Bien, aquí va un nuevo capítulo, aquí Spinelli se reencontrará con un viejo conocido. Cosas como el primer amor jamás se olvidan. Nah, tampoco así, pero que puedo decir soy cursi xd
Capítulo 2: Reencuentros
Spinelli casi no había podido pegar ojo, era la más afectada, para ella la predicción de la adivina era aterradora. "Llegará una chica que hará que todo tu mundo cambie, haciendo que te enemistes con quien llamaste amigos. Ten cuidado."
No parecía que la mujer estuviera tratando de tomarle el pelo, además por las reacciones de varios de sus amigos había acertado en algunas cosas. Por lo que debía tener cuidado al interactuar con otra persona, no permitiría que la amistad que tenía con sus amigos dejara de existir, no lo permitiría.
Quería demasiado a sus amigos, incluso si nunca se los decía. Adoraba al grandullón de Mikey y como la hacía sacar su lado más sensible y femenino. A Gus con sus miedos que le causaban gracia, a Vince con sus planes desvariados que siempre estaba dispuesta a hacerlos. A Gretchen, que al ser las únicas chicas del grupo habían formado un lazo único; estrecho y fuerte. Y por supuesto a TJ, él que conocía todo de ella y siempre estaba allí cuando más lo necesitaba. Quien con solo unas palabras la animaba.
No podía si quiera pensar como sería su vida sin alguno de ellos, era importante partes de ella.
A la mañana siguiente nadie habló sobre el tema de la pitonisa, no querían seguir con el tema. A tres de ellos la predicción no les afectaba de manera negativa, pero a los demás sí. Y claro, ninguno de ellos sabía lo que la pelirroja le había dicho a Spinelli.
–Odio las matemáticas–exclamó cansado Vince, que era su peor materia. Todos sabían como el chico era un completo cateto cuando se trataba de matemáticas.
–No te preocupes, si quieres te puedo ayudar para el examen de la semana que viene–y allí estaba otra vez. Esa extraña amabilidad de Gretchen hacia el moreno. Aunque claro, con lo perspicaces que eran los chicos, no se habían dado cuenta. Solo la pelinegra lo notaba, ya que incluso el propio Vince era ajeno al comportamiento de la castaña con él.
–¿Nos podrías ayudar a nosotros también? –preguntó Gus desesperado y Mikey asintió rápidamente.
–¡No sean así! Grech no se puede encargar de todos. Además, solo con Vince será un trabajo descomunal–dijo Spinelli divertida, obteniendo un silencioso agradecimiento de su amiga y un quejido de disgusto del moreno.
–Yo no soy tan… desastroso para las matemáticas, ¿verdad? –preguntó a los chicos por un poco de apoyo, pero nadie le respondió, un silencio sepulcral se había formado. –¡Para que necesito enemigos si os tengo a vosotros! –exclamó indignado el morocho. –¿Gretch? –volvió a preguntar, ella era su último comodín, sabía que la chica lo iba a defender.
–No, tranquilo, no eres tan malo. Lo harás bien–le dijo sonriéndole logrando que él también lo hiciera.
–Lo ven, si ella lo dice es cierto. No olviden que es la persona más lista–contestó inflado su pecho, logrando que un imperceptible sonrojo surcara el rostro de la chica.
Sí, era cierto. La más lista del grupo había caído frente a los encantos del basquetbolista más popular de la escuela. Al principio no lo había querido admitir, pero… bueno, digamos que la pelinegra del grupo tiene sus métodos para obtener información, incluso cuando uno no se la quiere dar o la propia persona aun no se da cuenta.
–No es justo–se quejó el pequeño Griswald, pero calló rápido ante el amenazador puño de Spinelli.
–Vamos, cálmense–medió como siempre TJ. –Estamos en el descanso, solo relajémonos–pidió.
–TJ tiene razón, solo relajémonos–corroboró Mikey haciendo que la pelinegra suspirara derrotada. Siempre tenía que parecer una cascarrabias, solo quería asustarlo, no lo iba a golpear de verdad.
Pero la tranquilidad del grupo no duró mucho.
–¡Eh, La Salle! –gritó Lawson, con esa tediosa voz suya, fastidiando a todos.
–¿Qué quieres? –preguntó con desgano el moreno.
–Que te parece si hacemos un pequeño partido, como en los viejos tiempos…–aquello dejo pensativo al azabache y las palabras de la adivina vinieron a su mente. "No apuestes mañana algo de lo que te pudieras arrepentir, o lo perderás. No ganarán"
–Para qué, ¿quieres volver a perder? No tengo tiempo–dijo ignorándolo.
