KHR no es mío, solo tomo prestados a sus sexys personajes.
Capítulo 2
A veces le costaba mucho aceptar que había tomado la decisión correcta con respecto a convertirse en el Vongola Decimo, a que tener esa horrible rutina todos los días de ser parcialmente ahogado entre papeles no era algo muy agradable… aunque si lo pensaba detenidamente era mejor eso a estar en constante conflicto de batallas y peleas como en su adolescencia…
Tsunayoshi dejó escapar un suspiro mientras acomodaba el último documento que tenía pendiente por ese día, después de eso se coloco de pie y se estiro mientras miraba por la ventana el comienzo del atardecer, con ello sonrió mientras caminaba a paso lento para salir de su oficina y caminar con calma hacia la habitación de su linda Kasumi, donde también lo encontraría ahí cuidándola.
Ante ese pensamiento sonrió divertido, realmente las vueltas de la vida son increíbles y misteriosas, ya que jamás pensó que las cosas resultaran de esa forma. Al entrar noto que la habitación estaba en silencio por lo que abrió con cautela la puerta de la recamara encontrándose a sus dos tesoros durmiendo en la cama, por lo se adentró procurando no hacer ruido y se acercó con mucho sigilo para observar a Kyoya durmiendo en la cama con la bebe durmiendo encima suyo boca abajo.
Con cautela Tsuna tomo a su pequeña para acostarla en su cunita y taparla para que durmiera mas cómoda, en eso sintió como algo metálico empezaba a oprimir su cuello.
- ¿Quién te dijo que podías moverla? – escucho que le decían dejando notar el enojo en su tono de voz.
- Solo pensé que así estaría más cómoda – dijo con calma mientras se giraba para mirar directamente a un par de ojos de color azul metálico que lo miraban de forma acusadora.
- Pues pensaste mal, herbívoro.
- En serio… - dijo con un tono coqueto en su voz, al mismo tiempo que con un rápido movimiento lo tomaba de la cintura y lo tumbaba en la cama – yo pienso lo contrario porque así no molestare a Kasumi – indico mientras acercaba su rostro al del pelinegro juntando sus frentes para luego buscar besarle, pero antes de poder probar de esos labios que tanto le gustaban recibió un tonfaso de lleno en la cara, provocando que callera a un lado de su pareja en la cama mientras se frotaba su frente – itte…
- No hagas ruido despertaras a tu hija – indico molesto Kyoya mientras se colocaba de pie.
- ¿A dónde vas?
- Ya vengo, más te vale que Kasumi no despierte o esta noche dormirás afuera con tu mascota herbívoro – indico enojado mientras le daba un beso en la frente a la pequeña y caminaba hacia la puerta.
- Pobre Natsu, ya debes perdonarlo… esa vez solo quería jugar – indico nervioso el castaño al notar que este se giraba y le dedicaba una mirada seria.
- Ya te lo dije Tsunayoshi, no me hagas repetirlo – declaró y tras ello salió de la habitación.
- Ah… - el castaño dejo escapar un suspiro – y luego se enoja con Mukuro cuando lo molesta diciéndolo que parece mama gallina… - ante eso sonrió de forma divertida – pero si actúa como una, jeje.
Tras ese pensamiento se levanto con calma de la cama mientras se acercaba la cunero donde descansaba su hija para contemplarla mientras sonreía, realmente fue un largo y muy pesado camino que tuvo que recorrer hasta llegar a ese punto, pero al mirar a ese lindo angelito que ahora dormía en su cuna en compañía de su peluche en forma de Hibird recordaba que él era feliz así que lo demás no era importante o relevante.
Por su parte Kyoya caminaba con calma hasta la habitación que compartía con el omnívoro para cambiarse, ya que debido a la comodidad le gustaba andar con su yukata negra por la mansión, pero justo en esos momentos él debía salir a atender un asunto importante por lo que se estaba colocando su smoking negro, con camisa morada, corbata negra y zapatos negros. Una vez cambiado se dirigió a la puerta principal de la mansión donde Kusakabe ya lo esperaba con su automóvil listo para salir.
- Aquí esta el reporte que me pidió Kyo-san – indico mientras le entregaba una carpeta llena de documentos al mencionado y le abría la puerta del automóvil.
- Hmm… - se limitó a decir el pelinegro mientras empezaba a leer dichos documentos, entraba al automóvil seguido de su mano derecha quien cerro la puerta y dio instrucciones para poner en marcha el vehículo.
- ¿Y como se encuentra la pequeña Kasumi? – pregunto Kusakabe.
- Bien, esta con el herbívoro – respondió con simpleza sin apartar a vista de los documentos que le habían entregado.
- Hehe, me imagino que Sawada debe estar muy feliz al igual que usted – opino con alegría el pelinegro moreno.
