Disclaimer: Naruto no me pertenece.
Advertencia: Un fic corto, un poco de OCC (realmente es mucho) lemon, nada que no hayan visto antes ;)
Notas al final. Disfrútenlo.
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¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Qué demonios?
Porque tuvo que acostarse a dormir tan tarde, se le olvido poner la alarma de su despertador una hora antes de la cita para la misión. Y para colmo, el ramen que cenó anoche le cayó pesado. Su trasero estaba pegado al inodoro como un imán, el cual no pretendía despegar hasta que saliera… lo que tenía que salir.
—Sakura-chan me matara… de veraz—Dijo afligido—Ojalá aparezca algo que la distraiga y no me pegué.
Dejo escapar un suspiro al mismo tiempo que se tambaleaba. Se tapó la nariz con el antebrazo por el repugnante olor que desprendía su… eso.
Un suspiro más. Este no sería un buen día para él.
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—Maldigo a todas las chismosas—
Mientras caminaba por la dirección que Sasuke tomo para estar con él un poco más, antes de que Naruto y Kakashi-Sensei llegaran, maldecía entre dientes y pateaba unas cuantas piedritas en su camino. Si no fuera por las odiosas chicas que se sentaron a platicar y gritar detrás de ella y Sasuke, aún podría disfrutar un poco de la cercanía del moreno.
— ¡Ah! Porque…—Dijo deprimida y con tono chillón.
Ya faltaba poco para llegar al bosque, tal vez no fuera tan buen ninja en habilidades y jutsus, pero tenía unos sentidos muy agudos cuando se trata de detectar al moreno de sus sueños.
De solo volver a pensar en Sasuke se emocionó, era increíble como ese chico podía hacerla cambiar de estado de ánimo tan abruptamente. Rodeo sus mejillas con sus manos y se las froto de un lado a otro mientras soltaba risitas de felicidad… ¡como amaba a ese chico! Cuando salió de su estado de fascinación, logro ver de atrás de un árbol la desordenada melena azabache y su hombro derecho, recargando su peso en el tronco. Cambiando su postura a una más… "profesional" hiso su caminata sigilosa hasta su amado.
Solo unos centímetros más.
Pero, ¿Cuál sería su excusa para estar ahí? No sería una buena idea decirle que lo estaba acosando. Bueno, a improvisar.
Solo unos pequeños centímetros más. Ya casi estaba a su lado, decidió caminar un poco hacia la derecha para darle espacio a Sasuke, luego se acercaría lentamente para que el moreno captara el olor de su nuevo perfume y el suave toque de lápiz labial. Se cepilló los dientes por un largo rato para conservar la frescura y ni un solo cabello estaba fuera de su lugar. Al diablo con hacerse la interesante, haría su primer movimiento.
Otra sonrisa en sus labios, rodeo el árbol y quedó frente a frente con Sasuke.
¡Pero que…!
Sakura estaba estupefacta, la boca la tenía abierta y si no fuera porque acababa de tragar saliva, la estaría derramando por todo su rojo vestido. ¡Que alguien le explique demonios estaba haciendo Sasuke! No, ni siquiera era necesario.
El moreno, tan serio y amargado…
Tenía sospechosamente una mano en su entrepierna, la cual restregaba muy sugerentemente sobre la misma, el calor subió rápidamente por sus mejillas, sabía exactamente que se hallaba en esa zona. La otra mano se encontraba en su pecho que subía y bajaba por la agitación, estrujando con potencia la camisa azul marino que siempre usaba. Sus ojos estaban cerrados con fuerza y su nariz la arrugaba por momentos, un bultito se podía apreciar por el área de la bragueta.
Las mejillas del moreno tenían lindo sonrojo y respiraba entrecortadamente, a veces abriendo y cerrando la boca, mientras seguía recargando su cuerpo en el tronco del árbol. Parecía que en cualquier momento se tiraría de rodillas sobre el pasto a seguir con su labor.
—Sakura—Escuchó el suspiro por parte de Sasuke.
