Primero que nada ni once upon a time ni mis personajes me pertenecen.
Y segundo espero que disfruten mi primer fic de la serie. Sin mas por el momento nos leemos luego.
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Todo era felicidad en el jolly roger . Felicidad y tranquilidad, Henry estaba a salvo. La misión había sido todo un éxito. Todo era alegría para todos menos para una cierta alcaldesa de cabello oscuro que estaba ansiosa por regresar a encerrarse en su mansión y no volver a salir de ahí durante una buena temporada, pues bien habían dicho antes, "no frecuentes a la gente idiota, porque te puedes contaminar" y ella ya había pasado una buena temporada con esa gente, pensaba que ya había purgado su condena.
La cubierta del barco era el silencioso testigo de una escena sacada de los más profundos cuentos de hadas al menos eso sería para cualquier niño soñador y vivaracho que presenciara la escena, pero por supuesto toda fantasía dista mucho de la realidad, en cuanto bajaran de ese barco la silenciosa tregua que habían mantenido tanto héroes como villanos se disolvería y todo volvería a la normalidad o al menos eso pensaba Regina que paso su mirada despectiva por todo el barco.
Al timón se encontraba un satisfecho capitán Hook pues no había nada mejor para el que cruzar los océanos al lado de su amado y fiel jolly roger.
-"capitán traidor de pacotilla"—pensó Regina mirándolo con desdén
Más adelante estaban Snow y Charmington protagonizando una escena de tantas: profesándose su amor y jurándose que se encontraran pase lo que pase. Regina entorno los ojos molesta, no hay nada que la hiciera querer vomitar como ver a esos dos idiotas haciendo lo de siempre.
Y en la proa se encontraban nada más y nada menos que la hija de esas dos cucarachas, "la salvadora" quien resulto ser la madre biológica del único ser del barco que podría considerarse afortunado: su hijo Henry. Si, la vida te guarda grandes sorpresas en esta vida y al parecer una reacia alcaldesa que en su pasado fue la poderosa e intocable reina malvada no estaba exenta de las burlas del destino. Regina le dedico a Emma Swan una mirada de verdadero odio, era ella y no esa desgraciada quien debía de estar platicando con Henry, consolándolo, y riendo con él, no esa estúpida que lo único que había venido a hacer era estorbar en su vida. Desvió la mirada por que se conocía muy bien, y sabia que si seguía así era capaz de freírla a base de magia y nadie en el barco podría detenerla.
Se dedico a mirar a Tinkerbell que estaba en lo más alto del mástil completamente entretenida con un catalejo, esta vez su mirada no revelaba algún gesto de superioridad, o desdén mucho menos odio, la hadita estaba siendo observada por una mirada arrepentida, y cariñosa. Desde que la volvió a ver Regina estuvo pensando, en lo soberbia que había sido, sin duda era la digna hija de su madre. Al igual que Cora ella se había arrancado todos los sentimientos que podía guardar su corazón y los sello bajo llave en el baúl de su alma. Tinkerbell había dicho que no solo había condenado su felicidad, también había destruido la felicidad y la suerte de la persona que estaba destinada a estar con ella.
Tinkerbell sintió la pesada mirada y bajo la vista, en cuanto vio a la alcaldesa esbozo una alegre sonrisa y alzo la mano saludándola. Regina correspondió el gesto suspirando resignada total, nunca en su vida se había arrepentido de los actos que había cometido y no iba a empezar ahora. Si el pobre fulano no era feliz ese era su problema. Ella tampoco estaba llena de dichas pero aun así se aguantaba.
La alcaldesa se dedico a mirar el mar a lo lejos, todo lo que había pasado en ese viaje la confundía, recordó el final de un libro que le había causado cierta gracia, en la cual héroe regresaba de hacer un viaje demasiado largo y el sentía que ya no era el mismo. Regina ahora se daba cuenta que los viajes marcaban…y mucho, ya no sabía quién era, definitivamente la reina malvada no, pero tampoco había regresado a ser la inocente y buena muchacha que era feliz montando a caballo, y la autoritaria alcaldesa la personalidad en storybrook que había mantenido durante más de 28 años se había ido difuminando sin darse cuenta. Regina se sentía perdida. Sin salida. De repente le embargaron unas profundas ganas de gritar y salir corriendo de ahí a algún lugar donde nadie la encontrara.
