Los personajes de Naruto no me pertenecen, ya saben… son de Masashi Kishimoto…
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BAJOS INSTINTOS
By Tsukisaku
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MI LUGAR FELIZ, LA LLUVIA.
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La llegada al hotel fue todo un fastidio, nos habíamos topado con un accidente vial y juraba que si pasaba más tiempo con Sakura en ese pequeño espacio, terminaría —oficialmente— perdiendo el juicio. Estaba realmente agotado, no sólo físicamente, si no emocionalmente también. Necesitaba con urgencia algo de aire para mí solo, una ducha y una buena sesión de sueño. ¿Qué es lo que tiene que hacer un sujeto para deshacerse de una estúpida obsesión?
Ceder a ella… murmuró una parte de mi inconsciencia y rodé los ojos.
En cuanto el taxi aparcó delante del gran edificio, le di un billete y salí de ahí, la fresca brisa golpeó mi rostro y cerré los ojos por un instante. Amaba el clima fresco y lluvioso. Un chico ayudó a bajar nuestras maletas del auto y nos guió al interior con rapidez, el agua comenzó a gotear por las puntas de mi flequillo así como salpicaba mi traje. Observé por el rabillo del ojo a Sakura y lucía sencillamente hermosa bajo la tormenta, casi podía visualizarme haciéndole el amor bajo éste clima. Corrimos al interior y caminamos hacia el lobby, Sakura le explicó a la empleada que teníamos reservaciones y unos minutos después, la misma nos entregó un par de llaves. Estaríamos hospedándonos en el décimo piso.
Mientras subíamos por el ascensor, intenté no ser consiente de cómo la blusa de Sakura se transparentaba donde se había mojado, ni de cómo sus pechos parecían sobresalir aún más, incitándome descaradamente. Tomé una gran respiración y tragué saliva, sería mejor fijar la vista en los cambiantes números rojos. Una vez que estuvimos en el piso indicado, un fuerte rayo retumbó contra las paredes, mi pequeña acompañante pegó un brinco y se apresuró a meter la llave en la ranura de su puerta.
—Buenas noches —se despidió—, te veré mañana a primera hora para la junta.
—Descansa —murmuré y me negué a lanzarle una última mirada. Abrí la habitación que me correspondía y cerré la puerta después de jalar mi maleta dentro. Todo estaba en penumbras, únicamente un débil rayo de luz se filtraba por la cortina entreabierta de la ventana. Caminé hasta ahí y terminé por abrirla para deleitarme con la vista. La lluvia golpeaba contra el cristal y a lo lejos se podían divisar constantes iluminaciones en el oscuro cielo, debido a los truenos. Las luces de la ciudad se reflejaban escasamente y suspiré. Me retiré el saco, seguido de la camisa sin apartar los ojos de la ventana, de cierta forma, todo eso me tranquilizaba y hacia que me olvidara de las cosas que me estresaban.
Finalmente luego de unos minutos, me aparté de la ventana y me encaminé a la habitación jalando la maleta. La coloqué sobre la cama, saqué un par de artículos personales y me encaminé al baño. Necesitaba con desesperación una ducha. Otro fuerte trueno resonó y fue como otro golpe tranquilizador. Sabía que existían personas que odiaban el estridente ruido, pero yo no era una de ellas. Abrí el grifo de la ducha y terminé por despojarme de la ropa que me quedaba, antes de meterme debajo del chorro caliente. Simulé que estaba bajo la lluvia y me relajé por completo.
Cuando era niño, solía jugar bajo la lluvia, mi madre jamás lo aprobó ya que terminaba todo lleno de lodo, pero me encantaba. No sabía como explicarlo, sólo podía decir que era feliz así. Conforme fui creciendo dejé de jugar, pero aún me deleitaba con la sensación del líquido golpeando mi rostro. Solía caminar por nuestro patio, o por las calles cercanas, sólo por que si. Una vez que Sasuke tuvo la suficiente edad como para tratar de imitarme, dejó de hacerlo porque pilló un resfriado que lo llevó a estar en cama por —prácticamente— dos semanas. Siempre quiso intentarlo, pero mamá nunca lo dejó y eso lo enfurruñaba, él alegaba que quería ser como yo y hacer las mismas cosas para sentirse invencible. Años más tarde, cuando pareció olvidar esa etapa, únicamente se limitaba a decir que si quisiera mojarse, se metería a la ducha. Él no entendía, nadie lo hacía. No se trataba de mojarse, o sentir el agua sobre el rostro. El punto era sentir como la fuerza de la naturaleza se infiltraba en ti hasta calar tus huesos. En experimentar esa paz que sólo la lluvia podía darte, nadie parecía entender que una vez que el agua fresca cae sobre ti, no eres consiente de nada más y eso era lo que hacía ese clima el ideal para relajarse.
