Eddard
La noticia había sacudido los sentimientos del norteño, John Arryn su mentor durante años y fiel amigo y tutor había falleció por la fiebre y la edad. Algo difícil de tragar para alguien que había visto luchar a John y su formidable forma física.
Catelyn le había visitado en la mañana con las temibles noticias, no eran las únicas novedades que había dicho, el rey, su fiel amigo y hermano de batalla, cabalgaba junto a toda la comitiva real hacia Invernalia.
Apenas hace poco un desertor había sido ejecutado y había afirmado haber visto a los caminantes blancos, lobos huargos en el sur del muro y las noticias de desembarco del rey, presagiaban un invierno duro para el reino.
Ahora el norteño se encontraba recostado en su habitación disfrutando de un momento de paz con su esposa.
—si viene tan al norte es solo por una cosa —afirmó el norteño mirando a Catelyn.
La mujer le miró preocupada, estaba a punto de perder de nuevo a su esposo.
—puedes decir que no Ned —suplicó la mujer.
Ned sabía que no podía rechazar la petición de Robert, no sólo porque era el rey, sino que era su amigo mas cercano en busca de ayuda.
—el rey toma lo que quiere, cuando quiera —afirmó con un bufido a su esposa.
Catelyn prosiguió a bromear un poco con el, los dos soltaron algunas risas hasta que alguien gritó fuera de la habitación.
—es maestre Luwin —dijo un soldado del otro lado de la puerta.
—dejadle pasar —Ned ordenó y la puerta se abrió.
El anciano maestre entró tan rápido como podía debido a sus viejos huesos y habló.
—ha llegado un cuervo mi señor —. dijo sacando un pequeño rollo de papel de sus grandes túnicas.
—¿el rey? —preguntó el norteño.
El maestre negó con la cabeza y dirigió su mirada a la mujer que estaba a su lado.
—es de su hermana mi señora —, dijo mientras extendía su mano con el papel hacia ella —creo que es importante.
Catelyn le miró preocupada y tomó rápidamente el pequeño papel, sus ojos se abrieron llenos de preocupación.
Nathan
Para Nathan Baratheon, el Norte se parecía mucho a lo que imaginaba, casi en su totalidad desechos de barones marcados solo por bosques dispersos y regados por todos lados, un ambiente oscuro y perfectamente encajaba en el de un cuento de terror, hombres resistentes llenos de honor y caballerosidad que parecían ajenos a las propias tierras y mucho mas a las de los demás. "No es que importe" pensó el joven león. "la Ignorancia puede hacer feliz a un hombre tonto", los hombres del norte no eran conocidos por su ambición y mas importante aún, por su intelecto.
Aunque el Rubio tenía que admitir que sentía una curiosidad increíble por todos los cuentos que circulaban sobre el norte, caminantes blancos, gigantes y increíbles bestias mas allá del muro.
El viaje desde Desembarco del Rey había sido largo y aburrido como se esperaba, pero Nathan se sentía cada vez más cansado dado que, de acuerdo con su padre, Invernalia estaba a menos de un tiro de piedra. Nathan agradeció este estímulo, ya que a pesar del abrigo de piel de león, incluso con la capucha puesta sobre su cabeza, seguía sintiendo el frío penetrante del Norte acariciando su piel, lo mostraba cada vez que pasaba una brisa incluso la más ligera era insoportable.
—¿Frío querido sobrino? —,
— Pensé que toda esa sangre de León en ti significaba que eras impermeable al frío. Bromeó su tío Tyrion que cabalgaba a su lado.
—No —respondió,
—simplemente estoy pensando en lo que hará mi padre cuando vea a Lord Stark, viajar hasta este lugar alejado de las manos de los siete solo para verlo —.
Tyrion se rió entre dientes:
—¿golpearlo o besarlo? —, Se río el enano imaginando el reencuentro de los dos amigos, —Ambos debería imaginar —.respondió con molestia Jaime apareciendo a la izquierda de su sobrino.
Jaime miró a su sobrino. —¿Por qué no montas en el frente con el Rey? —.