Pero de hecho ella no era idiota y tenia ojos, sabía que la mayoría estaba en las mismas Hook con sus interminables traiciones y sus juegos de dos bandos había terminado por recibir jaque de parte de Emma, y hablando de Emma estaba bastante ocupada en evadir tanto a este idiota como al…mugroso de el hijo de Rumpelstiltskin, que en honor a la verdad era el que menos pinta tenía allí, bastaba con observar al ejemplar para darse cuenta que estaba entre perdonar a su padre o seguir su vida sin él.
Miro a Neal con asco, un tipo de lo mas simplón por dios, si hasta su padre era mil veces más atractivo que él y eso era ya mucho decir, no es que estuviera enamorada de Rumpelstiltskin y este fuera su sueño dorado, pero siempre admiro la astucia y poder del hombre lo que daban cierto encanto. Cosas que obviamente faltaban en su desangelado hijo.
Y hablando del bastardo rey de roma, sintió como alguien se acomodaba a su lado en silencio, miro de reojo y se encontró con Gold.
-ha sido un maravilloso despliegue de magia querida.—comenzó Gold con una sonrisa torcida. – y pensar que te había dicho que pan era demasiado poderoso para ti—
-pues si, al parecer TU PADRE…—dijo poniendo un énfasis burlesco para molestia de Gold sin dejar de mirar el mar- …era de armas tomar querido, pero bien me dijiste alguna vez, la ira es poder, y tu progenitor ya me había colmado la paciencia—
- digamos que al igual que yo, no se le daba mucho ser agradable—
-me di cuenta—
Gold sonrió y se dio la media vuelta.
-pero ten en cuenta que había que tener algo más que ira descontrolada, para derrotar a pan—
-no se que pueda ser ese "extra"—
- ah no ¿entonces como crees haberlo derrotado? Vamos Regina, no seas tímida platícame de tu victoria— Gold apoyo su brazo en la baranda y coloco su cabeza interesado Regina lo fulmino con la mirada, el muy desgraciado se estaba burlando de ella.
- que pasa ¿te molesta que la alumna haya superado al maestro?—Gold se llevo una mano al pecho con gesto ofendido. – deberías agradecerme el haberte salvado el trasero de esa víbora disfrazada de tu novia, pero ah perdona, se me olvida el famoso Rumpelstiltskin no puede equivocarse-
- siempre ten en cuenta algo querida, hasta Rumpelstiltskin pudo haber tenido un error de cálculo- Gold dio por terminada la plática y Regina entorno los ojos fastidiada con la interrupción de Gold. ¿Qué demonios había querido decir ese imbécil?
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Al bajar del barco todo mundo los esperaba en el puerto, con caras sonrientes y felices aplaudiendo a los "héroes" Regina los observo a todos con odio, esos estúpidos miembros del populacho creían en sus pequeñas mentecitas que sus valientes salvadores eran capaces de enfrentarse a pan. Ella era la verdadera salvadora y la ignoraban los muy ratas. Estaba dispuesta a irse de ahí a tomar un bien merecido baño cuando alcanzo a escuchar algo que la detuvo.
-y una parte de estar aquí se lo debemos a Regina—fue la voz de Mary Margaret la que se hizo oír, Regina volteo sorprendida durante unos breves instantes, pero después tuvo que contener con todas sus fuerzas las ganas de estallar en carcajadas.
-"¿una parte de estar ahí se la debían a ella?"—ERROR, mas bien, que estuvieran todos ahí a salvo regodeándose había corrido por su cuenta, solo le basto un minuto de estar enfrente de Peter pan, para rescatar el corazón de Henry, medio minuto para encerrarlo en la caja de pandora, otro minuto para aprisionar su sombra con una vela, todo mientras Snow, charming, Hook, y Emma parecían estar de vacaciones caminando como si fuera un campamento. Gold que se había separado de ellos estaba más ocupado en llorar por los rincones por su hijo, y en romancear con la ilusión de su amorcito. Ella era la que de verdad les había salvado el pellejo a todos. Pero se abstuvo de hacer un comentario y solo asintió.
