-Je je je… (Ronquido)

La naturaleza de los sueños de Nico eran un misterio (Y es mejor que no nos adentremos en ellos) al cual ni siquiera la propia Maki no podía acceder (Créenme, son de esos sueños húmedos).

Sin embargo estaba bien documentado (Y escrito, aparte de algunas fotos como imágenes incriminatorias) que, cada vez que la loli pronunciaba el nombre de Maki o le apodaba "Cabeza de tomate", "Pelo de menstruación"… O "Mamacita rica" (Pero sólo entre sueños), sonreía traviesamente y se sonrojaba, soltando risas ocasionales y llegando a babear en casos extremos (Hasta hay rumores de sangrado nasal).

Por suerte, no habría empapado el hombro de la pelirroja, y si eso ocurriera recibiría (Por enésima vez) la paliza de su vida y posiblemente pudriéndose en la prisión. Al parecer, aunque usted no se lo crea de Ripley´s, la pequeña loli era más que en sueños que en la realidad (Hasta se rumorea que entre sueños tiene un harén de mujeres, muchas mujeres).

-Nicochi, despierta- Muy cerca de ella, había una voz trataba de interrumpir los sueños de la pequeña idol, sin embargo, ella solo quería seguir durmiendo al lado de Maki por lo que en un intento de aferrarse (De manera inconsciente) se aferró hacia sus pechos… Al menos no babeó sobre el hombro pero cierta parte fue plasmada de su saliva hasta ella creyó que eran unos pastelillos de Sakura y… Sólo digamos que hizo cosas con sus pechos.

El primer intento de despertarla culminó con una vaga respuesta

-Deja dormir, ¡¿Quieres?!... Los animales necesitan fornicar

-Nicochi, despierta de una buena vez

El otro intento terminó en un puñetazo y el último fue en el clásico puño gigante hacia el brazo

-¡Auu! ¿Qué mier…?- Al abrir los ojos, la pequeña idol vio el rostro de Nozomi observándola fijamente a pocos centímetros aunque algo a destacar era que tenía un ojo morado

-¿Nozomi?

Al escuchar que la pelinegra trató de alzar la voz, Nozomi le tapó la boca con una mano (Aunque se pasó de lanza con una llave de estrangulamiento). Cuando por fín logró calmarla como asfixiarla, retiró la mano, y le hizo señales para que fuera a la cocina.

Nico soñolienta y quizás caminando como drogada (Cuando tienes sueños y comienzas a actuar así, lo digo por experiencia propia), la siguió. Al llegar y al asegurarse que la puerta estaba bien cerrada, Nozomi volvió a hablarle hasta que Nico recuperara el aire

-Nicochi, tenemos un problema

-¿Problema? Vuelve a dormir, Nozomi… Estás demente- Jadeando la pelinegra respondió- Además, ¿Tenías que asfixiarme?

-Por cierto, no le has dicho a Maki que Santa no existe, ¿Verdad?- Ignorando totalmente sus pedidos la pelimorada continuó

-¿Eh? ¿A qué viene eso? Si Maki cree en Santa no es problema mío, es una niña, ¿Verdad?- Sintiéndose importante (La más verga como se dice en Colombia), Nico sacó pecho. Aunque no tardó en pararse normalmente tras recordar con quien hablaba.

-Sí claro, serías incapaz de romper la ilusión de alguien que quieres tanto-Sonreía burlonamente- Y más cuando es la chica a la cual te tiras en tus sueños

La malvada pelimorada soltó una risa burlona al ver como las mejillas de su pequeña amiga cobraban un color ligueramente rojo

-Nozomi, si solo si me has despertado para…

-No, Nicochi, realmente hay problemas- Adoptando un semblante más serio, la adivina se acercó a la loli- Los padres de Maki no llegarán esta noche

-Pff, ¿Y eso qué?- En ese momento, Nico estaba preocupada por volver a dormir (Y posiblemente volver a tener esos sueños húmedos)

-Vamos, piénsalo un poco, ¿Cómo crees que Maki sigue creyendo fervientemente en Santa? Año tras año, su padre se disfraza de Santa, baja por la chimenea y coloca los regalos en el árbol…

Suspiró y continuó

-Es increíble lo que pueden hacer para mantener feliz a su princesa, ¿Verdad?

-Es lo más patético que he oído desde…

-Y ahora Santa no vendrá, Nicochi- Sin tiempo de escuchar lo que su amiga quería decir, la interrumpió- Sin embargo, sé dónde están los regalos

-¿Exactamente en donde…?

