Se aceptan críticas construsctivas más no insultos.
Y por cierto, que los comentarios sean creativos.
Aclaraciones:
Narración.
— Diálogo —
— Pensamientos —
Advertencias:
OoC en los personajes.
OC's.
Situaciones sexuales implícitas-explícitas, lenguaje inapropiado.
Personajes: Sasuke | Sakura | Itachi.
Género: Romance | Drama | Angst.
Clasificación: T | M.
Capítulo 1.
Error de sumisión.
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Es raro, muy raro, que nadie caiga en el abismo del desengaño sin haberse acercado voluntario a la orilla.
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Concepción Arenal.
Cuando recibió aquella llamada de Naruto, mentiría si no esperaba que le dijera tal cosa.
Sasuke intentó suicidarse, en cuanto lo supo aquel horror y angustia la embargó, su torpeza hizo que Lian se despertara y al verla con esa crisis de nervios, a torpes palabras le explicó lo que sucedía.
A modo de orden le pidió que la esperara, que se cambiaría e iría al hospital con ella. A ellas se unió Kakashi, ya que no pretendía dejarlas ir solas y aparte, los Uchiha eran no solo conocidos; sino amigos de la familia Hatake.
Al llegar, se encontraron con un insoportable Naruto que vagaba de un lado a otro angustiado, Ino y Shisui intentando inútilmente controlarlo, al lado de Shion, la hermana menor del Namikaze que poco conseguía.
— ¡Sakura-chan! — gritó corriendo a abrazarla.
La pelirosa estaba estupefacta, pues también se encontraba Mikoto y Fugaku ahí, pero parecían los más serenos. Aunque le sorprendió no encontrarse a Itachi por ningún lugar, pero no le prestó más importancia, solo le interesaba saber que era lo que había pasado.
— ¿Q-Qué es lo que ha pasado Naruto? — tartamudeó la pelirosa avergonzada y culpable, evadió la mirada interrogante de los padres de su esposo, y la de Ino junto a Shisui.
Todos en esa sala sabían que algo había pasado entre ellos, todos excepto Naruto que no tenía idea de lo que pasaba.
— No lo sé, exactamente. — contestó el rubio confuso —. Los vecinos llamaron a la policía porque escucharon ruidos extraños y gritos que provenían de tu casa, y al no escuchar nada se alarmaron. Cuando lo encontraron tenía las manos ensangrentadas… — susurró pesaroso el rubio y angustiado, por el grave estado en el que encontraron a su mejor amigo —. Luego me llamaron, cuando no te encontré junto a Sasuke, solo se me cruzó por la cabeza llamarte. — terminó de explicar.
La pelirosa solamente asintió comprendiendo, cerró los ojos con pesar y se sintió mareada. Eso no podía estar pasándole a ella, ahora todos la culparían de la decisión que orilló a Sasuke a hacer semejante atentado contra su vida. No podía verlos a la cara, no tenía valor para hacerlo, todo lo que sucedía era su culpa.
— Ven Sakura, es mejor que te sientes. — se acercó Ino con benevolencia, la tomó por los hombros y la llevó a la fila de sillas que se encontraban en la sala de espera.
La Haruno no quería hablar y la Yamanaka no pretendía preguntar, era sobrado ya lo que suscitó toda esa eventualidad y estupidez de Sasuke. Sintió rabia, porque el Uchiha no solo dañaba a su amiga, sino que la hacía parecer la culpable de toda esa situación.
Porque para nadie era un secreto lo que sucedía, hasta sus padres lo sabían, pero no decían nada, era su hijo menor y como tal, le consintieron todo. Lo volvieron caprichoso y ahora volvían a consentirle sus estupideces, entre esas el engaño a Sakura, su boda sin amor.
Jamás lo corrigieron, así que ahora debían acatar las consecuencias de cada decisión y cada paso que daba. No obstante, en eso creyeron que una niña como Sakura ayudaría a que él se corrigiera, a que le mostrara la vida desde otra perspectiva y le ayudara a cambiar. Más no sucedió, podría decirse que empeoró.
Se quedaron en silencio esperando noticias. Lian se disculpó y dijo que iría a ver si tenían novedades, era una de las ventajas de trabajar en el hospital central de Konoha, uno de los más importantes del país y el centro de muchas personalidades y familias importantes. La mayoría pasaba sus cuestiones médicas ahí.
