Nota: Los personajes de esta historia no me pertenecen, son del anime-manga Naruto Shippuden.

Marchita

Al día siguiente, Luna e Ino se encontraban lavando.

—No puedo creer que te hayas encerrado en mi habitación con ese tipo…— Dijo la ojiperla, mientras frotaba con suavidad las sábanas, se notaba desanimada.

No podía negarlo, en lo poco que durmió aquellos ojos negros se colaron a su mente. La había salvado, después de todo.

—Si supieras, ese era todo un hombre… tan intenso… fuerte…— contaba Ino con gran ilusión, —esa manera de hacerme suya… Ufff — Suspiró.

—N-no me lo cuentes… po-por favor…— Sonrojó fuertemente la peliazul, pese a saber de qué estaba hablando Ino, aún se sentía cohibida.

—Sabes… deberías dejar de sufrir así…— Dejó lo que estaba haciendo para mirarla, —Vete… aún tienes escapatoria…—

—Yo… sabes que…—

—Que aún lo esperas…— Ino dejó de lado lo que estaba haciendo, —Hinata…— La peliazul parpadeó un par de veces.

Hace tanto que no escuchaba su verdadero nombre.

—A pasado un año y… ¿Aún crees que Naruto vendrá por ti?—

—E-eso…— Por un minuto se vio ira en sus ojos, pero aquel sentimiento fue rápidamente reemplazado por dolor, —Eso… es lo único que me mantiene en pie— Aquellos terribles recuerdos nuevamente volvieron a su mente.


FLASH BACK


El ataque fue inminente, todo estaba destruido, en ese momento el puerto estaba siendo saqueado. Los gritos desgarradores de mujeres y niños, buscando parar la desgracia parecían nunca acabar, y aquellos disparos secos, producto del certero choque contra los cráneos de aquellos que se oponían a ser conquistados retumbaban en sus oídos…

¿Qué es el infierno?

Seguramente eso lo era.

El enemigo había triunfado, al menos en esa Costa lo había hecho.

Ella solo miraba escondida tras aquella pesada cortina. Se las había ideado para meterse en ese pequeño espacio. Las lágrimas caían incontrolablemente de sus ojos, pues frente a ella se encontraban los cadáveres de su padre y su hermana. Todos los objetos de valor esos malditos se estaban llevando.

Tan solo si hubiera logrado esconderse a tiempo junto a sus dos seres amados… Lo material no tenía importancia, y por el maldito dinero los había perdido. Su mundo se había acabado en ese instante…

Si tan solo su amado estuviera en ese momento… Él solo se hubiera bastado para arreglarse con esos desgraciados.

-Qué bonita niña…- Uno de los soldados del ejército enemigo se agachó y tocó con cinismo el rostro de la castaña, -Si tan solo hubieses colaborado…- Comenzó a tocar su frío cuerpo con descaro.

Hinata se quedó atónita, ¿Qué debía hacer?

Hanabi estaba muerta, ¿Pero dejar que mancillen su cuerpo?

—Pero mira— Uno de ellos tomó uno de los cuadros que estaba sobre la chimenea, en él estaba una foto, de Hiashi, Hanabi… y ella.

—¿Dónde crees que esté?— Aquel tipo dejó a la castaña y se puso de pie, tomando el cuadro para mirarla.

"toc, toc, toc"

Hinata tragó pesado, escuchó pequeños golpecitos en la ventana, cuando giró…

La habían descubierto.

Los vidrios volaban por doquier, ella había caído justo junto a los cuerpos de su familia. Uno de esos soldados la había encontrado. ¿Pero qué tenemos aquí?

Hinata retrocedió con temor.

Pero era tarde, aquellos la habían atacado, uno a uno iban robándole la inocencia de su ser.

Y pasaron días, siendo esclava de esos malditos bastardos. Y esos días para ella fueron siglos, se sentía sucia. ¿Cómo explicarle a su amor que fue ultrajada?

Había sido degradada, de heredera de una de las familias más pudientes del puerto, con grandes honores en la Corona, a una simple prostituta, de la que hacían uso y abuso cada que sentían necesidad.

