Crystal eyes

Capítulo uno

And now I know that's you

-¿Un anillo de compromiso, Scorpius Malfoy? ¿Qué es esto? – El rubio miró a su madrina por unos segundos antes de bajar la mirada, como un niño regañado. Se maldijo por dentro ¿Cómo podía ser que esta mujer tuviera tanto poder en él?

-Pero, madrina… yo…

- Pero nada. Ni siquiera recuerdas con quién. Eres un desastre, Scorpius. Digno hijo de Draco Malfoy. De tal palo tal astilla. – Pansy Parkinson tenía casi 50 años y era cada día más imponente y temeraria. Su largo pelo negro, con unas cuantas hebras plateadas, y su piel blanca le daban aspecto de bruja mala. Eso es lo que era después de todo, pensó Scorpius con una sonrisa.

-No es tan grave. Yo voy a encontrarla y…

-¿Y cómo piensas encontrar a alguien que no recuerdas? Ni el nombre…

- Sí el apellido. –Los ojos negros de Pansy brillaron mientras lo miraba curiosa. –Es una Weasley.

- ¡Mejor ni haberlo sabido! ¡Hereje! ¿Una colorada pecosa? Definitivamente, no eres muy normal. – Pansy llevó las manos a sus mejillas, en un gesto dramático. –Necesito un trago.- Caminó con pasos seguros, a pesar de sus tacos agujas.- ¿Quieres uno, Scorp?

El imperceptible olor a alcohol le llegó a la nariz y tuvo que morderse fuerte para no salir corriendo hacia el baño. Negó con la cabeza y miró por la ventana. Llovía en Londres, podía ver a muggles corriendo de un lado a otro para refugiarse de la intensa lluvia. Pansy Parkinson se había mudado al Londres muggle después de la guerra. Había vendido las pocas posesiones que le habían dejado y se dedicaba a trabajar tiempo completo en su propia tienda de ropa. La única conexión que tenía con el mundo mágico eran sus mejores amigos y el retoño de ya 25 años que se encontraba en su salón en ese momento.

- ¿No estas asustado? Comprometido con una mujer que ni conoces y encima es una Weasley. – Dio vuelta al hielo en su firewhisky y miró con cariño a Scorpius. Compadeciéndolo.

- No es nada que no se pueda resolver, madrina. Los divorcios son legales y dudo que ella tenga intenciones de estar casada con un Malfoy. – Pansy se llevó el vaso a los labios y le dio un largo trago. Draco Malfoy había luchado mucho para demostrar su inocencia, hasta se había casado con la hija de un auror, Astoria Greengrass. Habían conseguido muchas cosas juntos, pero el apellido Malfoy seguía teniendo el mismo efecto que un escreguto de cola explosiva. -¿Cómo puedo ubicarla? Necesito hacerlo. Quiero aclarar esto de una buena vez.

-No te recomendaría escribir una confesión de amor dirigida hacia todas las Weasleys. –Pansy rió.- Tampoco anunciar la inminente celebración nupcial. –Scorpius puso los ojos en blanco.- Bien, pequeño, ¿no recuerdas nada de ella?

- ¿Pelo rojo? Era bastante pequeña.

- ¿De edad? Degenerado.

Las mejillas del rubio tomaron un ligereo tinte rosa y sacudió la cabeza. –De altura.

-¿Una Weasley bajita? Eso sí que suena raro. –Pansy estiró sus largas piernas y se encogió de hombros.- Espero que no sea la hija de Ronald Weasley, tienen un GRAN problema si él es su padre.

Scorpius tiró la cabeza hacia atrás, observando el cielorraso. Recién caía en la cuenta que no sólo se había metido con esa Weasley, sino que con toda una importante y peleadora familia ¿Cómo había dejado que eso pasara?

-Empieza por el Ministerio. Seguramente hay muchas Weasleys trabajando ahí. No creo que te animes a pasarte por La Madriguera un domingo al mediodía. Reunión familiar, ya sabes… -Los dos fruncieron el entrecejo.- Dime, una fue a Slytherin, ¿no?

-La hija de Potter, sí. Pero nunca tuve ninguna clase de contacto con ella, así que…

-La hija de Potter… -Terminó el trago y lo apoyó en la mesita.- Prometo investigar, ahora vamos que tengo que trabajar. Sácate el anillo frente a tus padres, no querrás matarlos del disgusto.

