Will se quedó asombrado. Aquella mujer lo conocía,pero él a ella no. ¿Sería una antigua compañera?¿Una amiga del colegio,instituto quizás?No,Will no tuvo muchos amigos,y mucho menos amigas. ¿Entonces de qué?Cerró los ojos e intentó pensar,recordar algo.
Niños corriendo por los pasillos. La profesora de matemáticas viene por el pasillo,puedo escuchar sus tacones altos y su colección de collares viejos. El perfume tan asquerosamente dulzón inunda la clase entera. Detrás de ella viene un hombre alto,seguramente un policía que vendría ha hablar con nosotros sobre la seguridad vial. A mi lado,alguien escribe algo en un papelito. Los pelos largos anaranjados se mueven un poco. Me pasa el papel. Veo unas pecas. Unas gafas. Una sonrisa sin una paleta. Le devuelvo la sonrisa. Abro el papel y veo un dibujo de dos niños jugando con una pelota. Yo y ella,seguramente. Le doy la vuelta y escribo sí en lo que queda libre. La profesora nos ha pillado,pero lo pasa por alto. Me recrimina que no lo vuelva ha hacer,se gira hacia la chica de al lado y la llama...
-...Pauline.-dijo Will abriendo los ojos. La ve sonreír abiertamente.
-¡Te acuerdas de mí!¡Pensé que te habrías olvidado tu amiga Pau!Tú sigues con tus rizos de siempre,por lo que veo. Aunque,no puedo decir que yo siga igual...
-¿Q-Qué te ha pasado?-le pregunta Will sin dejar de mirar la silla de ruedas.
-...-Pauline no contestá. Se gira para mirar a la señorita Miles,que sigue sujetando la silla,pero esta no la mira.
Observa a Hannibal,y este a ella. Son frías,crueles y malvadas miradas. Llenas de odio. Como si estuvieran intentando matarse entre ellos. Jack suelta una broma,para intentar calmarles,pero no funcionan. Hannibal suelta a Will y se quita la chaqueta. La señorita Miles hace retroceder la silla y se la quita también.
Es entonces que Hannibal y ella corren uno contra el otro con un puño en alto,listo para asestar un golpe fatal. El que lo recibió fue la chica,justo en el ojo derecho. Hannibal tenía tanta fuerza puesta en ese brazo que hizo que esta diera dos vueltas campana por culpa del impacto. Pero pareció ni afectarle mucho,porque se levantó enseguida y embistió contra el doctor con su cabeza en su estómago. Le hizo caerse de espaldas,pero hizo un movimiento con las piernas que hizo que la s. Miles también cayera. Todos los presentes se quedaron atónitos,sobretodo Will.¿Acaso estos dos se conocían?
-¡Venussa,para!¿¡Qué demonios te pasa!?-gritó Pauline. Se giró hacia los dos hombres que seguían sentados,mirando y riendo la pelea.-¡Henry,paralos,por favor!
-¿Qué?¡Ni de broma!¡Esto es un espectáculo increíble!-contestó el hombre de pelo gris. Era corpulento y bajo,de mirada risueña,de piel morena.-¡Te apuesto 20 pavos a que gana nuestra Ve,John!
-Yo digo que gana el estirado. Me apuesto 50.-contestó el otro,un hombre alto y muy delgado,de pómulos esqueléticos y ojos azules. Tenía el pelo marrón café,y su piel estaba lánguida.-Se ve más entrenado y frío que la seño.
-¡De verdad os vais a poner a apostar con algo tan serio!-grito Alana. Se giró a Jack,que comprendió al instante y se acercó a los dos luchadores.
-Doctor Lecter,déjelo,esto no es propio de-
-¡VETE A LA PUTA MIERDA!-gritó Lecter mientras le propinaba una patada en la barriga,que le mando contra Jimmy y Brian. Acto seguido,recibió un golpetazo en la nuca por parte de Venussa.
Will estaba confundido. Desde que llegaron aquí,todo había sido extraño. Los balazos en las paredes,el acercamiento de Hannibal en el ascensor,el ataque del robot,el Iphone...¡El Iphone!Se acercó a Pauline,que seguía gritando a la chica (Venussa,al parecer) que dejara esa pelea. Pauline se dio cuenta,y giró la silla en su dirección. Este sacó el Iphone y se lo mostró. Pau lo mira por unos segundos,le mira después a él y sonríe. Luego vuelve a mirar a Venussa y Hannibal,que siguen peleándose. Lo malo es que Hannibal tiene sangre en la nariz y el labio inferior partido,y parece que la nariz también,y Venussa tiene los ojos morados,le sale sangre de las comisuras y tiene arañazos en las piernas y el cuello. Como sigan así,se van a matar de verdad. De pronto,el Iphone que Will sostiene se enciende,en la pantalla aparece una especie de ficha personal,toda con información de Will. Segundos después se apaga y se vuelve a encender,pero estaba vez pone Encantado de servirte,William. Acto seguido,este empieza a vibrar con violencia en la palma de Will.
