Hola!

malfoyathenea: Hola! Que bueno que te guste! Jejeje seguiremos un ratito en Hogwarts por el momento XD ¿Crees que Hermione irá a Hogwarts? Bueno...quién sabe XD

ImInTheDarknees: Hey! ¿Te gusto el inicio? *.* ¡Que bueno! Espero quedes enganchad a medida que avanza la historia :D bueno este no será P.O.V Hermione pero si el siguiente ¡Lo prometo! :D Besos!

: Hello! En el siguiente capítulo narrará Hermione :D

Guest: Hey! Que bueno que te han gustado las tres partes :D intento que queden lo mejor posible :) Gracias por comentar y espero disfrutes la continuación. Besos!

Seilorlina1: Hello! Jajaja bueno prometo que en el siguiente capítulo ya sabrás porque Hermi no le ha escrito! Que bueno que te hayan gustado las partes anteriores! Espero mantenerte enganchada a medida que avanza la historia! Besos!


Capitulo 2

Bienvenidos a Hogwarts

P.O.V Pansy Parkinson

Hay días que marcan, momentos que marcan, palabras también. El día de la guerraz...fue uno de esos días que dejaron marcas. Cuando decidí amar a Ronald a pesar de lo que nos diferenciaba...fue uno de esos momentos. Cada vez que escucho hablar a mis amigos...sus palabras...también me marcan.

El fin de la guerra no solo significaba el final del mal, del dolor, de las injusticias; sino que simbolizaba un nuevo comienzo. Nuevas oportunidades, nuevos deseos, nuevos planes. Pasé semanas en casa con mi madre luego de la guerra, le habían dado el alta del hospital. Luego de tantos meses, parecía comenzar a recuperarse, y eso...eso comenzaba a ayudarme a sanar algunas heridas. Ella aún no habla mucho, pasa mucho tiempo durmiendo, pero verle en casa me llenaba de alegría.

Dos días antes de volver a Hogwarts había ido a la madriguera a hablar con Ronald. Mi pelirrojo estaba renuente a volver a Hogwarts, le habían ofrecido un puesto en el ministerio e incluso le darían pase para ingresar a un equipo de Quiddich. Ron me dijo el nombre, pero lo he olvidado, realmente no le presté mucha atención a ese detalle.

Mi pelirrojo se emocionó mucho con todos los ofrecimientos, incluso dijo que nunca volvería a poner un pie en Hogwarts. Me entristecí, porque realmente deseaba que ambos volviésemos a Hogwarts. Pero no podía simplemente ser egoísta y obligarle a venir conmigo. ¡Debía aceptar su decisión!

- Hola.- le saludé dejándome caer sobre el mullido sillón de la madriguera, Ronald sacó el rostro del profeta y me dedicó una sonrisa antes de darme un corto beso y continuar con su lectura.

- Hola. ¿Y esa sorpresa? Es raro que estés aquí.- me dijo mi novio sin mirarme, estaba inmerso en su lectura. Aquello era realmente extraño, Ronald no suele leer mucho, y normalmente no le llama la atención el profeta.

- Mi madre se durmió, así que aproveché para venir a ver a mi novio. Al cual no veré en mucho tiempo cuando me vaya de regreso a Hogwarts.- comenté rodando los ojos y cruzando mis piernas.

- No me lo recuerdes ¿quieres? La idea de separarnos me desagrada.- me dijo Ronald cerrando el profeta y dejándolo a un lado. Se acercó más a mi, rodeándome con sus brazos, descansé mi rostro en su pecho y sentí como él colocaba un casto beso sobre mi cabeza.

- ¿Aceptaste el puesto entonces?- interrogué

- Enviaré mi respuesta en la noche...- susurró.

- ¿Aceptarás?- insistí

-Probablemente.- fue su única respuesta antes de buscar mi mirada, me encontré con aquellos ojos azules y no pude esconder la sonrisa que se resbaló por mis labios. Ron acercó su mano hacía mi mejilla y me dedicó una suave caricia.

- Me harás falta. Pero es lo mejor para ti.- susurré dándole un corto beso. Y aunque las palabras salieron de mis labios, y aunque deseaba realmente alegrarme por él, no podía hacerlo. No podía sentirme feliz al pensar que él estaría lejos de mi, trabajando, rodeado de mucha gente. De muchas chicas.

