CORREGIDO 05/07/2012

Aquí vuelvo con el segundo capítulo que espero sea de su agrado...

Disclaimer: Naruto no me pertenece, es obra de Masashi Kishimoto.


Capítulo 2: Un nuevo día


La espera se estaba haciendo eterna, los bailarines practicaban pasos complejos para lucirse mientras Hinata practicaba en la barra para matar el tiempo. Los habían reunido allí hace ocho horas para ensayar mientras los dueños de la institución deliberaban cuál sería la obra ideal para abrir la temporada, la cual anunciarían al final de la jornada. Ella no solía asistir a aquellas prácticas, pero su padre había insistido en que fuera, poniendo la excusa de que él no se hallaría disponible para ella. Giró su cabeza para mirar nuevamente la puerta, esperanzada de que en cualquier momento su padre aparecería, y entonces pasó...

Esa sonrisa.

¡Oh si! Esa sonrisa resplandeciente que te hacía olvidar que hacía ocho horas que estabas practicando. Hasta lograba que tus músculos se olvidaran del agotamiento, haciéndote delirar, tan sólo por unos segundos, que acababas de comenzar a ensayar y que contabas con toda tu fuerza y más. Pero por suepuesto, ese sentimiento no estaba destinado a ser eterno, y así fue, él se giró para saludar a la recién llegada, a la espectacular e inigualable Sakura Haruno. ¿Qué tenía de especial ella? Además de su extrafalario cabello color rosa, y de la forma tan natural en que su cuerpo se movía al ritmo del piano.

La envidiaba.

Estaba más claro que el agua que Hinata Hyūga, la tímida y sumisa chica, la envidiaba. Bueno, envidia es una palabra muy fuerte, quizá celos por ser como era. Así, tan risueña, pero no por eso inocente, más bien... seductora. Ella en cambio, era pura y beata, frágil e inocente. Como mujer no llamaba la atención entre los bailarines, pero Sakura... ella era otra historia. ¡Los incitaba! Los seducía vilmente para luego rechazarlos. Muy pocos habían tenido el honor de compartir la cama con ella. O cómo decía Ino, otra de las bailarinas: muy pocos sí, de los que se sabe, pero vaya Kami a saber cuántos más... Aunque claro, ¿Cómo tomar en serio las palabras de Ino cuándo era la enemiga declarada de Sakura?

Pero a Hinata eso no le incumbía, ella tenía sólo un objetivo que seducir: el público. Y otro que conquistar: Naruto Uzumaki, su amor platónico y director. Un joven alto de alborotados cabellos rubios, con un par de ojos celestes encantadores y con la sonrisa de ensueño. Todo lo que cualquiera soñaría, perdón, todo lo que Hinata soñaba.

Su ensoñamiento no le dejaba vislumbrar los defectos del joven, y si lo hacía está claro que rápidamente los transformaba en virtudes. Cada bailarina con la que había participado en alguna obra, por más que haya sido una sola, estaba al tanto del gran amor de la Hyūga, aunque todas la respetaban ya que nadie quería problemas con la hija de uno de los dueños de la institución.

Hablando de su padre, justo él ingresó al amplio salón junto a un joven. Alto, distinguido, ojos oscuros como pozos y una cabellera... ¿azulada? Sí, sabía perfectamente quién era, Sasuke Uchiha, hijo de Fugaku Uchiha, uno de los socios de su padre. Se conocían de pequeños, pero sólo eso, simplemente se dirigían la palabra por pura formalidad, y en la memoría de Hinata estaba grabado un sólo momento en que ellos habían hablado de forma amena, aunque estaban en un pequeño grupo discutiendo sobre arte contemporáneo y ninguno se dirigió la palabra directamente y podría jurar que su atribución a la conversación fue una especie de ruido, semejante a un resoplido.

Naruto se dirigió hacia Sasuke y su padre para saludarlos calurosamente. Sasuke le respondió algo que aparentemente a Naruto no le gustó nada, ya que hizo uno de sus espamentos, revoleando los brazos por doquier y farfullando palabras que desde su distancia eran imposibles de comprender. Aunque las palabras de su padre resonando con autoridad en el salón rápidamente la trajeron a la realidad:

- Atención. Como bien saben dentro de poco comenzará la temporada. Hemos decidido aplazar el comienzo hasta vísperas de navidad.- Los murmullos no se hicieron esperar, pero el silenció cundió al ver a Hiashi abrir nuevamente la boca.- Abriendo así con una obra nueva.

