Capítulo 1: Aceptación.
Mi primera misión fue ir a la escuela en Monster High
En este lugar, la directora decapitada tenía como objetivo la aceptación de cada ser de diferentes razas de personajes de cuentos de miedo.
Lo admito: cuando me vi al espejo y vi que mis alas se veían como si bajara al tártaros y me quemaran las plumas y dejaran huesos a su paso, en este caso en mi espalda... *Jem*, me costó un mes de ver con el psicólogo de la escuela. Ella me dijo que el amor no tiene una definición exacta y para lo que yo realizo no necesitaba mis alas. Tenía que buscar por mis propios medios.
Fui a la biblioteca a buscar un diccionario que me pueda ayudar y entonces, lo encontré: una comparación de esta palabra. El amor es cariño, afecto y aprecio; lo que yo tenia es lo contrario al amor, es decir, la repugnancia. Me vi al espejo y comencé a hablarme.
C.A. : eres una chica muy bella, tienes un cuerpo hermoso y unas bellas alas. Disculpa por tener miedo de mi ignorancia para no ver de manera consciente lo que es el vivir. Discúlpame y te amo.
Cupido: yo también te amo, corazón. Sabía que podías encontrar el perdón y la respuesta al trabajar en este punto. Podemos seguir adelante en el siguiente paso para esta escuela.
Cupido se rió y su reflejo la imitó.
Entonces caminé por la escuela y vi más que odio: miedo. En cada una de las criaturas en Monster High.
Un chico que se veía como criatura marina chocó con un chico que parecía lagartija.
Les toque el pecho y los convencí para no agredirse. Por como vi sus almas pude saber que el chico iba a salir del equipo de natación por sus bajas calificaciones y el joven lagartija era campeón de estudios. Por lo tanto, pidió como disculpa una sesión de estudio y prometiendo que no lo abandonaría hasta que su promedio suba. Al principio se sintió que le movieron el piso, pero por orgullo les contestó una negativa. Todos se quedaron en shock, mientras él y su grupo de natación se retiraban. A las tres de la tarde Cupido y Leónides estaban en la biblioteca para cumplir la promesa. A las cuatro de la tarde apareció Aldair. Dejo su mochila, sacó las libretas y libros que tenían que entrar en su cabeza.
Cupido: no te preocupes. Hemos inventado un método para que lo recuerdes todo para el examen.
Leo: aunque está estadística-mente comprobado que un atleta es muy pobre en inteligencia.
Aldair: ¡¿eso qué significa?!
Cupido: significa que encontramos una oportunidad para que una persona como tú tenga la mente de Leo.
Leo se quedó viendo a Cupido mientras ella le mostró una sonrisa tranquilizadora. Leo comenzó a ayudarlo en matemáticas. Luego ejercicios gesticulares para la clase de lenguas muertas. En sus ejercicios en la piscina cada vuelta le hacían una pregunta. Si la respondía bien daba una vuelta; si no, daba 10 vueltas. Terminaba cansado y hacían todo para mantenerlo despierto.
Cuando llegó el examen, Cupido sacó A+, Leo (era de esperarse) un sobresaliente, mientras que Aldair tenía los nervios de punta. Cuando encontraron su nombre, para su sorpresa, tenía un sobresaliente en todas sus materias. Le salió lo orgulloso, anunciando a toda la escuela lo inteligente que era.
Cupido: ahí va una persona que aprendió a aceptarse.
Leo: ¡santo cielo, he creado un monstruo! Pero creo que me faltó añadirle un elemento.
Cupido: ¿y cuál es?
Leo: el ser humilde.
Ambos ríen mientras caminan a la café-terroria.
Leo fue a reunirse con sus compañeros intelectuales. Quería que se sentara con ellos pero los demás tenían fobia de las monstruitas, así que decidió sentarse en otro lado.
Aldair entra a la café-terroria. Al ver a Cupido trata de hacer como si no la viera durante todo el semestre. Cupido la paso apoyando a Aldair y cuando concursaba, le tocaba a él y su equipo ser aplaudidos y apoyados. En este punto le tocó a Leo tomar el papel de brabucón.
Cupido llegó a la mitad de esa discusión y ninguno quiso decirle sobre porqué se pelean. Trató de hablar con ellos, pero ninguno deseaba hacerle daño ni querían verla.
Hasta que un día, Aldair le cubrió los ojos y la guió hasta una de las torres de la escuela. Cupido deseaba saber a dónde la llevaban hasta que llegaron a un cuarto.
Aldair llamó a la puerta y Leo le pidió la clave para entrar. Aldair tuvo que morderse la lengua y decirla debido a que estaba junto a Cupido.
Aldair: Aceptación, Misericordia, Orden y Respeto son las formas en las que podemos convivir entre todos los monstruos... y tú eres más listo que yo por un año luz.
La habitación se abrió mostrando todo un estudio de radio-grabación. Leo le mostró todo y cada uno de los artículos y aditamentos de ese estudio.
Leo: sabemos que no tienes un club después de clases y pensamos que podrías... ya sabes, ser la voz de nuestra conciencia. Después de todo eres muy especial para mí... ¡Para nosotros! Quiero decir para nosotros. Eres muy especial.
Cupido: ¡claro que acepto! Y gracias por esta oportunidad.
Cupido le dio un beso a Leo, que se derritió como gelatina, y le dio otro a Aldair, quien al estar frente a Leo se portó como niño que no tiene interés por las niñas.
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trunkstendo: muy bien queridos lectores este es el primer capitulo de la gran historia del representante de la amistad y el amor espero que lo disfruten cualquier beso con Mickey y los tortazos conmigo
