Nota de la autora:
Lamento si demoré mucho, la verdad me costó mucho escribir este capítulo, me hizo llorar. Espero les agrade, esta parte es algo dura por lo que mi intención es que se lea con atención y capten a través de mis palabras el sentir de los personajes. Gracias por leerlo.
Era ya medianoche y luego de esperar mucho tiempo pudo Hinata finalmente ver sus cuerpos sin vida. La sala era fría por lo que ya no sentía sus dedos, a cada lado tenía lo que alguna vez fue su amada familia. Hanabi tenía sus ojos cerrados al igual que Hiashi pero a Hinata le parecía que tenía una expresión de dolor. Acarció la mejilla ya fría de su hermanita, tomó un pequeño banquillo y se puso frente a Hanabi.
- Mi amada hermanita, eres tan pequeña. Desearía haber sido yo quien estuviera en tu lugar. N-No puedo siquiera imaginar el dolor que sentiste, ahora todo está en paz y odio eso, extrañaré tanto escucharte gritar por cualquier cosa, toda la escuela extrañará tus bromas inofensivas o tus pequeños gestos de generosidad con la gente en apuros. - inundada en lágrimas volvió a reinar el silencio - ay hermanita, qué voy a hacer sin ti ahora, siempre me apoyaste, rezabas para que cumpliera mi sueño - con suves sollozos tomaba la mano de su joven hermana - ahora yo voy a despedirte de la manera que mereces - con un largo suspiro se vio interrumpida por el personal de la funeraria.
- Señorita Hyuga - le llamó un anciano muy canoso - permitame darle mi más sentido pesame por su pérdida - la chica asintió y se dejó abrazar por el.
- Señor Hiruzen, agradezco su presencia aquí - lo guió hacia los cuerpos - usted es quien hace todos los temas funerarios de la familia Hyuga. Necesito maquillaje para que no destrocen al resto así como a mí - Hiruzen tomó su mano con ternura.
- Ahora tú eres la cabeza de la familia, aunque aún recuerdo cuando te escondías tras tu padre asustada - con un rostro cariñoso veía como volvía a llorar. - oh vamos, ahora debes ser una niña fuerte - abrió sus ojos con desición ante sus palabras llenas de estima.
- Las cosas serán a mi manera. Llamen a la escuela de Hananbi y que se avise a su amigos, merecen despedirse de mi adorada hermanita. Vistan a mi padre y hermana con sus kimonos favoritos. Hay que avisar al clan, salvo a Hizashi, no lo quiero ver en el velorio de mi padre - un poco sorprendido Hiruzen trató de hacerla entrar en razón.
- Hinata-chan, ese no es el protocolo, su hermano debe estar presente - con ojos serios sacó Hinata el carácter de su familia, estoico.
- Él no es mi tío ni el hermano de mi padre, es un desgraciado, mató a mi padre, yo lo veía cuando mi padre se desplomaba en casa agotado luego de que él viera a ese horrible hombre, lo mató de angustia, ese hombre mató a mi padre con sus palabras venenosas solo para darle lastima y lo mantuviera. No dejaré que llore de manera tan falsa en el ataud de mi padre - ya no iba a ocultar su desprecio por ese señor y hasta lo expulsaría de toda la familia.
- Como usted diga - respondió el anciano bajando su cabeza entristeciendo a Hinata, le era muy duro hacer sentir a alguien tan respetable y mayor como un mero subordinado.
- Oh querido abuelo, no haga esa cara que me parte el corazón. Me disculpo si le he faltado el respeto - con una sonrisa salió de la habitación. Se dio cuenta de que no se había despedido de su padre, pero lo haría más tarde con él vestido de la forma correcta.
Se fue a su mansión y se baño con premura. Se puso sus ropas para funerales y preparó todo de la manera correcta salvo por el detalle del hermano, no iba a ceder en eso, cambió solo el hecho de que el chofer se velaría al lado de sus familiares, no era sorpresa, dado que ella era muy cercana a su personal desde que era una niña. Con abrazos y pequeños regalos demostraba lo grande que era su cariño por su cuerpo de seguridad, ellos estaban ahí con ella apoyandola, incluso las esposas de ellos tenían un cariño especial por ella, dado que Hinata era huerfana de madre en ese tiempo. Cuando llegaron los cuerpos vino con ellos una serie de socios de su padre y amigos de su hermana llorandola como almas en pena. Mirando el ataud con su padre en él vio que era el momento.
