamaban a los de primer año a los botes.
Lucy y Morgan abordaron en un bote junto con otras dos chicas que parecían como atontadas. Comenzaron a avanzar por el lago en la oscuridad hasta que vieron el gran castillo que se levantaba ante sus ojos con sus grandes torres y ventanales muy iluminados. Morgan sentía que las tripas le daban vueltas y que tenía el corazón a punto de salir corriendo por su boca. Nunca había estado tan nerviosa y emocionada a la vez.
Llegaron a la entrada del castillo y los prefectos condujeron a los novatos al salón de la entrada, con la gran escalinata de mármol. Ahí los esperaba una bruja que vestía una túnica color verde oscuro y llevaba el cabello recogido en la nuca con un moño, dijo ser la profesora Minerva Mc Gonagall de transformación. Les explicó el proceso de selección al que serían sometidos y los llevó al Gran comedor, donde había cuatro mesas grandes, cada una con el estandarte de la casa que le correspondía. En la mesa de Gryffindor Morgan pudo ver a Harry, los Weasley, Hermione y Neville; pero no veía a su hermano en ningún lado.
La selección dio comienzo y Salomon no aparecía, Morgan empezaba a impacientarse.
- Bagman, Lucinda
- ¡Gryffindor!
Morgan Aplaudió y vio como en la mesa de Gryffindor recibían a Lucy con más aplausos y felicitaciones.
La selección continuó y no había señales de Salomon. De repente se escuchó:
- Rusalka, Morgan
Morgan caminó hacia el banquillo, se sentó y la profesora Mc Gonagall le puso el sombrero. Se quedó sentada esperando unos 5 segundos que le parecieron una eternidad y, por fin, el sombrero gritó:
- ¡Gryffindor!
Morgan corrió (literalmente) a sentarse junto a Lucy y todos los Weasley la felicitaron, igual que Harry y Hermione. Por un momento la niña se olvidó de su hermano, hasta que vio que ya quedaban sólo dos novatos más esperando para ser seleccionados.
Morgan volteó hacia la puerta del Gran Comedor y vio ahí a su hermano y a otros dos chicos que se veían más grandes que cualquier niño de primer año acompañados de un hombre joven con el cabello cano.
- ¡Es Lupin!- dijo Ron cuando se percató de la presencia de ese hombre.
- Genial, el profesor Lupin regresa al colegio- dijo Hermionie muy emocionada.
- Perfecto, ahora sí que aprenderemos Defensa contra las Artes Oscuras – concluyó Harry.
Segundos más tarde, la profesora Mc Gonagall le hizo una seña al profesor Lupin para que se acercara con los chicos. Los muchachos siguieron a Lupin y luego la profesora Mc Gonagall los llamó uno por uno para que se sentaran en el banco y fueran seleccionados por el sombrero.
El primero de los chicos, el que se veía mayor, fue seleccionado para Slitheryn, su nombre era Christian Willkins. El segundo chico, un poco menor que Salomon, fue enviado a Ravenclaw. Siguió el turno de Salomon, sentía cosquillas en la panza y sus rodillas parecían de gelatina. Se acercó, fingiendo ser muy fuerte, y se sentó en el banco. La profesora Mc Gonagall le puso el sombrero. Pasaron 5 segundos, 30 segundos, un minuto, casi dos, hasta que el sombrero gritó, muy cansado¡Gryffindor!
Salomon fue a sentarse con sus amigos, quienes lo felicitaban, Fred y George armaban tremendo alboroto, todos estaban muy contentos y guardaron silencio hasta que la profesora Mc Gonagall dio unos golpecitos en su copa para llamar la atención.
Momentos después, cuando ya no se escuchaba ni un solo murmullo en el Gran Comedor, el director se puso de pie para decir unas palabras.
- Para los alumnos que no me conozcan, yo soy el director, Albus Dumbledore. Quiero darles la bienvenida a Hogwarts, en especial a los de primer año y a los chicos nuevos. Permítanme recordarles que el bosque prohibido sigue siendo prohibido para cualquier alumno. La lista de objetos que no están permitidos ha aumentado y no recuerdo exactamente cuantos objetos la conforman, así que pueden revisarla en la conserjería del Sr. Filch. Buenas noticias, el quidditch vuelve este año, las pruebas para integrar los equipos de las casas comenzarán la próxima semana y los de primer año podrán hacerlas también. Creo que eso es todo... Un momento, se me olvidaba algo. Este año el puesto de profesor de Defensa contra las Artes oscuras lo ocupará el profesor Remus Lupin y en Cuidado de Criaturas Mágicas estará el profesor Charles Weasley. ("No puede ser¡por qué a mí!" dijo Ron en voz alta)- el aplauso general fue muy fuerte, en especial en la mesa de Gryffindor.- Ahora sí¡qué comience el banquete!
Aparecieron en las mesas fuentes con los platillos más deliciosos que Morgan hubiera visto, las copas de oro se llenaron con jugo de calabaza. Todos comían y platicaban alegremente.