Ahora el calor en la kunoichi aumento, aquello no podía ser cierto.
No entendía nada de lo que estaba pasando, bueno si, pero no… esto tenía que ser una broma.
Antes, cuando se juntaba con algunas chicas en la academia ninja a meses de graduarse, había escuchado algo sobre unas cosas vergonzosas que hacían las personas para consolarse. En aquellos momentos no le interesaba para nada el tema, ella era una niña aplicada que no pensaba en asuntos morbosos como las demás jóvenes de su edad.
Trece años, por Dios.
Además de que siempre había creído que eran unas enfermas al saber tanto sobre un tema que ni siquiera explicaban en la academia, no que ella recuerde. Lo que le hacía pensar que lo leían de cosas que no deben de leer los menores de edad. Y un claro ejemplo de ello era el torpe rubio que era su compañero de equipo.
Pero ahora era diferente, lo estaba presenciando de la persona menos esperada.
Ella nunca había visto a un hombre tocarse, pero no era tan tonta para no reconocerlo. Sasuke-kun, el… se estaba dando cariño.
No sabía que a Sasuke le gustaba hacer ese tipo de cosas. Su cerebro le decía que saliera corriendo de ahí, pero sus piernas no querían reaccionar, y sus ojos tampoco pretendían despegarse de tremenda escena.
Sintió que el aire le faltaba cuando se encontró con los negros ojos del moreno.
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¡Oh no! Atrapado.
No podía creer que estuviera tan entretenido con sus fantasías que no se dio cuenta cuando alguien se acercaba. Y para colmo, de todas las personas en el mundo ninja, ¡tenía que ser Sakura Haruno!
Su cuerpo se tensó demasiado, sentía tanta vergüenza y humillación que lo único que se le ocurrió fue cerrar los ojos nuevamente. Con delicadeza y lentitud, fue retirando ambas manos de su actual sitio sin saber dónde ponerlas ahora, al lado de su cuerpo fue su mejor opción.
El sonrojo en su rostro aún no desaparecía y la rosada molestia no se iba de ahí.
¿Ahora qué? ¿Se daría la vuelta, exclamaría un "Hmp" y haría como que nada pasó?
¿Por qué demonios tenían que pasarle esas cosas a él?
— ¿Qué tanto me estás viendo?—Señaló abochornado—Creí haberte dicho que me alcanzaras cuando los otros hubiesen llegado—Soltó al haber sido lo primero que se le ocurrió.
Por lo menos no estaban esos imbéciles ahí.
—Yo quería…—Trató de hablar la kunoichi, pero las palabras se atoraban en su boca— Yo… tú… estabas…
—Hmp, no estaba haciendo nada que te importe—Contestó con una mezcla de vergüenza y fastidio.
Estaba a punto de darse la vuelta y rescatar un poco del orgullo que él mismo había pisoteado inconscientemente frente a Sakura, cuando la chica de ojos jade reaccionó abruptamente.
— ¡Claro que me importa!.. ¡Tú…!—Dijo alteradamente poniendo los puños frente a su pecho.
— ¡Déjame en paz, ya te dije que no estaba haciendo nada!—Regresó de la misma forma, sin terminar de dar vuelta para largarse de una buena vez.
— ¡Si estabas haciendo algo, yo te vi!—Volvió la chica con el mismo tono de antes— ¡Te estabas tocando! ¡Ahí!—Recalcó señalando el bochornoso lugar, donde su "orgullo" se asomaba con descaro.
La kunoichi al darse cuenta de lo que dijo, como si del clima estuviesen hablando, se sonrojo de nuevo, y el moreno no pudo evitar hacer lo mismo.
—Eso es algo que a ti no te debería importar en lo más mínimo—Dijo el moreno más calmado, pero el maldito sonrojo que mataba su hombría seguía sin desaparecer—Eres una fisgona.
— Me importa porque de repente te fuiste y creí que las cosas que dijeron las personas sentadas atrás de nosotros te habían molestado. …—Habló sin pausas—No sé de lo que trataba pero… solo quería saber si tú te encontrabas bien.