-En el almacén que está al lado de su casa, junto a un traje de Santa. Ahora todo depende de que ALGUIEN decida ir por todo ello. Salvar la navidad, podríamos decir, ¿Verdad?

-Bueno, ve y hazlo, déjame dormir, ¿Qué me importa todo eso?

-La respuesta está aquí mismo, Nicochi- De pronto la ojiverde sacó una carta desde su manga pero rehusó en mostrárselo a la loli- Las cartas me dicen que debías saber de esto

-Y de todas formas, ¿Cómo sabes tú todo esto?

-Una mujer tiene sus trucos, Nicochi- Guiñó un ojo

-¿Cómo tocarle los pechos de las chicas y violar cada dos por tres a su novia rusa?- Otro puñetazo en el brazo el cual provocó un pequeño enfado de la misma Nico

-¡Cómo sea! Me iré a dormir. Adiós, Nozomi

Sin agregar más y sin que Nozomi la interrumpiera, Nico avanzó instintivamente hasta la chimenea y se recostó en el hombro una vez más. Tan pronto como lo hizo el corazón de la pequeña idol latió con fuerza al darse cuenta donde había inconscientemente. Podía sentir el aroma de Maki penetrando en ella y su cabello rojo le hacía cosquillas en el rostro, pero no le importaba (Y por alguna extraña razón se sentía atraída y quizás excitada).

Estaba hipnotizada por sus facciones marcadas y finas, toda una princesa (Y posiblemente toda una tigresa en la cama… Ejem… Eso pasa cuando imaginas desnuda a una chica). Para Nico, no existía nada más en ese momento que ellas dos buscando abrigo cerca del fuego.

-Santa…

De repente, Maki comenzó a hablar en sueños, lo cual sorprendió a la loli.

"Tanto significa para ti, ¿Eh?", pensó mientras se debatía en qué hacer. La tormenta no había cedido ni un poco, y la pequeña idol no tenía idea de que la información de la adivina fuera real. De todas formas, no era obligación suya hacer eso. Nadie la juzgaría ni daría nada si ella se quedaba dormida ahí mismo.

Todos esos pensamientos pasaban por su mente mientras se ponía en pie con cuidado de no hacer ruido.

"¿Qué más da? De todas formas, algún día debía entender que Santa no existe", pensaba, mientras buscaba sus botas y el abrigo más pálido que hubiera y un garrote por si había un monstruo o algo así.

"Sin embargo… ¡Nadie más capacitado que Nico Nii para llevar sonrisas a todos!, declaró en su mente con una gran sonrisa

"¡Soy la mejor idol del mundo, después de todo!... Diría mi frase pero temo que crearía otro cáncer en internet así que… ¡Nico Nico Nice!- Hizo esa frase a lo Joseph Joestar y así, de esa manera partió al frío del invierno, bajo la atenta mirada de Nozomi, quién sonreía satisfecha.

La violadora pelimorada tras unos segundos de ver esa escena a lo shonen, fue a recostarse al lado de Eli quién bostezaba suavemente

-¿A dónde fuiste Nozomi?- Preguntó con los ojos aún cerrados

-Apoyando a nuestra querida Nicochi- Respondió Nozomi mientras se pegaba lo más posible a su waifu rusa- ¿No te parece que ella siempre trata de ayudar a todos?

-¿Apoyando? A veces no entiendo lo que quieres decir

-Algunas veces Elichi, necesitamos un pequeño impulso para ser sinceros con nuestros sentimientos. En especial alguien como ella

-O como tú, Nozomi- Declaró la rusa mientras frotaba su cabeza contra la de su elfa tetona

-Según recuerdo, la que necesitó el impulso fuiste tú- Respondió la ojiverde mientras tomaba la mano de su novia y entrelazando sus dedos bajo el calor de sus mantas

Ambas se dijeron un "Te quiero en sus respectivos idiomas antes de caer profundamente dormidas, pero antes un último pasó por la mente de Nozomi antes de caer dormida

"Confía en tus sentimientos, Nicochi"

Pero para fortuna o para desgracia las dos no podían conciliar el sueño a lo cual Nozomi cuya sonrisa era parecida a la de Light Yagami cometiendo maldades sacó de su maleta un arnés cuya forma era parecida a la de un pene real mientras la pobre Eli en menos de nada conoció el verdadero terror.

(…)

-¡Soy la idol number one del Universo 7! ¡Achuuú!