-¿¡QUÉ NARICES...!?-se escucha la voz de Venussa,la cual está suspendida en el aire.
-¡BAJADME DE AQUÍ AHORA MISMO!-grita Hannibal,también suspendido en el aire.
-Os bajaremos si prometéis dejar de pegaros. Vais a mataros antes de empezar a trabajar juntos,y eso no es muy inteligente,viniendo de ambos.-les recrimina John.
Este se acerca a Will y le arrebata el Iphone,pero parece que no puede reconocer lo que ve.
-Pauline,¿has sido tú,verdad?Este sistema debe ser tuyo...
-B-Bueno...Más o menos,pero eso no es importante. Will,haz una orden dirigido al Iphone. Y no te preocupes,te cambiaré esa carcasa tan pomposa.
-¿Eh?¿Y qué le digo?
-¡DILE QUE ME BAJE!¡Y A ESTE QUE LE REVIENTE CONTRA EL SUELO!-le gritó Venussa.
-¡NO!¡QUE TE ESTAMPES TÚ CONTRA EL SUELO!¡ME VOY A HACER UN PAR DE GUANTES CON TU PIEL!-asestó Hannibal.
-¡VETE AL INFIERNO!
-¡TE VERÉ ANTES A TI ALLÍ,HIJA DE-!
-¡Ba-Bajales a ambos!-ordenó Will tembloroso.
Un pitido y ambos luchadores cayeron contra el suelo. Ambos se quejaron del dolor del golpe,al parecer los golpes anteriores eran picaduras de mosquito para ellos. Alana se acercó hacia Hannibal y le inspeccionó las heridas. Por la cara que puso,no parecían muy buenas. Jack se acercó a ambos y le empezó a increpar contra ambos. Aunque no les hacían mucho caso. Will empujó la silla de Pau y se acercó a Venussa. Esta estaba sentada con las piernas cruzadas,tan tranquila como si estuviera escuchando el oleaje de un mar cristalino. Los chillidos de Jack le entraban por un oído y le salían por el otro. Los otros tres del grupo estaban mirando el móvil de Beverly,y John y Henry se les unieron,ambos riendo por lo que estaban observando.
-¡Me tienes que pasar ese vídeo,Bev!
-¡Hecho!¡Mira,mira,¿has visto cómo el Doctor Lecter le daba la patada al jefe?!
-¡Eso ha sido increíble!-apuntó Jimmy.
-John,me debes 50 pavos.-dijo Henry.-El doctor Lecter ha estado mucho mejor que la señorita Miles,tienes que admitirlo.
-Tienes razón...-contestó este,mirando con desaprobación hacia Venussa,la cual había escuchado la conversación. La había enfurecido.
-¡¿QUÉ?!¡NO ME COMPARÉIS CON ESTE DINOSAURIO PREHISTÓRICO!-Venussa apuntó con un dedo acusador a Hannibal. Este se levantó de golpe.
-¡A QUIÉN LLAMAS DINOSAURIO,NIÑATA!¡NO ERES MÁS QUE UNA CHULA MALEDUCADA!-estampó su frente contra la de la chica,pero esta frenó el golpe con su frente,haciendo fuerza.
-¡ESTIRADO!
-¡FLOJA!
-¡CARA VAMPIRO!
-¡PECHO PLANO!
-¿¡A QUIÉN LLAMAS PECHO PLANO,COCINERO DE PACOTILLA!?
-...-Hannibal se quedó atónito. Su cara se volvió de un rojo muy,MUY fuerte.-¡TE VOY A-!
-Súbelos de nuevo.-ordenó Will,y la acción se cumplió. Los dos gritaron e intentaron tocarse para pegarse,pero no lo conseguían.-Os quedáis ahí hasta que terminemos de hablar del caso que nos trae aquí. Adiós.
-¡QUÉ!¡NO ESPERA-!-todos se fueron a una sala contínua. Los dos enemigos se quedaron solos.
