COMO LA VIDA MISMA
No he tardado ni un día en actualizar porque estoy muy agradecida a esas personas que dedicaron unos minutos de su tiempo a leer el primer capítulo del fic, seguirlo y agregarlo a sus favoritos.
En especial muchas gracias a TheWonderlandFreeT456 por ese review que me anima a continuar con la historia.
¡Espero no defraudarlas!
Este capítulo es algo más corto que el primero, porque digamos que es una transición para lo que vendrá después (lo entenderéis al leerlo) pero prometo que el resto serán más largos y espero poder actualizar lo antes posible.
Sin más os dejo con el capi
¡Muchas gracias por leer!
CAPITULO 2
6 meses más tarde
-Mary me has dejado todo escrito en una lista de tres folios… ¡por las dos caras! ¿No crees que será suficiente?
-Es la primera vez que pasamos la noche fuera Emma…quiero que quede todo claro y no pase nada
-Mary he quedado sola con ellos más de una tarde y además tengo a Cora justo al lado por si pasase algo grave… ¡que no va a pasar! –se corrigió al ver la cara de susto de su hermana
-Cariño Emma tiene razón…y si no nos apuramos perderemos la reserva en el restaurante –le dijo David agarrándola del brazo
-Bien…pero si se ponen malos llámanos sea la hora que sea
-O llama a Regina…
-¡David! –gritó Mary a su esposo
-¿Qué? Es médico…y yo quiero celebrar mi segundo aniversario con mi preciosa esposa ¿es demasiado pedir que disfrutemos de esta noche? –dijo abriendo la puerta y tirando de ella
-¡No me la devuelvas hasta que le des al menos cinco orgasmos! –Le gritó Emma riéndose ante la cara de estupefacción de su hermana –Bien…por fin sola… -dijo girándose y comenzando a subir las escaleras
De pronto su móvil vibró en el bolsillo trasero del pantalón avisándole de que tenía un mensaje
"Y ni se te ocurra llamar a una de tus amiguitas mientras estás en mi casa cuidando a mis hijos"
Emma se echó a reír, su hermana era incorregible aunque la verdad es que la conocía bien…lo había pensado en un primer momento pero la verdad es que esa noche solo tenía ganas de tirarse en cama y disfrutar de un tiempo a solas con sus sobrinos.
La habitación estaba en silencio y la respiración de Emma era pausada. Hacía tan solo una hora que se había quedado dormida después de darle de comer a los pequeños y bañarlos. Su móvil comenzó a sonar despertándola de golpe. Palpaba rápido la mesilla buscándolo antes de que los niños se despertasen con el ruido.
Miró la pantalla y pudo leer "Regina", la llamada la sorprendía y le dio rápido al botón verde.
-Ha llamado a la línea caliente…le atiende Emma Swan
-Emma…
La voz de la morena parecía quebrada y Emma se incorporó de golpe en la cama asustada
-¿Regina qué pasa?
-Emma tienes que venir rápido al hospital…tu hermana y David han tenido un accidente...
Emma nunca se había vestido tan rápido, corría por la casa buscando su bolso a la espera de que Cora llegase. Esta apareció a los pocos minutos en pijama y con cara de preocupación
-¿Qué ha pasado Emma por Dios?
-No lo sé Cora solo…quédese con los niños y le prometo que en cuanto sepa algo yo la llamo para informarla –dijo acabando de calzarse y cogiendo las llaves del coche
-¡Recuerda que me dejas preocupada! –le gritó desde la puerta viéndola salir como una furia hasta su coche
Se perdía por los pasillos…parecía que todo iba a cámara lenta y las imágenes de un tiempo pasado recorrían su mente haciendo que lágrimas silenciosas corriesen por sus mejillas. El olor, las paredes blancas, las luces, el ir y venir del personal sanitario…todo le recordaba terriblemente a ese fatídico día y sentía que las piernas ya no podían aguantar su peso.
Giró a la derecha en el último pasillo y se encontró a Regina sentada en una de las sillas. Estaba con su pijama verde y la bata blanca por encima. Había más gente conocida pero ella no podía apartar su vista de la morena, que se levantó en cuanto la vio aparecer.
Regina se tiró a sus brazos sin esperar y ella la acogió silenciosa. No habían estado tan cerca desde aquella noche en el Rabbit Hole y ahora todo era muy diferente…
-¿Qué ha pasado Regina por Dios? –dijo separándola un poco y levantando su barbilla
Una mano se posó en su brazo y entonces Emma fue más consciente de que no estaban solas. Killian estaba a su lado y sentados en las sillas se encontraban Graham, Belle y Ruby.
-Un coche se saltó un stop y los arrolló cuando iban hacia el hotel –le dijo Graham acercándose –nuestra patrulla fue la que acudió al lugar del accidente
-¿Pero cómo…? Dime que están bien por favor…dime que no les ha pasado nada ¡Regina dime que están bien! –le gritó la rubia presa del pánico ante el silencio de todos
-Están muy graves Emma no saben si…ahora mismo están los dos en quirófano –dijo por fin
Kathryn llegó en ese mismo momento y segundos más tarde aparecían August y Tink
-Alguien debería ir a su casa a quedarse con los niños –dijo Emma tomando conciencia de la situación –he dejado a Cora muy nerviosa y creo que ella querría estar aquí y tampoco está en condiciones de quedarse con los pequeños en su estado…
Belle y Ruby se marcharon de inmediato y media hora más tarde Cora aparecía en el hospital para abrazar primero a su hija y luego a Emma.
Las horas pasaban y aún no tenían noticias. Emma golpeaba la máquina en la que acababa de poner una moneda sin recibir a cambio su botella de agua. Regina se acercó y le dio un pequeño golpe
-Tiene truco –le dijo recibiendo el silencio de Emma por respuesta –gracias…por pensar en mi madre digo…a mí ni se me había pasado por la cabeza…
-Aunque no lo creas me preocupo por la familia…y tu madre para mí es familia –dijo dándose la vuelta y volviendo con el resto
A las siete de la mañana recibieron por fin la primera noticia. Era sobre Mary, la habían conseguido estabilizar pero seguía grave. Un hierro le había perforado el abdomen pero por suerte no había hecho grandes estragos.
En el caso de David las malas noticias se confirmaron hora y media más tarde. El fuerte impacto que había recibido en la cabeza lo había dejado en coma y no sabrían si podría volver a despertar.
Emma veía como Regina intentaba reprimir sus emociones mientras abrazaba a su madre que lloraba desconsolada. No paraba de decirle que tenían que ser fuertes, por ellos y por los pequeños, sin embargo la rubia podía verla más vulnerable y desprotegida que nunca