Esa fue la peor patética excusa que se le pudo haber ocurrido. Dejaría atrás eso de la improvisación y escribiría sus próximos diálogos con el azabache en el futuro. Sea lo que sea que hablaran esas parlanchinas, suponía que no era nada para alterar a alguien como Sasuke, seguramente solo se había ido porque le pegó su regalada gana irse.
— ¿No sabias de lo que estaban hablando?... ¡¿No sabias de lo que estaban hablando?!—Repitió la misma frase con altanería— ¡Pues eres una idiota, porque estaba bastante obvio de lo que estaban hablando! ¡Hasta el perdedor de Naruto se habría dado cuenta! ¡Nadie es tan inocente!
—Ay, no —Pensó Sakura
Sasuke ya se había enfadado y todo por culpa de su imprudencia, de repente la joven quiso tirarse a llorar y pedir perdón de rodillas. Pero no se dejaría humillar de esa manera, así que trató de salvar su dignidad y evitar a toda costa que eso sucediera, aunque no pudo evitar que una cara llena de tristeza se mostrara en sus facciones.
—Sakura…— Sasuke al ver la expresión de la chica un fugaz recuerdo de su previa fantasía llego a su cabeza. Otro maldito sonrojo cubrió sus mejillas.
—Lo lamento mucho—Dijo tristemente la ninja—No quería molestarte.
—Tú siempre serás la peor de las molestias—
—Sa…— No pudo terminar la frase cuando sintió como el moreno se abalanzó contra su cuerpo.
Nunca en su vida se habría creído que el azabache se atrevería a hacer tal cosa. Si momentos antes, alguien se hubiese acercado a ella y le hubiera dicho que Sasuke Uchiha le daría un beso, se habría caído de espaldas retorciéndose de la risa, ella… y toda Konoha.
Sin embargo, estaba sucediendo. Los labios del moreno estaban sorpresivamente posados sobre los suyos. Solo los mantenía apretados en su contra sin hacer ningún movimiento, la conclusión a esto era debido a que no sabía besar, mejor para ella. Sakura Haruno se convertía ese día en el primer beso de Sasuke y viceversa.
En un principio la rosada no sabía qué hacer, sus ojos estaban muy abiertos ante el atrevimiento de su compañero de equipo, pero… era una sensación sumamente agradable. Él, como instinto, posó sus manos en la menuda cintura de la molestia rosada, y muy despacio, ella fue cerrando los ojos entregándose a sus sentimientos.
Sasuke no quería algo tan simple para su primer beso. Con torpeza, empezó a mover los labios sobre los de su compañera. Las manos de ella, que antes se encontraba entrelazadas frente a su pecho, las puso en los desordenados cabellos negros que tanto le gustaban. Jalaba y acariciaba todo su pelo, no sabía de donde fue que adquirió tal confianza, pero parecía dar resultado al ser correspondida… y escuchar los suspiros llenos de satisfacción del azabache.
El chico no supo en que momento sus manos cobraron vida, y de estar en la cintura de la kunoichi, pasaron a estar una en su trasero y la otra tratando de bajar el cierre de su vestido. ¿Desde cuándo era tan pervertido? Las sensaciones que se habían estado creando en él, a partir de la conversación de las cerdas, era lo que lo estaba llevando a cometer tales actos en contra de su verdadero ser.
La única respuesta se debía al momento. Pero que más daba, esto le gustaba mucho.
¡Al diablo!
— ¿No sabías de que estaban hablando?—Repitió la misma pregunta de hace unos momentos— ¿Quieres que te lo diga? ¿Qué te lo demuestre?
—Sasuke-Kun— Suspiró la muchacha perdida en los ojos negros de su acompañante.
— ¿Quieres saber?—Sasuke dio una suave lamida a los labios de su amiga—Te puedo enseñar.
—Sí, sí quiero—Contestó ensimismada.