Después de ello no entablaron conversación alguna, debido a que Kusakabe ya conocía el carácter reservado de su jefe. Por su parte Kyoya después de terminar de leer recostó su cabeza mientras cerraba los ojos.
- ¿Ya tienes listo eso? – pregunto sin abrir los ojos.
- En un rato llegara a la mansión – contesto con calma su acompañante, pero no recibió respuesta alguna por lo que siguió hablando – también dentro de poco tendrá el reporto de lo que ha pasado estos últimos días en Namimori.
Tras eso el camino trascurrió en silencio mientras Kusakabe seguía revisando algunos pendientes y Kyoya solo observaba el paisaje mientras sonreía de lado mientras recordaba un poco de su historia con el omnívoro.
Llegaron a su destino donde debía atender unos asuntos importantes sobre cierto envió que había llegado con el objeto especial que les había pedido a sus hombres que le consiguieran algo, notando que estos solo tardaron 2 días en conseguírselo, por lo cual ahora estaban rumbo al muelle para revisar su paquete. Mientras inspeccionaba con calma el objeto sintió algo extraño y de un momento a otro noto que su cuerpo era rodeado por una nube de color rosa seguida de una explosión.
Entrecerró los ojos esperando a que la nube desapareciera y justo en ese momento nota algo curioso ya que su entorno metálico ahora paso a ser natural, al observar con mucha atención su entorno noto algo que le provoco tener un ligero tic en el ojo ya que a unos pasos de su actual posición se encontraba observándolo su versión adolescente…
Por su parte el Hibari Kyoya adolescente en esos instantes miraba con algo de asombro a ese pelinegro adulto que estaba parado frente a él, notando que compartían muchos rasgos físicos similares. Si… definitivamente mordería hasta la muerte a ese enano llorón… mientras pensaba sarcásticamente que justamente era lo que necesitaba para rematar su día ya que hace poco se había topado con una agradable escena, pero justo cuando estaba por darse media vuelta y marcharse ese herbívoro vaca paso corriendo siendo perseguido por la otra niña y le arrojo por accidente una extraña bala, provocando que una gran y densa nube rosa lo cubriera… donde ahora se encontraba ante esa extra situacion.
- ¿Quién eres herbívoro? – indico molesto el adolescente.
- … - por su parte el mayor solo cerro sus ojos demostrando su frustración… definitivamente mordería hasta la muerte a alguien cuando ese tonto efecto pasara, pero al notar que si yo joven estaba frente a él supondría que eso demoraría bastante y no le agradaba la idea de retrasarse más de lo necesario ya que no se fiaba de dejar a Tsunayoshi mucho tiempo con su hija - ¿quién fue, uno de esos herbívoros científicos o el llorón? – pregunto fastidiado mirando a los ojos a su versión joven.
- ¿El llorón? – respondió simplemente el adolescente resignándose a aceptar la verdad ante sus ojos.
- Hmm…
- Entonces en verdad eres yo – pregunto con algo de duda el adolescente.
- Algo así – le respondió fastidiado, en eso antes de que ambos pudieran decir algo escucharon una voz.
- Jeje, Tsuna-kun en verdad me haces muy feliz – era la voz de Sasagawa, quien en esos momentos caminaba por el parque colgada del brazo de cierto castaño, quien tenia una sonrisa boba en su rostro.
Ah… ahora ya sabía dónde estaba exactamente Kyoya, recordaba ese día con diversión ya que si recordaba ese día pasaría algo verdaderamente divertido que jamás olvidaría, al mirar noto que su yo joven se notaba más enojado ya que agarraba con fuerza sus tonfas… mientras recordaba con diversión que ya había tocado su turno; jamás le menciono nada al herbívoro, pero él también había interactuado con su yo del futuro y por lo visto ya era su turno.
Por su parte el adolescente miraba con molestia a ese par de herbívoros, realmente aun no entendía muy bien porque le afectaba ver a esa herbívora con el omnívoro.
- ¿Celoso? – escucho que le preguntaban, por lo que le dedico una mirada de muerte a esa supuesta versión adulta suya notando que este solo sonreía divertido provocando que tuviera un tic en el ojo.
- No soy un herbívoro para estar celoso – recalco enojado notando que esto solo divertía a su yo mayor.
Kyoya solo se limitó a ver de forma divertida a su yo joven, realmente en esa época aun le gustaba mantener ocultos sus sentimientos, aunque si lo pensaba seriamente no había cambiado mucho en ese aspecto, aunque a veces baja la guardia cuando se trataba del omnívoro.
- Hmm… claro – se limito a decir mientras miraba hacia donde se encontraba el castaño y la herbívora esa, para después sonreír de lado, girarse y caminar en la dirección opuesta seguido de su versión adolescente, donde caminaron en silencio por un buen rato hasta llegar a su árbol favorito donde ambos se sentaron en el suelo observando el paisaje, pero el silencio que ambos mantenían fue roto cuando escucharon una melodía familiar notando que Hibird volaba sobre de ellos entonando el himno de Nami-chuu.
