Escenas Cambiantes

La kunoichi había acompañado al artista hasta el hotel para que cogiese sus útiles y así poder empezar a mostrarle vagamente los paisajes que mejor le servirían, una muestra ligera de aquello que podría observar, un escenario que no parecía agradar al artista – Demasiado viento y demasiada arena, es difícil percibir un paisaje así, es demasiado cambiante – La kunoichi lo miró - ¿Cambiante? Podría ser, pero no hay mayor reto para una persona que plasmar algo cuyo enfoque varía de tal modo, es una explosión de imágenes fundidas en una sola, ¿acaso no es eso lo que deseas transmitir con tus obras? – La kunoichi observaba aquel paisaje desde el punto más alto de la villa, donde las vistas eran, casi, insuperables, la mirada de una madre observando a su hijo jugar era lo que se veía reflejado en sus ojos – No hay nadie capaz de plasmar todas esas escenas en una sola imagen – Miró al mismo punto que ella, tratando de descifrar que magia podía tener esa vista, él sólo veía un lugar árido, sin vida, sin magia alguna que provoque la fascinación que ella describe.

Cambiaron de escenario, una pequeña plaza de la villa, un lugar cuyo único elemento eran unos columpios en los q una niña observaba como otros niños jugaban con el balón. Nuevamente el artista observaba sin comprender de todo aquello, la kunoichi lo miró, lo vio crear algún boceto y guardar nuevamente la libreta, ella suspiró, pues sabía que no habría lugar que agradase al artista, suspiró algo apenada, debería hablar con el Kazekage en cuanto dejase al artista nuevamente en su hotel.

Visitaron otros tres lugares y el artista nuevamente no entendió la belleza que guardaban, la kunoichi se preguntaba que clase de artista debía ser, pues sabiéndolo quizás pudiese encontrar algo de su agrado, pero por más que trataba de entender menos lo hacía. Y así, la noche empezó a caer sobre la villa, ella lo acompañó y se despidieron, ella pasaría a buscarlo con las primeras luces del alba, le mostraría esos paisajes en ese momento donde podía apreciar el estado de sueño del desierto.

Ella le daba vueltas al modo en que podría satisfacer los deseos del joven artistas, cual sería el medio más práctico para alcanzarlo, pero nada se le ocurrió y ni siquiera el Kazekage le dijo la razón por la cual le propuso tal trato al joven artista.

Él mientras observaba los bocetos tomados, tratando de ver en ellos lo que ella le había explicado, sin embargo tras varias horas de pasar un poco más a limpio los bocetos acabó quedándose dormido frente a ellos.