La invitaron a celebrar con ellos en Granny's iba a negarse pero la insistencia de Tinkerbell terminaron por doblegarla. Y ahora se encontraba ahí celebrando, (entiéndase bebiendo con Tinker, por que no soportaba a los demás) había intercedido por ella, con la odiosa del hada azul para que le devolviera a sus alas al hada. Es decir se lo debía, era cierto que no era el hada mas astuta del mundo, pero sin duda tenia lo que le faltaba a la jefa de hadas: un buen corazón.
Se estaba divirtiendo, quien lo diría, pero el hada resulto ser la misma buena compañía de antes, pensó que por que ella había dejado de ser la muchacha bondadosa del pasado, ahora no tendría nada en común con el hada, pero grande fue su sorpresa. Al comprobar que tinkerbell también había cambiado y ahora le daba por beber, maldecir, y criticar a todo el mundo. Si había encontrado una muy buena amiga.
Fue a la barra a pedir unos tragos mas y llevárselos a tinkerbell, en esas estaba cuando Henry y Emma la detuvieron, al principio pensó que se iban a despedir de ella, pero en cuanto Henry comento que le gustaría pasar la noche en su casa no supo mas, ni de tinkerbell ni de Emma ni de nadie, abrazo a Henry y le sonrió.
-por supuesto que te puedes quedar, es tu casa después de todo—dijo con una sonrisa de oreja a oreja.
-bueno…si…esta bien por esta noche…si—musito Emma algo confundida, Regina se mordió la lengua para evitar decir alguna imprudencia del tipo " si mi hijo quiere pasar la noche conmigo, no necesito su maldito permiso" o quizá "estoy dispuesta a pasar por encima de usted y de todos los de aquí para que mi hijo pase la noche conmigo" no, definitivamente era mejor llevar la paz ahora que Henry estaba volviendo a confiar en ella.
- vamos—dijo Regina apurada por llevarse a Henry.
-Regina…- Regina puso los ojos en blanco, ¿Qué esa rubia tonta nunca se cansaba de molestarla?
-¿Qué?—pregunto no pudiendo (ni queriendo) evitar su tono enfadado.
- yo…me gustaría platicar contigo de…- comenzó la rubia, Regina la fulmino con la mirada.
-otro día señorita Swan, buenas noches—Emma entendió el cortón y no dijo más. Comprendiendo las ansias que tenia la morena de estar con su hijo y disfrutarlo. Ella más que nadie había sido testigo del enorme amor que esa "reina malvada" le profesaba a Henry, durante todo el viaje no se pudo quitar la idea de la cabeza de que tal vez, en una competencia sobre quien era la mejor madre, quizá ella no saldría vencedora. Todo eso le produjo cierta nostalgia, Henry se podía considerar un chico muy afortunado. Se pregunto cuál habría sido su destino si hubiese tenido una mama como Regina que cuidara de ella. y es que tampoco Mary Margaret ganaría la competencia de la mejor madre, dejar a tu hijo recién nacido para que viajara a un mundo totalmente desconocido no es para ganarte el premio.
Si algo les había afectado de Neverland era el saber que tenían varios remordimientos en su conciencia.
Emma se sentía realmente fatal, por un lado aun no le perdonaba a su madre el que la hayan dejado pero esperaba que Henry si le pasara el mismo error a ella.
Se sintió miserable al descubrir que la única persona que no tenía remordimientos en cuanto a ser madre se refiere fuera precisamente Regina. Y se sintió más miserable al ver salir a madre e hijo por la puerta, tuvo el impulso de preguntar si podía quedarse con ellos esa noche, pero Regina la había cortado mucho antes de hablar.