Nathan simplemente rió
—¿Y escuchar sus desvaríos?—,
—si no fuera por ese maldito carruaje ¡ya estaríamos allí!" o su historia de cómo derrumbó el cráneo de alguien con ese maldito martillo de guerra que cree que todavía puede balancear. "¡Si no estuviera tan gordo podría!" —Dijo Nathan burlándose de los constantes reproches de su padre,
Tyrion se rió y dijo —Nuestro querido Robert ciertamente ha estado subiendo de peso recientemente. ¿Por qué no estás cabalgando con el Rey querido hermano, no eres su guardia de honor ? —.
Tyrion se dirigió a su hermano y Jaime sonrió,
respondiendo.
—¿Por qué? Para proteger al hijo favorito de nuestro rey, por supuesto —,dijo Jaime sonriente —¿Estás dudando de mi habilidad protectora, hermano? exigió a Tyrion con voz llena de humor y sarcasmo.
Tyrion, Nathan y Jaime soltaron carcajadas, después de un tiempo mas, cuando el castillo y la ciudadela comenzaron a hacerse visibles, Jaime habló.
—tengo que volver a la guardia de honor, los veré en Invernalia —dijo mientras se acomodaba su yermo, Nathan y Tyrion asintieron.
—por fin llegamos, uff esperó que esto pase rápido —pensó el joven para si mismo mientras se acercaba mas y más a Invernalia.
Finalmente llegaron a Invernalia. Al acercarse a la puerta, Nathan vio una figura sentada en un carro. Dos cosas que él notó, primera, ella llevaba un casco demasiado grande para ella, y segunda, ella vestía prendas demasiado ricas para ser de baja cuna. los dos se miraron por un momento antes de que Nathan galopara a través de las puertas.
Los hermanos atravesaron las puertas y allí estaba toda la familia Stark esperando saludarlos. Nathan había repetido sus nombres una y otra vez en su cabeza, así que ahora los conocía de memoria.
Lord Eddard Stark tenía una cara seria, cabello oscuro y ojos grises tan suaves como una nube. Ned, de muchas maneras, le recordó a su tío Stannis. Severo, serio y con un gran sentido del honor y la justicia.
A su izquierda estaba su esposa Lady Catelyn Stark. Con cabello rojo y ojos azules, ella era una belleza, pensó. Su vestido era elegante, pero a la vez simple. Era un contraste directo con la forma en que su propia madre prefería el material más fino.
A la derecha de Ned estaba su hijo mayor, Robb. Tenía el pelo y los ojos de su madre, pero la cara de su padre. Él es tenía una complexión muscular grande. A pesar de esto, Nathan era tan alto como Robb. Nathan le dio a Robb un respetuoso asentimiento y Robb respondió de la misma manera.
Luego dirigió su atención a los niños más jóvenes de Stark. Al igual que su hermano mayor, Bran y Rickon tenían el aspecto de su madre.
Nathan se volvió hacia la hija mayor y dio una fuerte respiración. Allí estaba la tercera persona más bella que había visto en su vida después de su madre y su hermana. Sansa Stark era una belleza, no era comparable con su hermana pero una belleza a fin y al cabo. Flamantes mechones de cabello castaño rojizo, ojos azul zafiro y una piel de marfil intachable. Estaba enganchado ahora, afortunadamente, Nathan fue capaz de componerse a sí mismo no queriendo parecer un tonto.
Sansa miró en su dirección y una sonrisa apareció en su rostro. Nathan sabía lo suficiente como para saber que ella estaba mirandolo "El Príncipe Heredero" cualquier chica haría lo mismo en su posición.
Al lado de Sansa estaba la Arya, la hija más joven. Esta vez, Nathan hizo una doble toma. Reconoció esos ojos y ese vestido. Ella era la que él había visto antes en el carruaje. A diferencia de los otros niños descarnados, que se parecían a su madre, Arya Stark obtuvo su aspecto de su padre Ned Stark, din duda la menos agraciada físicamente, bastante fea para su gusto.
Cuando Nathan miró a su alrededor, alguien más llamó su atención. Un chico parado en la parte de atrás. Tenía el aspecto de un Stark, de hecho se veía más Stark que cualquier otro presente. "Ese debe ser Jon Snow" el bastardo de Eddard Stark, el Rubio se preguntaba que tan hermosa debió ser su madre para que el honorable señor rompiera sus votos. Nathan estaba seguro de eso. Sin embargo, había algo más en él, algo que lo intrigaba. Pero antes de que pudiera pensar más, Robert Baratheon apareció en las puertas.
