Esto no era exactamente lo suyo. Varias cosas en realidad. Disfraces, fiestas de Halloween o Trios. Sakura Haruno miró a su alrededor, en el gran patio de su prima. La fiesta estaba en pleno apogeo, mientras todo el mundo aprovechaba el día festivo de la próxima semana, y se ponía en contacto con su niño interior.

Un conjunto de disfraces la rodeaba y las risas competían con el ruido de las olas del Lago Michigan, justo más allá del patio, en una amplia extensión de playa. La noche era inusualmente cálida y las parejas habían optado por deleitarse al aire libre. Bueno, no eran parejas. Era Tríos. Una docena de tríos.

Mirando alrededor de la amplia extensión, decorada con tallos de maíz y calabazas talladas, Sakura se sintió incómoda. Giró su ligera capa negra a su alrededor y, de manera encubierta, vio las interacciones de los demás, tratando de no ser una voyeur tan obvia. No estaba muy segura de si era que no le gustaba la idea de un menaje, si esta la intrigaba demasiado para su comodidad, o, si simplemente, se sentía como un bicho raro en este grupo.

Eran las dos últimas razones, supuso. No había ninguna manera de que pudiera llamar disgusto a su sentimiento. En realidad, no era la única persona sola. Había algunas otras personas dando vueltas, que no estaban en tríos establecidos. Al otro lado del patio, dos hombres vestidos de negro y con máscaras negras, llamaron su atención.

Uno de cabellera negro oscura y el otro de un Rojizo brillante, se visualizó el cómo caían la misma sobre los bordes superiores de sus máscaras, y sus trajes ocultaban sus bien constituidos cuerpos. Obviamente, estaban esperando que su mujer llegara. No podían estar solteros, por supuesto, tal vez estaban juntos. Eso podría ser.

Ambas miradas se volvieron hacia ella, y ella sonrió benignamente, sintiendo vergüenza por haber sido atrapada mirándolos. Con indiferencia, cambió la dirección de su mirada, fingiendo que en realidad había estado mirando hacia la multitud, y no comiéndoselos con los ojos.

Su vientre dio un pequeño salto cuando se dio cuenta, unos pocos minutos más tarde, que todavía la estaban observando directamente mientras hablaban.¿Estarían interesados en ella?Desvió la mirada de nuevo, aunque su atención se mantuvo firmemente sobre la pareja.

Su mirada cayó sobre tres personas en medio de un abrazo. Un hombre besaba el hombro de la mujer, mientras el otro besaba sus labios.

Una súbita respiración acompañó al apretón en el vientre de Sakura. La piel de gallina se levantó en sus brazos, y estaba muy segura de que no era por la ligera brisa que llegaba del plácido lago, sino por la idea de tener a dos hombres amándola al mismo tiempo. A su prima Tammy en verdad parecía gustarle. Ella y sus dos esposos parecían tener un matrimonio idílico, amoroso y malditamente caliente. Todas las mujeres de este lugar parecían tener dos hombres que las cuidaban como si fueran el más preciado ser del planeta.

"¿Te diviertes?"

Sakura levantó la mirada hacia la mujer, vestida de moza de servicio medieval, que se acercó a su lado. "Hola Tam. Oh sí, es genial. Ustedes hicieron un trabajo maravilloso con las decoraciones." Levantó la copa de brandi que había estado sosteniendo en una mano. "Grandiosas bebidas."

Tam frunció el ceño. "Estás aburrida."

"No. Yo solo... me siento como una tercera rueda", confesó y luego miró a su alrededor. "¿O debería decir cuarta rueda? Agradezco que me hayas invitado–"

"Tú estás quedándote conmigo."

"Ya lo sé. Es amable de tu parte y de parte de Gaara y Itachi, que me permitan quedarme mientras pongo mi vida en orden."

Tam emitió un sonido con la garganta. "No vayamos allí de nuevo. Eres de la familia y mi mejor amiga. Quiero que te quedes. Todavía me enfurece que ese imbécil de tu ex marido..." Se contuvo mientras tres de los invitados pasaban.

Sakura le sonrió al trío disfrazado como dos jeques y su chica del harén –a ella no le importaría ser una chica de harén. Se regañó mentalmente.¿En qué estaba pensando? "¿Qué estabas diciendo?"Preguntó una vez que los tres estuvieron fuera del alcance de su oído.

"Bueno, ya sabes lo que quiero decir", respondió Tam. "Es un idiota. Me siento muy mal por habértelo presentado."

"Sí, lo sé" Respondió Sakura. No era culpa de Tam que el hombre hubiera sido capaz de ocultar su verdadero yo detrás de su suave encanto. Pero Sakura lo había aprendido rápidamente. Había cambiado su vida entera para evitarlo –moverse por los diferentes turnos en el hospital donde trabajaba como enfermera de la sala de maternidad, cambiar todos sus patrones diarios, para que sus caminos no se cruzaran, buscando trabajo en un hospital diferente.