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Cuarenta minutos más tarde Lian llegó con noticias, resultó que Sasuke únicamente hizo cortes superficiales en las muñecas, que ni siquiera llegó a tocar la vena y que quedó inconsciente por el alcohol y la poca pérdida de sangre. A lo que dedujo Sakura, tenía fobia.
Ya que alguna vez lo vio marearse al ver pequeñas cantidades de sangre, pero no había dicho nada a nadie, solo para no dañarle la hombría.
Mirándolo ahí, dormir tan tranquilo, haciéndose la víctima de todo. Se dio cuenta que solamente había sido un engaño para obligarla a regresar, para ponerla como un zapato delante de todos y así chantajearla para que se quede con él.
Y Sakura no se negaría por miedo, por miedo a que de verdad cumpliera su palabra y la próxima lo hiciera en serio.
— Te dije que me suicidaría… — escuchó su voz fría y un poco raposa debido a que acababa de despertar. Su esposa no dijo nada, únicamente agachó la mirada y apretó los puños en su regazo — ¿Me dejarás ahora? — la Haruno negó sumisa con la cabeza, más no lo miró.
No podía mirarlo, porque estaba dejando su orgullo al volver a su lado.
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— ¿Por qué no fuiste a ver a tu hermano? — indagó su madre entristecida al hombre sentado frente a la laptop mientras tecleaba algo en el ordenador, su mirada se mantenía fija en la pantalla y su rostro impoluto y serio.
— Tengo cosas más importantes que hacer que ver a mi hermano haciendo sus berrinches. — respondió de lo más tranquilo, acomodó sus gafas y continúo con su tarea de revisión.
— Itachi… — enmudeció en cuanto su hijo mayor dejó de ver la pantalla del ordenador y la miró a ella, su mirada era tan seria como su rostro y fría como un témpano de hielo. Rara vez se explicaba cómo es que Itachi se había construido tal personalidad que asustaba a cualquiera, sus padres incluidos.
— Yo no me trago sus engaños, solo ustedes pueden seguir alimentando esa manía suya por tener a todos pendientes de él. Yo tengo cosas más importantes que hacer que precisamente le benefician a él y su lujoso estilo de vida, no lo dejaré solo por una falsa alarma de suicidio. — finiquitó y volvió a su trabajo con el ordenador.
Mikoto se quedó ahí, mirando largamente a su hijo mayor. Su más grande orgullo, pero el que tampoco les perdonaba su educación tan estricta y cruel. Sin embargo, él había salido bueno, sin caprichos, ni egoísmos de ningún tipo.
Era frío, indiferente y distante. Serio y cortante, intervenía solo cuando era necesario y socializaba muy poco. No podía pedir más, se formó como un hombre de negocios, pero no precisamente como el genio que era, sino por las interminables horas que se pasaba en la biblioteca y el despacho estudiando, día y noche hacía lo mismo. Obligado por ellos, porque él era el mayor y debía ser mejor para predicar con el ejemplo a su hermano menor.
No socializó, no tenía las cantidades de amigos que su hijo menor, si acaso podía contarlos con los dedos de las manos y seguramente le sobraban extremidades. Incluso sucedió con las chicas, si acaso le conoció dos chicas y ambas terminaron por decepcionarlo. Solo se interesaron en su porte y fortuna, pero nunca lo quisieron.
Y eso no lo supo por él, simplemente lo supo, como madre se dio cuenta pero no dijo nada.
Ellos en su afán de que éste ayudara a su hijo menor, terminaron formándole un odio y aversión por su hermano mayor que pasaba las dimensiones hasta ser descomunal. Pero Itachi se mantenía en su posición, estoico y sereno. Ya a esas alturas poco le importaba lo que hermano menor hiciera, siempre y cuando no terminara perjudicando a la familia.
— ¿Sigues resentido con tu hermano? — la pregunta se le escapó sin querer, abrió los ojos ante la mirada centrada de su hijo mayor.
— Madre, cuando te darás cuenta que yo no soy Sasuke. No albergo sentimientos estúpidos. — contestó — ¿De qué me serviría? Solo terminaría consumiéndome como él lo hace.
La señora Uchiha no dijo nada, y salió de ahí con sigilo al ver que su hijo no se disponía a soltar más palabras y solo quería que lo dejara trabajar en paz. Suspiró agotada, había sido una noche terrible y esa plática no le había ayudado en nada.