Sasuke ladeo sus labios en una sonrisa y la volvió a besar. Mientras sus bocas se entrelazaban, la lengua de Sasuke se asomó por entre sus bocas y lengüeteó el labio inferior de la kunoichi hasta el labio superior de una forma muy erótica. Sakura abrió la boca deduciendo lo que el chico quería. Sus lenguas entraron en contacto y se acariciaron por un largo rato, mientras el moreno apretaba uno de los senos de la chica.
Separando sus labios por instantes para volverlos a unir, e hilos de saliva derramándose entre ellos por la acción, continuaron con la labor del vestido. Ella sintió cuando su cuerpo fue descubierto al sentir las manos del moreno rozar su piel. La sensación de sentirse correspondida por el chico que amaba era tan agradable. Ya podía morir feliz, pero no en ese momento, disfrutaría de esta ocasión que podría ser única.
Sasuke tomo las manos de su compañera y las puso en la orilla de su propia camiseta, motivándola a sacársela de encima. Cuando la chica acató la acción y el pecho de ambos entró en contacto, sintieron una corriente de electricidad atravesar sus cuerpos. Volvieron a pegar sus labios que se habían separado al sacar la camisa del muchacho.
Oficialmente, estaban perdidos.
—Sasuke-kun—Ronroneó la chica en el momento en que el azabache pasaba de sus labios al cuello, haciendo todo un recorrido de suaves besos y succiones.
—Sakura—Dijo con el mismo tono que empleó la chica de ojos jade.
La necesidad de Sasuke en llegar más lejos rápidamente, era muy grande. La erección en sus pantalones cortos le molestaba mucho y no pudo más, con gran descaro bajo sus pantalones con todo y bóxer, mostrando el enorme paquete que guardaba.
Sakura no podía estar más roja. Era la primera vez que veía uno de… esos y para ser sincera, aún hasta donde habían llegado en ese momento, no podía creerse que su amado le enseñara su intimidad sin una pizca de vergüenza en sus acciones. Ella se estaba muriendo de la pena, y aún tenía ropa interior.
—Sakura—Dijo Sasuke con una voz gruesa y cargada de deseo, sus ojos estaban entrecerrados—Mira—Apuntó a su erección—Esto era de lo que hablaban, esto es lo que esa chica se había metido en la boca.
Sakura soltó un quejido de sorpresa. Esas… sucias.
— ¿Te gustaría sentir esa sensación?
Estaba bastante nerviosa, había que admitirlo. Era la primera vez que hacía algo como eso. ¡Hasta hace unos minutos ni siquiera había dado su primer beso! Esto sobrepasaba cualquier fantasía amorosa habría tenido con Sasuke, pero… podría intentarlo.
—Vale—
La chica se puso de rodillas, mirando fijamente el miembro erecto de su amigo y mordiendo su labio inferior. Tímidamente sacó su lengua comenzando a lamer la cabeza, saboreando los líquidos que salían del orificio para luego, sorpresivamente, meter de lleno todo el miembro en su húmeda boca. Sasuke apretó fuertemente los ojos y soltó un sonoro gemido. Sonrojado por su dejadez, tomó los cabellos de la kunoichi mientras marcaba el ritmo que quería seguir.
Sakura rápidamente le siguió el curso, pero aun así, el azabache no soltó sus rosados cabellos.
Después de una cuantas succiones más, el chico sentía un hormigueo por todo su cuerpo, como si estuviera a punto de expulsar algo. La rosada sacó la erección de su boca mientras lamia todo el contorno del mismo buscando llegar a los testículos. Una vez ahí los chupó y succionó hasta el cansancio, tomó el miembro del chico alzándolo para tener mayor comodidad en la tarea. Disfrutaba demasiado de los gemidos incontrolables del azabache. Buscando más a fondo, logro que su lengua tocara el orificio anal de su amigo.
— ¡Sakura!—Gimió muy extasiado el moreno, mientras una de sus piernas la recargaba en el mismo árbol de antes, para que así, la kunoichi tuviera mejor acceso a su orificio.