- Mi querido viejo, ahora más que nunca te voy a extrañar, eras todo lo que tenía después de que mamá muriera. Nunca me dejabas sola, si tenía una pesadilla me dejabas dormir contigo, no importaba lo que pasara siempre estabas conmigo. Me encantaba ir a tu oficina y tomar un café bien conversado, siempre te hacías el tiempo para mí y Hanabi. Siendo yo la hija mayor estoy un poco más preparada para esta nueva carga, no te decepcionaré lo prometo. Mi único deseo hubiera sido haberte dado un beso de despedida. Te quiero tanto papá, no sabes la falta que me vas a hacer - al hablar sus lágrimas fluían, pero no hipaba, parecían lágrimas de sangre, desde lo más profundo de su ser.
Kou la miraba desde lejos, la había conocido luego de que la señora Hana muriera en un tiroteo dado que unos delincuentes le tenían un gran rencor, 3 años después los encerraron , pero a Hashi le arrebataron su paz respecto a la seguridad de sus preciosas hijas, por lo que Hiashi no dudó en contratarles seguridad, además de ello temía que las secuestraran. Cuando vio a Hinata, era una niña asustada llorando tras de un árbol, le decía que quería a su mamá. Kou la tomó entre sus brazos y le dio un chocolate diciendo que ese era un remedio para dolores del corazón. Ella aceptó y luego de llorar un rato en su hombro se durmió en sus brazos, de a poco se ganó su cariño esa niña de ojos blancos, así como ella le quería muchísimo. Ahora la veía destrozada de nuevo, se dio cuenta de que ahora era una mujer, pero su llanto desolado no había cambiado.
- Señorita, ¿tiene alguna orden? - ella con rostro pensativo negó suavemente.
- No, llora a tu colega, despidete de él. Todos los que estamos aquí es para decir adiós - el hombre de unos 30 años la tomó entre sus brazos dejando que ella sollozara en su pecho.
- No puedo soportar ver a la señorita tan triste - acariciando su cabello sentía su hipar.
- Esto es tan injusto, lo de mi padre lo comprendo, pero Hanabi tenía 15 años - Kou besó su frente y la miró de una manera casi paternal - no te vayas nunca por favor - él asintió sonriendo.
Kou se vio a sí mismo como un pilar para Hinata, debía protegerla. Un movimiento inteligente fue enviar al chico nuevo a vigilar la entrada y no dejar que Hizashi entrara, le molestó profundamente la manera en que la había tratado, así que si se presentaba de nuevo lo encararía, no rompería su promesa para con Hinata, esa niña ya había pasado por mucho y ahora estaba totalmente sola. Al transcurrir el día Hinata se dedicó a atender a quienes venían a darle sus condolencias, socios, amigos de Hanabi y familiares lejanos. De pronto Ino apareció molesta junto con Kiba, Shikamaru, Sai, Choji y Shino, Hinata sorprendida al ver que todos ofrecían flores y un rostro de sincero dolor se lanzó a su brazos.
- Eres una tonta Hinata - dijo Kiba acariciando su cabeza - nos tardamos en enterarnos, debiste haber llamado - ella negó con la cabeza con una sonrisa llena de melancolía.
- No quería molestarlos, pero gracias por estar aquí, me he sentido muy sola - saliendo hacia los jardines se sentaron en la terraza.
- ¿Todo esto lo hiciste sola? - preguntó Shikamaru - se ve muy problemático - Hinata trataba de no quebrarse frente a ellos.
- No, Kou, el jefe del cuerpo de seguridad y Hiruzen, el encargado de estos ritos me ayudaron - suspiró cansada mientras Choji le entregaba una bolsa.
- Come un poco, debes estar muy estresada. Ino me dijo que cuando te pasa eso no comes - ella tomó el paquete casi llorando.
- Son tan amables conmigo, ¿cómo supieron todo esto? - preguntó Hinata respecto a dónde vivía y del fallecimiento de su familia.
- Naruto-sensei nos dijo que te vio angustiada y que escuchó algo de un accidente - respondió Ino - estaba preocupado por ti así que me envió un correo y yo busqué tu dirección - Hinata un poco sorprendida que él se haya preocupado por ella.