Estaban callados. No se miraban,ni se hablaban. Silencio. El doctor Lecter entonces empezó a pensar sobre su comportamiento. Él odia a la gente maleducada,ruda,y él lo había sido. Con Jack,con la chica endemoniada y con Will. Sobre todo le pesaba lo de Will. Estas últimas semanas había pensado mucho en él,demasiado para su gusto. Se estaba enamorando de él,y no sabía qué hacer para que eso no ocurriera. Se giró hacia Venussa,y esta le miró a él. Hannibal se disculpó,no sabía por qué lo había hecho. Literalmente. Cree que la razón por lo que lo ha hecho es por el incidente del ascensor. La impotencia de no haber podido hacer nada en comparación con la chica,no haber sido lo suficientemente valiente como para decirle a Will lo que ha estado sintiendo por él estos últimos días...pero sobre todo,no haber sido él quién defendiera a Will. Venussa seguía observándole,impasible y silenciosa. Su mirada fría se acentuaba más por la oscuridad de los moratones en los alrededores de sus ojos. Parecía decepcionada,incluso triste. Entonces,en la mente de Hannibal hubo un tic. Un flashback. Un recuerdo...
"-Sinceramente,doctor Lecter,estoy harto de todo. Mi mujer no escucha,mi hija es una estúpida y ni siquiera puedo irme con otras mujeres por culpa de los sermones que me da mi mujer. Necesito sentir mi libertad,no estar anclado toda la vida con una mujer. Y la niña no ayuda en nada. Que si puedes jugar conmigo,que si me puedes ayudar en esto,bla bla bla...-explica el hombre sentado delante de mí.
Me está poniendo enfermo. Llevo tratando a este energúmeno durante más de un mes,lo único que hace es quejarse de que su familia es un estorbo. Voy a tener que planear cautelosamente cómo cazar a este cerdo. Me dan lástima su mujer e hija. Las conozco,no pude resistirme a preguntarme cómo podía ser que este ingrato tuviera tales joyas. No paraba de decir que eran insoportables,pero es todo lo contrario. La mujer es encantadora,de buen ver y de una inteligencia increíble. Su hija es una angelito de cabellos negros con unos ojos preciosos. Muy callada y educada,es la primera niña que me gusta. Las conocí a la semana de tratar a Arthur,mi próxima cena. Las trajo para hacer una terapia en familia. Incluida a la pequeña. Me pareció algo muy, MUY rudo que trajera a la niña,aparte de que yo no trato con niños ni adolescentes. Anastasia,tal como se llamaba la esposa,se sentó en un sillón que le había traído,colocando a su hija en su regazo. Aquella escena era conmovedora,era merecedora de que la retratara más tarde. Eran,las dos juntas,como dos seres mitológicos. Y el hombre de al lado el monstruo que las encierra en una cueva,a la vista de los demás. Arthur no les había contado por qué estaban aquí,por la impresión que dió Anastasia. Ahora aclaraba mi duda de por qué estaba la pequeña aquí. Nada más enterarse Anastasia de lo que pretendía Arthur,los labios le empezaron a temblar,y no paraba de mirar hacia los lados y a su pequeña. Entendí la indirecta,y la verdad,no me gustaba mucho la idea de dejar sola a una niña pequeña en mi oficina correteando. Decidí llevarmela a mi despacho,le dejé unos folios y un lápiz para que dibujara y me fui rezando por que no tocara nada más.
»Aquello había sido la gota que colma el vaso. Anastasia no podía ni hablar sin que dejara de mirar la puerta por la que salí con su hija,deseando poder ir a por ella. Arthur no paraba de mandarle indirectas de lo infeliz que era de vivir con ella y con la niña (¿Cómo demonios se llamaba?). Toda la culpa la tenían ellas. Jamás había querido niños,y esa "estúpida" como Arthur la llamaba se tenía que haber quedado embarazada de ese "bicho". Anastasia no paraba de llorar y pedir perdón. ¿Por qué demonios tenía que soportar ver aquello?Mandé a Arthur a que se marchara,que deberíamos hablar en otro momento. Fui a buscar a la pequeña (¿Por qué no recuerdo su nombre?),me la encontré sentada en el mismo lugar donde la dejé,y,sorprendentemente,todo seguía en su sitio. Levantó su cabeza y me miró,cogió el folio que le había dado y me lo dio. Me lo guardé sin mirarlo y me la llevé con sus padres. Su madre dejó de llorar a l instante en que ella entró.