Solo aumenta ya la angustia y desesperanza que la embargaba, y aquel sentimiento que le decía que como madre, había sido un total y completo fracaso con sus hijos.
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¿Feliz? Se mentiría a sí misma si decía que estaba feliz. Dos meses en los que le parecía más un infierno en vida que un hogar, claramente, Sasuke se había 'redimido' llevándola a cenar a caros restaurantes, comprando los mejores vinos, joyas y flores.
Ingenuamente que en realidad estaba arrepentido, que quería que recuperaran el tiempo perdido, al amor perdido y al principio fue hermoso. Todo un sueño, como aquel idilio que comenzó en su primer año de matrimonio. Apenas tenía 20 años cuando eso sucedió, ahora a sus 24 seguía teniendo aquellos sueños tontos de princesas y príncipes.
Pero no le importaba, Sasuke le prestaba atención, y hacer el amor era simplemente un placer inigualable.
Pero como todo cuento, su idilio de dos semanas llegó a su fin, y volvió a llegar tarde, a poner aquellas excusas que ya se sabía de memoria, que ya sabía que significaba.
— Deberías dejarlo de una buena vez, Sakura. — escuchó la reprimenda de Lian.
Estaba tan triste, tan desolada, que no encontró cosa mejor que ir a casa de su prima. Quien por fortuna se encontraba sola, ya que Kakashi tenía una junta importante y al parecer involucraba a los Uchiha, seguramente llegaría tarde para estar con Lian.
Kakashi Hatake, hijo de un importante empresario como Sakumo Hatake, que era pionero en la industria hotelera. Pero su primogénito y único hijo, no fue lo que esperó, no estudió administración empresarial para llevar su negocio; sino que estudio química farmacéutica. Aunque posteriormente estudio administración de empresas, lo que le permitió montar su propio negocio, unas industrias farmacéuticas que hasta ese momento eran famosas por todo el país debido a los avances tecnológicos y químicos.
Trabajaba a la cabeza con los hospitales, y aun así, no dejaba de atender el negocio familiar y ayudar a su padre. Kakashi era un hombre ocupado, se la pasaba todo el día en la oficina, viajando y aun así sacaba tiempo para Lian, mejor aún; no la dejaba sola. En cada viaje la llevaba con él, aun cuando sabía muy bien el trabajo de ésta, sin embargo, debido al prestigio de Hatake le daban privilegios. Que sabía perfectamente a su prima no le agradaba en lo absoluto, pero no podía quejarse, su pareja busca el tiempo para pasarlo con ella, aunque tuviera un montón de ocupaciones.
Debía admitirlo, sentía envidia, porque hasta en eso su prima le había ganado. Consiguió a un buen hombre, pero más que eso, encontró a uno que la amaba de verdad, y no como su marido, que solo fingía sentir amor por ella.
— Sabes que no puedo Lian… ¿Y si vuelve a intentarlo, si lo hace en serio? — musitó estúpidamente, su prima elevó una ceja al mismo tiempo que vertía la pasta sobre el espagueti.
— ¿Tú crees que es tan estúpido? — respondió, la pelirosa desvió los ojos no quería ver los de su prima que la miraban como si fuera la persona más boba del mundo, y lo peor es que tenía toda la razón… —. A Sasuke le gusta llamar la atención, le gusta tener la sartén por el mango y manipular a todo el que puede y se deja. Ya deberías saberlo, Sakura. Lo ha hecho contigo desde el colegio. — le recordó, la pelirosa agachó la mirada y removió inquieta las manos en sobre su regazo arrugando levemente su larga falda.
Su prima la miró ampliamente. Jamás creyó que Sakura sería así, sumisa y tonta, que dejara pisotear su orgullo y su dignidad por el amor que sentía por un hombre, pero sobre todo, que quisiera justificar el comportamiento promiscuo y alevoso de su marido.
No había nada que justificar, Sasuke la engañaba, ella lo sabía y lo perdonaba aun cuando estaba consciente de que seguía haciéndolo. No comprendía que tenía su prima menor en la cabeza.
Lian siempre la había protegido, de todo y de todos aun cuando fue la menos favorecida en aquella repartición de bienes. Bienes que constaban en una pequeña casa en la que apenas cabían tres, menos cuatro, un auto que no estaba en mejor condición y que a la pobre pelirosa le tocó vender como chatarra, además de la casa que no podía mantener por obvias razones. Ese dinero por lo menos le sirvió para sobrevivir y estudiar algo decente sin tener que matarse trabajando.