Morgan estaba muy contenta y también platicaba mucho con Lucy y otras niñas de primero que estaban sentadas junto a ellas.
- Soy Laura Spinnet, hermana de Alicia, la cazadora del equipo de quidditch de Gryffindor- se presento una de las niñas, que tenía el cabello café y los ojos oscuros. Era un poco más alta que Morgan y usaba frenos en los dientes, que se veían mucho porque siempre sonreía.
- Yo soy Morgan Rusalka, mucho gusto –
- Y yo soy Lucy Bagman-
- Sé quién eres, mi hermana trabajó en el verano para tu abuelo en la oficina de Juegos y Deportes mágicos y un día fui con ella. Tu abuelo tiene una foto tuya en su oficina y habla de ti todo el tiempo.- dijo Laura – Tú debes ser la hija del Dr. Rusalka. Él es el medimago de la familia.
- Ajá – dijo Morgan con poco ánimo – y tú eres...? – dijo Morgan dirigiéndose a la otra niña que estaba sentada con ellas. Era una niña muy blanca, de cabello muy oscuro y rizado que le llagaba a la cintura y ojos grises. Parecía muy seria.
- Soy Pamela Galleon, pero prefiero que me llamen Pam. – contestó la niña, pero no dijo nada más.
- ¿Y...? – preguntó Morgan – ¿De dónde vienes¿Tienes hermanos?
- No tengo hermanos ni hermanas. Vengo de Londres.
- ¿Y tus padres, que hacen? – pregunto de nuevo Morgan.
- Mi papá es empleado en Flourish y Blotts, en Diagon Alley, y mi mamá no trabaja, ahora está embarazada, es muggle. – dijo la chica. ¡De verdad era muy difícil hacerla hablar!
- Pues espero que todas nos llevemos muy bien, ya que estaremos en el mismo dormitorio. Les advierto que ronco mucho y que no acepto quejas – dijo Lucy en tono de broma, haciendo reír a todas.
Después de cenar, Hermione llamó a todos los de primero de Gryffindor para que la siguieran. Los condujo escaleras arriba y luego por varios pasillos y corredores hasta llegar a un retrato de una señora gorda con un vestido rosa.
- Contraseña... – dijo la dama de la pintura.
- ¡Gusanitos gordos! – dijo Hermionie, y la pintura se hizo a un lado, dejando al descubierto un agujero que llevaba a la sala común de la torre de Gryffindor.
Entraron a una habitación roja con muchos sillones y mesas y una gran chimenea. Las paredes estaban decoradas con estandartes de la casa de Gryffindor y leones.
- ¡Atención, novatos! – dijo Hermione alzando la voz – Los dormitorios están subiendo las escaleras. Las niñas van del lado derecho y los niños del lado izquierdo. El desayuno se sirve a las 7:30 y las clases comienzan a las 8:00 de la mañana. Sus horarios se les entregarán mañana. Buenas noches.
Se oían pláticas animadas de los niños de otros grados y Morgan buscaba a su hermano con la mirada. Por fin lo encontró y se acercó a él
- Hola. Creí que no te vería hasta mañana. ¡Qué bueno que estamos en la misma casa¿No?- dijo la niña a su hermano.
- Sí, que bueno, enana. Pero trata de no mencionarle a papá en qué casa estamos cuando le escribas. No le va hacer mucha gracia enterarse. – dijo Salomon con una risita irónica
- Como quieras – dijo Morgan - ¿cuándo le vas a escribir a papá?
- Yo no le voy a escribir, lo vas a hacer tú, porque yo no quiero saber nada de él por un buen rato.
- Pero dijo que...
- No me importa, enana. – interrumpió el muchacho - También dijo que me obedecieras¿cierto?
- Sí pero...
- Pero nada, yo le escribiré luego. Quizá la próxima semana.
- Y¿no le vas a escribir tampoco a mamá? – preguntó Morgan
- Otra vez con lo mismo. Ya te he dicho que no me gusta hablar con mamá ni tampoco escribirle. Conoces mis razones. Ya deja de molestar y vete a tu dormitorio.
- Está bien, me voy al dormitorio, pero no a dormir. Le voy a escribir a mamá y a papá. Buenas noches, Sal. – dijo Morgan y le dio un beso a su hermano en la mejilla.
- Que descanses, enana – dijo él, abrazando a la niña.
Morgan subió al dormitorio. Sus amigas estaban ahí y sus cosas sobre su cama con dosel. Saludó a las chicas y se dio cuenta que había otra niña que platicaba animadamente con Laura.
- Ella es Rebeca Flourish – dijo Laura presentando a la nueva. – Estudiábamos juntas en la primaria de Hogsmade.
- Mucho gusto, si quieren, pueden decirme Becky. – dijo Rebeca, por alguna razón a Morgan no le acababa de caer bien esta chica. – Y ustedes¿de dónde vienen?
Cada una de las niñas le contó un poco sobre ellas, excepto Pam, que seguía tan callada como siempre, pero esto pareció no importarle a Rebeca, porque ni siquiera volteó a verla.
