Konichiwa! . Les dejo el segundo capítulo del fic. Gracias por comentarlo y agregarlo a favoritos y seguirlo desde el principio! cx Disfruten el capi!
Apenas hubo bajado Sasuke para la cena, Hiashi se levantaba en ese momento de su lugar. Parecía afectado, pues ciertamente, lo que fuera que le hubiera ocurrido a Neji, lo tenía totalmente distraído. En otras circunstancias, era seguro que a esas alturas Hinata y Sasuke estarían muertos por haber acogido a una chica en la casa
—Por favor, encárgate de la cocina. Necesito dormir… —anunció el hombre, y al pasar al costado de Sasuke, le palmeó el hombro antes de subir las escaleras y perderse en la oscuridad.
Hinata dispuso un plato bien servido de lasaña y Sasuke se sentó de inmediato, agradecido.
—¿Y la chica? —preguntó, más bien, susurró. Aún no tocaba su plato.
—Sigue dormida —le respondió Sasuke en el mismo nivel de voz. Él también era prudente, pues con Hiashi Hyuuga, había que irse con cuidado.
Nada más comenzó Hiashi a jalonear a su hija menor para subirla a su habitación, Sasuke había corrido escaleras arriba y había tomado a la chica en brazos, sin ninguna delicadeza. No tenía tiempo para delicadezas. En el momento en que él depositaba a la chica inconsciente en la cama de Neji y cerraba con seguro la puerta, Hiashi había comenzado a vociferar en la habitación de las chicas, reprendiendo a Hanabi.
—Realmente… ¿Desde cuando toma, Hanabi? —preguntó el muchacho, dando una probada a la comida de Hinata; como siempre, las artes culinarias de su prima eran sorprendentes. Nada que ver a los carbones que Karin preparaba para él…
—Tiene apenas tres semanas saliendo con Inari… —explicó Hinata. Estaba tan preocupada como se veía; Hanabi era su hermana menor, apenas tenía catorce años y ya llegaba en esas condiciones a la casa—. He hablado varias veces con ella, como su hermana mayor, y también lo hizo Neji, pero Hanabi no entiende. Solo, quiere divertirse con su novio…
—Mientras tú, tu padre y Neji dan todo de sí mismos para mantener la casa en pie y darle todo lo que podría desear. ¿No está siendo malagradecida? —preguntó en tono hosco. Él siempre había preferido a los primos Hyuuga antes que a los Inuzuka, ya que estos últimos eran unos escandalosos a los que les encantaba vivir entre perros. Por lo menos los Hyuuga eran más… limpios. Y Sasuke les tenía un especial cariño a las hermanas Hyuuga, aunque claro, no iban a ser siempre dulces y amables…—. Olvídalo Hinata, siempre te estás sobre esforzando por ella —le dijo en el momento en que la vio perdida en sus pensamientos, mordiéndose el labio inferior con insistencia—. ¿Y bien? ¿Quién es la chica? —preguntó. Comió un poco más de su lasaña.
La casa estaba en silencio y casi a oscuras. El único lugar iluminado en la planta baja era la cocina, con Hinata y Sasuke presentes, también silenciosos. Sasuke parecía no prestar atención al hecho de que su prima se puso pálida y nerviosa en el momento en que le preguntó por la chica.
—No lo sé —respondió por fin. Su cara pasó del blanco papel al rojo granada en el momento en que Sasuke se golpeó la frente con exasperación.
—Adivinaré. La viste medio muerta en la calle y se te ocurrió la fascinante idea de ayudarla —le reprochó en tono mordaz—. Podría ser una delincuente, alguna chica a la que echaron de un burdel, incluso una drogadicta, y a ti te ganó el deseo de repartir caridad_
—No podía dejarla ahí. Se estaba muriendo de frío, y ya debiste haberla visto, está muy malherida…
—Escucha Hinata: siempre he admirado ese lado tuyo, el que tiende a ayudar a las personas sin importarte si son buenas o malas. Pero estamos yendo muy lejos ocultando a una chica así, ¿lo entiendes, verdad? —preguntó en un tono más amable, Hinata miraba a sus manos en su regazo. Asintió levemente—. Bien. En cuanto despierte le preguntaremos sus datos y mañana en la mañana la llevaremos a la estación de policía. Es lo mejor que podemos hacer por ella.
—Pero ella… —esta vez Hinata trató de sostener la mirada de su primo.
Sasuke Uchiha había convivido con ella desde la más tierna infancia. Había llorado tanto como ella la pérdida de su madre cuando ella tenía cinco años y él ocho, y cuando ella tenía ocho y él once y asistían a la misma primaria, Sasuke era quien cuidaba de ella en ausencia de Neji, quien ya estudiaba la secundaria. Juntos iban a la feria, jugaban haciendo carreras montando bicicletas, cuando eran muy pequeños Sasuke era el príncipe y Hinata y Hanabi las princesas, y Neji el dragón malo.