- Ya veo, hablamos un poco en la pastelería, pero no pensé que eso le preocuparía. Tal vez me vio hablando con Kou - comiendo un poco se dio cuenta de que no tenía nada en el estómago y estaba un poco hambrienta.
- Traje mi set de maquillaje, te ves un poco demacrada y en tu posición no se vería bien. Deja que te ponga un poco de maquillaje - Ino parecía muy interesaa en ella y es que Hinata siempre pareció muy fuerte cuando se estaba muriendo por dentro, se sentía muy culpable de no haberse dado cuenta de su dolor.
- Es muy buena - le elogió Sai haciendo sonrojar a la chica rubia - me maquilló para una exposición artística - el resto lo miró extrañado.
- Le reflejé un cielo estrellado en su rostro - dijo Ino molesta.
- No me molestaría algo de maquillaje - contestó con una risa llena de tristeza.
- Hinata, no te sientas avergonzada de tu dolor, llora lo que quieras. Ya no estarás sola - comentó Shino con una voz muy tranquilizadora, el resto no dudó en conocordar con él.
- Ay chicos, son tan dulces conmigo, me dejan sin palabras - con una sonrisa mucho más sincera se sintió mucho mejor, menos sola en el mundo.
Luego de unas horas todos se dirigieron al cementerio a un lado del mausoleo de la familia Hyuga. El cuerpo del chofer se envió a una tumba privada donde la familia de él decidiera, a Hinata no le temblaba la mano cuando costeaba algo que a su muy justo juicio correspondía. Se preparó un pequeño podio en el que se dirían pequeños discursos y el más importante de todos era el de la nueva cabeza de la familia Hyuga. Estaba muy asustada por esta nueva responsabilidad, no podía fallar, no debía ser motivo de estar en la prensa, todo en su vida debía ser perfecta para corresponder a sus antecesores y a su gran apellido. Frente a 200 presonas aproximadamente se paró en el podio con un nudo en la garganta.
- Buenas tardes. - dio un pequeño suspiro antes de seguir - soy Hinata Hyuga. Agradezco mucho su presencia aquí, a los compañeros de Hanabi y a su maestro. Debería partir por aquí, mi querida hermana, no se puede vivir con el dolor de perder a tu igual y menos a quien es menor que uno. Y bueno, mi padre gozó de su vida junto a nosotras y junto a sus socios y amigos. Él fue un pilar vital en mi vida y espero hacer honor a su fortaleza, era un hombre muy fuerte y estoico, sensible y bueno, para sus hijas era el mundo entero. Solo resta decir que conocerlos y llamarlos mi familia fue el honor más grande de mi vida. Los amo. - bajó del podio y se lanzó a los brazos de Kou sollozando mientras entraban los cuerpos al mausoleo dando la despedida final.
Nada podía ser más doloroso que eso. Corrió hacia otro lado sin rumbo y se dejó caer en el suelo, no dejaba de pensar en Hanabi, su niña pequeña, cuando ella le contaba sus sueños, imaginaba su salida de la escuela, le mostraría su universidad, dado que ella también quería ir a la universidad de Tokyo, pero a estudiar pedagogía. Lloraba solo recordando su voz y sus ojitos blancos, ella asumió su rol de madre ya que nunca la conoció. Hiashi, su padre adorado, vivir sin él era como vivir sin su norte, él le ayudaba a decidir ciertos momentos de su vida, pero también le celebraba sus logros, cuando cumplió 20 años le dio su reloj de bolsillo que siempre había adorado desde que era niña, o le daba joyas en ocaciones que él consideraba únicas. El cielo nublado reflejaba su vida, no podía vivir y aún así lo haría, sola, se levantaría de eso, porque eso debía hacer. Su vida era el único regalo que le había dado su madre y lo que le daría fuerza era el amor que le dieron su padre y su hermana. No, el cielo no depejaría en su corazón. Kou puso su chaquta en sus hombros y la guió al auto, parecía un perro abandonado y eso era, ¿de qué sirve que todos digan que te acompañarán si es solo una palabra de cordialidad? Ni él podía acompañarla. Nadie podía, ella debía sanar su corazón por sí sola.