Todo estaba dicho ya, Mary Margaret y charming tendrían un hijo, eso era algo obvio, y ella se dio cuenta de que por muy sus padres que fueran habían demasiados años de por medio. Emma durante mucho tiempo había buscado la familia que se le negó, y pensó que estaba con Neal, pero la vida da grandes decepciones, y el ver salir a Regina y a Henry juntos y felices le dio una pisca de envidia, ella necesitaba una familia, SU familia.
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-estoy encerrado— dijo Henry
-no, no lo estas, estas soñando…-
-pero…a mi me forzaron a entrar a la caja de pandora—
-con que por eso estoy aquí—
-¿a que te refieres?—pregunto Henry. La muchacha pareció pensárselo durante unos instantes. Se llevo una mano a la cabeza y acaricio sus cabellos. Parpadeo y asintió. Se agacho para quedar de frente al niño.
-en el pasado Henry Mills ayudo a que….mis padres iniciaran una relación, si tu estas aquí encerrado es lógico que no hiciste de Cupido con ellos, por lo tanto yo estoy en este limbo también—
-¿vienes del futuro? …- pregunto el chiquillo con los ojos bien abiertos por la sorpresa, la chica sonrió y asintió.
-soy la consecuencia de tu mundo, si—
-¿Cómo podemos salir de aquí? –
-no podemos, aquí venimos las almas que no tienen un cuerpo que reclamar y tu…¿Henry que ha pasado?—
-yo, le entregue mi corazón a….— Henry no pudo terminar de contar los hechos pues una presencia hizo su aparición, el chiquillo vio salir de entre las sombras a una muchacha idéntica a Odette, excepto por sus enormes ojos marrones y el cabello quebradizo y mas largo que la joven. Al ver la expresión sombría de la chica a Henry le recorrió un escalofrió, el mismo mal presentimiento se confirmo cuando vio como Odette se tensaba, e interponía su cuerpo entre el del chiquillo y la nueva visitante.
-Odile…- murmuro con amargura Odette. - ¿Qué haces aquí?—
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Regina tenía la sensación de estar pisando agua. El ambiente se sentía extraño, el aire estaba caliente y denso, todo lo que veía era un piso oscuro, un cielo oscuro sin estrellas, y nada más. Parecía un cuarto pintado de negro. Iluminado para solo mostrar oscuridad. Escucho unos murmullos lejanos, se puso en guardia de inmediato, y se acerco sigilosamente.
Su sorpresa fue mayúscula al encontrar a Henry a lado de una muchacha bastante peculiar. De cabello negro y ojos verdes que parecía estarlo protegiendo de otra chica exactamente igual que los miraba fijamente. ¿Qué demonios hacia Henry aquí? se suponía que lo acababa de acostar.
-¿Henry?¿qué está pasando?—ambos voltearon espantados al escuchar una cuarta voz en ese lugar, el niño sonrió feliz al ver a su madre enfrente de el. la muchacha miro a Regina con atención.
-mama, has venido por mi— dijo el chico haciendo el amago de acercarse hacia Regina, pero Odette lo tomo firmemente del brazo y negó con la cabeza.
-no te muevas— Odette desplazaba su vista desde Regina hacia Odile. No queriendo perder detalle de la alcaldesa, pero evitando cualquier imprudencia, conocía bien a Odile y sabia de lo que era capaz. Y abalanzarse en contra de un pequeño con intenciones asesinas claro que estaba dentro de sus limites
-Henry, ¿Dónde estamos?— pregunto Regina reparando en la extraña escena.
-¿Cómo llego usted aquí?—pregunto la muchacha de cabello negro y ojos verdes.
-¿tu quien eres?—contraataco Regina mirando a la tipa que estaba reteniendo a su hijo, con furia.
-mi nombre es Odette… ¿cómo llego hasta aquí?— volvió a preguntar la muchacha.
-no lo sé, por eso estoy preguntando— con sorna Regina se acerco unos pasos. -¿Por qué tu gemela nos está viendo así?—la alcaldesa señalo a la mencionada que estaba mirándolos fijamente como un león dispuesto a saltar sobre ellos dispuesta a todo.