Me enjaboné con avidez y me apresuré a salir, sequé mi cuerpo con la toalla y me coloqué un bóxer, además de una camiseta. Caminé directo a la cama, tomé los documentos y la portátil de uno de los compartimientos de la maleta, para después acomodarme en uno de los sofás. Ahora que estaba libre de pensamientos absurdos, podía concentrarme en la junta que tendríamos a la mañana siguiente.
Se trataba de asegurar el mayor contrato que habíamos tenido por un tiempo, con una de las empresas más prestigiosas de Londres. Si lo obteníamos, podíamos ganar una fuerte inyección monetaria, que colocaría a Akatsuki en la cima de Japón, además de que la volvería una de las empresas transnacionales más importantes. Deslicé mis ojos por la presentación que había elaborado Sakura y tuve que admirar su trabajo, ella sabía muy bien lo que hacía a pesar de su corta edad, era cierto que se esforzaba al máximo en sobre salir. Al parecer no era el único que no quería que la gente pensara que todo se le estaba entregando en bandeja de plata, sólo por el simple hecho de ser hijo del dueño.
Sonreí. A final de cuentas, mi padre encontró en Sasuke alguien para hacerse cargo de su empresa. Constantemente lo presionaba para ser mejor y él lo hacía no sólo para obtener su aprobación, si no para competir conmigo. Quería ser tan agresivo en los negocios como yo lo era a su edad. No es que fuésemos realmente enemigos o lleváramos una mala relación, todo lo contario. Es mi hermano y lo amo. Más bien me parece que el hecho de que mi padre siempre pareciera demostrar más su orgullo por mí, que por él, lo marcó de forma definitiva. Yo desaprobaba eso, pero claro, nadie me prestaba mucha atención. Solo esperaba que Sasuke se diese cuenta que debía brillar para su propia satisfacción, no para obtener el reconocimiento de nadie más. Eso terminaría amargándolo.
Una hora más tarde, cerré la laptop y la dejé sobre el sofá, la lluvia había disminuido, ya solo se escuchaban los débiles repiqueteos de las gotas de agua contra el cristal. Jalé las cobijas de la cama y me acomodé en ella, era hora de descansar.
—o—
Cuando mis ojos se abrieron, la débil luz de la mañana se filtraba por las ventanas. Aún se vislumbraba todo nublado y parecía que lloviznaba levemente. Sin duda era un buen día para los negocios. Me di una ducha rápida y me enfundé en un traje color negro. Mientras anudaba la corbata, se escucharon dos pequeños golpes en la puerta, suponía que era ella, ya que no había pedido nada de servicio al cuarto. Abrí la puerta y su sonrisa me recibió, vestía un modesto traje negro, con una blusa rosa pálido, lucía sexy.
¡No comiences Itachi!, me regañé antes de girarme de regreso al dormitorio.
—Buenos días Itachi —saludó al tiempo en que cerraba la puerta detrás de si.
—¿Tienes todo listo? —pregunté evitando saludar. No quería que mi traicionera mente comenzara a divagar en cosas como sus ojos o su sonrisa matutina.
—Si, las carpetas están listas y seguras —respondió señalando su portafolios—, además, me aseguré de memorizar la presentación por si deseas algo de apoyo.
Terminé de anudar la corbata y observé su sonrisa, ella era sensacional.
—Bien —tomé mi propio portafolio, mi abrigo y me encaminé a la salida.
—¿Quieres desayunar algo antes de irnos? —preguntó.
—Solo quiero un café, no creo que haya tiempo extra para nada más. —De acuerdo, ya contaba con eso, así que pedí que nos tuvieran listas dos tazas de café para llevar.
Una vez que estuvimos abajo, un mesero nos entregó dos vasos de café y nos indicó que el auto nos esperaba en la entrada. Sakura parecía lidiar con su taza y su abrigo, así que le ayudé y ella agradeció con una sonrisa.
¿A caso no podía dejar de sonreír?, diablos, no sabía cuan adictiva era esa mueca suya.
Nos adentramos al auto color negro que el hotel nos había proporcionado y se puso en marcha.
—Sabes, nunca había venido a ésta ciudad, es hermosa —murmuró fascinada con la vista en la ventanilla. Aún lloviznaba, pero las gotas de agua no impedían la visión de la ciudad.