No había escapado a tiempo. Había tenido que cruzar el país y regresar a casa, después de que su marido –ex marido– decidiera lanzar su peso como un respetado médico de alto rango y había conseguido que la despidieran.

Como era de suponer. No quería ver al hombre que la había usado como un saco de boxeo hasta que había reunido el valor para dejarlo. Él no había aceptado el divorcio o la orden de restricción contra él. Sakura se estremeció de nuevo, esta vez debido a la peligrosa situación en la que había estado. Si no hubiera sido por la vida que había construido en Los Ángeles mientras ella y su ex, Neji, habían vivido allí, habría hecho las maletas y regresado a casa tan pronto lo hubo dejado.

Se metió un mechón de su largo cabello rosa detrás de la oreja. Este era difícilmente su hogar, ya que la mayoría de sus familiares vivían a varias horas de distancia, pero Tam había querido que viniera aquí. Sakura se preguntaba si había sido un error. Las relaciones poli-amorosas no eran realmente lo suyo, aunque lo que estaba viendo la intrigó cada vez más, durante la semana que llevaba allí.

"No es tan extraño como parece," se rió Tam, entre dientes.

"No estaba pensando eso."

"¿Qué estabas pensando?"

Sakura sintió al calor subir hasta su cuello, pero su traje de vampiresa probablemente lo ocultaba. "Estoy… intrigada."

"¿En serio? Debería presentarte a–"

"Oye, muchacha, tenemos necesidad de... tus servicios", una voz profunda gruñó, mientras una mano aparecía en el hombro de Tam.

"¡Itachi!" Tam lo amonestó, y luego suspiró mientras Gaara besaba su cuello.

"¿Cómo están nuestros bebés?" Le preguntó.

"Shhh... bien", murmuró Tam.

"¿Qué es esto?" preguntó Sakura, mirando la ligera hinchazón en el vientre de Tam. No había imaginado...

Itachi deslizó el brazo alrededor de la cintura de su esposa mientras Gaara la rodeaba desde el otro lado. "Estamos embarazados", confesó Itachi.

"Todos nosotros", agregó Gaara.

"No se lo íbamos a decir a nadie todavía", dijo Tam, con una sofocada mirada a sus esposos. "Cranston está en lo más alto en lo que se refiere a la investigación de la fertilidad, lo que permitirá a una mujer como yo tener un bebé con sus dos esposos... al mismo tiempo. Todavía estoy en un período tenso. Mi médico piensa que en dos semanas más, podremos empezar a sentirnos cómodos."

"¡Oh, Dios mío, Tam, felicidades!", Exclamó Sakura con voz baja, consciente de que su prima quería mantener el secreto.

"Bueno, a la mierda", dijo Itachi para su sorpresa.

"¿Qué?" preguntó Gaara.

"Yahiko. ¿Cómo diablos llegó hasta aquí?"

Sakura siguió la mirada de Itachi y vio al hombre que ella conocía desde hacía mucho tiempo. Hizo una mueca, a sabiendas de su historia. Él había insistido en que Tam era su prometida y había causado bastantes problemas a su prima.

Otro idiota. El agua de su ciudad natal debía ser tóxica para los hombres. Tanto Yahiko como Neji eran de allí.

"Mantengamos la calma", recomendó Tam.

"Sabes que la única razón por la que no le di una paliza la última vez que lo vimos fue por respeto a tus padres," gruñó Itachi. "No hubiera sido bueno que vieran a sus nuevos yernos comenzar una pelea en su casa."

"Voy a llamar al Sheriff Kakashi y pedirle que venga", ofreció Gaara. Miró a Itachi. "Quédate con ella."

"Sabes que lo haré."

Sakura sospechaba que ninguno de los dos se fiaba de Yahiko hasta que pudiera ser despedido. Y con su esposa embarazada, estarían doblemente alertas. Puso su copa en la mano de Itachi. "Voy a hablar con él."

Antes de que cualquiera de los tres pudiera detenerla, comenzó a caminar por el patio. Tenía un montón de experiencia en el trato con visitantes no deseados en la sala de maternidad. No todo eran flores y botines de bebé. De vez en cuando, alguien llegaba y molestaba a la madre, y Sakura había sido a menudo comisionada para su eliminación. Se desharía de Yahiko antes de que causara a su prima cualquier tipo de tensión.

"Yahiko", dijo entre dientes, mientras agarraba su brazo y lo arrastraba hacia el patio delantero fuera de la vista de los invitados.

"Cuánto tiempo sin verte", dijo él, tirando de su brazo para sacarlo de su agarre y girando hacia ella. "He oído que gastaste todo el dinero de Neji y después te deshiciste de él para poder andar de perdida por ahí. Siempre has sido una puta."

Su interior pareció convertirse en plomo. Sus dedos apretados se volvieron tan fríos como si hubieran estado cubiertos de hielo. "¿Te dijo eso?", preguntó con incredulidad. Después de todo el dolor con que le había causado su ex, ahora la seguía con mentiras.