No como ella, que tuvo que dar todo de ella para alcanzar algo mejor y ayudar a su prima como la mayor, y por ser las únicas que quedaban de la familia. Su deber era velar por su prima y darle lo mejor, pero en ese afán la descuidó, y se olvidó ocuparse de su educación y abrirle los ojos. No en el sentido en que Sakura se perdiera así misma, no, su prima menor siempre fue una niña decente e inocente. Tanto que parecía que aun a pesar de tener todo los lujos, el dinero de los Uchiha a disposición, ella continuaba vistiéndose como una campesina.
Con aquellas grandes faldas con olanes, por fortuna las usaba más cortas, pero las camisas eran demasiado anchas y con suerte las usaba a tiras. No dejaba ver la verdadera forma de su cuerpo, que no era para nada desaliñada ni plana.
Su cabello rosa fuerte lo mantenía largo pero sin un corte definido, más bien recto y sin estilo, y su rostro sin un gramo de maquillaje. Pese a que eso no era malo, tampoco significaba que no necesitara un poco de ayuda del maquillaje para resaltar su belleza natural, una que heredó de la abuela de ambas.
— ¿O es que acaso no recuerdas como te saboteó con Shikamaru y Naruto? — le recordó, la pelirosa elevó el rostro sonrojado y con una expresión de sorpresa en el rostro.
— ¡Shikamaru siempre ha estado enamorado de Ino! — exclamó alarmada negándolo como si su mejor amiga de la infancia estuviera presente y pudiera reprenderla.
— No, a Shikamaru primero le gustaste tú. — rebatió removiendo el espagueti en la olla —. Pero Sasuke le dijo que tú estabas enamorada de Naruto, y éste por lealtad a su amigo no pretendió nada, luego se las arregló para alejarte de Naruto y ganarles a ambos. ¿O qué creías? ¿Qué solo Sasuke había puesto sus ojos en ti? — indagó con un tinte irónico.
Sakura enrojeció aun más de ser posible, siempre vio extrañas actitudes en Shikamaru pero nunca creyó que era por esa razón…
— ¿Ino sabe qué Shikamaru…?
— No, no lo sabe. Era tan ingenua como tú. — respondió aliviándola.
La verdad era que andaba tan embobada con Sasuke que ni siquiera notó eso en Shikamaru.
— Ayúdame con la mesa, debes comer algo, estás un poco pálida. — mencionó su prima, la pelirosa menor se sobresaltó ante la observación.
Ciertamente no estaba comiendo bien, pero había algo más que no había querido mencionar. Y es que todo lo que comía lo devolvía a la mañana siguiente, y eso estaba preocupándola, sin embargo, no quería decírselo. No quería angustiarla por cualquier cosa que le cayera mal o…
Una sonrisa le nació de repente y le llegó una idea, a lo mejor era otra cosa…
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— Oye frentona, ¿Cuándo vas a decírselo? Llevas semanas guardándotelo. — articuló Ino que hacía rato había llegado a su casa para pasar un rato, Shikamaru había salido de viaje a Suna y amiga no estaba muy contenta que digamos.
Ya que en ese país estaba la ex – novia de Nara, una a la que las malas lenguas decían que amó mucho y que seguía amando. A Ino no le hacía mucha gracia, incluso cuando Shikamaru le aseguró de que ya no sentía nada por aquella mujer de carácter dominante y directo; su personalidad era muy parecida a la de su mejor amiga. Solo que a Temari no le importa lo que los demás pensaran, simplemente decía lo que pensaba y ya. En cambio Ino trataba de ser lo más amable posible, aunque cuando ya estaba molesta no había poder humano que le quitara la palabra.
Por boca de la misma Ino supo que Shikamaru estuvo muy enamorado de Temari, pero que debido al carácter de esta las cosas no marcharon bien y de paso, ella no quería formalizar su relación y menos si se hablaba de compromiso, matrimonio y familia. Era algo que ella no quería y a lo que el Nara si aspiraba, aparte de otros desacuerdos y terminaron en pleito.
Ya que Temari terminó insultando la misma inteligencia de Shikamaru, pero éste no fue capaz de responder, por educación y porque su padre le enseñó que a una mujer jamás se le faltaba al respeto ni con palabras. Y lo dejó así, cada quien tomó su lado y hasta ese entonces, no habían vuelto a cruzar palabras.