Temblando de frío, Nico avanzaba lentamente por el camino de nieve que daba al almacén. Si bien estaba bastante cerca, avanzar en esas condiciones resultaba imposible, incluso para una idol como ella. La nieve golpeaba su rostro a cada rato, y en varias ocasiones estuvo a punto de perder el equilibrio, mientras tanto un grupo de jetis locales se burlaban de ella.

-¡Nozomi nunca más te escucharé!- Gritó Nico, en medio de la nieve , pero ella sabía que su amiga no la había forzado a nada lo cual la frustraba aún más- ¡Baka, baka, baka! ¡Muda, muda, muda!

Sin embargo, ella ya no estaba segura de a quién le decía tonta o inútil. Con mucho esfuerzo, Nico logró llegar al almacén y dentro encontró una bolsa grande llena de regalos de navidad. Maravillada, resistió el impulso de abrirlos y se dio prisa por buscar el traje de Santa. Sin embargo, a medio camino se puso a pensar en voz alta

-Un traje de Santa no encajaría con una super idol como yo, ¿O sí?- Tras deliberarlo por mucho tiempo, decidió que sería una buena oportunidad de probar sus dotes con los disfraces. Al menos, esa fue la excusa que utilizó para no pensar más en ello, ni en Maki pero si en su harén imaginario de chicas (Entre las cuales la propia Maki figuraba).

-Como sea, ¡Ahí voy!- Declaró antes de partir con su bolsa de regalos al hombro y el traje de Santa ceñido a su figura. Por alguna extraña razón, el traje no le quedaba grande lo cual permitió que se relajara

"No puedo verme mal en un traje milenario, después de todo", pensaba con orgullo.

Y así nuestra loli comenzó a avanzar en medio de una tormenta de nieve como la lluvia de risas y burlas de los jetis, preguntándose si llegaría a salvo a la casa. A cada paso que daba le parecía como si acabara de recorrer un kilómetro de subida y jadeaba fuertemente mientras jadeaba

"Ah, ¿Por qué demonios tienen tantos regalos? Debería tirar la mitad y avanzar más rápido"

Sin embargo, tan solo sostuvo la bolsa con más fuerza para asegurarse que no sufrieran ningún daño. Aun así, cuando ya había recorrido medio camino, sus fuerzas la abandonaron y cayó al suelo con la bolsa de regalos, que poco a poco iba a ser enterrada por la tormenta mientras los jetis estallaron de risa al ver tal escena.

"Maldición, me rindo… No puedo hacer esto"- Pensó Nico mientras sus ojos se llenaron de lagrimas mientras sonaba la reglamentaria música triste de Saint Seiya.

"No voy a llorar, no voy a llorar, es una estupidez, no voy a llorar"- Pero mientras más lo repetía más ganas tenía de hacerlo

"¡Sólo piensa en algo que te anime!"- Y pensando con todas sus fuerzas, la imagen de sus 8 amigas llegaron a su mente. Recordó cómo habían superado cada adversidad que se les había presentado, y siempre daban su máximo esfuerzo aunque sus oportunidades fueran limitadas

De pronto mientras trataba de pararse (Como esas veces en que Seiya se mueve drogado cuando despierta su cosmos) de pronto una luz roja iluminaba todo su cuerpo mientras de pronto su cabello se elevaba hacia arriba… Sin olvidar un soundtrack épico de Saint Seiya.

"Y yo siendo la mejor idol del grupo, ¿Voy a dejarme vencer? ¡Ni hablar!"- Por suerte su ego tenía sus ventajas

Tratando de recobrar el equilibrio, Nico pensaba ignorando que de pronto su cabello se hizo blanco como la nieve

-Soy una idol, soy parte de Muse- Su voz ahora era más madura mientras caminaba a lo bien badass hasta que paró en seco hasta mostrar a una Nico peliblanca con unos ojos rojos más brillantes y una mirada madura

-¡Soy la mejor idol del Universo!- Gritó con toda una ira incontenible mientras los jetis que antes se reían y se burlaban de ella ahora estaban mudos y helados ante la reacción de la loli ahora albina y de ojos sangre

-Además…- De pronto en su mente estaba la imagen de aquella chica junto a su voz

-Tengo una sonrisa que conservar

Liberó en ese momento la bolsa de regalos pero los jetis se agruparon alrededor para probablemente cortarle el paso a lo que la actual peliblanca de pronto se lanzó corriendo hacia adelante para luego encestar de su puño libre y cerrado una ráfaga roja que impactó contra el cuerpo de uno de los hombres de las nieves el cual cayó sin vida al instante.