Scorpius sonrió antes de desaparecerse. Horas pasó escondido en la entrada del Ministerio. Estaba incómodo, escondido entre arbustos. A fin del día sentía las piernas adoloridas, los brazos con cientos de pequeñas raspaduras y tenía mojados hasta los huesos. Varias personas habían mirado nerviosas hacia el arbusto donde se encontraba y esto comenzaba a fastidiarlo. Tenía que encontrarla, deshacerse de ese anillo y del posible lazo que los uniera.

- ¿Malfoy? ¿Qué haces ahí?- Scorpius se incorporó de golpe, sintiendo las piernas crujir en el proceso. Giró, lentamente. Una muchacha de pelo colorado y brillantes ojos marrones, lo miraba. Su ceja alzada y un montón de carpetas apresadas entre sus brazos.

- ¿Weasley? -Rose Weasley alzó aún más su ceja, esperando una explicación. Scorpius buscó con desesperación su dedo anular. Una dorada alianza brillaba en él. - ¡Por Merlín! Tienes que revertir esto.

Rose dio un paso hacia atrás. -¿De qué hablas?

-¡Esto! –Scorpius señaló su anillo.

- Felicitaciones por tu compromiso. Lamento que no estés feliz, pero yo no estoy encargada de ese sector.

- Deja de burlarte. No tengo idea de cómo lograste hacerlo, pero quiero un divorcio ya mismo.

- YO no hice nada, Malfoy. Es la primera vez que te veo desde el egreso, te estás confundiendo de persona y créeme, espero que la pobre que está casada contigo te encuentre pronto antes de que te acostumbres a la vida de casado. – Diciendo esto se desapareció.

Bien, se dijo mientras se daba un baño, al menos sabía que Rose Weasley no era. Apoyó la cabeza y cerró los ojos, cansado ¿Cuántas Weasleys más le quedaban? ¿Por qué había tantas? ¿Acaso se habían complotado en su contra? Odiaba a esa familia.

Unos golpecitos en la puerta le avisaron que su primo Dean Nott, había llegado. Seguramente Pansy le había avisado de la situación y venía a molestarlo. Salió del agua y se secó, tratando de retrasar el encuentro lo más posible.

- Dean, que agra…

- ¿UNA WEASLEY?

-… dable sorpresa. -Los ojos verdes de Dean Nott brillaban con emoción. Se conocían desde la cuna, y por esa razón Scorpius sonrió. Si alguien podía ayudarlo era esa personita que estaba parada en medio de su living, vestido todavía con la capa verde musgo de los investigadores del Ministerio. – Al menos no Rose Weasley.

- Ya está casada. Y Victoire también, una lástima… -Scorpius levantó una ceja y sonrió.

- ¿Una lástima? Es una Weasley.

Dean sacudió la cabeza, restándole importancia. –De Weasley sólo tiene las pecas. – Caminó hasta el bar y se sirvió un vaso de cerveza de mantequilla. -¿Quieres algo, Scorp?

-No, gracias ¿Quién más queda?

-Bueno… -Le dio un trago largo.- Queda Dominique, Molly, Lucy, Roxanne y Lily.

Scorpius se acostó en el sillón, bufando. -¿Por qué tienen que ser tantos? Me quedan cinco. No lo puedo creer.

- ¿No recuerdas nada de ella? – Dean tomó asiento, todavía con el vaso en la mano.

- Sí, claro. Pelo rojo, pecas. Lo típico. Podría ser cualquiera.

-En realidad no. Dominique es rubia, como la madre. Roxanne tiene el pelo negro. Por lo que te quedan las hijas de Percy Weasley y la de Harry Potter. Genial, Scorpius. Nunca te agradó la idea de una vida normal, ¿no? Mira que acostarte con la hija de Potter…

-Todavía no sabemos si es ella… -Scorpius cerró los ojos, medio dormido.

- Molly es más alta que yo y Lucy todavía está en Hogwarts.

Las imágenes se arremolinaron en su cabeza. La chica apenas le llegaba al hombro, tenía su brillante pelo rojo atado y unos impactantes ojos chocolate. Claro que la conocía, se dijo mientras caía dormido, había jugado en el equipo de Quidditch de Slytherin. Lily Potter.

NdA:

Bien, este fic es del punto de vista de Scorp viste Cristal?xD Gracias por los reviwes y por seguir leyendome! Espero que les guste y nos vemos en el prox cap!