— Se lo diré hoy que llegue del viaje. — respondió finalmente, pero vio a su amiga ensimismada sosteniendo la taza de café.
Ino era una de las pocas mujeres que conocía con una belleza extraordinaria, su cabellera larga y sedosa atada en una cola de caballo, aquel flequillo a su lado derecho cubría levemente parte de sus hermosos ojos azul eléctrico. Se maquillaba de forma notable pero no desfavorecía la hermosa forma de corazón de su rostro, al contrario, la realzaba más. Y su cuerpo esbelto podría ser cubierto únicamente por una sábana y se vería igual de hermosa que con el mejor vestido, exportado de cualquier lugar.
Envidiaba la belleza de Ino, era bella, hermosa e inteligente. También poseía una buena relación con su prometido, que pronto se convertiría en su esposo.
— ¿Sigues pensando en que algo pasará entre ellos? — susurró la pregunta, la rubia pestañeó despertando y bajó la taza de café, que auguraba ahora ya se encontraba fría.
— No puedo negar…, que me inquieta ese viaje, Sakura. — respondió con sinceridad, se le notaba la preocupación en su mirada y su rostro. Por primera vez en su vida, no vio un ápice de seguridad en su iris, esa que tanto la caracterizó y solía opacar a cualquiera —. Temo que Shikamaru vuelva, y me diga que ha pensado mejor las cosas…, que lo que cree sentir por mí no es suficiente… Que sigue amándola a ella… — murmuró tristemente.
— ¡Oh vamos cerda! ¿No creerás que en verdad Shikamaru haría eso a unos meses de la boda?
— Es preferible a que lo haga ahora, y no después de casados. — dijo seriamente.
Sakura supo que hablaba en serio.
— Ino, es un viaje de negocios, nada más. Deja de crearte ideas en esa cabeza, Shikamaru te ama. — la rubia le dio la razón por medio de un asentimiento con su cabeza.
— Eso lo sé. El problema es que no sé cuánto.
— ¿No te dijo que ya olvidó a Temari? ¿Qué te ama? — a cada pregunta Ino asintió corroborando su respuesta —. Entonces deja de hacerte mala leche, solo es un viaje de negocios y nada más. Sus tratos con su hermano no con ella.
— Y ella también es socia.
— Ino, Shikamaru te ama y se casará contigo. Es todo lo que importa.
— No. Lo que me importa es que esté seguro de que es conmigo con quien quiere casarse y no con quien le recuerda a la mujer que amó. — replicó la Yamanaka.
— Ino…
— No quiero caer en un engaño como tú, Sakura. Es algo que no soportaría y lo sabes. — oh, claro que lo sabía.
Su amiga ya había sufrido terriblemente una vez, Sai la destrozó en el pasado y fue un milagro que se permitiera una relación con Shikamaru después de todo lo que le pasó con aquel chico de procedencia extraña. Y tenía razón, si algo así pasara con Shikamaru, seguro no lo resistiría.
— No pasará, confía en Shikamaru. Él no te traicionaría. — eso era algo que podía asegurar, Shikamaru Nara no era de los hombres que traicionaban. Muy diferentes a su marido, porque él si la engañó de verdad.
Y pronto sabría, hasta donde era capaz de llegar.
Hasta la próxima.
Notas:
Bien, aclaro, si mi historia tiene parecido con otra u otras, será mera casualidad. Como sabrán por estos lados la originalidad está contada, y aun así, tiene tintes de otras cosas y nada es completamente original viéndolo a manera realista.
Para las que ya me siguen, ya sabrán que soy una escritora inconstante debido a diversidad de motivos, desde falta de inspiración, trabajo o universidad, así que agradeceré mucho su comprensión respecto a las actualizaciones, en el caso de que tarde semanas incluso hasta meses. Pero eso sí, todo sigue no dejo nada tirada aun así me tarde mi tiempo en finalizarlo. A menos que sea algo de fuerza mayor o algo grave me suceda y no pueda terminarlo.
Ahora no me resta más que agradecer a las que leen, las que se toman el tiempo para comentar adecuadamente y a las que me agregan a las alertas y favoritos. Muchas gracias, nada mejor que eso.
Será hasta la próxima actualización. Nos leemos. Un saludo caluroso a todas.