–Oh… que es eso, ¿miedo? Si dices que me puedes ganar solo hazlo, será un tres contra tres. Dos de tus amigos y dos de los míos–inquirió mordaz, sabía que el orgullo del chico era fácilmente influenciable. Solo eran necesarias las palabras adecuadas para que callera en su trampa.
–Muy bien–aceptó el moreno, a pesar de la mirada seria de sus amigos, que le decían que no lo hiciera. Sobre todo, la de la castaña de gafas. Claro que no creía que la adivina de verdad predijese el futuro, pero… mejor prevenir que lamentar, ¿no?
–No tan rápido Vin-cent–dijo con sorna. –Esto no será divertido si no apostamos algo. ¿Qué te parece si eres mi esclavo durante toda una semana? Claro que, si ganas, lo seré yo–retó el castaño.
–Que así sea–sentenció sin siquiera pensárselo.
Gretchen odiaba que el chico fuera tan impulsivo, con rapidez buscó la mirada de su amiga, tal vez ella lo podría convencer.
Amabas intercambiaron miradas, y solo eso bastó para que la azabache comprendiera lo que su amiga le trataba de decir.
–¡Vince! –exclamó preocupada Spinelli, ella siempre le apoyaba en sus planes más locos, pero esta vez tenía un mal presentimiento, temía que la predicción de la mujer se hiciera realidad. Además, sabía por la mirada de Gretch, que ella pensaba lo mismo.
–Tu y TJ no dejarán que nada de eso ocurra. Tú misma lo dijiste, la adivinación es falsa–habló haciendo que ella se relajara y le sonriera confiadamente. Debía confiar en él.
–Muy bien, aplastémoslos–dijo con esa aura que empleaba cuando se ponía seria. Mientras Gretchen solo suspiraba rendida, olvidaba que ambos eran igual de temperamentales.
…
Una vez en la cancha los dos compañeros de Lawson se presentaron, un chico menudo y encapuchado, casi del tamaño de Spinelli y al otro lado.
–Oh no–fue lo que se le escapó de los labios a la más dura del grupo sin que nadie lo notara. Pero es que no podía creer lo que sus ojos veían. ¡No lo veía desde quinto de primaria!
Allí, parada frente a ella estaba el chico que hizo que perdiera una vez, Johnny V.
Había cambiado demasiado, su rubio y lacio cabello caía ahora de manera desordenada, dándole un aspecto salvaje. Sus ojos seguían tan grandes como los recordaba con ese verde hipnotizante, además de esas ligeras, pero lindas pecas que se extendían en su rostro solo dándole un aspecto más rudo y rebelde, ¿acaso era posible? Pero lo más hermoso era esa perfecta sonrisa, con que podría ser el modelo de algún anuncio de dentífrico. ¡Quien pensaría que lo llaman Johnny bebé por sus dientes!
–¡Él no es de nuestro instituto! –protestó la azabache. No lo quería allí, no podría jugar al 100 %.
Era verdad, ya le había ganado, pero las hormonas al entrar en la adolescencia se habían vuelto un poco más movidas, qué chica iba ser indiferente ante tremendo espécimen masculino.
Además, ¡se trataba de él! No podía pensar con calma. Se avergonzaba de solo pensar como aún tenía ese estúpido diente de leche, su amuleto de suerte, del que por supuesto nadie sabía.
–Hoy acabo de hacer los papeles de traslado. Oficialmente soy un estudiante de aquí–dijo con una dulce sonrisa, que no solo hizo estremecer a la pelinegra, sino a Gretchen también, era muy guapo.
–¡Eso! –dijo burlón Lawson, esta vez iba a ganar, con la boba de Spinelli fuera solo tenía que encargarse de La Salle.
–Por cierto, ¿te acuerdas de mí Spinelli? –aquello dejo sorprendido a los amigos de la chica ¿ellos dos se conocían? Conocían a todos los conocidos de la chica, pero a él nunca lo habían visto.
–¿Lo conoces? –preguntó TJ extrañado, no recordaba haberlo visto cerca de Spinelli.
–E-Es Johnny V–dijo intentando parecer tranquila e indiferente, a pesar de no estar en absoluto. Ocasionando que todos se quedaran sorprendidos.
El blondo miró en silencio a la chica y se sonrojó ligeramente, logrando que ella también desviara sus ojos igualmente avergonzada. ¡Qué le pasaba! Ella no era una cría tonta ni cursi para comportarse así.
–Mejor juguemos–dijo cambiando drásticamente el tema recibiendo una mirada altiva de Lawson, de la cual ella no se percató, su plan ya estaba comenzado a hacer efecto. Le ganaría a Vincent.
–Sí, cuanto antes empecemos te podré patear el trasero–dijo serio Vince, pero Lawson lo interrumpió.
–Eso lo veremos…
¡Listo! ¿Qué os parece, os gusta, no? Me gustaría saber si les interesa la historia o no.
