La carretera estaba atascada, algo que ya no le sorprendía demasiado. Agradecía que la universidad estuviese tan cerca que podía irse a pie. Sin embargo hoy había tenido que usar el automóvil que Antoine tan amablemente le había prestado mientras se hospedaba en Rusia.
Estaba regresando de ir a dejar a Yuri a casa de sus entrenadores. Yuri había dicho que se iba solo, pero Jean se negó, era muy temprano para que Yuri tomara el transporte público en tan helada mañana.
Todavía reía con burla al recordar como Yuri lo había obligado a estacionarse una cuadra antes de llegar a su destino. Le había advertido que se quedara ahí y no lo siguiera, y como un minino salvaje y paranoico volteaba a ver a todos lados, esperando que nadie estuviese mirando . Por suerte para Yuri la calle estaba solitaria a esa hora del día.
Y ahora se dirigía a la escuela, ese día sólo tendría que presentar exámenes y era libre en un par de horas, tiempo que ocuparía para terminar todos sus trabajos.
Suspiró largo y profundo, agendando todo en su cabeza. Tenía una nueva secuencia de pasos que quería probar, además de terminar con todos los trabajos y exámenes para estar libre y pasar más tiempo con Yuri. Le gustaba estar con él y que los problemas se hiciesen pequeños. Sonrió y avanzó ahora que la fila de autos volvía a moverse. Él podía con todo eso, terminaría sus deberes a tiempo, entrenaría hasta el cansancio y pasaría sus tardes con Yuri.
Cinco minutos después divisaba la fachada amarilla que se alzaba resguardada de un par de leones alados. Aparcó enfrente, recordando que no estaría mucho tiempo dentro.
Cuando llegó al aula sólo había unas cuantas personas dispersas. Se acercó a su lugar en el asiento de la primera fila cerca de la ventana, a su lado estaba la sonrisa de siempre, en una chica con cabello largo y rubio oscuro. Jean no supo si creer la inocencia en sus facciones.
—Llegué antes que tú—canturreó triunfante la chica, y sus ojos chocolate brillaban con diversión.
Jean no pudo más que sonreír mientras fingía buscar algo en su mochila.
—Lo noto—dijo con inocencia él también—. ¿Debo felicitarla, señorita? Por cierto, buenos días —y como acostumbraba, la saludó con un beso en la mejilla.
—Ay, ya deja de fingir, que no te sale—su puchero no podía esconder la diversión—. Me debes una explicación, Leroy.
El chico se carcajeó un poco por la frustración ajena.
Ella, Janice Patson, era su compañera y amiga desde que había entrado a la nueva universidad. Había sido la primera persona que lo había saludado, y acercándose con esa característica sonrisa infantil le había dicho ¡Seamos amigos!
JJ no había podido ni querido negarse ante una persona como Janice. Era como tener de amiga a una pequeña niña curiosa que preguntaba todo, sin dobles intenciones, sino con la más genuina curiosidad.
—¿Me dirás o no? Tenemos un trato, no es justo—dijo en una casi pataleta.
Si, tenían un trato. Cuando recién se hicieron amigos, los dos notaron que eran de las primeras personas en llegar al salón, eso hizo que en un momento de la charla cuando mencionaron esto, acordaran que quien llegara después del otro tenía que explicar su retraso. Este trato funcionaba sólo si llegaban después de los veinte minutos antes de comenzar la clase. Y bueno, él había llegado apenas diez minutos antes de la hora.
—Tuve que hacer un par de diligencias antes de venir —por fin contestó.
—¿Qué clase de respuesta es esa? Debes decirme que clase de diligencias—sus cejas se arqueaban de forma pícara —. Fue por tu novia, ¿verdad? —y sonrió con esperanza mientras recargaba sus manos en su pupitre.
El chico rió ante el gesto soñador de la chica. Desde hacía ya un tiempo, ella insistía en que él tenía novia, y no desaprovechaba oportunidad para sacarle información. Y le hubiese contado sin problema que salía con Yuri y que era muy feliz con él, pero le había prometido a Yuri que no diría nada y no pensaba romper esa promesa.
—Ya te dije que no tengo novia—rió y pensó con diversión que técnicamente no estaba mintiendo.