No había vuelta atrás, ellos partirán mañana, y se la llevaría. Quizá más dolorosa era la idea de pasar una vida así, siendo mujer de todos ellos, claro, hasta que se cansen.

Y el recuerdo del rubio en su mente…

Tomó entre sus manos el veneno que los pescadores dejaban para matar a las ratas, estaba dispuesta a beberlo, pero aquella voz le impidió hacerlo.

—Oye… ven…— susurraba una mujer, la voz provenía de un obscuro dentro del abandonado lugar.

—¡LUNA!— y era el nombre que sus captores le habían dado, la estaban buscando, —¿DÓNDE ESTÁS, MALDITA RAMERA?—

Hinata retrocedió, y entró al obscuro, unas manos la tomaron, abrazándola. Más ella se dejó, lejos de sentir que la dañarían se sentía protegida.

Y allí fue cuando conoció a su nueva mejor amiga.


FIN FLASH BACK


—Si te lo digo no es por hacerte daño… Hinata, vete…— Ino la tomó de las manos, —No estás marcada, no eres como nosotras, no perteneces a este lugar…—

Hinata se sintió herida, aunque… era verdad, aún podía escapar. Todos la daban por muerta, nadie sabía que Hyuga Hinata estaba viva. En su lugar había quedado Luna. La única que sabía la verdad era Ino.

—Si crees que él vendrá pues te equivocas. No vendrá. Él se olvidó de nosotros— Ino tomó las prendas limpias y las colgó en el halar.

—Quizá…— Ino volvió la mirada, —Quizá tengas razón…—

Ino sonrió, —Entonces, pediremos a esos marinos que te lleven y…—

—¡No!— Hinata se sintió nerviosa, —E-eso no…—

—Tranquila…— Ino dejó lo que hacía, —¿Crees que yo te dejara ir si fuera inseguro?— Sonrió acercándose al tanque donde recogían agua, —Después de todo, eres mi hermanita menor…— Cogió agua entre sus manos y se la lanzó.

Esa mañana jugaron con el agua, riendo como nunca.

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En otro lado, un pelinegro fumaba un viejo habano, mientras miraba como el humo subía y se perdía en el espacio.

Su mente estaba en la peliazul. Y cómo no habría de estarlo, luego de aquella espectacular noche con la rubia, a la cual mentalmente le pintó largos mechones azules y cambió sus ojos azules por unos aún más claros.

Peligroso… muy peligroso… Después de todo, no queríamos que se volviera a repetir la misma historia. Aquellos ojos jade volvieron a sus pensamientos.

Aún recordaba a la excéntrica Haruno, su último amor.

Si, escogió a la mujer más guapa de todo el pequeño pueblo, pero quizá, la peor que pudo conocer en su vida.

Pues cuando volvió con ella simplemente lo rechazó, marchándose con nada más ni nada menos que el enemigo.

Frunció el ceño, mientras apretaba con fuerza el habano. Su decisión no cambiaría por nada. Con su sangre pagaría la traición.

—Señor…— Frente a él se cuadró uno de sus hombres, —Todo está listo…—

Itachi alzó una ceja, —Demasiado pronto…— criticó.

—Por lo que comentan, El Puerto recién se está levantando de un saqueo— indicó, —Por lo que averiguamos, el enemigo acabó con la mitad de los pobladores—

Itachi tomó una copa entre sus manos y bebió un sorbo. —Entonces tendremos que abastecernos en otro lugar…— Concluyó.

—Tenemos suficientes municiones, agua y alimento para una semana, Señor—

—Bien, navegaremos hacia el norte, allí nuevamente buscaremos abastecernos, esta tarde partimos—

Nuevamente el soldado se cuadró, dio media vuelta y se marchó.

Itachi se puso de pie, tomó un par de monedas de oro y se dispuso a volver al mismo bar de un día anterior.

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Hola a todos, aquí el segundo capitulo de mi historia.

¿Será que Hinata se aventura a viajar con Itachi? Mas que ovbia la respuesta

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