"¿Cuantos años tiene esta niña?" Erik pregunta mientras se acercaban a la casa. "¿Y cuando descubrió sus poderes?"

"Tiene ocho." Charles responde mirando alrededor. "Y al parecer descubrió sus poderes no hace mucho."

"¿Y solo estamos descubriendo sobre ella ahora?" Erik se vuelve mirando a Charles. "Y según la mujer que te contactó dice que la niña es tu hija?"

"Así parece..." Charles le responde pero se interrumpe cuando ve un auto en la calle flotando de la nada a pocos centímetros del suelo.

"¿Que rayos?" Erik murmura viendo lo mismo. "No me digas que la que hace eso es esa niña por el amor de Dios."

"Puedo sentirla aquí." Charles golpea su sien una vez. "Ella es poderosa, puedo decirte eso. No puedo obtener mucho más, sin embargo." la frente de Charles se arruga con concentración mientras trataba de buscar la mente de la niña. "Su mente está bloqueada, es como si tuviera una pared en su cabeza."


Un golpe en la puerta hizo que Richard y Mariana saltaran. Cuando se abrió la puerta, encontraron a dos hombres jovenes de pie frente a su puerta. Uno con ojos azules helados y el pelo peinado hacia atrás. El otro con ojos azules amables y con el cabello peinado a un estilo muy cuidado.

"Mariana, es bueno verte de nuevo." Charles saludo a Mariana que solo asintió, antes de mirar a Richard y tenderle la mano.

"Soy Charles Xavier. Este es mi colega Erik Lehnsherr." Dijo, presentando al otro hombre.

"Encantado." Erik dijo fríamente.

Mariana perdió las palabras por un momento antes de invitar a los hombres. Los hombres no parecían sorprendidos por los objetos flotantes en la casa de Mariana.

Se sentaron en la sala de estar frente a los Brown. "Bien, como ya sabes lo que dije Charles, Hayley es tu hija..."

"Antes de que comencemos con ese tema... Sera mejor que nos enfoquemos en lo mas urgente." Charles dijo incomodo y un poco nervioso, no queriendo entrar en ese tema. Aun no podía creer que tal vez podría ser papá. "¿Cuándo comenzó la niña a mostrar sus habilidades mutantes?"

"Hace dos meses. Después de un accidente automovilístico." Richard respondió.

"¿Accidente automovilistico?" Charles pregunto asombrado.

"Tu hi..." Mariana sacude la cabeza interrumpiéndose antes de continuar. "Hayley presenció la muerte de una de sus compañeras de escuela después de que fue atropellada por un automóvil. Ella había dicho que había sentido a la niña morir."

Erik levantó una ceja a Charles. "¿Qué más puedes decirnos?"

"Ella dijo que comenzó a escuchar voces y que pudo... mover objetos sin tocarlos."

Charles miró los autos afuera, flotando a unos centímetros del suelo.

"Ella es muy poderosa." Dijo Erik mirando a Charles que solo asintió.

"¿Hay alguna manera de curar esto?" Mariana preguntó, aunque ya sabía la respuesta.

"¿Cura?" Erik miró a la pareja, tomándose de la mano. "Ser un mutante no es una enfermedad. Es un regalo."

"Erik." Charles llamo a su amigo, antes de mirar a Mariana. "Desafortunadamente, no hay nada que podamos hacer por Hayley. Ser mutante no es curable. Es algo con lo que se nace."

"Bien." Mariana le dice. "Entonces tendrás que ayudarme con ella, ya que es tu hija y no se que hacer para ayudarla."

Charles se quedo en silencio en sus pensamientos, no podía explicar el miedo que de repente sintió en ese momento al enfrentar la realidad de que Hayley en realidad fuera su hija. Así miro a Mariana de nuevo. "¿Podemos hablar con ella?"

Mariana asintió y los dos salieron de la habitación.

"Humanos idiotas. No es una enfermedad." Erik murmuró.

"Tranquilízate, Erik. Sólo tienen miedo." Dijo Charles.

"No tienen miedo por ella, Charles, le tienen miedo por lo que es capaz de hacer." Dijo Erik. Charles frunció los labios pero no respondió solo espero que llegara la niña.