Por ese motivo, cuando le vi aparecer detrás de Ginny estaba al borde del llanto. Pensé que estaríamos separados por mucho tiempo, al igual que Hermione y Draco, pero me alegré al saber que no sería así. Estuve todo el camino a Hogwarts recostada del pecho de mi pelirrojo, él me acariciaba el cabello y de vez en cuando depositaba en mi mejilla un cálido beso.

Estaba inmersa en la conversación que estaban teniendo Ginny, Theo y Luna cuando me percaté del silencio de Draco. Giré el rostro y le vi perdido en el ventanal, observando el camino que íbamos dejando atrás. Sus ojos grises se reflejaban tristes en el cristal del tren. Mi rubio. Daría cualquier cosa por animarle. Con ese pensamiento, le golpeé el brazo e intenté que se mezclara en la conversación. Minutos luego, parecía haber olvidado sus antiguos pensamientos.

A veces me pregunto si Hermione hizo bien al irse sola en busca de sus padres, después de todo, podría haberle dicho a Draco que fuese con ella y todo sería más sencillo. Estoy completamente segura de que mi rubio, por más que desease volver a Hogwarts, preferiría estar con su castaña en cualquier otro lugar. ¡Pero ellos se aman, y la distancia no podría opacar ese sentimiento!

- ¿Cómo crees que este por dentro?- interrogué mientras caminábamos por el jardín en dirección al castillo. Aunque, todavía, quedaban vestigios de la guerra en el aire, el lugar lucia bastante bien.

- Espero que se vea mejor que aquella noche.- comentó Draco mientras comenzábamos a acercarnos al Hall de entrada. Mi rubio hablaba de aquella noche en la cual llegamos a Hogwarts luego de habernos dividido en dos grupos. La noche que terminamos de destruir los horrocruxes.

- Si no se ve mejor, les aseguro que saldré corriendo. Entonces si me iré a trabajar.- sentenció Ron a mi lado, abrazándome por detrás, sonreí ante su elocuencia y le di un codazo en el costado.

- No seas tonto.- susurré.

- Niños, jóvenes, para los que no sepan, o para los que lo hallan olvidado, en este momento todos deben encaminarse en dirección al gran salón. No quiero, bajó ninguna circunstancia, encontrar estudiantes por otros lares.- advirtió Hagrid antes de empujar la gran puerta. La misma se hizo a un lado rápidamente, me quedé helada contemplando el lugar.

Con fuerza, los recuerdos que había dejado atrás, se apresuraron a mi cabeza. Los gritos. La angustia. El dolor. El miedo. Cada uno de aquellos sentimientos que había experimentado aquel día atravesaron mi cuerpo. El agarre de Ron en mi cintura aflojó, y supe que estaba teniendo el mismo debate interior que yo.

- Pansy, ya es pasado.- murmuró Draco a mi costado, me dio un pequeño empujoncito y me sacó de mis recuerdos. Le dediqué una sonrisa, realmente necesitaba que alguien me sacase de aquel mar profundo. Y Draco siempre estaba allí para mi, mi rubio, mi mejor amigo.

- Si, vamos.- susurré, tomé la mano de Ron y le obligué a caminar.

- Los recuerdos que me trae este lugar, ya no son tan increíbles.- comentó Ginny, giré el rostro y vi que se hallaba junto a Draco, a su otro lado Nott caminaba cabizbajo.

- Es una mezcla de emociones.- comentó Draco.

- Yo diría que es una batalla campal entre los buenos recuerdos y los tormentosos.- comentó Nott, quien al fin había levantado la cabeza. Me giré a mirar a Ron, mi pelirrojo arrastraba los pies a mi lado, miraba hacia delante, se hallaba sumergido en la multitud.

- ¿Qué piensas?- pregunté para sacarle de sus pensamientos.

- Este lugar. Todo es igual...pero diferente.- me dijo mi novio, asentí, era tan cierto aquello. No solo simbólicamente, sino literalmente. Todo parecía igual, pero había cambiado, muchas estatuas habían desaparecido, incluso algunas gárgolas estaban a mitad, algunas puertas guardaban el calor de los hechizos, e incluso, la puerta del gran salón, tenía algunas marcas en ella.

Aquella enorme puerta de abrió, revelando un montón de lámparas que levitaban sobre las largas mesas de todas las casas. Un sentimiento de orgullo, de emoción, de felicidad, no tardó en llenar mi pecho. Porque allí, mirando aquel lugar, volvía a sentirme en casa...mi casa. Ron tenía la mirada perdida, entonces caí en cuenta de algo: ya no estaban sus dos mejores amigos. Por primera vez, mi pelirrojo no tenía a sus eternos compañeros a su lado.