Unos dos jetis se lanzaron sobre la ojiescarlata pero ésta saltó para luego lanzarse contra sus oponentes propinándoles lluvía de puños y patadas hasta hacerlos caer sin vida, Ahora otros dos se lanzaron sobre la loli la cual sin inmutar unió sus puños haciendo una posición similar a la técnica de la Ejecución Aurora y en eso una ráfaga roja similar a una explosión de hielo acabó con los monstruos.

Otros lanzaron sus armas pero la idol se las ingenió para esquivarlas y quizás adueñarse de una espada a lo cual se lanzó como un samurái al ataque contra sus agresores que no dudaban ni un segundo en tratar de liquidarla… Cuando los dos bandos chocaron y estaban del otro lado respectivo, los jetis armados cayeron, dicha escena fue digna de una película de samuráis.

Luego creó una tormenta de luz polar teñida de rojo sobre los demás monstruos hasta que finalmente dio con otros grupos de hombres peludos para que al final fueran eliminados en un santiamén. Después de lograr tal hazaña, la chica peliblanca de alguna forma logró llegar a la casa de nuevo mientras cargaba la pesada bolsa de regalos como una espada vikinga en su otra mano.

Entró sigilosamente hacia donde se encontraba el árbol de navidad, en la habitación contigua a la sala de la chimenea.

-Lento, muy lento…- Susurraba Nico mientras caminaba a lo ninja, sin emitir o mostrar un sonido pero no notaba que una figura estaba en las sombras

-¿Santa…?- Paralizada, la idol era incapaz de voltear y mirar a quien había llamado por "Ella". De todas formas, no le hacía falta para reconocerla.

-Santa, ¿De verdad viniste?- Maki estaba medio despierta pero era evidente que la nueva apariencia de la loli y el traje puesto le hacían creer que era un Santa en su forma más joven. La pelirroja se encontraba de pie, cerca al árbol de navidad

-Yo… ¡Lo siento!... No fui una buena chica

La loli pelialbina era incapaz de responder o moverse, temía desperdiciar su todo su trabajo y el esfuerzo para nada

-Santa, perdón por no mantener la chimenea limpia, perdón por no preparar galletas y leche- Con cada palabra, la voz de Maki iba quebrándose poco a poco mientras la joven de baja estatura seguía estática como si nada contemplando el cómo la menor perdería el equilibrio en cualquier momento.

-¡Pero por favor, no dejes de entregarles regalos a mis amigas!

"Momento… ¿Qué…?"- Pensó la peliblanca impactada ante tales palabras

-Temía que no vinieras por mi culpa y mis amigas perderían sus regalos de Navidad, ¡Pero estás aquí!- Lentamente la tsundere se acercó hacia Nico que estaba en pausa, como si en su interior estuviese temblando de miedo

-Sobre todo no te olvides de dejar un gran regalo para Nico-chan… Por favor

La loli estaba paralizada, menos mal que todo el lugar estaba en completo silencio o de lo contrario pegaría el grito al cielo y quizás a kilómetros de distancia

-Nico-chan es muy buena y linda- Se sonrojó un poco mientras ladeaba la mirada- Ella es estresante y engreída en ocasiones, pero tiene un gran corazón.

Calló un momento e hizo una mirada de súplica, quizás de imploro

-Quiero verla sonreír… Por favor

-Se suponía que ella debía ver tu sonrisa-Habló la albina pero en un tono profundo, llegando a sonar un poco varonil- Pero en verdad no salió como yo lo suponía con base en lo que me dijo

-Santa…

A esas alturas a Nico ya no le importaba mucho si Maki descubría la verdad. Sintió que todo el esfuerzo sea en cargar aquella bolsa como en vencer a los jetis habían valido la pena por esa corta pero contundente frase. Sentía paz en su corazón y extendió un brazo hacia la pianista, lo cual lo tomó con sorpresa.

Sin embargo, pasaron pocos segundos hasta que Maki tomó su mano con nerviosismo, pero se calmó tras unos intentos de sentir el contacto de la piel de Nico.

-Sabes, Santa… Tu mano me parece conocida… Me gusta- Y así tan rápido como apareció, la tsundere cayó profundamente dormida en brazos de la albina que casi la dejaba caer al suelo. Se las ingenió con tal de depositarla en el suelo sin llegar a golpearla, apoyando la cabeza de la menor entre sus piernas.