—Yo he estado aquí un par de veces, pero no he tenido tiempo realmente de mirar más allá de los hoteles y el camino.
—Sería bueno poder visitar mínimo uno de esos restaurantes ala orilla del río, ¿no crees?, deben ser sumamente románticos.
Aclaré mi garganta e ignoré el hecho de que mi corazón había dado un vuelco. ¿Ella realmente acababa de insinuar que quería una cena romántica… conmigo?
Seguro comprendí mal, ella sólo desea visitar algo del romance de la ciudad.
Opté por permanecer en silencio y enfoqué la vista en el otro extremo, mientras repasaba mentalmente la presentación que ya tenía memorizada desde dos semanas atrás. El camino fue ligeramente corto, cuando estuvimos frente al gran edificio de Ridgmont company, nos apresuramos a entrar, parecía que la lluvia estaba cayendo con mayor fuerza.
—Buenos días —saludó Sakura a la recepcionista detrás de la gran barra—, tenemos una cita con Edward Ridgmont a las nueve, venimos de Japón, de Akatsuki corp.
La mujer rubia tecleó a través de su computadora y asintió.
—Regístrese ahí, por favor —pidió señalando una gran libreta. Sakura comenzó a escribir, en tanto la rubia tomaba un par de gafetes y me los entregaba—. Pueden subir directo al último piso, la secretaria del señor Ridgmont los recibirá.
—Gracias —contesté encaminándome al ascensor. Sakura me siguió de cerca y le entregué su gafete de identificación.
El viaje fue lento y aproveché para terminarme la taza de café que aún llevaba en las manos. Una vez que se abrieron las puertas, un aroma a cigarrillo inundó mis sentidos, deposité la taza vacía en un contenedor cercano y caminamos hacia el escritorio más cercano.
—Señor Uchiha, ¿cierto? —otra joven de cabellos rojizos me sonrió—, la junta iniciará en unos momentos más, ¿Por qué no toman asiento?
Señaló con su mano hacia otro extremo de la estancia y asentí.
—Vaya, vaya —una voz conocida llamó mi atención—, no sabía que te encontraría aquí hoy.
Me giré para encontrar a Sasuke en compañía de uno de sus amigos y compañeros de trabajo: Uzumaki Naruto.
—Supongo que no me sorprende que Uchiha corp, también esté al acecho aquí —contesté mirándolo fijamente.
—Sólo los mejores están aquí —concordó fríamente.
—Buenos días Itachi-san —saludó el rubio con una sonrisa y asentí. Trasladó su mirada hacia mi acompañante y decidí hacer las presentaciones.
—Ella es Sakura Haruno, mi asistente —dije señalándola levemente—. Éstos de aquí son Naruto y mi hermano: Sasuke.
Ella esbozó una sonrisa hacia el rubio, quien estrechó su mano efusivamente.
—Mucho gusto —dijo.
Cuando sus ojos se posaron sobre mi hermano, una expresión sombría la recorrió, eso era raro.
—Uchiha —bufó aparentemente molesta.
—Hmph —los ojos de Sasuke la observaron fijamente y casi lo observé sonreír—. No creí que realmente quisieras sobresalir en los negocios, Sakura.
—Eso demuestra que no me conoces.
Sentía que me perdía de algo y parecía no ser el único, ya que Naruto los miraba con completa confusión.
—¿A caso se conocen? —preguntó él.
—Desafortunadamente —masculló Sakura fulminando con la mirada a mi hermano.
—Ninguna chica había dicho antes eso de mí —comentó mi hermano, fingiéndose herido—. No me digas que sigues herida porque…
—Cállate —masculló ella sonrojándose por completo.
Ahora si estaba seguro de que me perdía de mucho y eso me molestaba por completo. ¿Qué diablos había pasado entre ellos dos?
—Señores Uchiha, el señor Ridgmont está listo para recibirlos.
No sabía que sería una reunión con la competencia, y de cierta forma me molestaba, pero no dije nada y me limité a seguir a la chica a la que —aparentemente— era la sala de juntas.
Un sujeto alto de cabellos marrones, nos saludó y nos indicó que tomáramos asiento. Nos presentó a un par de sus empleados, además de un abogado. Podía sentir la mirada de mi hermano, que estaba frente a mí y lo miré fijamente. Parecía que ésta sería una batalla por ver quien de los dos era el mejor, nuevamente. Casi sentí pena por él, pero no tenía oportunidad. Sasuke apenas era un joven introduciéndose al mundo de los negocios, yo le llevaba años de ventaja y experiencia. No sabía porque mi padre había decidido mandar a su hijo al estanque de los tiburones. O confiaba mucho en su sagacidad, o definitivamente quería que él terminara por odiarme.