Morgan se dio cuenta de esto y dijo: - ¿Ya conoces a Pam, Becky? - Para su sorpresa, Becky contestó: - Sí. Su padre trabaja para el mío. Disculpa Pam. Se me olvida que no estoy en la librería de papá y que ahora sí debo hablar contigo. – todas la miraron extrañadas, excepto Pam, que la veía con cara de asco. – Pero no me vean así, - dijo Becky al darse cuenta – es que a papi no le gusta que hable con sus empleados, dice que no es correcto codearse con subordinados.
"¡Qué odiosa y antipática!", pensó Morgan y luego dijo: - No sé ustedes, pero yo me muero de sueño y no quiero dormirme en las clases de mañana. Buenas noches -, se metió en la cama y corrió las cortinas para no escuchar el parloteo de Rebeca, hasta se olvidó de escribir las cartas a sus padres. Al poco rato, Morgan se quedó dormida, después de todo, había sido un gran día.
Mientras tanto, en el dormitorio de chicos de quinto año...
- ¡Qué suerte que te haya tocado en Gryffindor, Sal! – decía Ron mientras se tumbaba en la cama.
- Sí, que suerte.
- Mira Salomon, ellos son Dean Thomas y Seamus Finnigan – dijo Harry presentando a los otros dos chicos que estaban en el dormitorio.
- Hola – dijeron ambos.
- Hola – contestó Salomon – soy Salomon Rusalka y me mandaron a Gryffindor para quitarles espacio en el dormitorio.
- No digas eso Salomon, - dijo Neville – es mejor así, ya verás que nos llevaremos muy bien.
- Eso espero - dijo Ron -, porque, la verdad, Salomón es medio "especial", tiene muy mal carácter - y le dio un almohadazo en la cabeza a Salomon.
- Pagarás por eso, Weasley - dijo Salomon respondiendo de igual manera al ataque.
No fueron necesarios más de 2 segundos para que por todo el dormitorio estuviera lleno de plumas por la batalla de almohadas que habían armado los muchachos.
A eso de la media noche, entró súbitamente en el dormitorio la profesora Mc Gonagall, con una bata de cuadritos verdes y rojos y un gorro que casi hace que se le saliera una carcajada a Salomon. La profesora los regañó severamente y les dijo que tendrían un castigo para la semana y que no les quitaría puntos si se acostaban en ese momento.
No había que decirlo dos veces, en cuanto la profesora cerró la puerta, los muchachos se aplacaron y comenzaron a ponerse las pijamas.
Salomon casi salta del susto cuando Neville le dijo -¿Qué no te duele la espalda? – al ver el montón de marcas y moretones que tenía Salomon y que se veían porque no se había puesto la camisa todavía.
- Cierto Salomon, tal vez deberías ir a la enfermería para que te den una poción o algo – agregó Seamus.
- No, chicos, no se preocupen, lo que pasa es que... – Salomon no sabía que contestar, no podía decir que su papá lo había golpeado y menos que había sido por irse con Ron y sus hermanos. Ron pareció darse cuenta de que Salomon no sabía que decir así que intervino diciendo: - Lo que pasa es que, la semana pasada, jugando al quidditch en mi jardín, Salomon se cayó de la escoba y fue a dar en unos arbustos¿verdad, Sal? -
- Sí, es cierto – se apresuró éste a mentir. Parecía ser que todos se tragaron la historia, pues se acostaron.
Un poco más tarde, cuando se aseguró que todos estaban dormidos, menos Ron, Salomon le dijo – Gracias, Ron, te debo una -. Ron se sentó en la cama, abrió la cortina y le dijo a Salomon:
- ¿Qué te pasó exactamente? Porque ni yo me creí esa historia.
- Es algo vergonzoso¿sabes? No me gusta hablar mucho de ese asunto, de hecho, nunca lo he hablado con nadie. – contestó Salomon, también abriendo su cortina.
- Sabes que puedes decirme lo que sea, no le contaré a nadie. ¿Qué fue lo que te pasó en la espalda? Y no solo en la espalda, porque traes un moretón en la boca.
- Me peleé – dijo Salomon, mintiendo de nuevo.
- Sí, como no, y a mí me gustan las arañas. Dime la verdad. Ya te dije que no le diré a nadie -. Insistió Ron.
- De acuerdo, fue mi papá – soltó Salomon.
- ¿Qué tu papá qué? Háblame en mi idioma porque no te entiendo nada
- Que mi papá me dejó así, me pegó.
- ¡¿Tu papá¿Por qué haría eso? – dijo Ron incrédulo.
- Sí, mi papá. Porque dejé a Draco sólo en Diagon Alley ayer – Salomon no mencionó que fue por haberse ido con la familia Weasley –
- ¿Por eso? Yo te hubiera dado un premio.
- Qué gracioso -, dijo Salomon irónicamente – pero sí, fue por eso, y si se entera que le conté esto a alguien, me mata y también a mi hermana.
- Te juro que no diré nada, tu secreto está a salvo conmigo.
- Gracias, Ron. Buenas noches.
- Buenas noches.
Y ambos se volvieron a acostar y se durmieron.
