II

Pensamientos

Aquel día era oscuro. La mañana estaba lenta y como era de costumbre aquellos ojos se despertaban a las 10:00 am. Aquel día era domingo y por esa razón todo era aburrido.

Kakashi Hatake apenas tiraba sus sabanas blancas fuera de la cama observando con detallismo aquel techo desgreñado y colocando lentamente su brazo derecho debajo de su cabeza. Suspiro profundamente y comenzó a pensar en lo inevitable…

-Hey, es domingo ¡Levantate!

Solo respondía con gemidos en la cama con sabanas de leopardo. Ocultando su cara con su almohada.

-¡Estupido! Que te levantes… -cogió las puntas de las sabanas de leopardo y los tiró con fuerza-

-Anko… -volteo todo su cuerpo casi desnudo hacia arriba y le miró con cara de perezoso-

-Levántate Kakashi es domingo –cruzó sus brazos- Haremos el almuerzo juntos y quiero hacerlo ya.

-Me levantas porque sabes que terminare haciendo todo…

-Ja- Ja –Ja –respondió con una risa irónica- mira como me da de todo por esas palabras… debería dejarte solo en la cocina mira que esta semana yo he hecho todo.

-Comida quemada.

-Te pasas de imbécil… ¡Levántate yaaaa!

Rió en su interior por aquello que recordó y luego volvió a enseriarse. Anko era solamente el pasado y el pasado como tal era historia. Pero sus recuerdos hacían que su mente se inundara en momentos bonitos junto a ella. ¿Cómo estaría? ¿Ya abría superado aquella ruptura entre los dos? Seguramente estaría mejor sin él. Sabía que aunque Anko era una mujer luchadora y fuerte era débil con sus sentimientos… solo él lo sabía y era un secreto que jamás lo resolvería con nadie. Pensó que ella estaría mejor sin él y que merecía alguien que la apreciara. El aunque le amaba en aquel tiempo con toda su alma no le demostraba como tal todo aquel sentimiento que le gobernaba el cuerpo. Seguramente el orgullo machista hizo que se privara de ello. Muchas veces la hería con palabras crudas y frías como "No me calare nada de ti si sigues así" "Lindo pero insignificante eso que hiciste para mi"… y cosas mucho más cortantes. Y estaba completamente seguro que ella lo odiaba en ese momento y que ese acto caprichoso de él hizo que todo terminara en ella en forma de rencor y resentimiento.

Suspiro rápidamente. Y cerró sus ojos fuertemente para borrar todas aquellas hipótesis en vano. Su cuerpo estaba adolorido por lo mal que había dormido toda la noche pero su fortaleza hizo levantarse y pasar lentamente hasta el pequeño baño que le esperaba. Rasco su cabeza y se miro al espejo del lavamanos. No tenia mascara y su cicatriz se veía ferozmente. La toco por unos segundos y luego se miro a sus ojos. Se clavó solamente en su ojo color negro y sentía como aquella mirada era de soledad. Colocó sus manos alrededor del lavamanos, aun observándose a sí mismo y sintió un vacio en su pecho y una inmensa tristeza pasajera. ¿Arrepentimiento?... no puso terminar de responderse al sentir como tocaban la puerta principal.

-¡Kakashi!

Era Takamaya…

-¡Ábreme que te tengo que contar algo!

Kakashi solo movió su rostro a un lado dejando su cuerpo frente al lavamanos. Esperando que desapareciera los gritos que le aturdían de aquella mujer. No quería verla ese día. No tenía las suficientes ganas para hacerlo. Pero con más fuerza se escuchaba los golpes encima de la madera y eso le estresaba más. Cerró sus ojos con fuerza y suplico que se fuera…