Él inició su presentación hábilmente, me sentía firmemente orgulloso de su capacidad, sin duda alguna él sería un gran hombre de negocios. Naruto solo agregó un par de detalles casi sin importancia, parecía que Sasuke deseaba lucirse por sí solo. En ocasiones le lanzaba miradas a Sakura y ésta lo miraba con ferocidad. Yo podía ser serio y bastante antisocial, pero no era estúpido, entre ellos dos había pasado algo y eso me irritaba.
Cuando llegó nuestro turno, permití que Sakura diese inicio y Sasuke pareció divertido ante la idea. Casi lo odié, no sabía lo buena que ella era en su trabajo y deseaba con ansias cerrarle la boca. Durante los puntos más importantes, me permití detallarlos por mí mismo, expliqué los pros y los contra más agresivos del mercado, y como el porcentaje que ofrecía a la larga sería el más beneficioso para ambos. Cuando al fin terminó mi turno de hablar, mi hermano me miraba como si supiera la decisión final y me estuviese odiando por anticipado. A él realmente le hacía falta mucha más preparación.
—Bueno, tras analizar ambas propuestas —comenzó Edward—, creo que estarán de acuerdo conmigo, en que la más productiva y beneficiosa es la de Akatsuki corp.
Se acercó para estrechar mi mano y la de Sakura. Nos entregó unos documentos que debíamos revisar y programamos otra junta para el día siguiente.
Sasuke se apresuró a la salida, seguido de su amigo.
—Bien hecho —le murmuré a Sakura, quien sonrió en respuesta.
—Lo mismo digo —contestó—, estuviste impresionante ahí dentro.
—Espero que no haya rencores hermanito —le dije una vez que estuvimos cerca del elevador.
—Hmph, sin problemas —se limitó a decir.
—Quizá deberíamos ir a almorzar algo todos juntos —sugirió su amigo—¸después de todo, hemos estado ahí por casi tres horas.
—Por mí no hay problema —contesté.
—Como sea —bufó mi hermano.
—Siempre tan educado —murmuró Sakura al tiempo en que se introducía al pequeño espacio.
—Y eso te encanta… lo sé —el tono de voz que usó él para contestarle, me puso los nervios de punta.
Necesitaba saber cual es la historia entre éstos dos, ¡y lo necesitaba ahora!
—Idiota engreído —masculló ella de regreso.
—Molesta —bufó él.
—No comiencen a pelear por favor —intervino Naruto—, seamos amigos, ¿si?
—No tengo problema —contestó Sasuke—, si quieres, podemos arreglar nuestras diferencias… a solas —le murmuró viéndola fijamente.
Apreté el portafolio con más fuerza de la necesaria, y sentí ganas de estampar mi puño libre contra su arrogante rostro.
Sakura se sonrojó nuevamente con fuerza, aunque no sabía si era por furia o por otra cosa.
—Ni en ésta vida, ni en ninguna otra —bufó girando su rostro para dejar de verlo.
Las puertas del ascensor se abrieron y la fría brisa nos recibió. Todos entregamos el gafete a la recepcionista y nos encaminamos a la salida. Ahora llovía con más fuerza y agradecí eso, necesitaba concentrarme en algo relajante, y no en las ganas que tenía por golpear a mi hermano.
No sabía realmente que era lo que me molestaba: ¿Qué ellos tuvieran un pasado el cual desconocía?, ¿Qué hubiesen tenido algún tipo de encuentro físico?, ¿O que Sasuke tuviese la oportunidad de ganarse algo que yo anhelaba secretamente?
¡Diablos!
La comida transcurrió en silencio, al menos por parte de mi hermano y mía. Sakura y Naruto charlaban animadamente, como si se conocieran de toda la vida. Intenté ignorar las miradas que Sasuke le dedicaba a ella y viceversa, luché por concentrarme en el bullicio de la gente en el lugar, o en la comida, pero era intentos vamos.
Estaba celoso, realmente celoso y eso me frustraba.
¿Si yo le preguntara a ella, sería demasiado inapropiado?
El ruido de mi teléfono me sacó de mis absurdos pensamientos y me alejé para contestar. Era Kakashi, necesitaba saber como había ido la junta y los detalles más sobresalientes de la misma. Parecía aliviado de que hubiésemos obtenido el contrato, me felicitó por mi gran trabajo y prometió que tendría una muy buena comisión por esto. Le agradecí y pidió hablar con su hija.
