Disclaimer: Ninguno de estos personajes me pertenece, son de Stephenie Meyer.

Snowflakes

Capítulo 1:

Apariencias
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"When they stop and stare - don't worry me
'Cause I'm feeling for her what she's feeling for me, I can try to pretend, I can try to forget
But it's driving me mad, going out of my head (…)"

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Alice, basta, nos descubrirán —jadeó ella, mientras la otra le mordía suavemente el cuello. Ella se rió contra el blanco cuello, para después apartarse y mirar a la morena algo hastiada y divertida.

—¿Y eso qué? —bromeó sonriendo malignamente, Bella rodó los ojos y Alice estampó sus labios suavemente contra los de ella, quien no pudo evitar corresponder, llevada por el intenso deseo que le tenía.

—Sabes lo que pasaría —replicó Bella rompiendo el beso y alejándose de ella un poco para no seguir tentándose. Alice hizo un puchero y resopló fastidiada, recordando la situación. No lo soportaba ya.

—No importa, ¿sabes?, creo que sería lo mejor —dijo intentando besar de nuevo a Bella, pero ella se alejó de nuevo y negó con la cabeza desaprobatoriamente. No podía, no podía arriesgarse.

—No lo creo —murmuró Bella, pensando lo bien que sonaba aquello, pero a la vez absurdo.—Sabes que mi madre no nos dejaría vernos jamás en nuestras vidas, ¿cierto?

—Nos escaparíamos —dijo Alice, de repente un inusitado brillo de exaltación en sus ojos verdes. Bella lo notó y no pudo evitar sonreír, sintiendo a la vez una extraña sensación el estómago al pensar en lo grandiosa que sonaba la idea. Había pensado tantas veces en aquello, cuando sentía esa frustración y hastío de tener que ocultarse, de no poder amar sin complicaciones. Pero nada era tan fácil.

—Si pudiésemos… —musitó Bella inconscientemente, pensando en las posibilidades y la idea. Pero de repente fue sacada de sus pensamientos cuando la campana resonó por los terrenos de la escuela, alertándoles. Ellas se sonrieron, mientras suspiraban y se levantaron del césped en donde habían estado acostadas desde hace algún rato.

Se dieron un último beso, sabiendo que sería el último de todo el día, para después salir de su escondite y marchar por la escuela, guardando apariencias y fingiendo ser las mejores amigas de todas. Aunque eran más que eso, pero nadie jamás lo sabría, o al menos, no ahora.

Ellas esperaban con ansias y anhelo que todo mundo se enterara, que las escondidas, las apariencias y mentiras terminaran de una vez por todas. La preocupación, el miedo y esa frustración que sentían de tener que ocultar su relación, su amor, desaparecieran y fueran reemplazadas por la verdadera e intensa felicidad, la libertad.

Pero no todo era tan fácil, no en su mundo, en donde no cualquier cosa era aceptada y menos en una sociedad como en la que vivían. Apariencias, posturas y actitudes perfectas, todo eso debía de ser, lo que aparentemente era correcto para ellos.

Nadie aceptaría aquello. Todos las repudiarían, tratarían de separarlas y sus vidas serían miserables, no querían eso. Pero comenzaban a desesperarse, a perder la calma, angustiarse, seguramente muy pronto toda esa falsedad se acabaría, sus máscaras caerían al suelo y se romperían, por fin.

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Bella suspiró apesadumbrada, aquel momento llegó a su mente sin que hubiese podido evitarlo. Cuando todo estaba perfectamente, porque ahora todo estaba absolutamente perdido. Les habían descubierto y lo más seguro es que nada volviera a ser lo mismo.

Porque ahora que ella lo sabía, no les dejaría estar juntas, jamás, para ella esto era una aberración, una mancha enorme hacia la reputación de la familia perfecta que aparentaban ser, a su reputación. Porque a ella no le importaba otra cosa más. A nadie.

Sólo esperó, perdida, ausente, solitaria, allí en su habitación, extrañando y preocupándose a cada minuto por Alice. ¿Qué sería ahora de ellas? ¿Volverían a verse? Porque a veces las personas eran capaces de todo por defender sus intereses y Bella veía eso segura en la madre de Alice o en la misma suya, las dos eran idénticas.

Bella sabía que no podía vivir sin Alice y que ella no podía vivir sin ella, tantas veces se haberlo repetido, ahora lo creían. La vida no significaría nada para ellas ahora. Y… sus pensamientos fueron interrumpidos cuando alguien invadió la tranquilidad de su habitación, su mundo.

Era Renée, su madre, tenía la misma expresión fría como cuando se había enterado de su relación y por ende sus preferencias sexuales. Le miraba con cierto desdén, dolor y como quien no quiere mirar algo, repulsión. Bella indiferente a ella no dijo nada, se volvió y siguió mirando la ventana, esperando que se fuera o algo por el estilo.

—He tomado una decisión —dijo con lacónicamente.—Hemos decidido que te mandaremos a un internado, para mantenerte alejada de… ella. Con suerte podrás corregirte y aprender algo de allí…

—¿Qué? —dijo Bella, sin poder evitarlo se volvió y miró con chispas en los ojos a su madre. No. No podía ser. Pero algo así se esperaba.

—Lo que has oído, Isabella —replicó Renée.—No permitiré que sigas dañando a la familia y a ti. Una actitud como esa es completamente inaceptable y fuera de lugar, ¿qué sería de ti no estuviera yo? —añadió mientras comenzaba a llorar absurdamente.

Ella no contestó, sólo miró cómo su madre parecía desmoronarse de una manera exagerada ante ella. No sintió arrepentimiento, ni pena, sólo miró indiferente mientras esperaba que su falsedad terminara. No iba a complacerla. No lo haría.

Harta estaba de haberlo hecho durante todos estos años. Ocultando su felicidad, impidiéndola, ocultando su amor, dejando de lado todo lo que realmente necesitaba por no decepcionarla. Pero ahora se había dado cuenta de que no era buena persona, había abierto los ojos gracias a Alice y ahora se daba cuenta de todo.

Lo único que quería era desaparecer junto con Alice, irse a un mundo muy lejos de aquí, lejos de todo y todos, donde nadie les encontrara y sólo fuera Alice y Bella. Bella y Alice. Nada más. Pero sabía que quizá sería imposible si no se tenía la valentía suficiente para realizarlo.

Ella sabía qué tenía que hacer, estaba en su cabeza, corriendo por ella, tentándole, pero ella era tan insegura y tan indecisa que nunca lo quiso considerar y lo dejó pasar como el agua durante mucho tiempo. Sólo quedaba eso, si es que no quería seguir viviendo en este mundo tan diferente a ellas, tan falso, donde nunca podrían aceptarlas y ellas sí tendrían que aceptarlos.

Su madre salió pocos minutos después, dejando a una pensativa Bella, reconsiderando todo aquello que alguna vez consideró muy lejano.

N/A:

+Es un poco bizarro, la historia de repente me queda rara, bueno todas. Los capítulos en realidad serán cortos, es algo así como un mini-fic, o quizá no, aun no estoy segura. No sé si supieron sobre la relación de Alice/Bella, pero ahora lo saben XD. En fin, nada más que decir, sólo que ando haciendo experimentos y creando cosas loquillas que quizá nadie lea.

Leon.