"Sí, me dijo todo sobre el asunto. La larga lista de hombres que has tenido. Ya que te gusta tanto una polla, qué tal si pruebas la mía. Siempre quise follarte, pero pertenecías a mi mejor amigo, Neji." Él hizo un gesto con la cabeza hacia la acera." Mi coche está justo allí. El asiento trasero es grande y bonito. Y si alguien pasa, tal vez querrá participar. Sabes que es lo que hacen por aquí."

"Eres un idiota", respondió ella, esperando que el agente de policía que Gaara había ido a llamar, apareciera pronto. "Tam no te quiere aquí. Debes irte".

"Está bien" él le agarró la mano y tiró de ella hacia su coche.

"¡Suéltame!" gritó al mismo tiempo una voz profunda exigió: "Suéltala."

Su mirada voló en dirección a la voz. Los hombres que habían llamado su atención en el patio trasero estaban tan sólo unos metros de distancia.

"Ahora" afirmó el otro, subrayando lo que su pareja había dicho a medida que avanzaban. Antes de que Yahiko pudiera parpadear, los hombres la habían liberado. Uno la sujetaba contra su pecho, su aroma a madera llenando cada una de sus respiraciones, mientras el otro hombre daba un paso entre Yahiko y ella. Miró por encima del hombro, a tiempo para ver a Yahiko tratar de golpearlo, su golpe fue desviado, y luego regresado. Él aterrizó en el suelo con un sonido audible.

"¿Estás bien?" le preguntó el hombre que había puesto fuera de servicio a Yahiko. Ella asintió mientras una patrulla de policía se estacionaba al frente de la casa.

Minutos más tarde, todos habían dado sus declaraciones y Yahiko fue detenido. Se dio cuenta tardíamente que los hombres que la habían rescatado todavía tenían sus brazos alrededor de ella, de una manera muy parecida a la forma en que Itachi y Gaara habían sostenido a Tam anteriormente.

Conscientemente, puso su capa a su alrededor y se retiró de su abrazo casual. Sólo el hecho de estar de pie tan cerca de ellos, le calentó la piel y la hizo sentir sensible en lugares en los que no quería pensar. Y húmeda. Su pecho subió y bajó mientras trataba de frenar su excitación.

Miró a su alrededor, al pequeño grupo. Tam y sus esposos habían llegado de manera apresurada en el momento que el Sheriff Kakashi había llegado. Nadie se había quitado las máscaras y todo el mundo parecía conocer a los demás. Sakura se encontraba en una suprema desventaja.

"¿Estás segura de que estás bien?" le preguntó Tam, justo cuando Sakura estaba a punto de preguntar sus nombres.

"Sí, ellos dos me rescataron cuando Yahiko se me iba de las manos." Miró hacia la pareja vestida de negro."Gracias."

"No tuvieron que hacer mucho esfuerzo con esos disfraces", Tam criticó a los rescatadores de Sakura. "¿Qué se supone que son?"

Gaara tosió, obviamente cubriendo una risa. "Perdónenla. Las hormonas del embarazo la han puesto de muy mal humor."

"¿A quién más se lo vas a decir?" le preguntó su esposa. "Vas a dormir en el sofá." Volvió la mirada hacia Itachi.

"Yo no dije nada", se defendió este con las manos levantadas.

Sakura apretó los labios para ocultar su sonrisa ante el intercambio. Conocía a Tam lo suficientemente bien, como para saber que no estaba para nada molesta con sus hombres y Sakura tenía la sensación de que serían un trío feliz en su cama esa noche.

Una punzada de celos se extendió a través de ella, pero la hizo a un lado mientras miraba a los otros hombres por la esquina de sus ojos.¿Cómo sería ser amada igual que su prima?Respiró con frustración. Tenía que parar con esto.

Tam se volvió de nuevo hacia la pareja vestida de negro. "¿Qué son?", repitió.

"Somos fantasmas oscuros", uno de ellos se echó a reír. "Aparecemos de repente bajo la cubierta de la noche."

"Salvamos el día y nos llevamos a las doncellas", dijo el otro.

Sakura gritó mientras era arrastrada repentinamente sobre un sólido y amplio hombro, mientras todos los demás reían entre dientes. "¡Tam! ¡Ayuda!" Golpeó la espalda del hombre. "¡Bájame!"

Su prima caminó hacia adelante, siguiéndolos mientras Sakura era llevada lentamente. Tam le dio un beso en la mejilla. "Estás perfectamente segura", susurró al oído de Sakura. "Estabas interesada. No hay mejor par con el que explorar. Relájate y diviértete." Hizo una pausa y ladeó la cabeza. "¿Quieres que ellos te dejen ir?"

¿Quería? ¿O quería ver cómo podrían ser las cosas con dos hombres que ya le habían demostrado ser gallardos rescatadores?