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"…Esto ya se nos fue de las manos, y lo último que necesitamos en un niñito malcriado que venga a arruinar nuestros planes, para cumplir su venganza..."
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Fuera de lo posible
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Golpe a golpe iban resonando los pasos de sakura por el pasillo; el humor de perros que había adquirido por la pequeña discusión con naruto por el tema del Uchiha era el colmo.
Ya suficiente tenía con tener que estar metida las veinticuatro horas del día, semana tras semana, en un refugio bajo tierra que ni alcanzaba para satisfacer las necesidades logísticas que tenias en el momento. Porque la realidad era de que organizar una guerra bajo tierra, encubiertos y con pocos recursos, no es el sueño de todo ninja rebelde.
Maldecía el día en que había decidido husmear entre los papeles de los altos mandos de Konoha, maldecía el momento en que había decidido abrir su maldita boca para hacer justicia, pero lo que más odiaba es que ese sueño de revertir la situación, y construir un buen futuro para la aldea, cada vez se volvía mas y más inalcanzable.
El tener que empezar desde cero, el creer que todo lo que uno aprende como shinnobi es una farsa, una maldita farsa para un propósito oscuro, maldito y podrido, era el límite. Y el problema no iba solamente desde las altas jerarquías de la aldea, sino desde los escalones más bajos. Gente inocente involucrada en masacres, robos, y engaños, de las cuales no tenían manera de zafarse, dado que la única manera de sobrevivir era o matar o morir.
Esa era la nueva ley de Konoha.
MATAR O MORIR.
Suena idiota cuando uno lo dice, pero es la realidad. La escoria se había comido a la aldea desde lo más profundo, que hasta las malditas leyes se dieron vuelta. Si uno quería sobrevivir, y proteger a sus seres queridos, debía de matar por encargo. El ejército de ninjas que actualmente protegen la entrada de Konoha, no es ni por asomo una casualidad.
Creado para impartir el miedo y para obtener poder, de manera de mantener con vida solo a aquellos leales a los altos mandos.
La idea de un ejército completamente letal, entrenado a base de jutsus prohibidos, dirigidos por los mejores de los continentes, con técnicas antiguas, de las cual no se debía ni de hablar, superaba las capacidades de generar soluciones rápidas de cualquiera.
Un ejército compuesto por centenares de personas, ninjas o no, los cuales esperan ordenes para culminar con tu vida, y mientras tanto levantan cielo y tierra para encontrar tu ubicación, hacia mucho más difícil la tarea de supervivencia.
Todo paso tan rápido, que en menos de un parpadeo, el mundo se les fue cuesta abajo.
¡¿Cuándo fue el momento en que perdieron el control de la situación de tal manera, que no se dieron cuenta que se estaba formando un milicia justo enfrente de sus narices?
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Decir que estaba emocionado no era suficiente.
Mientras que esperaba para salir del cuartel, no paraba de repetir frases completamente incoherentes y sin ritmo alguno para quienes lo escuchaban. Sus bajos murmullos le impedían percibir algo de lo que estuviese pasando en su entorno, por lo que entrecerrando los ojos y apretando los puños, sonrió notoriamente. Había llegado la hora.
La chaqueta naranja amarrada a su cintura era claro indicio del ánimo de batalla con el que saldría.
Simplemente ninguno.
No había razón por la cual considerara que debía prepararse para combate, lo que fuera que lo espera en la superficie, por el simple hecho de que sabía que era lo que exactamente ocurriría.
El sonido del abrir de una puerta lo saco de sus cavilaciones, pasando a enfocarse en que era lo que había interrumpido su perfecta burbuja de pensamientos completamente irracionales e idealistas.
-h-hola…- apenas susurro la heredera Hyuuga al asomarse por la puerta- puedo desactivar el escudo cuan-do me lo pidan.
-¡Hinata chan! ¡Qué alegría! Me voy a encontrar con el teme datebayoooo!- exclamó mientras que abrazaba a la muchacha.
-s-si naruto-kun- murmuro, mientras escondía su rostro en la vieja chaqueta del muchacho, completamente avergonzada y amenazando con desmayarse en cualquier segundo si el inconsciente de Naruto no la soltaba- ya lo sé, de verdad e-espero que todo salga como planea-do.
-ya verás que si ´tebayo! ¡Pero ya dale de baja el genjutsu que ya quiero patearle el trasero por las escaleras para que de una vez por todas entre!
Obedeciendo la anterior orden, la muchacha hizo lo indicado. Mirando a su costado pudo leer completamente aquel hombre, el cual había dejado ya hace tiempo de ser un torpe muchacho. Era un hombre con ambiciones y sueños. Sí, era algo fastidioso y ruidoso, pero eso no disipaba el hecho de que podía ser sino el ninja más importante de la historia.
El sentir la fuerte presencia de cuatro chacras prácticamente encima de sus cabezas, fue un disparador de adrenalina completo para el portador del Kyubi, tanto que no les dio tiempo ni para parpadear a quienes acompañaban al inquieto ninja, antes de que un borrón naranja saliera disparado hacia la superficie en el momento en el que el genjutsu se dio de baja.
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Proximamente:
Porque como el cielo azul lo mostró, todavía había esperanza, porque Sasuke había regresado, sin importar las razones que lo impulsaran a hacerlo. Ya que el hecho de que volviera, significaba que en algún rincón de su mente, el equipo siete todavía era símbolo de respaldo.
Y Uzumaki-Naruto no tenía en sus planes dejarlo marchar de vuelta, porque había una promesa de por medio a cumplir, la cual implicaba mucho más que el regreso físico del vengador del clan Uchiha.
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hola otra vez!
son cortos por ahora los documentos porque como no se si gustan o no, preferí subirlos así.
saludos! y ¡gracias por leer!
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