-ella es…. —comenzó Odette—mucho más que mi hermana ella es….—
Todo pasó demasiado rápido, en la habitación un viento poderoso hizo su aparición, mismo viento que se concentro en forma de torbellino alrededor de Regina, quien miro hacia todos lados al sentir que estaba siendo arrastrada por una fuerza exterior. Odette al darse cuenta de que el tiempo estaba en su contra miro por un segundo a Odile quien estaba con una mano alzada concentrando una bola blanca de energía en silencio y al ver que la otra joven no haría nada todavía, concentro su atención hacia Regina.
-pon atención…. —pidió con voz autoritaria abrazando a Henry—no importa lo difícil que pueda resultarme, hare hasta lo imposible por mantener con vida a Henry hasta tu llegada, por eso, tu también has de hacer lo correcto de ahora en adelante, porque tú y yo….- el viento termino por arrastrar a Regina, y lo último que vieron Henry y Odette fueron la silueta de una confundida alcaldesa desaparecer.
-MAMA—grito Henry corriendo hacia donde hace un momento se encontraba Regina, todo fue tan rápido, que en un segundo siguiente la esfera de energía que tenia Odile en sus manos se transformo en una filosa espada que de inmediato se presto para ir al ataque del niño.
-¡HENRY!—grito Odette corriendo en auxilio de Henry que se quedo estático al ver como Odile se abalanzaba sobre él con espada en mano. Odette alcanzo a interponerse, y con sus palmas detuvo el avance de la espada.
-¿Por qué no lo haces por las buenas?—pregunto Odile seriamente mientras Odette hacia esfuerzos sobrehumanos para detener el avance de una amenazadora arma que se blandía frente a su rostro.
- la profecía ya no importa Odile…. Estamos a punto de desaparecer del mapa, tanto tu como yo, ¿Qué no lo entiendes?— reclamo Odette
- hare lo que tengo que hacer, sea el precio que sea…- Odile apoyo todo su cuerpo sobre la espada provocando que Odette se agachara un poco.
-como quieras- Odette tomo impulso y de una potente patada mando a volar a Odile que de inmediato mantuvo el equilibrio, y con gracia puso sus pies en el suelo y recuperarse del golpe el tiempo suficiente, porque Odette se acercaba veloz a ella, con espada en mano dispuesta a darle pelea. .—las cosas se harán como tu decidas-
Henry miraba estupefacto como ambas jóvenes se olvidaban de el y comenzaban a protagonizar una encarnizada pelea, se escucho el estruendoso sonido de dos metales chocar, y a partir de ahí eso fue lo que reino el lugar, el sonido de dos espadas constantes y furiosas, dispuestas a concederles a sus amas la victoria a base de la sangre de la otra.
Las dos muchachas se movían rápidamente dispuestas a conseguir la victoria costara lo que costara, Henry veía estupefacto la escena, los choques entre las espadas eran continuos y rápidos, buscando una oportunidad de herir al contrario, se sintió sobrecogido por la determinación y la frialdad que rodeaban a Odile, se veía calmada y calculadora, y estaba demostrando ser la dueña de una fuerza sobrenatural, pues blandía la espada con gran maestría. Odette por su parte era una formidable duelista de eso no había duda, hacia unos movimientos estupendos y se mantenía a la altura, pero se notaba que le estaba costando bastante trabajo seguir el ritmo de su contrincante. Que de seguir así le ganaría en unos minutos más. Y eso se noto en cuanto la espada de Odette salió volando en dirección a Henry, Odile estaba a punto de dar el tiro de gracia cuando Odette de una patadon la empujo bastante lejos. Henry aprovecho esto para lanzarle la espada a Odette. Quien de inmediato tomo el arma. Y ambas se quedaron viendo a lo lejos esperando a ver quien daba el primer paso.
Odette levanto su espada para defenderse de un ataque de su contrincante, y mantuvo su posición ejerciendo una fuerza sobrehumana para contener la presión que ejercía el arma contraria sobre la suya. Ambas mujeres se quedaron viendo fijamente a los ojos.