- Debes escribirles como se ve este lugar.- susurré apretando su mano derecha, Ronald bajó la mirada hacia nuestras manos y luego me miró.

- Ellos...ellos deberían estar aquí...deberíamos terminar esto juntos...como lo empezamos.- susurró mi pelirrojo, me pareció que se le humedecieron los ojos.

- Quizás vengan a visitar.- susurré.

- Hogwarts...no es Hogwarts sin ellos dos. ¿Quién me obligará a estudiar si no es Hermione? O ¿Quién se sentará conmigo en las gradas del campo de Quiddich a mirar las revistas sino es Harry? Ellos...

- Me tienes a mi. Y a los chicos. No somos Hermione, ni podremos sustituir a Harry. Pero... mientras ellos no están...podemos intentar sobrevivir.- le animé, se inclinó y me dio un beso en los labios.

- Romeo y Julieta...debemos sentarnos.- Exclamó Nott interrumpiéndonos, me giré, Theo y Draco estaban esperando por mi. Al parecer Ginny se había ido a la mesa al igual que Luna.

- Te veo en un rato.- susurré volviendo a darle un beso, Ron se encaminó hacia la mesa Gryffindor y yo me acerqué a mis amigos.

- ¿Qué le ocurre a la comadreja?- me preguntó Nott mientras tomábamos asiento.

- Extraña a Harry y a Hermione. Ya saben, ellos son inseparables.- expliqué.

- Claro. No puede haber trío si faltan dos.- comentó Theo.

- Creo que él no se había percatado de eso hasta llegar aquí.- murmuré

- Si Ron se anima, podemos ir a buscar a Granger y a traerla aquí.- comentó Draco a mi costado derecho, era la primera broma que hacía desde que subimos al tren.

- ¿De verdad? ¿No soportaras ni siquiera la primera noche? Hermione debe encontrar a sus padres, ustedes dos sobrevivirán sin ella.- le dije burlonamente.

- Claro que sobreviviré, no es como si ella fuese indispensable.- comentó mi rubio orgullosamente, algo me decía que la leona si lo era.

- ¿Y todavía no te escribe?- interrogó Nott, Draco hizo un ruido que denotó molestia y supe que no le estaba agradando que le hiciesen esa pregunta.

-Todavía. Seguro está ocupada.- murmuró mi rubio.

- ¿Por qué no le escribes tu?- insistió Theo.

- No lo haré.- sentenció Draco.

- ¿Orgullo Malfoy? ¿Por qué no simplemente le escribes?- insistió Nott.

- No quiero molestarle. Debe estar ocupada.- explicó Draco, parecía ligeramente enfadado así que le lancé una mirada de advertencia al castaño para que dejase de insistir.

- Queridos alumnos...- comenzó a hablar Mcgonagall, nos giramos a mirarle de inmediato. El lugar se llenó de un silencio sepulcral, solo se escuchaban algunas risas, muy poco perceptibles, probablemente de algún alumno de primer año.

- Estamos regocijados, y orgullosos de tenerles con nosotros. Como nueva directora de Hogwarts, me siento honrada de poder abrir nuestros portones luego de tan trágica guerra. En honor a los estudiantes y profesores caídos estaremos celebrando, el siguiente mes, un baile de bienvenida. Más adelante les daremos más detalles. A continuación estaremos ubicando en sus respectivas casas a los estudiantes de nuevo ingreso y luego podrán comer...- habló Mcgonagall, Hagrid y Lupin se encontraban a sus respectivos costados.

- Que lástima que no este tu sabelotodo aquí, Malfoy. Tendrás que ir solito al baile.- escuchamos la voz de Zabinni, nos giramos hacía la misma. El moreno se hallaba sentado con Goyle. Sorprendida me llevé las manos a los labios. Una horrible cicatriz cruzaba una parte del rostro de Blaise, desde su ceja derecha hacía abajo, casi hasta su barbilla.

- Cállate, Zabinni.- le dijo Nott mirándole con odio.

- ¿El hijo de papi no puede defenderse solo? ¡Oh, por supuesto! ¡Lo olvidada! Papi está en Azkaban, la come libros te abandonó...y ahora nadie puede protegerte, Malfoy.- se burló Blaise

- No necesito protección...- murmuró Draco, pero no hubo respuesta porque volvimos a mirar a Mcgonagall, quien estaba consultando algo con Hagrid y luego había retomado la palabra.