Ah,ahora recuerdo. Lovinike. Ese era su nombre. La vi un par de veces más después de aquel nefasto día. Era muy callada,y cuando vino la tercera vez,se quedó observando un libro de arte que tenía en mi despacho,sin inmutarse. Al cabo de tres meses de terapia,decidí matar a su padre. No se merecía vivir,no después del suicidio de su mujer. Se ahorcó en su habitación dos semanas después de venir a hacer terapia con su marido. Cobarde,muy cobarde de su parte dejar a su hija sola con Arthur. Ni una nota de despido. Asistí al funeral,donde vi al viudo llorar. Le di el pésame y fui a buscar a Lovinike.
Estaba mirando por una ventana sola. Me acerqué a ella y le pregunté cómo estaba.
-Te recuerdo.-me dijo señalándome con un pequeño dedo.-Tú hiciste que mi papá hiciera matarse a mi mamá. Yo le vi colgarla.
Invité a Arthur y a su hija a ir de caza. La pequeña se quedó dormida en el coche después del somnífero que le di con el zumo,así que su padre y yo estuvimos solos. Lo maté lentamente,le hice sufrir,sufrir por todo lo que había hecho. Le recordé todo lo que su mujer había pasado,sabía lo que le había hecho,y no se lo perdonaba. Había sido un desgraciado,y no se contentaba con haber conseguido aquella maravillosa esposa e hija. Las hizo sufrir,sólo por intentar amarlo. Le arrancó el corazón,los pulmones y el hígado. Dispuso el cuerpo,lo preparó todo y cogió el coche de Arthur con la niña dentro. La cubrió con mantas y le dejó una bolsa con algunos refrigerios que durarían por lo menos hasta una semana,pero no estaría allí más de dos días. Ya no quería saber nada más de ella,llamaría a la policía diciendo que su paciente no contestaba ninguna llamada,irían a buscarlo y lo encontrarían muerto,y la niña en el coche protegida. Ahora se disponía a ir a preparar la cena. Quizás invitaría a algún paciente que fue bastante rudo el otro día..."
-Tú mataste a mi padre.-le contestó. Aquella frase le hizo despertar. Miró a su lado y vio a Venussa con sus ojos clavándose en él.
-Lovinike. Has crecido mucho desde la última vez que te vi. Y te has vuelto mucho más fuerte.-dijo señalando sus heridas.-Pero me gustaría preguntarte por qué me has atacado.
-...-Venussa seguía mirándole impasible.-Ya no respondo de ese nombre. Usted me lo quitó,doctor Lecter. Y se lo agradezco. Mi pasado es mi pasado,y quiero enterrarlo para siempre. Mi padre era un desgraciado,pero gracias a usted pude dar un paso a mis días presentes,y le estoy eternamente agradecida. Tuve una segunda oportunidad gracias al Destripador de Cheasepeake.
-Me alegra oír eso.-una sonrisa se dibujó en sus labios. Sus ojos parecían estar al borde de las lágrimas. Pero Hannibal no llora,nunca.-Me encantaría poder hablar contigo en privado,otro día en mi casa,los dos solos. Así podrías ponerme al día de qué tal te ha ido todos estos años. Unos once,¿verdad?
-...Sí,por supuesto,doctor Lecter. Estaría más que agradecida de hablar con usted...en privado. Pero antes,será mejor que bajemos. Ah,y discúlpe mi comportamiento en el ascensor. Sé cómo odia la rudeza.
-No te preocupes. ¿Pero cómo piensas bajarnos?
-Will no es el único con un Iphone sofisticado. Pauline me dio otro a mí. Bájanos,Alfred.
-Enseguida,señorita Miles.
-Y ahora,cura nuestras heridas. Que no quede ni rastro.
-Por supuesto,señorita Miles.
En pocos segundos,ambos estaban como nuevos. Era asombroso como un par de escaneadas y todas las heridas que Lovinike le había hecho a Hannibal y éste a ella habían desaparecido como si nada. Tras arreglarse un poco,se dirigieron a la sala donde todos estaban hablando sobre el móvil de Will,el cual flotaba en medio de una cúpula pequeña de cristal. Todos los presentes se sorprendieron de verles tan tranquilos y sanos,recordando como estaban anteriormente. Will se acercó a Hannibal.
-Nunca te había visto así,Hannibal. Me habías asustado.
-Lo siento,William. Ha sido un lapsus,no se volverá a repetir,lo prometo.
-Bueno.-Pauline dijo.-Ya que estamos todos reunidos,podemos comenzar con nuestra charla. Doctor Lecter,estábamos hablando de lo que les trae aquí,a nuestros laboratorios. Hemos descubierto que uno de nuestros dispositivos quiere destruir nuestro planeta.