Así pues, Hinata conocía muy bien a su primo, porque más que su primo, era tan hermano suyo como podía serlo Neji. Ahora que Sasuke tenía casi veinte años y había logrado el metro ochenta de altura, un cuerpo fornido gracias al ejercicio y un rostro siempre atractivo, Hinata se preguntaba cómo podía seguir siendo tan exasperantemente frío y callado.
Parecía que ni siquiera su atolondrada novia Karin consiguiera hacer mella suficiente en él. Sasuke, todo azabache y frialdad, era un muchacho inalcanzable. Hinata casi se compadecía de la pobre de Karin, que lidiaba a diario con él, puesto que estudiaban en la misma facultad de medicina.
—Ella parece no recordar su nombre —confesó por fin la chica, esperando la explosión Uchiha.
Cuando los Uchiha se enojaban, eran implacables y arrasaban con todo y todos, incluso el amable Itachi.
—Debes estar bromeando —se rió el chico, siguiendo con lo último de su lasaña. Dejó caer la cuchara en el momento en que Hinata negó con la cabeza, firme—. Hinata, tiene que ser una broma. ¿Qué se supone que…?
Se cortó en cuanto escuchó una puerta abrirse allá arriba. Ambos contuvieron la respiración, esperando cualquier cosa.
—¿Hanabi? —preguntó Hinata, levantándose de su lugar. Nadie contestó a su pregunta.
Alguien avanzaba a trompicones por el pasillo. Y el silencio del lugar les hizo saber que alguien más se levantaba de su cama.
—¡¿A dónde se supone que vas, Hanabi?! —gritoneó Hiashi desde el umbral de su puerta.
Hinata y Sasuke corrieron escaleras arriba, encontrándose de frente con la chica. Ya que el pasillo estaba oscuro y la chica parecía haber tomado el edredón de Neji y se cubría con él, Hiashi no estaba enterado aún de que a quien le gritaba no era Hanabi.
—¿Hanabi? Creo que se siente un poco mal padre, la llevaré abajo a darle un par de aspirinas —anunció atropelladamente Hinata, rodeando a la chica e indicándole con la mirada que la siguiera escaleras abajo.
—Espera, Hinata…
—Descansa, tío, por favor. Me encargaré de que las chicas vayan a la cama y entonces iré a dormir yo también —le dijo Sasuke en tono tranquilizador. Hiashi le dirigió una mirada cansada.
—Hanabi me está robando el alma, Sasuke —confesó, volviendo a entrar a su habitación, con movimientos aletargados.
Claro, Sasuke parecía entenderlo hasta cierto punto. Hiashi siempre se había jactado de lo increíble que era Hanabi, dejando de lado a su hija mayor. Tal vez lo que pasaba era un exceso de confianza en la "perfección" de Hanabi, la que por supuesto estaba comenzando a derrumbarse, demostrando a Hiashi que no todo era como lo había visto hasta ahora. La realidad lo estaba golpeando, eso era todo.
Sasuke se encogió de hombros antes de volver a la cocina.
Hinata revoloteaba alrededor de la chica, preguntándole si necesitaba medicina, comer algo, un cambio de ropa, un baño de agua caliente…
—Te vendría bien uno, para que puedas descansar mejor. Al parecer Sasuke ya te ha curado, ¿te sientes mejor?
—Sí —respondió, en un lento susurro que casi le dio el carácter de siseo a su respuesta. Sasuke se detuvo en la barra de la cocina.
La chica comprendía a Hinata, contestaba a Hinata, y no parecía para nada desconcertada ni perdida, si bien un poco recelosa, pero…
—¿No creo que me reconozcas, verdad? Estabas en la calle, te ayudé a levantarte y te traje aquí —le informó Hinata, sirviendo de todos modos un poco de lasaña en un plato y poniéndolo en la mesa para que la chica pudiera comer—. ¿No recuerdas nada?
La chica negó lentamente, y pareció concentrarse más en la comida.
—No… ¿Cuánto tiempo ha pasado…? —preguntó lenta, muy lentamente.
Coordinaba frases, pero muy apenas. Sasuke seguía observando su comportamiento desde su lugar. La chica estaba tranquila, confiaba enteramente en Hinata a pesar de que no la conocía.
