Hola a todos!
Quiero decir que pensaba publicar el capitulo el fin de semana, pero no he podido con la emoción así que aquí esta.
Sé que el primer cap. fue un poco extraño pero espero que con este y el siguiente se aclaré un poco la historia.
Ahora os dejo con la historia.
Capítulo dos: Port Ángeles
Edward POV
–¡Eso es trampa! – se quejó la humana. – Alice no puedes usar tus habilidades super-mega mejoradas – le recordó.
–Te recuerdo que no las puedo apagar presionando un botón – le recordó a su vez la vampira.
–No se por qué insisten en hacer una carrera, entonces. ¡Siempre vas a ganar! – dijo la humana tumbando se en el húmedo césped. – Me gustaría ver que haces si el que compite contigo es Edward – caviló.
–¿Me llamabais? – pregunté haciendo acto de presencia.
–Oh, genial. Vamos a verlo – dijo la humana frotándose las manos teatralmente.
–Juliet quiere que hagamos una carrera. Creé que podrás ganarme... – admitió mi hermana muy segura de si misma.
–Te veo muy confiada – dije aceptando el reto implícito en el tono de su voz
–Creo que se te olvida que yo ya he visto el resultado – dijo ella a la defensiva
Me reí
–Y creo que a ti se te olvida que sé cuando mientes – imité su tono.
Me miró entrecerrando los ojos.
–¡Preparados-listos-ya! – gritó sin previó aviso y desapareció
Maldije para mis adentros y la seguí. Pero no había ganado mucha ventaja, solo un par de segundos fáciles de retomar dado que yo era mas rápido que ella.
No sabía exactamente cuando acababa la carrera así que murmuré
–Llegamos a la frontera y volvemos. El primero que llegue a Juliet gana.
Ella sonrió y súbitamente aumentó la velocidad. Eso me sorprendió pues creía que ella ya iba al máximo. Pero conseguí alcanzarla, no sin cierto esfuerzo.
Ella volvió a sonreír pero esta vez yo fui mas rápido. Antes de que ella tuviera oportunidad la adelanté sacando una ventaja de 4 segundos. Consiguiendo así llegar a la frontera con los Quileutes y girar antes que ella. Pero la subestimé un poco al mantener esa velocidad y no acelerar más. En pocos segundos la tenía otra vez a mi lado y sonriendo, aunque sabía que le estaba costando un poco, fortificó su avance y endureció sus pisadas. El último tramo estuvo muy reñido, para un humano hubiera sido necesaria la foto finish.
–Ja, lo ves, te gané. ¿Quien es el mentiroso ahora? – preguntó mofándose
–¿Qué dices? He ganado yo. Deberías revisarte la vista – le aconsejé – Imagínate la situación. Serías el primer vampiro miope – me mofé haciendo que rechinara los dientes.
–¿Juliet, tu que piensas? – le preguntó el duende. Pero no obtuvo respuesta. Es más, reinaba en el jardín un silencio sepulcral, repentinamente roto por el sonido de arcadas y de alguien echando el desayuno y tal vez la cena.
Una mirada fugaz a mi hermana y ambos nos dirigimos al interior de la casa donde Juliet se contorsionaba hacia adelante mientras un preocupado Carlisle le sostenía una palangana y mientras Esme le apartaba el pelo de la cara.
–Está peor, Carlisle. Creía que estaba respondiendo al tratamiento. – dijo enfadada Alice
–Algo parece estar fallando. Lleva unos días así, como continúe creo que tendremos que volver con la quimioterapia – dijo él cansado.
Juliet, que ya estaba recuperándose, levanto la cabeza y le miró enfadada
–Creía que ya habíamos hablado de eso – le recriminó ella mientras mi padre apartaba la mirada.
–¿Hablar de que? – dije captando un breve flash de su conversación. No me gustaba nada. – ¿No vas a empezar con la quimio? – adiviné
Por su mirada sabía que estaba en lo cierto. Miré a Alice que tenía la misma cara de miedo que yo.
Presente:
Me encontraba caminando a grandes zancadas por una calle atestada de gente, vislumbrando imágenes en las mentes de los que pasaban a mi lado, demasiado ajetreados o disfrutando de la brisa. Intentando, sin éxito, encontrar su cara en alguno de sus pensamientos.
Sabía de antemano que muchos hombres se fijaban en ella. Recordaba cuanto me molestaba que esto sucediera, ahora, sin embargo, deseaba que así fuera para así tener alguna pista de su paradero.
El paseo marítimo estaba a esas horas repleto de gente, transeúntes en su mayoría, pero también de aquellos que acababan la jornada laboral y que debían volver a la reconfortante tranquilidad de sus hogares.
Había jóvenes también, grupitos de chicas que salían de las tiendas de ropa entre risas cómplices o chicos sentados en el puente que cruzaba la playa, haciendo bromas típicas o simplemente observando el mar, había parejas de enamorados paseando por la tranquila orilla, con sus manos entrelazadas mientras el agua fluía por sus pies descalzos al abrigo de la luna.
Pude observar la belleza de la escena que tenía delante, y la culpabilidad volvió a mi.
Sabía que esto le resultaría tan hermoso que sus ojos viajarían curiosos por la playa, tal vez se pararía a ver algunas tiendas o me conduciría a la arena para dar un paseo, entonces vería la feria, con sus luces parpadeantes y su ruido y me arrastraría hasta allí entre dulces súplicas a las que no podría resistirme.
Suspiré esperando enterrar esos pensamientos para otro momento. Sin duda no ayudaría a la hora de ser efectivo y ahora lo que menos necesitaba era cometer algún error.
–Tranquilo, Edward. La encontraremos – susurró Alice a mi espalda. Era lo que me decía cada día para hacerme sentir bien, pero después de la primera semana había dejado de surtir efecto.
El tiempo transcurría sin que tuviera alguna pista o algún dato certero. No quería pensarlo pero empezaba a temer lo peor.
Y creo que ella también.
Aunque intentaba a toda costa ocultar sus pensamientos "no positivos" de mi, era obvio que barajaba esa posibilidad, al igual que yo.
–Porqué no volvemos al hotel, llamaremos a Esme para ver si allí hay noticias – intentó consolarme.
Pero no las habían.
Después de una llamada sorprendente mente larga que no me molesté en escuchar, Alice por fin había colgado su móvil. Desde que todo esto pasó, ha sido ella la que se ha encargado de comunicarse con la familia ya que yo no tenía ganas ni fuerza para hacerlo.
Habían pasado 18 años desde la última vez que los había visto o hablado con ellos. Es más, ellos no la conocían. Pero querían ayudar, así que Esme y Carlisle se instalaron en la casa que compartíamos por si decidía volver y llamaban cada dos días, o así, sin noticias.
Por su parte Rosalie, Emmett y Jasper cubrían la mitad geográfica de Estados Unidos que Alice y yo no podíamos. Armados únicamente con un par de sus fotos y su olor pero sin novedades.
Y luego estábamos Alice y yo, quienes cubríamos las zonas donde era más probable que la encontráramos. Como las ciudades donde habíamos vivido o las que alguna vez mencionó que podíamos visitar.
Alice se puso a mi lado y caminamos lentamente hacía su coche.
–Sabes, Esme ha estado viendo algunas de sus fotos. – comentó en su intento por hacerme pensar en cosas positivas – Dice que es adorable, no me puedo creer que no nos dijeras nada, sobre todo teniendo en cuenta que... – continuó diciendo más cosas pero yo dejé de escucharla en el momento en el que la cabellera castaña que tan bien conocía se cruzó por mi campo de visión.
Llevaba unos vaqueros ajustados con botas altas y una gruesa chaqueta de lana que le llegaba hasta las rodillas. Iba con las manos en los bolsillos y observaba temerosa la calle mientras caminaba con paso firme entré el gentío.
Mi corazón dio un vuelco y antes de que pudiera darme cuenta estaba corriendo y gritando su nombre.
–Bella, Bella, espera. – grité recorriendo los escasos 100 metros que nos separaban. Ella se giró para mirarme y cuando nuestras miradas se encontraron me quedé paralizado.
Sus preciosos ojos marrón chocolate me miraban con sorpresa y rencor y con algo que no pude distinguir. Estaba aterrada, aterrada de verme. Me tenía miedo.
Eso era algo para lo que no estaba preparado. Su ira, su rencor era doloroso pero soportable. Pero no su miedo.
Bella apartó la mirada y se apresuró a subirse al taxi que había aparcado justo en la cera de enfrente.
Entonces reaccioné, no podía dejarla marchar de esta forma. Ella podía odiarme cuanto quisiera, pero yo no podía dejar que eso interfiriera en lo que yo siento por ella. Era mi deber comprobar que estaba bien y segura donde sea que estuviera. Y eso iba a hacer.
Pero ya era tarde, el taxi en el que estaba subida había doblado la esquina, desapareciendo de mi campo de visión. No hubiera podido seguirlo sin exponerme a ser visto y Alice lo sabía.
–Espera, Edward. – dijo cogiéndome del brazo. – No puedes ir detrás de ella. – me recordó
Me pregunto que vio en mi rostro para que el suyo se descompusiera un poco.
–Ella me odia – susurré compungido. – Bella me odia, Alice.
–No, Edward. Solo está confundida. Verás como lo entiende cuando se lo expliques – me consoló.
–¿Tienes alguna idea de donde puede estar? – me preguntó
Quise reírme por su comentario. ¿De verdad pensaba que si yo supiera donde podría estar, estaría en esta situación? Pero me detuve a pensar detenidamente.
Solo había un sitio donde podía estar y quise darme de bruces contra algo por no haber pensado en esa posibilidad antes. Cuando ella encontró esas cartas de su madre. Esa madre de la que no sabía mas que cosas puntuales, la mayoría de las cuales las había descubierto por si misma con el tiempo. En el momento en el que vi su expresión dolida y como se encerró en su cuarto, no salió en todo el día y no hablaba. Recuerdo haberla oído llorar y después de gritarme que me marchara eso hice. Decidí que lo mejor era dejarla sola, darle tiempo a que entendiera y luego yo le explicaría todo. Cuando volví ya no estaba.
–Se me ocurre un sitio – dije repentinamente ansioso.
En realidad solo hay un sitio donde pueda estar.
Forks.
Momento aclaraciones:
Pero antes que nada agradecer a todos los que habéis leído el primer capítulo de esta historia. En principio no espero que sea muy larga, pero tampoco muy corta. Según tengo pensado habrá como unos 15 capítulos, o tal vez algunos mas.
Sé que os ha podido resultar extraña la trama, pero como he dicho antes es mi forma de ver la imprimación. Pero explicada de otra forma.
Otra cosa, como habréis podido notar hay un recuerdo al principio de cada capitulo, y seguirá así hasta dentro de algunos capítulos. Son recuerdos de Edward, pero también habrán de Alice y Bella.
En principio la historia está contada por Edward, pero mi intención es que dentro de algunos capítulos la redacción de los acontecimientos pase a manos de Bella, tal y como pensé cuando empecé a escribir el fic.
Bueno, eso es todo por hoy.
Espero veros pronto, lo mas probable es que sea el sábado. Así que saludos y muchos besos.
Paola (L)