Unos pasos se escucharon y Mariana entro junto a una niña en la habitación. Tenía brillantes ojos verdes y cabello castaño.

La niña se detuvo mirando a Charles y después a su tía. "Es el?"

Charles escucha la pregunta de la niña que según era su hija.

"Si cariño." Mariana dice antes de darse vuelta para mirar a Charles. "Él es tu padre."

"Es joven." La niña dice ganándose una sonrisa de Charles.

"Si lo es." Mariana dice antes de mirar a Charles que no apartaba la mirada de la niña. "Los dejo. Creo que tienen mucho de que hablar." Ella le da una sonrisa a la niña, antes de caminar a la puerta y salir.

Charles duda un poco antes de sonreírle a la niña.

"¿Me llevaras contigo?" La niña pregunta de repente.

"Yo. Eso creo..." Charles titubea, aun incrédulo de que la niña fuera su hija.

Erik se rió entre dientes por la actitud de su amigo, era la primera vez que lo escuchaba titubear. "¿No vas a preguntar quiénes somos?"

"No es necesario." Hayley dijo. "Tú eres Erik Lehnsherr y él es Charles Xavier."

Erik se rió de nuevo. "Me gusta esta pequeña niña Charles."

Charles le sonrió a la niña. "¿Y tú eres Hayley Richter?"

Hayley asintió antes de mirarlos una vez más. "¿Se los han dicho?"

"¿Nos dijeron que?" Preguntó Erik.

"Que estoy loca. Que puedo mover un objeto y oigo una voz en mi cabeza." Hayley dijo. "Entre otras cosas."

"Ellos no creen que estés loca Hayley." Dijo Charles.

"Tiene razón. Te tienen miedo. No creen que estés loca en absoluto. Te temen por completo."

Los ojos de Hayley se oscurecieron. La luz parpadeo y una taza en la mesa junto a ella se hizo añicos.

"Está bien Hayley." Charles dijo suavemente.

Hayley se relajó un poco respirando hondo.

"¿Sabes que somos como tu cierto?" Charles le pregunto, y ella asintió. "Bueno, estamos aquí porque queremos ayudarte."

"Son... como yo?" Hayley frunce el ceño.

'Si Hayley. Somos como tú.' Charles le hablo en la mente.

Hayley se quedó sin aliento. "Eres un mutante."

"Muéstranos lo que puedes hacer." Erik le dijo.

Hayley mira a Erik detallandolo. "Deme su mano, señor."

Erik duda pero a regañadientes le da la mano a la niña. De repente, la mesa comienza a temblar frente a él.

"Erik..." dice Charles apagándose. Sus ojos se mueven de la cara de la niña a la mesa.

Erik frunce el ceño, preguntandose si él era el que lo hacía temblar. Sin embargo, cuando fue levantado en el aire hasta que golpeó el techo con un pequeño ruido, en lugar de permanecer inmóvil como lo había ordenado con su mano levantada, lo supo. "No soy yo..." Hubo un suave tirón en su mano, llevando sus ojos hacia abajo a la pequeña frente a él. Fue en ese momento que él supo. Aunque aparentemente imposible, tenía que ser cierto. "Es ella."

El silencio sepulcral los envolvió una vez más. Después de una breve pausa, Erik arranca su mano de la de ella, y ve como la mesa volvía a flotar, esta vez no tan suavemente.

La mente de Charles estaba agitada, zumbando por una explicación de lo que estaba sucediendo. Levanta una mano a su sien, mirando a través de la mente de la niña. Él se queda sin aliento por la cantidad de espacios en blanco que faltaban elementos de tiempo. Sin embargo, logra captar la imagen de algo que la niña acababa de ver. Sus ojos se agrandaron cuando vio el análisis de las células, y cómo las había sentido de cerca, y las entendió, aunque no eran suyas. Encontró su respuesta. "Ella es... puede replicar otras mutaciones. El proceso es realmente confuso e imposible... pero notable."

Erik no puede ocultar su sorpresa ante sus palabras. Nunca había oído hablar de que alguien obtuviera tal mutación. ¿Podría ser, que con esa habilidad, esa niña podría ser más poderosa que él... o Shaw, incluso?

