El universo y los personajes de Boku no Hero Academia son propiedad de Kohei Horikoshi, a mi solo me gusta jugar con ellos.

Situado durante la estancia en los dormitorios de U.A.

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2. Pelea de almohadas

El ruido en la sala común comenzaba a molestarlo. Maldijo la hora en que el profesor Aizawa cedió ante la petición de la noche de películas. Era un desperdicio de valioso tiempo que podrían usar entrenando, pero no, preferían actividades recreativas, que poco aportan a su educación.

Terminó su tazón de cereal y procedió a lavarlo para limpiar la cocina, suponía (no muy erróneamente) que pronto ese lugar estaría de cabeza con platos y vasos sucios.

Ignoró nuevamente el llamado de sus compañeros que lo invitaban a tomar asiento para ver la película de turno. Estaba esperando el elevador cuando un objeto impactó contra su espalda. Se giró lentamente, observando con desconcierto la almohada a sus pies, levantó la mirada, notando las risas mal contenidas.

—¿Quién fue? —Inquirió, levantando el objeto en cuestión. Sólo se escuchaba los sonidos de la película cuando un segundo proyectil cayó en su cabeza, provocando una carcajada grupal debido a su semblante estupefacto.

—Creo que eso respondió a su pregunta —aclaró Todoroki, devolviendo la atención a la película.

—Más te vale huir, cara redonda —advirtió, tomando ambas almohadas y dirigiéndose con un aura de muerte a la chica que con gravedad cero—. Cuando te atrape…

Una tercera almohada lo golpeó.

—Inténtalo, Kacchan.

Aquella apodo desató una guerra donde rápidamente se escogieron bandos. Kirishima saltó sobre Iida cuando quiso intervenir, lo mismo hizo Kaminari y Hanta cuando Deku se apresuró a auxiliar a su mejor amiga. Cuando menos se dieron cuenta, cientos de plumas gravitaban por la habitación.

—¿Qué creen que están haciendo? —La voz de ultratumba del profesor Aizawa detuvo todos sus movimientos—. ¿Quién lo inició?

En ese momento, se dieron cuenta que los culpables habían huido. ¿Desde cuándo? Nadie tenía esa seguridad. Tragaron saliva. Ni siquiera Iida pudo señalarlos.

—Limpien todo —advirtió, dándose media vuelta. Sabía que fue una pésima idea darles permiso—. Y olvídense de pedir nuevamente este tipo de permiso si actúan de esta manera.

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En las escaleras que daban al cuarto piso del área de chicas, dos jóvenes se encontraban demasiado… entretenidos.

—No vuelvas a lanzarme una almohada, cara de ángel —advirtió el muchacho, dándose unos minutos para recuperar el aliento.

—Sirvió de distracción, Katsu —agregó una sonrojada Uraraka.

Y es que, una simple e inocente acción, puede servir como cortina de humo para esconder las verdaderas intenciones; y ellos eran expertos en crearlas.

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Lo que sea que hicieron Bakugo y Uraraka, lo dejo a su imaginación.

Obviamente voy atrasada, intentaré ponerme al día este fin de semana. Procuraré que la mayoría de los capítulos sean cortos y concisos, de lo contrario, me atrasaré más. Espero traer actualización doble para ponerme al día pronto.

Y como regalo especia, intentaré que sean en su mayoría rosa, mantendré a raya mi vena angst.

¡Hasta la próxima!