—Tu padre —le dije a Sakura entregándole mi teléfono, ella se alejó y tomé asiento nuevamente. Le di otro bocado a mi comida y miré como Sasuke la miraba detalladamente.
—¿A caso ella te gusta? —la pregunta salió de mi boca más rápido de lo que si quiera me tomó pensarla.
—Hmph —clavó sus ojos en mí—, no. ¿Y a ti?
Casi me atraganté, pero evité hacer cualquier muestra de shock. Permanecí tan impasible como se podía estar.
—Hmph —no contestaría a eso, sólo negué con la cabeza. Una pequeña sonrisa se extendió por sus labios, yo sabía que él sabía. Éramos hermanos, nos conocíamos, nos comprendíamos con una sola mirada. Solo esperaba que el pequeño idiota no buscara sacar provecho de esa información.
Luego de la comida, pasamos a dejar a mi hermano y a su acompañante a su hotel, antes de encaminarnos al nuestro. Sakura murmuraba que era una pena que estuviese lloviendo tanto, ya que deseaba dar un paseo por la ciudad. Yo si que podía, así que pedí bajarme unas calles antes y le entregué mi maletín.
Una vez que me vi fuera, solté un gran suspiro. Inmediatamente la lluvia comenzó a mojar mi rostro y lo agradecí, esperaba que se llevara mis pensamientos confusos. La precipitación no era tan fuerte, así que pude caminar sin mayor contratiempo. La gente a mí alrededor caminaba debajo de un paraguas o corría para evitar mojarse tanto. Pocos autos pasaban por la calle aledaña y en general, todo lucía tranquilo.
Aún me preguntaba cual sería la historia entre Sakura y Sasuke, ¿Qué la había llevado a odiarlo?, ¿Por qué el parecía interesado en ella?
Cerré los ojos por un momento. ¿Realmente yo dejaría que él la alejara de mi lado?, sabía que si Sasuke deseaba algo, lo obtenía. No importaba cuanto se fuese a oponer ella en un inicio, eso solo representaría un reto a vencer para él. Luchaba por mantener su ego en alto, siempre.
Cuando parpadeé, me vi frente al hotel nuevamente, gente corría por el lobby y eso llamó mi atención, algo había pasado. Sakura se acercó a mí en cuanto me vio y parecía apenada.
—Hubo un pequeño accidente en el ala sur —explicó—, uno de los árboles se estrelló contra los cristales y rompió varias ventanas.
Ahora comprendía el bullicio.
—Tu habitación se vio afectada —continuó—, intenté conseguir otra, pero todo está ocupado. Sugirieron mandarte a otro hotel pero…
—¿Pero?
—Pensé que no habría inconveniente si te quedas en mi habitación —dijo sonrojándose levemente—, será solo hasta que limpien el desastre y puedan darte nuevamente una para ti solo.
Tragué saliva y mi corazón se detuvo levemente. ¿Compartir habitación?, ¿Eso era realmente apropiado?, mantuve mi rostro sereno y luché por no mostrar mi pánico. No de estar con ella, si no de cometer alguna estupidez que revelara mis bajas intenciones.
—¿No será problema para ti? —pregunté estudiándola fijamente, ella mordió su labio y negó con la cabeza.
—En absoluto —sonrió y asentí—. Bien, tus cosas ya fueron trasladadas a mi habitación, así que ahora deberías ir y darte una ducha o te enfermarás.
La seguí por el pasillo y luché por permanecer impasible. Compartiría habitación, con ella. Con la chica que sacaba a relucir mis más bajos instintos, con la que con solo una sonrisa, amenazaba con ponerme duro como roca. Esperaba poder mantener todo bajo control, o terminaría arrancándole la ropa sin piedad alguna.
—
Continuará…
—
¡Hola!
Aquí Tsukisaku, ¿Qué tal el cap?
Espero que les gustara :) me da muchísisimo gusto que el fic les esté agradando.
Aclararé un punto. La historia estará únicamente desde el punto de vista de Itachi, ya que es un completo reto que me propuse, escribir un fic entero desde el punto de vista masculino, así que siento decepcionar a las que esperaban un Pov Sakura.
Quizá deje el epílogo para ella, pero no aseguro nada.
Gracias por leer y comentar. Sus reviews son lo único que me anima a continuar :D
Cuídense y nos estamos leyendo.
¡Sayo!
Tsukisaku
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