- Lamentablemente, tenemos que informarles que hemos tenido problemas contactando a una nueva bibliotecaria. La señora Pince, todavía se encuentra hospitalizada y no podrá brindar sus servicios por algunos meses. Enviamos una carta a nuestra futura bibliotecaria y probablemente llegará en unas semanas. Por lo cual, la biblioteca estará cerrada por un tiempo. Cualquier libro que necesiten deberán venir a pedírmelo personalmente. ¡Bienvenidos a Hogwarts!- determinó Mcgonagall.

- Me iré a la torre.- avisó Draco poniéndose en pie tan pronto la vieja profesora de Transformaciones se hubo sentado con los demás profesores.

- ¿No comerás?- interrogué sujetándole del brazo.

-No tengo hambre.- anunció mi rubio y luego se encaminó a la salida sin mirar a nadie. Me giré a mirar a Zabinni y el moreno me dedicó una sonrisa burlona. Era un imbecil.

- ¿Se fue huyendo, el huroncito?- interrogó Zabinni.

- ¡Si no te callas pienso callarte!- le advertí sacando mi varita y poniéndome en pie. Blaise abrió enormemente los ojos, sentí las miradas clavándose en mi espalda mientras escuchaba al sombrero seleccionador exclamar un claro: ¡Ranvenclaw!

- Pansy, siéntate y guarda esa varita. Todos nos están viendo.- me advirtió Nott frente a mi. Le lancé una mirada asesina a Blaise, empujé mi silla y me dirigí enojada hacía la salida. Escuché los pasos de Nott siguiéndome, pero no me giré hasta que hube salido del gran salón.

- ¡Año tranquilo! ¿Lo recuerdas?- me interrogó el castaño sujetando mi brazo cuando estuvimos afuera, me giré dejando salir un suspiro.

- ¡Él es un imbecil! ¡No debería estar aquí!- exclamé enojada.

- Pans, tranquila. - susurró Theo sujetando mis manos.

-Es que siento que nos hará la vida imposible.-le comenté enfadada.

- Démosle una oportunidad, morena. Como a nosotros nos la dieron.- me dijo Theo mirándome fijamente. Aquellas palabras me tranquilizaron, Nott me dedicó una pequeña sonrisa y sentí como el enojo comenzaba a desaparecer.

- ¿Interrumpo?- habló una voz nuestra espalda, mi amigo castaño rodó los ojos.

- ¡Claro que no, cariño!- exclamé dedicándole una sonrisa, mi pelirrojo se acercó de inmediato. Nott se hizo a un lado sin decir nada. Ron llegó hasta donde nos encontrábamos y pasó un brazo alrededor de mi cintura acercándome a él.

- ¿Todo bien? Había un ambiente tenso en tu mesa.- me dijo mi pecoso.

- Si, todo bien.- comenté encogiéndome de hombros.

- ¿Nos dejas solos?- interrogó Ronald lanzando una mirada hacia Nott. No me gustó el tono que empleó al hablar, así que le di un codazo en el costado, pero no pareció hacerme mucho caso.

- Te veo en las mazmoras, Pans.- se despidió Theo, para sorpresa mía no respondió hostilmente a mi pelirrojo. El castaño se alejó, yo no tardé en cruzarme de brazos y arrugar el entrecejo.

- ¿Y esa hostilidad?- interrogué ligeramente enojada.

- ¿Qué? ¿De qué hablas?- interrogó Ron haciéndose el desentendido.

- ¿Qué ocurre contigo? ¿Por qué le hablaste así a Theodore?- pregunté

- ¿Hablarle como? Solo quería estar a solas contigo.- susurró el pelirrojo dándome un corto beso en los labios.

- Pues no me gusto el tono que empleaste.- volví a hablar cuando corto el beso.

- ¿Seguiremos hablando de él?- interrogó mi pelirrojo, incluso le vi rodar las ojos exasperado.

- Está bien, no hablaremos de Nott. ¿Te ha escrito Hermione?- cuestioné rodeando con mis manos su cuello. Ron dejó caer el rostro hacía atrás, miró hacia arriba y soltó un largo suspiro.

- No. ¡Pero no quiero hablar tampoco de Hermione! Cuéntame que ocurrió allá adentro.- insistió mi pelirrojo volviendo a mirarme, suspiré.

- Ven, vamos afuera. - susurré y comenzamos a caminar en dirección al campo de Quiddich.

- Anda, escucho.- murmuró mi pelirrojo.