-debí haberte destruido hace mucho - murmuro Odette con amargura, haciendo que Odile dejara su máscara de frialdad y mostrara una cara deformada por la furia. Odette se desconcertó en cuanto vio como Odile la tomaba de la muñeca y con una fuerza que solo puede otorgar la furia, la arrastro unos pasos provocando que trastabillara, cosa que fue aprovechada por Odile para impactar un puñetazo en su rostro.
Cuando el segundo impacto iba a hacer su aparición Odette tomo las muñecas de Odile y en cuanto las dos jóvenes hicieron contacto, unas especies de rayos hicieron su aparición iluminando la estancia. Ambas chicas al no poder resistir }más la descarga de energía se separaron de un salto
-cuidado—grito Henry, Odette apenas y alcanzo a enterarse y ver como del brazo de Odile comenzaba a fluir una potente luz azulada, no necesitaba ser una genio para ver como la chica quería pasar la bronca a otro plano. Un enorme torrente de agua salió disparada en dirección a ellos, pero Odette preparada ya, movió la palma de su mano y una bola de fuego mediana salió disparada en dirección al agua, Henry vio asombrado como la pequeña bola se convertía en un verdadero incendio que comenzaba a darle batalla al torrente de agua .
-ese es el ataque de mi mama—dijo Henry asombrado acercándose a Odette que volteo a verlo sorprendida, provocando que su concentración desapareciera, y lo mismo ocurrió con el fuego, lo último que supo Henry es que un poderoso torrente de agua se acercaba directamente hacia ellos.
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-HENRY—grito sobresaltada Regina, empapada de sudor. Miro a su alrededor confundida, recordaba estar con su hijo y con unas tipas bastante raras en una habitación extraña, se llevo las manos a la cabeza tratando de aplacar el dolor que parecía haberse apoderado de ella- ¿habría sido un sueño?—si, definitivamente era un sueño, uno curiosamente creíble. ¿Entonces por que tenía ese opresivo sentimiento que le gritaba que no era así?, se levanto de inmediato y se encamino hacia el cuarto de su hijo. El cual dormía apaciblemente, con una sonrisa en su rostro.
Definitivamente Henry estaba a salvo. no tenía nada de qué preocuparse, acerco su mano para acariciarle la mejilla y se sintió tentada a velar el sueño de su hijo como cuando era pequeño, pero en cuanto su mano hizo contacto con el rostro de Henry, la visión de su hijo en ese oscuro lugar a lado de esa extraña muchacha volvió a hacerse presente. Se retiro como si el mero contacto con su hijo quemara. Lo miro horrorizada ¿Qué demonios le estaba pasando?
Bajo a la cocina y veloz se sirvió un vaso de agua fría que se tomo de un solo trago, suspiro intentando calmarse, ese maldito sueño la había descolocado, la había inquietado pero se intento auto convencer que era solo eso….un maldito y estúpido sueño. Una presencia extraña afuera de su casa la hizo volcar su atención, la presencia estaba cruzando su jardín. Se dirigió a abrir la puerta bastante molesta de que interrumpieran sus pensamientos.
Emma estaba a punto de tocar la puerta cuando esta se abrió y dejo ver a una mosqueada Regina que al parecer no se sorprendió al verla, solo se limito a fulminarla con la mirada.
-¿Qué quieres?—pregunto secamente la morena. Emma trago saliva ante la evidente molestia de la alcaldesa.
-hola….¿puedo pasar?—
- no—respondió Regina, quien sonrió al ver la cara de estupefacción que había puesto la rubia. - ¿Qué quieres?—
-necesitamos hablar Regina—continuo Emma dando unos pasos adelante dispuesta a pasar
-ah si, ¿y de qué? ¿Vienes a que te aconseje sobre cuál de tus galanes elegir?, lo siento querida, estas perdida, con unos partidos así yo me hago monja, ¿algo más de lo que quieras hablar?— contesto con sorna Regina
-de Henry— el tono serio de Emma hicieron que un escalofrió recorriera el cuerpo de la alcaldesa que ya no tuvo más tiempo para bromas ni para objeciones, se hizo a un lado para dejar pasar a la sheriff….