A los pocos segundos todo el alboroto de la puerta se desvanecía poco a poco y Kakashi alivio dejando que su cuerpo tenso más denso. Volvió a mirar el espejo y miro su cabello… un reflejo repentino hizo que tras de él se viera una figura… un cuerpo femenino… Mitarashi sonriéndole con ternura, saludándole como le hacía siempre… bajo rápidamente su miraba y abrió el grifo para lavar su cara. Juntando sus manos, llenándolo de agua y tirándosela ferozmente a su rostro para olvidar todo aquello. Estaba delirando…

Pocos segundos salió del baño para ponerse un pantaloncillo azul oscuro y una camiseta sin mangas negra. Debía salir y respirar aire fresco. Seguramente el lugar tan pequeño lo sofocaba y debía estar libre. No era un día de salidas pero era el mejor para no pensar. Rápidamente se puso su máscara y paso hasta la puerta agarrando la manilla con las llaves en mano para salir pero…

Un curioseo lo hizo detener. Pensó dos veces mirar la mesita de noche y allí captó por unos segundos su atención: El teléfono local…

Es algo estúpido –pensó-

Metió las llaves en la manilla de la puerta y la forzó para abrir. Pero aquel acto lo volvió a parar y a pensar en solo una llamaba… no duraría mucho ni siquiera unos 10 segundos… seguramente no le afectaría mucho.

Dejo la puerta semi abierta y se dio media vuelta para dirigirse al teléfono local. Se paro al frente de él y bajo su miraba para pensar "Solamente escuchare su voz y ya".

Alzo la bocina del teléfono para pegárselo a su oreja y con su otra marcar el número. Comenzó a repicar… su corazón comenzó a latir para ver que le esperaba.

-¿Alo?

Un golpe repentino cayó en su pecho al escuchar esa voz…

-… ¿Alo?

Colgó rápidamente el teléfono. Y una punzada pego en su pecho nuevamente. ¿Se equivocaría de nuevo? Aquella voz no era la que le esperaba… no era de una mujer. Era de un hombre. Y le cayó como balde de agua fría en aquel día. Sin pensar volvió a coger la bocina del teléfono y a marcar con más rapidez… comenzó a repicar y a la espera de quien volvería a contestar.

-¿Bueno?

Volvio a sentir esa punzada pero con otro sabor…

-¿Quién diablos es?

Ese típico tono agresivo. Ese tono lo volvió a la vida y cerró sus ojos solamente para sentirlo…

-No sé para qué diablos llamar si no… -colgó-

Poco a poco bajo la bocina y la tiro encima de la mesita que quedaba a un lado de la cama. El se sentó allí y suspiro lentamente. Era ella. Esta vez había sido ella. Y le agrado de nuevo escuchar esa voz pero había cambiado algo en todo aquel sentir… la primera vez había contestado un desconocido… un hombre. Paso su mano por su cabellera y se tenso en solo pensar eso. Ya Anko había formado una nueva vida con otro hombre.

Fue un golpe duro seguramente ya había terminado todo pero él quiso que todo terminase… ¿Por qué ahora la melancolía? Ya estaba con otro, ya besaba a otro, ya hacia el amor con otro… aquello le hizo hervir la sangre. Pensar que Anko mostraba su desnudes a otro hombre… no pensó nunca en eso ¡jamás!... Ella con otro hombre… le dolió y lo sabía. No era un niño y sabía las consecuencias de su acto pero nunca pensó que sería así. Cerró sus puños con fuerza y sintió como la presión le gobernaba sus brazos. Sintió rabia y decepción. Decepción hacia el mismo hacia lo que el creyó que era bien pero estaba mal… a todo…

Esa mujer era para él. El sabía que Anko había escogido un hombre y ese hombre era él. Pero lo había rechazado… aquella risa y aquel beso de todas las mañanas ya no eran para él, ya eran para aquel desconocido que había atendido la primera llamada. ¿Machismo? Seguramente sintió en ese momento. Jamás imagino que "su mujer" estuviera con otro… suspiro con desgana y se levanto con furia para huir de aquella cueva que lo mataba con pensamientos no quería hacerse más la misma pregunta…

" ¿Qué estoy haciendo con mi vida?"