—No lo sé, lo siento —se disculpó Hinata, sentándose junto a ella—. Gracias por curarla, Sasuke. La herida en su cabeza daba miedo…
La chica captó las palabras con efecto retardado. Se llevó una mano a la cabeza, encontrándose con una venda rodeando su frente, y se giró en su lugar, solo para ver a alguien detrás de la barra de la cocina, recargado como si tal cosa.
Hinata se levantó en el momento en que la chica soltaba un jadeo al ver a Sasuke y se levantaba de su silla, con una mirada llena de terror puesta en el chico. Sasuke se envaró, preguntándose por la extraña reacción de la muchacha.
La preocupación de Hinata subió a niveles alarmantes cuando vio a la chica desplomarse en el suelo y rogar a Sasuke:
—No… no m-me dañes… por fa-vor…
Hinata estaba a punto de decir algo, pero Sasuke moviéndose desde detrás de la barra, la hizo callar con una mirada. Este se inclinó junto a la chica, que gimoteaba tratando de no llorar.
—Estabas a punto de morir, estás herida, y pareces no recordar nada de ti… ¿Cómo podría hacerte el menor daño, Momo? —le preguntó suavemente, tomándole las manos con las que se protegía la cara, como si supiera que en cualquier momento Sasuke se abalanzaría contra ella.
Tanto la chica como Hinata le miraron, ambas con una pizca de curiosidad, aunque la chica seguía teniéndole miedo.
—¿Momo? —preguntó Hinata, confundida.
—¿Algún nombre debemos ponerle, no? —Se defendió, mirando a su prima—. Tiene el cabello rosa, así que supongo que está bien.
Momo, acortando el color "momoiro". Rosa. Hinata tuvo un pequeño impulso de reír. Este momento era como cuando habían encontrado un ratoncito en el sótano de la casa Uchiha y Sasuke y Neji habían acordado llamarlo "Kuro" porque era negro.
—¿Te gusta ´"Momo"? —preguntó Hinata, sentándose a su lado.
—Momo… ¿Qué es Momo…?
—Eh, tú —respondió Sasuke, frunciendo el ceño.
—¿Tú?
—No, no él, tú. Tú eres Momo —la corrigió Hinata.
—Tú… ¿eres Momo?
—No, yo no soy Momo, yo soy Hinata…
—Hinata… ¿Momo?
—Yo soy Momo —le dijo Sasuke, desesperado.
—Yo, soy… Momo —repitió la chica. Fue hasta entonces que Hinata cayó en la cuenta de que la chica repetía lo que ellos decían.
—Sí, yo soy Momo y ustedes son Hinata y Sasuke.
—Yo, Momo… Y ustedes, Hinata y Sasuke… Yo soy Momo… Yo soy Momo, y Hinata y Sasuke ustedes…
—Muy bien —aplaudió Hinata.
—Tiene por lo menos tu edad Hinata, no le aplaudas como si fuera una niñita —le reclamó Sasuke, alejándose en ese momento—. Llévala a dormir. Es tarde. Mañana hablaré con tío Hiashi acerca de Neji y de mi estancia aquí.
—¡Espera! —le llamó Hinata, ayudando a Momo a levantarse—. Momo dormirá contigo —le anunció, como si tal cosa.
Sasuke la encaró, molesto.
—¿Por qué tendría que ir ella a ningún lado conmigo? Es una niña: cuídala tú_
—Por si no te has dado cuenta, Hanabi vive en la misma habitación que yo —le interrumpió la chica, poniendo tal énfasis en sus palabras que Sasuke pensó por un momento que lo llamaría "imbécil".
—Oye Hinata, es una chica…
—Una chica malherida que estará mucho mejor contigo que conmigo. Además, estás prácticamente casado con Karin, ¿de qué te preocupas?
Obstinación Hyuuga. Sasuke trató de serenarse, pero era algo que se le estaba escapando completamente. Estaba perdiendo la paciencia.
—Me tiene miedo —argumentó, casi como si fuera su último recurso.
En verdad, si Hiashi descubría que era complice de Hinata en todo eso, Sasuke iría de patitas a la calle y no tendría otra opción que ir a vivir al departamento de Karin… y eso nunca.
—Sasuke, por favor… Si Momo duerme conmigo y Hanabi la descubre…
—¡No dormiré con ella! —Replicó Sasuke, harto, pero le tendió una dócil mano a la chica—. Ven acá Momo, vamos a dormir.
Ella miró dudosa a Hinata. Cuando ésta le asintió, como diciéndole "adelante", Momo tomó la mano de Sasuke y se dejó guiar escaleras arriba, sin haber probado bocado.
¿Cómo está yendo la historia? ¿Les está pareciendo? ¿Les gusta que Sasuke haya llamado Momo a nuestra Saku? u Trataré de subirles el tercer capítulo mañana mismo c:
