Pasada la media noche Pevees no podía conciliar el sueño, daba vueltas en la cama. La obscuridad lo inquietaba pero a la vez lo confortaba, pues podía ser el factor que le ayudara a caer en un sueño profundo.
Le atribuía ese estado de insomnio al haber dormido toda la tarde del dia anterior; no obstante le preocupaba que en los últimos días había sido lo mismo, el poder dormir le costaba bastante trabajo.
Cuando menos lo pensó estaba soñando, aunque muy intranquilo; se encontraba en una sala, lo bastante grande para que cupieran las personas que allí había, eran alrededor de veinte, cada uno con una copa en la mano y él en el centro del salón dirigiendo unas palabras a los ahí presentes.
No alcanzaba a escuchar lo que decía, pero parecía que era un motivo muy bueno para estar reunidos. Momentos después todos levantaban su copa para brindar.
Volvió en si, la penumbra se encontraba de nuevo ante el, se dio vuelta y tomo una almohada que estaba a su lado, la sintió un poco incomoda, así que solo la abrazo e intento dormir de nuevo. Por su mente pasaban un sinfín de cosas, creía tener algun problema mental que le estuviera causando la ausencia de sueño.
Minutos mas tarde se encontraba de nuevo en el mismo lugar, pero ahora estaban menos personas, el salón lucia mas opaco, las ventanas denotaban la llegada de la noche, unas cuantas antorchas resplandecían en las orillas del lugar. De pronto una luz ilumino el salón, tenían que ponerse a salvo, corrieron hacia el piso de abajo pero ya era tarde, el fuego los alcanzo y se llevo lo que restaba de la edificación.
Dio un brinco en la cama, se comenzaba a enfadar de la situación, era un hecho que ningún otro cumpleaños lo había pasado tan mal desde el primer minuto del día. Tal vez anterior a este fue cuando se fue a vivir un retiro espiritual y el ultimo día de su estancia se inicio una guerra con todo lo que hubiera a su alcance; almohadas, gorras, zapatos, etc. Y también era la madrugada de su cumpleaños, pero claro en aquella ocasión había una justificación para dicho desvelo. Ahora era sin motivo aparente.
La edificación se había derrumbado, pero él estaba a salvo, con unas cuantas heridas en el brazo izquierdo y en su pierna pues había brincado desde muy alto. Estaba sentado en los escombros, admirando el cielo, tan estrellado aquella noche, le hubiera gustado estar ahí, pero en un mejor momento, ahora miraba todo bajo sus pies.
Mientras admiraba lo que quedaba, un hombre alto, corpulento, de ojos azules y muy demacrados, se acercaba lentamente mientras el otro estaba distraído. Su sonrisa maléfica era similar a un cazador que tenia a su presa acorralada.
Cuando se percato que alguien se dirigía hacia el, al notar su presencia no dudo en correr entre piedras que no le estorbaron a su paso.
De pronto ya no corría, cabalgaba a toda velocidad, detrás de él iba aquel hombre, no montado en algún animal, el era ese animal de cuatro patas que lo seguía sin parar., al momento siguiente, callo del caballo. Tirado en el suelo, sin poder levantarse, vio como aquella bestia se acercaba a el, a su rostro, el hocico de aquella cosa tomo la mandíbula de Peves la prenso con mucha fuerza y lo comenzó a sacudir.
No solo lo soñaba, lo sentía, sintió como algo que no veía lo tenia sujeto, si poder gritar intento quitarse aquello que lo halaba. Toco con su pie el suelo, si, estaba en su cama, se limito a sumar esfuerzos para poder librarse de aquellos dientes que aun sentía. Un momento mas tarde logro respirar y sentirse seguro, subió el pie que le ayudo a cerciorarse de que estaba despierto y se enredo en su cobija. Miro el reloj de su celular, eran las 5:00am.
El alba estaba cerca, ya no pudo dormir, en realidad en toda lo noche no lo logro, se levanto de la cama, todo era silencio, se dirigió a la sala y prendió la televisión.
Estaba cansado, le dolía mucho su pierna derecha, debía ser por no haber descansado lo suficiente, sentía una presión en el pecho, justo en el lugar que ocupa el corazón. Eso le preocupaba, quería pensar que fue por la posición en la que durmió, eso debía de ser.
Su mama, la señora Ángela se levanto muy de mañana, con la intención de felicitar a su segundo hijo, pero su sorpresa fue que el ya estaba en pie, sin dudarlo un segundo se dirigió a donde él estaba y le di un gran abrazo, no cruzo palabra alguna acerca del porque ya estaba despierto, siempre se comunicaron bien, pero ahora algo cambiaba. Cumplía la mayoría de edad ¿seria por eso? ¿Seria que Pevees necesitaba un espacio y un tiempo para pensar las cosas? ¿Su futuro como adulto? Los cambios físicos y psicológicos era un factor determinante para las raras conductas de su ahora hijo adulto. No lo sabia, lo único que pensaba era lo feliz que eran como familia y que cualquier cosa que este decidiera seria lo mejor para todos.
Después de recibir las felicitaciones de su mama, un poco mas tarde siguieron sus hermanos, el mayor a el y una hermana menor de diez años. Su papa no estaba en casa, había salido a trabajar desde muy temprano.
La familia Alejandrez Madera vivía en el poblado de Godric´s Hollow, muy cerca de la capital del estado, eran muy respetados y queridos por los vecinos, siempre amables, dispuestos a colaborar.
Era una de las familiar por tradición, es decir que sus raíces eran originarias de ese lugar, sus antepasados habían residido ya sea en la cabecera municipal o en las delegaciones, que eran alrededor de doce las que conformaban este pequeño poblado.
Algunos días antes, la madre de Pevees le había informado que sus tíos abuelos de parte de su abuela materna habían llegado desde el extranjero, los siete hermanos se reunirían en su casa, solo para festejar su cumpleaños, lo cual era raro pues por lo regular solían estar juntos por algún motivo muy en especial, tal fue el ultimo acontecimiento, la muerte de su madre, seis años antes, cuando en el sexto piso del hospital capitalino, la señora María Fuentes había dejado de respirar, las defensas eran muy bajas, una neumonía se había apoderado de su cuerpo, el cual no resistió al virus.
En esta ocasión, sus 18 años eran un motivo para que todos sus parientes lejanos, tanto de sangre como en distancia estarían ahí, para felicitarlo, a uno de tantos sobrinos que anteriormente habían llegado a la misma edad y tal vez ni siquiera se acordaban del acontecimiento.
En efecto, ese día por la tarde comenzaron a llegar uno por uno, desde el mayor, el cual vivió solo pues nunca logro casarse, y fue quien cuido de su mama hasta el final, hasta el menor, quien últimamente vivía agobiado por sus enfermedades sin aparente causa mucho menos solución.
A todos ellos los conocía, aunque algunos por sus trabajos que debieron mudarse de su lugar de origen, no los veía con frecuencia, si embargo a todos los recordaba con aprecio y cariño, todos ellos durante su infancia se dedicaron a cuidarlo de alguna u otra manera. Siempre al tanto de sus estudios, seria quizá por ello que ahora estaban felices de que diera un paso más en su vida, avanzara para bien en el caminar de sus días.
Cuando eran las 2:00 de la tarde, todos estaban reunidos en el comedor, sentados platicando entre si, la abuela de Nicolás estaba en la cocina, al parecer estaba un poco consternada, no parecía estar feliz de ver a sus hermanos ahí, parecía que por el contrario le desagradaba tener que estar ella presente.
La comida estaba lista, una comida típica de nuestro país, maíz claro, la base de la alimentación. Todos comieron en silencio, eran muy pocos los que decían algún chiste o recordaban alguna anécdota graciosa de su infancia.
Ninguno venia acompañado por otro familiar, sus conyugues se habían quedado en casa, la razón, solo ellos la sabían. En alguna otra ocasión estaría todos, ahora querían estar sin compromisos, para poder festejar como se merecía a su sobrino, tal vez el sobrino favorito.
Terminaron de comer, la comida fue una delicia, nadie quería pararse de sus asientos, no porque no lo pudieran hacer, mas bien, no lo querían hacer, el momento llegaba, la noticia alguien la tenia que dar, por lo que el 3ro de los hermanos les pidió silencio para decir alguna palabras.
Quiero agradecer a todos por haber aceptado estar aquí el día de hoy- dijo el tio Andrés con una voz muy seria- en segunda quiero felicitar a Pevees, no siempre se cumple la mayoría de edad- todos aplaudieron- y quiero decirle a mi sobrino, que cuente con nuestro apoyo de ahora en adelante, no dudes en pedir cualquier cosa que necesites- concluyo y se sentó
Cuando concluyo, el que era el penúltimo de ellos tomo la palabra- ¡Muy buenas tardes tengan todos ustedes!- dijo muy sonriente el tío Pedro- me alegra saber que tenemos un miembro oficial de la familia Fuentes, que claro en sus apellidos no pinta este, pero aun así es parte de nosotros- todos volvieron a aplaudir- y quiero que sepan sus hermanos de Pevees, que son también importantes, mas sin embargo- hizo una pausa- el ahora cumpleañero tiene un deber moral y una deuda con todos nosotros- las sonrisas se fueron debilitando ¿ a que se refería?- claro esta que yo no soy el indicado para hacer este comunicado, pero aun así, ¡Espero lo mejor de ti!- al terminar la oración se dirigió rápidamente el baño.
Todos callados, entre los visitantes se volteaban a ver y se hacían preguntas que no se alcanzaban a escuchar. Mientras que Andrés y Andrea dirigieron su mirada a Nicolás, el cual estaba muy confundido. Ellos siempre habían creído que el era el favorito de sus papas y ahora solo confirmaban, que también de sus tíos.
Había sido un error muy grande dejar que hablar al tío Pedro, pues se suponía que eso estaba reservado para hablarse en privado con el festejado, la única razón por la que estaba todos ahí, no era porque estaban de gozo, si no todo lo contrario, estaban casi presenciando un funeral de un joven que no tenia ni idea de lo que pasaba en realidad.
La idea de reunirse era para hablar con calma y resolver todas sus dudas, sin embargo, alguien adelanto un final inesperado.
Cuando todos se habían esparcido por la casa, algunos en la sala, algunos en la cocina ayudando a levantar la mesa. Uno de los tíos fue hacia el patio, donde estaba aquel muchacho, el que logro vivir después de que se pronosticara lo contrario, después de que su mama hubiera recibido un golpe extraño proveniente de la calle, en medio de la confusión y después de haber caído al suelo, fue llevada al hospital donde quedo fuera de peligro, y dos meses después fue una labor de parto difícil, le falto oxigeno al nacer, se pronosticaba que si lograba sobrevivir podría quedar con secuela en el cerebro, quizá alguna dificultad en el lenguaje, aprendizaje, etc.
Pero ahí estaba, decidido a seguir luchando con la vida.
-¡Hola! ¿Porque no estas allá?- pregunto el tío Abraham- falta que sea partido el pastel- el joven se encogió de hombros- ¡valla, sigues como antes! Tan callado, tan reservado, siempre queriendo hacer las cosas solo.
-Creo que es mejor. A veces- dijo Nicolás volteando a ver a su interlocutor- pero dígame ¿a que se refirió mi tío Pedro con eso de un deber moral?- hubo una larga pausa.
-Escucha, la persona indicada para decirte esto, soy yo, pero ven, vamos a la azotea, para poderte explicar.
Subieron por las escalares del patio, como siempre, desde que era niño a el joven que acompañaba despacio a su familiar, le gustaba contar cada escalón que subía, sabia que eran 15, pero aun así era una vieja costumbre.
13..
14..
15..