"Eso lo descubrí hace días." Hayley les dice. "Pero también se hacer otra cosa." ella cierra los ojos y cada objeto a su alrededor salió al aire, flotando en silencio. Incluso los autos en la calle estaban sobre el piso y simplemente subían más y más alto. Erik y Charles sintieron que el sofá en el que estaban sentados se elevaba en el aire. La niña abrió los ojos mirando a los dos hombres que flotaban sobre ella.

"Creo que tienes trabajo, Charles." Erik le dijo a Charles que asintió.

"Sí. Creo que sí."


Los tíos de Hayley estaban en la cocina hablando con Charles Xavier y Erik Lehnsherr. Las puertas estaban cerradas, pero la niña aún podía oír voces apagadas. Estaba sentada en la escalera esperando a que le pasara lo que le iba a pasar. Sabía que Erik y Charles su padre vinieron por ella. Sabía que era una mutante y sabia que sus tíos estaban aterrorizados de ella.

Tal vez pensaban que era un fenómeno. A lo mejor si lo era. La puerta se abrió y las cuatro personas salieron. Ella se pusó de pie y bajo los últimos pasos.

Charles se paró frente a Hayley. "Hayley. Sabes que vine para llevarte conmigo." cuando la niña asintió él continuó. "Yo te ayudare a controlar tus poderes y usarlos para siempre."

"O puedes quedarte aquí y todos los que amas te aterrorizarán." Erik dijo con una mirada fría.

Hayley miró a sus tíos. Desde ese día en el consultorio del médico con su tía supo que era diferente. Sabía que era capaz de muchas cosas. Había leído las mentes de sus tíos. Había escuchado sus voces incluso cuando no querían ser escuchados. Sabía lo que realmente pensaban de ella. Y además, no podía negar que quería conocer a su papá por fin. Después de años preguntándose donde estaría, si seguía con vida, si se acordaba de ella. Y ahora que lo tenia tan cerca no iba a perderlo, no otra vez. "Iré contigo."

Charles asintió con una pequeña sonrisa en su rostro.

"Te daremos tiempo para conseguir tus cosas y despedirte."

Así salieron por la puerta. Sin mirar a sus tíos Hayley subió a su habitación y sacó su maleta del armario. Le tomó veinte minutos empacar todo. Cuando terminó, miró su habitación, sabiendo que probablemente nunca la volvería a ver.


Después de esa reunión, Charles observaba a la niña de lejos mientras se despedía de sus tíos.

"Charles, ¿seguro que es tu hija?" Erik pregunta aunque las pruebas eran irrefutables.

"Estoy seguro ahora." Charles susurra. "Se parece a su madre."

"Como se llamaba ella?" Erik pregunta intrigado.

"Lindsay, Lindsay Richter." Charles dice sin dejar de mirar a su hija. "Mi primer amor de la adolescencia."

"Quien diría que ese primer amor, te dejaría un recordatorio de por vida." Erik dice mirando a la niña.

"Mi pregunta es porque no me dijo que teníamos una hija." Charles dice sintiendo cierta molestia por eso.

"Tal vez algún día lo sepas." Erik dice antes de palmear la espalda de su amigo. "Por ahora te toca estrenar la etapa de ser padre."

"Si, lo se." Charles asiente con rigidez.


Hayley se había quedado dormida en el asiento trasero, después de su larga conversación con Erik, que estaba intrigado por los poderes de la niña.

"Ella es muy fuerte Charles. ¿Lo sentiste?" Preguntó Erik.

Charles asintió. "De hecho, es fuerte. Pero necesita ayuda."

"¿Qué quieres decir?"

"La niña no tiene control sobre sus habilidades telepáticas. Lo vi en su mente. Ella descubrió su capacidad telepática el día del accidente cuando murió su amiga. Se conectó con su amiga moribunda y casi pierde la vida." Dijo Charles en tono pensativo. "Ella necesita aprender a controlar esa habilidad y yo puedo ayudarla."

Erik se rió entre dientes. "Por supuesto que puedes papá."

Cuando llegaron al lugar donde se quedaban Charles llevó suavemente a su hija a una de las habitaciones. Al llegar la colocó suavemente sobre la cama. Allí se inclinó peinandole el cabello suavemente. "Prometo que te ayudare a controlarte Hayley, es una promesa."