El asombro en la cara de los bailarines no se disimulaba. La temporaba se habría normalmente con algún clásico que nunca fallaba, El Cascanueces, el Lago de los Cisnes, cualquier cosa menos una obra nueva. Aunque debería de ser buena, despues de todo, su padre jamás fiaba al azar el éxito. Ya nadie escuchaba el discurso, sus cerebros ahorraban esa energía para tratar de asimilar lo dicho.

- Todos a las barras.- exclamó Naruto con ese tono de voz tan entusiasmante y animador, una vez finalizado el discurso del mayor.- Demuéstrenle a este teme lo que saben hacer. ¡Vamos!

Hinata se agarró firmemente y se puso de puntas de pie, gracias a las zapatillas especiales, y comenzó a hacer la serie de pasos que indicaba Naruto entre gritos afectivos, esforzándose por no defraudar a Naruto y mucho menos hacer el ridículo frente a su padre.

- ¡Eso es Hinata! ¡Sai baja los hombros! ¿Viste teme?, esto es la Crème de la Crème.

La había felicitado. Podía sentir el rubor apoderarse de su rostro, y tuvo que concentrarse el doble en los pasos. Cuando él ya estaba lejos pudo distenderse y disfrutar un poco más cuando...

Le tocaron la cabeza.

Sí, Sasuke Uchiha había pasado por al lado de ella y le había tocado la cabeza, pero ¿Qué significaba aquello? Normalmente significaba que la habían elegido para algo, pero por si las dudas de que fuera algo negativo, decidió aumentar sus esfuerzos.

Unas risa reprimida le llamó la atención, del otro lado del salón Kiba le guiñó el ojo. No pudo contener una sonrisa, su amigo siempre lograba hacerla sonreír o reir, incluso cuando se hallaba en un momento tenso como aquél. Decidió devolverle el guiño al chico, el cual pareció sorprendido, es que la chica no solía hacer muestras de cariño hacia él, no al menos en público, considerando al público una cifra partiendo de una a más personas.

Unos aplausos llamaron la atención de los presentes.

-Sufieciente por el momento. Mañana se presentarán a las seis de la mañana y se les explicará la obra. Deben presentarse todos, tanto los seleccionados como los que no. Hasta mañana.- exclamó el señor Hyūga para luego retirarse junto a Sasuke Uchiha.

El murmullo de siempre.

Es que los jóvenes bailarines no se hacían esperar y los rumores eran los principales protagonistas de las conversaciones. Ino Yamanaka, nombrada con anterioridad, junto a otros tres bailarines, Tenten, Rock Lee y Sai Anbu* se arremolinaron quedando la pobre Hinata en el medio de la charla.

- Es realmente atractivo, ¡Me enamoré!- chillaba Ino miéntras me tomaba del brazo.

- Pues a mi no me gusta, no se ha presentado siquiera.- dijo Tenten frunciendo la boca de modo infantil y cruzando los brazos.

- ¿Qué importa? Seguro estaba nervioso.

- Sasuke Uchiha.- murmuró Hinata tímidamente.

- ¿Qué has dicho Hinata? Habla más fuerte, déjate llevar por el espíritu de la juventud y...- Tenten lo interrumpió tapándole la boca a Lee. Parecía que una de sus clásicas discusiones se avecinaba. Sai se limitaba a sonreir débilmente mientras observaba todo con sus inexpresivos ojos.

- Sasuke Uchiha, así se llama.- dijo Kiba que había llegado sonriéndole a Hinata con una radiante sonrisa.- ¿Eso es lo que querías decir?

Yo asentí devolviéndole la sonrisa. Una inocente escena, dos amigos sonriéndose, nada raro. Pero el trabajo de Ino era malinterpretar, infundir rumores y luego ante las consecuencias pedir perdón, sin sentirlo siquiera. Y allí estaba esa expresión suya, como quien acaba de descubrir un tesoro, esa sonrisa maliciosa.

- Lo tenían bien escondido. Me sorprende que no lo haya notado antes, tantos bailes juntos los deben de haber unido, pero cuéntanos Hinata ¿Cómo es Kiba en la cama?- Hinata sintió como si el alma se le iba, para luego sentir la sangre subir rápidamente a su cara. Su corazón latía erráticamente... Kiba y ella... cama... juntos... Kiba y ella desnudos...

Lo siguiente que sintió fue la presión bajándole por el horror, trató de retroceder un paso y se sintió desvanecer en los brazos de alguien.


Notas de autora:

*Sai Anbu: imaginación 100%

¡Gracias por haber leído!


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