Capítulo I
¿Quién eres tú, para que me hables así ?
Un chico muy atractivo de unos 20 años está escribiendo en su diario los sucesos un poco extraños, que ha vivido ese día.
13 de marzo de 1993
_ Hoy fue un día súper extraño. Primero iba caminando muy tranquilo rumbo a mi trabajo, bueno ni tan tranquilo porque me había quedado dormido y estaba seguro que llegaría un poco tarde, cuando cabeza de chorlito, se colgó de mi brazo y me dijo muy melosa que no la llamara así que sonaba feo, que recordara que su nombre, que es Serena. Creo que por su manera tan amorosa de hablarme cree que hay algo entre nosotros. Realmente no sé porque lo piensa, me gusta molestarla cada vez que la veo eso sí. Pero para nada estoy enamorado de ella. Creo que comer tantos dulces además de ponerla gorda la están volviendo loca.
Lamentablemente mi día empeoro a cada minuto porque otra chica con el mismo uniforme de cabeza de…. Perdón Serena, para poder hablar conmigo paso una avenida muy concurrida y casi la atropellan. Le grito a Serena que no dejara que yo me fuera, creo que planificaba acosarme, y juro por dios que no la conozco. Cuando por fin pudo cruzar, comenzaron a discutir, aproveche ese instante para escaparme y así libarme de las dos. Creo que después de que me fui una culpaba a la otra de mi decisión de dejarlas hablando solas.
Realmente no sé qué pasa con las niñas de hoy en día. Como sea, por ese incidente llegue con un retraso de media hora a mi trabajo de medio tiempo. Mi jefe se molestó mucho conmigo y me mando al depósito a buscar unas cajas muy pesadas y unos planos como castigo. Mientras estaba cumpliendo con mi castigo, vi las dos niñas, las que me encontré en la calle, creo que pensaban hacer el casting para el nuevo programa juvenil que piensa trasmitir la televisora donde trabajo, al verme trataron de alcanzarme pero afortunadamente las perdí. No puedo decir que son feas, las dos son muy lindas, pero demasiado infantiles para mi gusto.
En especial la rubia, como dije antes, me encanta molestarla, siempre me ha parecido graciosa la expresión que pone cuando le digo cabeza de chorlito, o cara de luna. Y la que más la hace enojar, cuando le digo que por comer tantos dulces se va a engordar y ningún chico la querrá jajaja. Aunque hasta donde creía, ella estaba enamorada, o más bien encaprichada con Andrew. Como sea algo me dice que esas dos me causaran muchos problemas.
Nota de Emilia Tsukino: y él tiene todaaaaaaaaaaaaaaaa la razón, esas niñas le causaran un gran dolor de cabeza, pero la rubia también gran felicidad
Fin de capitulo
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