Gracias por sus reviews! Por eso les dejó de una vez leer el fic sin más =)
Los personajes no me pertenecen, pero los uso para darme vuelo con mis más locas fantasías =D
-Y… ¿De qué hablaban?- Preguntó Haruka sentándose con una pose que expresaba el deseo de marcar su territorio sobre la mesa, arqueando la ceja al ver la penetrante mirada del joven sobre ella.
Michiru miro a ambos desde la cocina… Sabía que esa cena no terminaría de la mejor forma, pero dentro de ella confiaba en que la sailor de los vientos no arruinara la noche para Hotaru.
-Cosas- dijo Hotaru con una leve risa entre labios, Haruka levanto la ceja, ella sabía que esa respuesta era la que daba su princesa de los mares al preguntársele sobre situaciones un tanto privadas.
-Sobre arte del renacimiento- respondió Altain con un dejo de soberbia en la voz, obteniendo con esa frase la atención de Michiru, quien terminaba de preparar un aderezo para la ensalada
-¿Cuál es tu pintor favorito?- preguntó Michiru acercando el plato con la ensalada terminada, Haruka se asombro de lo bien que se veía a pesar del desastre que ella había hecho con la lechuga, pero tampoco le gustaba que Michiru tomara esas familiaridades con el mocoso.
-Los cuadros de Botticelli me han gustado desde niño, las expresiones en los rostros son magnificas- respondió gallardamente el rubio, Haruka arqueo la ceja, Hotaru lo miró fascinada.
-El trabajo de las luces es asombroso en el pintor- respondió Michiru mientras avanzaba hacía la cocina para tomar los platos y el aderezo, su pareja se levantó tras ella para ayudarle, Haruka separo sus labios para reclamarle a Michiru mientras tomaba los platos en sus manos, pero la joven aguamarina poso con delicadeza su dedo índice sobre los labios de la rubia e hizo un delicado ademán de negación, la velocista trago sus palabras y se sonrojó, tenía que ser una buena anfitriona, tenía que, por Michiru y por Hotaru.
-La representación idílica alrededor del personaje central de la obra es lo que me atrae de él- menciono Altain al ver a la pareja salir de la cocina, mientras tomaba indiscretamente, según Haruka, la mano de Hotaru.
-El nacimiento de Venus es hermoso- agregó Haruka ante la sorpresa de todos, haciendo incluso que Michiru se quedará perpleja, nadie esperaba que la gran corredora de autos tuviese una mínima idea acerca de historia del arte.
-Tiene mejores obras- dijo soberbiamente Altain, haciendo crispar los nervios de todas en la mesa, Haruka tomó aire profundamente, deseaba lanzarle al niño uno de sus ataques como sailor, Hotaru miró a su madre adoptiva suplicando por que calmara a su padre, Michiru sin saber exactamente que hacer apreso las mejillas de la rubia y la beso en los labios, enmudeciendo aun más a la audiencia.
-Comencemos a comer- dijo la aguamarina sonriente al desprenderse de los labios de su amante que estaba completamente roja y sin saber que decir. Michiru le guiño el ojo y Haruka apresuradamente comenzó a colocar los platos sobre la mesa, Altain rio ante la escena, Hotaru, angustiada, no sabía hacia donde mirar para ocultar el hecho de que eso también le parecía divertido.
La familia se sentó a la mesa guardando un silencio incómodo, Michiru parecía ser la única que no se sentía apenada por lo que acababa de suceder, por lo que inicio a servir la ensalada en los platos que Haruka había colocado con la simple orden de su mirada. Altain seguía mirando con recelo a Haruka, quien intentaba tranquilizarse cada vez con más dificultad ante el desprecio infundado que el rubio le mostraba, la violinista se acercó por detrás de su hombro derecho para servirle un poco de ensalada.
-Pregúntale algo, rompe el hielo- le murmuró al oído, la rubia tomo aire y se dirigió al chico que comenzaba a comer.
-¿Practicas algún deporte?- preguntó Haruka ante la mirada aprobatoria de Michiru que se sentaba frente a ella para comenzar a comer.
-No- respondió el muchacho a secas, llevándose un trozo de jitomate a la boca.