- ¿En el futuro seguiré siendo fuerte? – pregunto de repente el adolescente provocando que su versión mayor sonriera de lado.
- Lo eres – respondió rápidamente – pero esa no es tu verdadera duda.
- …
- ¿Quieres saberlo?
- No lo necesito, con verte puedo estar seguro de que nadie lo descubrirá.
- Te equivocas.
- … - ante esa afirmación Kyoya miro a ver a su yo del futuro con los ojos abiertos de la impresión, eso no tenia lógica… entonces dentro de unos años se descubriría que él es un docel - ¿quién fue? – dijo ahora frunciendo el ceño.
- Eso te tocara descubrirlo.
- … - nuevamente el adolescente se quedo sin palabras mientras fijaba su vista en Hibird quien estaba parado sobre su hombro derecho – y… ¿seguimos siendo parte de esa manada ridícula de herbívoros?
- Así es.
- …
- Pero gracias a ello hemos peleado contra algunos rivales decentes.
- Hmm…
Después de esa extraña conversación ambos permanecieron en silencio sin decir nada en absoluto y solo mirando el atardecer, donde podían apreciar como el cielo cambiaba de un tono azul claro a un tono dorado, el cual estaba despejado con unas pocas nubes en el horizonte.
- Y… ¿él es feliz? – pregunto con algo de melancolía en su voz el adolescente.
- Lo es, actualmente tiene una hija – informo sin apartar su mirada del horizonte.
- … - Kyoya no dijo nada, pero su mirada reflejo tristeza en ese momento mientras apretaba los puños.
- Supongo que este es el momento donde debo decirte algo del futuro para animarte – opino de forma distraída mientras miraba a ver la hora en su reloj.
- No necesito nada de eso – dijo el adolescente colocándose de pie.
- Solo te advierto que no te confíes de su mascota porque aprovechará tu descuido y romperá tus tonfas favoritas – hablo de forma algo calmada, pero dejando notar su molestia en su voz.
- … - el adolescente se giro para mirarlo a ver – ¿a qué te refieres? – le pregunto, pero en eso noto que una nube rosa empezaba a rodear el cuerpo del mayor.
- A que estas en el lugar indicado, solo no lo arruines – dijo el adulto sonriendo de lado y justo en ese instante se escucho un estallido, cuando la nube se disipo noto que su versión futura había desaparecido, pero no logro analizar con detenimiento sus ultimas palabras ya que en esos momentos un grito capto su atención.
- ¡Tsuna-kun, espera no es lo que parece! – noto que el castaño caminaba hacia su posición actual a paso rápido donde por sus facciones se notaba que realmente estaba enojado y era seguido por una peli naranja la cual tenía algunas lágrimas en sus ojos – por favor déjame que te lo explique… yo…
- No necesito nada de tu parte Kyoko, no me trates como a un idiota – le hablo enojado provocando que ella empezara a llorar, pero este la ignoro y se fue del parque.
- … - Kyoya solo fue un mero observador, pero igual prefirió marcharse del lugar en silencio dejando a esa herbívora ahí llorando.
Mientras caminaba sonreía de lado, al parecer lo que le dijo su yo del futuro fue acertado: estuvo en el lugar correcto para observar esa pequeña pelea, la cual le alegraba un poco… pero también le preocupaba ya que noto la mirada de dolor que tenía el omnívoro… bueno ahora solo tendría que descifrar a que se refería su yo del futuro con esa frase, pero en esos momentos sonaba tan confusa… ahora tal vez odiaría hablar a medias y no explicar a detalle las cosas.
Regresando al futuro Kyoya se percató de que había regresado a su tiempo y veía que Kusakabe le miraba a ver.
- Kyo-san pasa algo – pregunto preocupado.
- … - Kyoya miro a ver su reloj notando que solo habían pasado 10 minutos –apúrate a guardarlo – dijo mientras caminaba de regreso al automóvil, percatándose de que había un grupo de herbívoros que lo rodearon a él y a sus hombres.
- Je… pero miren que tenemos aquí – hablo con burla uno de los hombres.
- Herbívoros, no estoy de humor – hablo enojado Kyoya, porque sabia que esos herbívoros lo retrasarían.
- Entonces solo debe dejarnos el cargamento ya que si es algo de Vongola debe ser valioso – menciono un segundo hombre.
Kyoya rodo sus ojos con fastidio al mismo tiempo que saca sus confiables tonfas y se deshacía de los enemigos rápidamente, mineras que por su parte Kusakabe y sus hombres solo se dedicaron a guardar las cajas al automóvil.
- Kyo-san, ya está todo listo – informo el pelinegro de tupe al mismo tiempo.