Llegaron al último y tomaron un largo descanso, el día estaba hermoso, el pueblo estaba rodeado de tres cerros, uno por el norte, otro por el sur y otro por el poniente. Este ultimo era el mas grande de todos, por lo que el ocaso era mas rápido pues se ocultaba el sol con mas facilidad.
-Mira hijo-prosiguió el tío Abraham- esto que escucharas no es fácil, no se como comenzar, quizá lo mejor sea por decir que no es nada agradable esta noticia- el chico lo miraba desconcertado- tu bisabuelo que en paz descanse, habito un lugar, un lugar ajeno a su hogar, fue muy feliz durante su estancia, pero muy grande su desdicha.
"El murió muy joven. No se si lo sepas, pero yo lo vi cuando falleció, una muerte a duelo, con una persona que se decía su mejor amigo, un día que lo acompañe a su yunta, me pidió regresar si algo salía mal, yo a mis veintitrés años no sabia que seria aquello que le podía salir mal a mi papa. El siempre tuvo solución a nuestros problemas, sin embargo, la muerte le llego de sorpresa, aquel hombre fue mas rápido"
"yo corrí, pero regrese por el cuerpo de mi padre, lo subí al caballo y lo lleve a casa, ahí llegue con el cuerpo ensangrentado, no sabia quien era yo. Mi héroe se fue sin previo aviso, no se que debía."
Cuando termino sus ojos se habían humedecido y volteaba hacia el cielo.
-Lo siento, no sabia que esa había sido la manera en la que el murió- dijo consternado el joven.
-No importa ¿pero sabes? te pareces mucho a el, su físico lo tienes. Serás igual a el.
Saco de su pantalón una bulto pequeño y lo llevo a la mano del chico- antes de morir dejo esto para ti- abrió la mano ante la palma extendida del otro y deposito un pequeño artefacto brilloso.
-¿Lo dejo para mi? Pero ni siquiera me conocía- dijo Pevees confundido
-si, si sabia de tu existencia, mas que la de nadie, sabia que tu eres quien lo puede vengar, ahora te pido que guardes muy bien eso, no lo intentes descubrir hasta que te diga que puedes hacer con el, por lo pronto te puedo decir que tu eres su heredero directo, tu eres quien puede ayudarnos a salvar nuestro pasado, el pasado de mi padre, por lo tanto se cuidadoso.
"Y veras que todo será mejor, no intentes huir de nada o será peor, nosotros te ayudaremos, con nuestros consejos y nuestra experiencia, ve hacia el mas allá y enfrenta un pasado que no viviste pero con ello podrás salvar tu tierra que si habitaras"
Terminando de decir esto el tío Abraham miro hacia el sur y le dijo a Pevees
-Mira aquel cerro... detrás de aquel árbol frondoso el único que sobresale, justo ahí esta enterrado mi papa. ¿Quién diría que ese seria su destino?
Nicolas miro y callo por un momento, después volvió hacia el hombre y le dijo
-No entiendo ¿Qué es ese lugar que habito mi bisabuelo? ¿Por qué yo tengo que luchar por algo que no conozco?
-Esa es la herencia que dejo mi padre para ti, es difícil de explicar, solo te puedo decir que nosotros decidimos venir para decirte esto, mas sin embargo, nadie sabe con más exactitud lo que en realidad pasa, más que yo.
Dicho esto se dirigió a las escaleras y bajo el primer peldaño, tomo de la mano a su sobrino y le dijo
-Cuando sientas que no puedes con la incertidumbre, en ese momento estarás listo para comenzar, por lo pronto vamos a comer de ese pastel- bajo las escaleras y fueron a la cocina.
El día llego a su fin, el 29 de julio se había ido, uno a uno de los asistentes al festejo se fueron marchando, el sol se ponía y las nubes se teñían de color rojo y naranja por el poniente, en el sur se podía divisar ese árbol sobresaliente que nunca le había llamado la atención a Pevees hasta ahora.
En su mano tenia una cosa que brillaba, cerró el puño y lo llevo a su bolso, despidieron a sus tíos y entro a su casa. Ahora no sabia que pensar.