Como lo había dicho antes, nadie es tan inocente.
Sakura se jugó por ahí por poco tiempo cuando Sasuke se derramó y todo el semen termino sobre su propio pecho. Sakura reanudo la tarea de succionar el pene y los testículos. Sasuke estuvo nuevamente preparado.
—Basta ya de contratiempos—Gruñó el azabache.
Tomó a Sakura de las manos y la tiró en la hierba. Ella solo se dejaba hacer, mientras su amado le quitaba las pantaletas y se posicionaba sobre ella. Le dio un último beso antes de continuar con sus deseos.
— ¿Estás lista?—Preguntó mirándola fijamente a los ojos.
La rosada solamente asintió, perdida en los negros ojos llenos de erotismo. Era increíble como un chico de trece años pudiera tener tanto encanto en sí. Sin tener conciencia de los pensamientos de su compañera, el chico tomo su miembro masajeándolo y estirándolo, listo para el momento. Poco a poco lo fue acercando a la entrada de la kunoichi. Pasó su lengua por todo el contorno de sus labios y finalmente la penetró.
Ambos soltaron un tremendo grito de placer. Ahora comprendían tantas cosas, ya no juzgarían a los pervertidos de mala manera, la sensación de ese momento era indescriptible.
Sasuke estuvo quieto durante un tiempo. La cara de su acompañante tenía una mezcla de dolor y placer, supuso que eran los típicos dolores de la primera vez. No era un cavernícola, esperaría pacientemente a que ella se acostumbrara para así poder disfrutar los dos de su mágico acto.
Cuando las expresiones de Sakura dejaron de ser de dolor para solo quedar el placer, Sasuke empezó a moverse tranquilamente. Pero no pudo resistir mucho, él quería más. El ritmo de sus envestidas fue acelerando, Sakura gemía de una forma muy erótica y eso lo motivaba a seguir con aumentando el ritmo, así como la pasión.
Ninguno de los dos podía creer que existiera tal sensación de extremo gozo y placer, Sasuke no podía detenerse a pesar de que sus piernas empezaban a doler, y Sakura no quería que se detuviera aunque las hojas caídas y la tierra se pegaran a su espalda. El chico tomó del trasero a su compañera y lo levantó para hacer la penetración más cómoda y profunda, los suspiros y gemidos aumentaron.
Finalmente, con el gemido más fuerte de todos por parte de ambos, llegaron a los cielos juntos.
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Rápidamente dobló la esquina derrapando y sacándole polvo a los zapatos ninja. ¡Era demasiado tarde, todos lo iban a matar!
Por fin, pudo ver la banca donde habían quedado a reunirse, se extrañó al percatarse de que solo se encontraba Kakashi-sensei leyendo su típico librito naranja en el banco, era inaudito que fuera el primero en llegar de todos. Sus pies le dolían por todo lo que tuvo que correr, para toparse con la sorpresa de que ni Sakura, ni Sasuke estaban ahí.
También le ardía el trasero, no volvería a comer ramen en su vida.
Por favor.
— ¿Eh? ¿Y los demás? ¿Kakashi-sensei?—Preguntó Naruto recuperándose de toda la carrera que había pegado desde su casa— ¿Todavía no llegan?
Kakashi aparto su librito naranja del rostro, dándole la oportunidad de ver sus ojos. Naruto pudo darse cuenta de que la máscara estaba manchada de sangre, en la parte de la nariz, para ser más específicos.
—Esta generación de ninjas viene con todo—Dijo Kakashi volviendo a su lectura—Pequeños pervertidos.
Naruto, sin idea de lo que se refería su sensei. Se sentó a un lado a esperar a sus compañeros de equipo.
Sería una larga espera…
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¡Hola!
Espero que les haya gustado, no suelo ser tan pervert :B pero me encanta escribir sasusaku de niños, cuando Sasuke no estaba tan hardcore.
Doy por terminado el fic, pero si quieren más, me avisan :)