Mientras acariciaba su cabello y su rostro, no podía evitar pensar que esa era la misma sonrisa que quería conservar. Se conectada a todas las musas pero Maki era muy diferente para ella. Era más que la compositora, o la princesa rica, o la heredera de un hospital privado… Era más que la chica más caliente del vecindario, la presa fácil de una buena tirada por no decir la zorra más apetecible del momento.

Maki Nishikino, cabeza de tomate, pelo de menstruación y entre otros apodos que no puedo decir (Pero se aclara que casi todos se relacionan con el rojo) era la persona con la que quería pasar el resto de su vida, por corta o larga que fuera, en Japón o fuera de ahí, en las buenas o en las malas, cuando era fiel o cuando la cagaba tirándose a otras viejas...

No le importaba nada de eso, tan sólo quería estar a su lado… Eso es todo

Al aceptar sus sentimientos, la pelialbina se sintió capaz de terminar con su tarea. Dejó la cabeza de Maki suavemente sobre el suelo y procedió a depositar los regalos al alrededor del árbol. Satisfecha con su labor, Nico avanzó hacia el baño con la intención de quitarse el traje como el volver a la normalidad.

Cuando se lo quitó y se disponía a salir del baño una especie de fuerza la hizo sucumbir al suelo mientras de pronto veía cierta mirada conocida y por alguna razón le hacía perder las fuerzas.

"¿Por qué me pasa esto?"- Esbozó una sonrisa- "Al menos sé que algo bueno saldrá de esto"

A la mañana siguiente…

Un golpe de luz invadió la cara de la idol que volvió a tener el cabello negro, bostezó aunque sintió que su cuerpo estaba pero lo raro es que estaba en su pijama pero estaba con un pequeño arnés amarrado a la cintura, unos condones estaban en el suelo, unas cremas como lubricantes estaban en el suelo de lo que parecía ser un cuarto blanco.

"¿Dónde estoy?", pensó y al observar y los alrededores notó que estaba en un cuarto lujoso de la casa de campo. Además, notaba cierta presión sobre su pecho y al bajar la mirada pudo ver un revoltijo de cabellos rojos descansando sobre ella… Lo raro es que estaba desnuda

-¿Maki-chan?- Dijo nerviosamente, insegura de lo que sucedía. Además notó que su propia mano estaba firmemente entrelazada con la de ella. Al observarlo, su rostro se puso rojo y aparte de eso… ¿Acaso lo hicieron? ¿Quién estuvo arriba y abajo?

-Santa…

Sin embargo Maki se negaba a despertar y se acurrucaba más en el plano y fornido pecho de Nico… ¿Lo hizo con ella pensando que era Santa o algo así?

-¿Sorprendida, Nicochi?- Una voz nueva y repentina sobresaltó a la pequeña idol pero por suerte la pelirroja no se despertó… Un milagro

-Nozomi, ¿Qué significa todo esto?- Con cuidado de no alzar la voz, la loli interrogó a su amiga

-Verás cuando te quitaste el traje de Santa, Maki se lanzó hacia ti pero por suerte huiste como una gacela aunque me pediste un dildo lo suficientemente bueno para hacer de las tuyas… No te preocupes, ella cree que sólo eras Santa y bueno, el resto es historia-

La idol quería un reclamo pero al ver lo tierna que estaba Maki, estaba fascinada por cómo dormía plácidamente y en cómo se aferraba a su mano

-Gracias, Nozomi- Sonrió- Pero antes…

-Ah, claro…

La pelimorada apartó suavemente a su amiga de la pelirroja, borró todas evidencias (Sólo los condones), la pelinegra se encargó de quitarse el arnés y colocarse adecuadamente su pijama y volvieron a lo de antes sobretodo Nico que aprovechó para abrazar con ternura y calor a la pianista que posaba su cabeza en su nulo pecho.

-Para la próxima, sé más honesta con tus sentimientos desde el inicio, ¿De acuerdo?

-Esta vez iré en serio, gracias

Ambas se despidieron y a los segundos, Nico decidió ver por cuenta misma el calor que le estaba brindando la tsundere aunque intentó abrir los ojos para contemplarla. Sentía bastante sueño, intentó estar despierta pero era inevitable, aunque prefirió que disfrutar cada segundo de ese momento

"Para siempre, tú y yo… De acuerdo, desde hoy te haré esa promesa"- Pensó mientras veía por la ventana e identificó un halo de nieve a la distancia. La tormenta al fin había terminado y comenzó el día paso a la luz del amanecer.

En lo más profundo de su corazón, Nico deseó poder amanecer así cada mañana de su vida…