- Entonces andando – ordeno el mencionado mientras guardaba sus armas al mismo tiempo que el ultimo enemigo caía inconsciente y de esta forma regresaba al vehículo rumbo a la mansión.
Al llegar Kyoya bajo rápidamente del automóvil para ingresar a la mansión donde se encamino hacia la recamara de su hija, al llegar abrió la puerta de golpe notando que el lugar estaba vacío por lo que ahora se veía alterado mientras empezaba a inspeccionar cuarto por cuarto. Ante eso empezo a sentir que la ira invadía su cuerpo, pero ese sentimiento desapareció cuando escucho la risa de su pequeña, la cual provenía de la habitación de ambos por lo que abrió la puerta de forma lenta encontrando a su omnívoro recostado en la cama, donde estaba con su pequeña quien estaba divertida de ver los juegos y movimientos que hacía Natsu para divertirla.
- Herbívoro… - les llamo la atención, notando que el pequeño león le miraba y se escondía detrás de la pequeña mientras temblaba.
- Kyoya, ¿a dónde fuiste? – pregunto algo serio Tsuna, mientras le miraba a ver al mismo tiempo que se sentaba en la cama.
- Fui a ver unos pendientes – explico ignorando el tono de voz del castaño mientras se acercaba a la cama y se sentaba a la orilla de ella mientras tomaba a su pequeña, quien le recibía con una sonrisa.
- Kyoya…
- ¿Qué hace tu mascota en mi habitación?
- Am… es que ambos queríamos jugar con Kasumi – dijo de forma nerviosa Tsuna.
- Gao… - en eso el pelinegro miro a ver a la mascota de su omnívoro notando que esta tenia una caja con envoltura en su boca, la cual se la acercaba y dejaba en su regazo mientras tenía sus orejas caídas.
- ¿Que planeas? – pregunto mirando a ver al castaño a los ojos.
- Solo ábrelo – indico mientras tomaba a la pequeña.
Kyoya solo miro le mira de reojo mientras tomaba la caja y la abría, notando que en su interior había unas tofas negras nuevas y justo en eso noto que Natsu lamia sus manos y se acercaba a él.
- Natsu lamenta lo de tus tonfas, no fue apropósito – indico Tsuna mientras ponía su cara de perrito abandonado en la lluvia.
- … - Kyoya solo frunció el ceño al verlo de esa forma y acto seguido empezo a acariciar al pequeño felino – esta bien, lo perdono – indico notando que ahora el león se lanzaba a sus brazos y buscaba lengüetear su cara – tampoco te emociones tanto – indico sujetándolo y alejándolo de él.
- Jajaja – Tsuna se rio al ver esas acciones y se acerco para sujetarlo de la cintura – bueno no puedes culparlo – dijo sonriendo de lado.
- Hmm… bueno tampoco puedes culparme de estrenar mis tonfas con ustedes – dijo Kyoya sonriendo de lado, notando que con esas palabras el castaño se alejaba un poco y reía de forma nerviosa.
Kyoya solo vio divertido esas actitudes, era verdad que desde la primera pelea del omnívoro con esa herbívora su relación se empezo a deteriorar y aunque el ya se había resignado a olvidar sus sentimientos recién descubiertos y buscar darle alguna oportunidad al bronco que siempre demostró tener un interés por el… aunque eso fue bueno, ya que noto que este se enojaba cuando los veía juntos hasta que un día y gracias a uno de esos entrenamientos espartanos ambos convivieron por toda una semana donde el castaño descubrió su secreto y sus sentimientos… todo empezo a cambiar entre ambos, solo que al principio le fue difícil de aceptar debido a que pensaba que le buscaba por una forma de despecho o un recurso para olvidarse de esa Sasagawa pero noto para su alegría con el pasar de los días y meses que eso no era así, porque noto que los sentimientos del omnívoro eran sinceros y con ello fue bajando sus defensas hasta el punto donde ahora tenia una hija con él.
Realmente jamás pensó que esa sensación que lo confundía al estar cerca del herbívoro seria ese sentimiento llamado amor, el cual tal y como muchos decían solo causa problemas, aunque igual trae consigo cosas que te alegran y te llenan de felicidad, donde solo con ver a su omnívoro jugando con la hija de ambos… sabia que fue buena idea bajar la guardia por esa ocasión.
- Te amo – escucho que Tsunayoshi pronunciaba mientras le daba un beso en los labios mientras le tomaba de la cintura y le pagaba a su cuerpo, al mismo tiempo que sentía la pequeña mano de su hija posarse en sus labios mientras le sonreía.
- Pa… - balbuceaba la pequeña, provocando que sus padres sonrieran.
- Yo también los amo – menciono Kyoya, mientras abrazaba a su pequeña y se acomodaba en los brazos de su herbívoro.