- Es Blaise. Tengo miedo que intente hacer algo contra nosotros.- expliqué

- ¿Por qué haría eso?- me interrogó

- Nunca le hemos agradado realmente. Además, siempre ha envidiado a Draco y temo que intenté desquitársela. Y...simplemente no me fío de él. Debieron enviarle a Azkaban.- sentencié enojada.

- ¿Y por eso discutían?- cuestionó mi novio, el viento húmedo de septiembre nos golpeó tan pronto salimos del castillo.

- Discutíamos porque estaba molestando a Draco.- expliqué

- ¿Pero...ya estas tranquila?

- Si, Nott tiene razón, debo tomarlo con calma.- susurré recostando mi cabeza del hombro de mi pelirrojo. Él depósito un beso en mi cabeza, pero no comentó nada sobre el tema.

- Te quiero, morena.- susurró Ronald luego de un rato, una sonrisa se resbaló por mis labios al escucharle.

- Te amo.- susurré

- ¿Sabes? Estoy feliz de estar aquí.- me dijo Ronald, sujetó una de mis manos, sus dedos entrelanzandose con los míos.

- Yo estoy feliz de tenerte conmigo.- susurré girándome a mirarle, le di un beso corto en los labios y le dediqué una sonrisa.

- Te amo, te amo, te amo.- murmuró mi pelirrojo girándose a encararme. Rodeé su cuello con mis manos y él me sujetó de la cintura. Me perdí en aquellos ojos azules, aquellos destellos tan parecidos al hermoso cielo.

- Yo te amo más, mucho más.- susurré acercándome a él y sellando mis palabras con un intenso beso. Ronald me acercó a más y paseo sus dedos por mi espalda.

- Ven.- susurró cerca de mi oído, luego envolvió su mano alrededor de la mía y me obligó a bajar las escaleras de las gradas corriendo.

- ¿A dónde me llevas?- interrogué divertida mientras bajábamos las escaleras, nos detuvimos de golpe en medio del campo.

- ¿Recuerdas la primera vez que estuvimos los dos aquí de pie, solos?- me preguntó mi pelirrojo.

- Debo admitir que no tengo buena memoria.-acepté ligeramente sonrojada, Ron soltó una carcajada y colocó sus manos en mi cintura.

- Fue aquel día que me dijiste que no estarías presente en la fiesta de navidad.- me recordó, una de sus manos subió hasta mi mejilla, dedicándome una suave caricia.

- Oh, como olvidarlo. Debía ir a casa por órdenes de mi padre.- murmuré encogiéndome de hombros.

- Ese día...yo planeaba invitarte a la fiesta. Quería que fueras conmigo.- susurró Ron sus dedos recorrían con dulzura mi mejilla e incluso le vi jugar con mi cabello en cierto momento.

- Yo deseaba ir contigo. Aunque no lo hubiese admitido.- susurré perdida en aquellos destellos azules que me miraba con amor.

- ¿Bailarías conmigo? De nuevo.- me pidió retrocediendo un paso y extendiendo galantemente su mano derecha. No pude evitar reírme, recordaba nuestro primer baile como si hubiese ocurrido ayer.

- Encantada...- susurré sujetando su mano, él me acercó a su cuerpo, afirmó su agarre en mi cintura y comenzó a moverse mientras yo reposaba mi rostro en su pecho.

- La primera vez nos interrumpió tu rubio oxigenado.- comentó Ronald mientras nos movíamos, una sonrisa se resbaló por mis labios, permanecí con los ojos cerrados.

- Y tú come libros.- comenté riendo.

- Es una lástima que ella no esté aquí.- susurró Ron.

- Lo es...Granger debería estar aquí...es su lugar.- comenté moviéndome al ritmo de un vals interno mientras abría mis ojos y observaba hacía el bosque.

- Le escribiré cuando vuelva a la torre, y también a Harry.- me comentó mi pelirrojo.

- Nott le dijo a Draco que le escribiera, pero mi rubio no quiere hacerlo, dice que no deseainterrumpir a la leona si esta ocupada.- le comenté a mi pelirrojo mientras seguíamos con nuestro inocente baile.

- ¿Bromeas? ¡Hermione nunca está ocupada para el hurón! - exclamó mi pelirrojo soltando una risita.

- Eso quiero creer...- susurré en voz apenas audible mientras el viento y los suaves movimientos relajaban mi cuerpo.

"Solo nosotros sabemos estar distante mente juntos..."

Continuará...