—Ah, entonces es nov…
Antes que terminara su oración se escuchó la ruidosa y energética voz de un joven entrando al aula.
—¡Ey! Ustedes siempre llegan tan temprano, amigos—los saludó el nuevo chico.
Era tanto, o tal vez un par de centímetros más alto de lo que era JJ, pero mientras JJ tenía un cuerpo tonificado y grande, Charles era delgado; no tanto para parecer un spaguetti, sino más bien con un tono muscular normal que se ajustaba bien a su personalidad despreocupada.
Besó en la mejilla a la chica y chocó las palmas con JJ antes de tomar asiento justo detrás de éste.
—¿Qué tal estuvo su fin de semana? —comenzó la plática Charlie—. Yo me pasé todo un día buscando apuntes y tratando de estudiar, y el otro escuchando a mi madre por teléfono de cómo va la boda de mi prima. Amigos, las mamás se ponen muy intensas con las bodas—se lamentó con cara de horror mientras los otros dos reían.
—Bueno, mi papá y yo fuimos a comprar un regalo para el cumpleaños de mi mamá, y eso nos llevó prácticamente todo el día. Mi padre casi se vuelve loco… Fue gracioso. Ayer estuve estudiando lo más que pude, ojalá haya sido suficiente —suspiró— ¿Y tú qué hiciste, Jean?
—Si, ¿qué hiciste, Canadá? —secundó el chico.
—Estudié—dijo con tranquilidad y con una sonrisa.
—¿Todo el fin de semana? —preguntó Charlie —. Amigo, tú prácticamente te sabes de memoria todo esto. O eres un total nerd o eres un exagerado.
—Bueno, estuve repasando para los próximos exámenes, y entrené medio día el sábado.
—¿Y te la pasaste todo el fin de semana solo? —la chica lo miró perspicaz.
—¡Amigo! Ya te he dicho que salgamos los fines de semana, no tienes por qué aburrirte en tu casa. Pude haber ido o bien me hubieses ayudado a buscar esos tontos apuntes—lloriqueó el chico antes que JJ pudiese contestar.
—Pensé que habías dicho que tendrías un fin de semana genial—Janice arquéo la ceja—. Por eso creí que estarías con alguien el fin de semana.
JJ se golpeó mentalmente por contar todo y no quedarse callado. Yuri tenía razón y él tenía que cerrar su gran boca.
—Eh… —titubeó—. S-si, lo dije por el entrenamiento—la sonrisa nerviosa y la mirada desviada no pasaron desapercibidas por la chica.
—Eres terrible para mentir, Jean—rio y ya no dijo nada más porque en ese momento el profesor entró al salón saludándolos a todos.
Dos exámenes más tarde, Jean Leroy regresaba a su coche para ir a casa. Le había ido bien, esperaba tener la nota más alta y exentar los finales.
—¡Hey, espera Canadá!
Cuando volteó vio a sus amigos corriendo hacia él. Charlie, Janice y Tiana, una chica inexpresiva y seria que regularmente se la pasaba con ellos.
—¿Qué sucede? — la diversión tiñó su sorpresa.
—Ya que tenemos el resto del día libre, los chicos y yo pensábamos que estaría bien que termináramos el proyecto en equipo, y ya hicimos parte de la investigación, sólo nos falta unir todo y los resultados. ¿Qué dices? —habló Janice.
Jean no lo pensó mucho, si ese trabajo se hacía ya, él tendría más tiempo después.
—Si, claro, ¿en dónde?
—Podemos ir a tu departamento ya que tú vives más cerca de aquí— por primera vez hablaba Tiana.
—Por supuesto.
Todos subieron al automóvil de JJ y con las risas simpáticas y la charla banal, emprendieron el corto viaje.
¡Hola!
Lamento tener que usar OC's, no es algo que hubiese querido pero eran necesarios para mostrar un poco de la vida de universitario de JJ. No serán muy recurrentes, tal vez sólo aparezcan en otro capítulo y ya.
Bueno, este capítulo fue muy corto por lo mismo, aunque igual y los capítulos ya no sean tan largos como el primero que fue un poco introductorio y tenía que contar la historia de ellos dos. En fin, espero sus comentarios.
Hasta el siguiente capítulo.
Siari