-Es artista- defendió Hotaru a su novio al ver la mirada de su protectora lanzándose contra el chiquillo- cómo Michiru-mamá.
-Bueno- dijo Haruka pasándose con esfuerzo el gran bocado de ensalada que había tomado para no mentársela al chiquillo- Michiru es una extraordinaria nadadora- menciono orgullosa de su mujer- Y no he conocido mejor artista que ella, por lo que eso no es una excu…-la sailor de los vientos no pudo completar la frase al sentí un golpe en su pierna de parte de la mujer que elogiaba.
-¡Oh! ¡Lo siento!- exclamó inocentemente- No era mi intención golpearte- dijo cubriendo con delicadeza una sonrisa, Haruka le lanzó una mirada que intentaba ser de enojo, pero simplemente con ella no podía...
-Si consideras deporte el esgrima, se podría decir en tus palabras, que lo practico- agrego el rubio dirigiéndose a la ojiverde con una mirada molesta- Y de seguro mucho mejor que…
-¿Quieres más ensalada?- pregunto apresurada Hotaru levantándose de la silla al prever que la frase que su novio diría podría enojar más a Haruka-papá. Altain la miro extrañado por la interrupción, pero su mirada fría cambio por completo a una bondadosa y tierna al mirar la sonrisa amorosa que la sailor de la destrucción le regalaba.
-Un poco, gracias- respondió el rubio levantando su plato para que Hotaru con una sonrisa le sirviera un poco de la ensalada, el muchacho la miró fijamente arqueando la ceja- quienquiera que picara la lechuga lo hizo de una manera desastrosa- agregó, Haruka golpeó con su puño la mesa y estaba a punto de defenderse, pero la aguamarina intercedió.
-A Haruka no se le da mucho la cocina- argumentó Michiru – aunque yo también pensé que podría hacer un mejor trabajo con una lechuga y un cuchillo- menciono divertida, la aludida colocó su mano sobre su frente ¿Por qué Michiru parecía querer molestarla también? Suficiente tenía con el mocoso que estaba sentantado en su mesa y coqueteando con su hija.
-Pues no deberían dejarla entrar a la cocina-agregó el rubio, Michiru miró con cierto resentimiento al muchacho, si bien la rubia no era la mejor en la cocina, le fascinaba a ella tenerla cerca y debía aceptar que la rubia siempre se esforzaba por hacer bien las cosas. La violinista sintió que bajo la mesa Haruka movía uno de sus pies, molesta por el comentario, pero intentando ignorarlo.
-Haruka-papá cocina delicioso- le replicó Hotaru a Altain y Michiru -¿Verdad papá?- preguntó orgullosa la pelinegra, la aludida sonrió un poco nerviosa, ciertamente lo único que sabía hacer bien era la comida que le agradaba a su hija, fuera de eso era un desastre...
-A veces- respondió la ojiverde, las mujeres en la mesa soltaron una leve risa, divertidas, haciendo que Haruka se sonrojase, Altain sólo miro la escena y sonrió un poco, sintiendo cómo Hotaru tomaba su mano por debajo del mantel.
-Iré por la pasta- mencionó la aguamarina poniéndose de pie ante la mirada atenta de Haruka, quien leyó en los ojos de su pareja la orden de comenzar a levantar los platos de la ensalada y llevarlos a la cocina.
-En verdad me estoy desesperando- dijo Haruka entrando a al cocina con los platos sucios en ambas manos y colocándolos en la barra- El chiquillo no coopera, tendré que hablar con Hotaru después de...- de nuevo la mujer que tanto amaba la silenciaba colocando suavemente su dedo índice sobre sus labios y sonriéndole divertida.
-¿Ya olvidaste la primera vez que fuiste a cenar a mi casa?- le preguntó Michiru, el rostro de la sailor de los vientos se tiño de un rojo de vergüenza.
-Si...- respondió Haruka recordando lo que había sucedido en esa ocasión...
Notas del autor:
¡Gracias por leer y esperar por la continuación! En el próximo capítulo: ¡veremos los recuerdos de Haruka la primera vez que ceno con sus futuros suegros! Sólo sus reviews me harán subir este capítulo lo más rápido posible, así que dejen los comentarios y de nuevo, ¡gracias!
