Too busy being yours to fall for somebody new


Primero fue bajar las escaleras más atestadas de gente, en toda la historia de la escena nocturna de Brooklyn. Y luego intentar, sin éxito alguno, parar un taxi...dos... tres. Pero como si todo eso no fuese suficiente para volver mi noche un verdadero infierno, Rachel aún no había dado señales de vida.

Caminé un par de metros más y me acerqué a una gran vidriera para intentar ver mi reflejo en el cristal, pero al mismo tiempo en que me acercaba, colisioné con un cuerpo que apareció de la nada. En realidad dos, claro estaba que si no fuese porque ella era rubia y el morocho, me hubiese sido difícil deducir que eran dos personas y no una. Ambos enredados en una sesión de besos que los llevaba boyando por la vereda hasta llegar a la entrada a un oscuro callejón sin salida, en donde no tenía ganas de averiguar qué era lo que iba a suceder. Aunque a decir verdad, no necesitaba emplear mucho razonamiento para arribar a una conclusión acertada.

Abatida me senté en los escalones del porch de un edificio y saqué mi celular.

Dos mensajes nuevos. Ninguno de ellos era de Rachel.

Tomé una gran bocanada de aire, cerré los ojos y hundí mi espalda en la vieja verja que delimitaba los escalones, flexionando mis rodillas contra mi pecho, e intentando hallar calma para así idear un modo de encontrar una salida a la cuasi emboscada en que me había metido.

Las calles parecían peculiarmente desiertas, la zona no era la mejor en cuanto al tránsito, y como si estar deambulando sola de noche por las calles de Brooklyn no fuese suficiente... Rachel aún seguía sin responderme.

[o][O][o]

03:58am: Estas despierta?

(03:59am: Llamada perdida.)

04:04am: Qiero verte

[o][O][o]

"Gracias" sonreí amable, de repente recuperando un poco la sobriedad. "Quédese con el cambio," agregué, ya que luego de los fallidos intentos por conseguir un taxi que había efectuado anteriormente, sentí que al menos le debía esa gentileza por haber parado. Por haber confiado en que no iba a vomitarle todo el asiento trasero. En sí, primordialmente, por haberme rescatado cuando un intimidante grupo de chicos se acercaba en mi dirección profiriendo piropos que ninguna chica quiere escuchar estando sola en el medio de la noche.

Una vez fuera del auto, mi mirada osciló hacia la esquina y observé a una pareja caminando de la mano, luego hacia el edificio de enfrente y vi a otra besándose en la puerta. Aunque besándose es una forma sutil de describir lo que mis ojos presenciaban.

Qué pasa con el mundo? Todos tienen a alguien menos yo!?, mascullé internamente, maldiciendo a la vida en general.

Sacudiendo mi cabeza, frustrada sexual y emocionalmente, finalmente atiné a mirar hacia el edificio al cual había indicado al taxista que me dirigía.

Y no hubo ninguna sorpresa al ver que no había arribado al departamento de Stacy, sino al de Rachel, Santana y Kurt.

Una llamada perdida más, y luego otra, pero Rachel seguía sin responder. Eché una mirada hacia mí alrededor una vez más y confiando en mi suerte me decidí a tocar el portero eléctrico.

La respuesta no fue inmediata, pero llegó. Aunque la voz que se dejó oír no fue la de Rachel, sino la de un muy fastidiado Kurt, por lo cual me mantuve en silencio y volví a mirar mi celular.

04:18am: Rach contestame al menos p saber q estasbien

Observé el último mensaje con frustración y caminé hacia la vereda de enfrente, sentándome en el cordón de la misma y observando hacia donde creía se hallaban las ventanas del loft.

El silencio era inusual para lo que se vivía en Nueva York, en donde el mito de que la ciudad no duerme resulta ser algo mucho más cercano a lo real que un mero mito.

Y esa quietud, sumado a mis frustraciones, me hizo perder la noción del tiempo y del espacio, a tal punto que me hallé hurgando en mi memoria escenas del pasado.

La nostalgia tiñéndolo todo a su paso.

[o][O][o]

"Mis pies me están matando!" exclamó Rachel quitándose los zapatos, apoyada en mi hombro para no perder el equilibrio, al tiempo que Santana intentaba, sin mucha suerte, insertar la llave en la cerradura.

"Necesitaba tanto una noche como esta... pero ahora lo que necesito es dormir" gruñí sonriente, empujando a Santana dentro del departamento tan pronto logró abrir la puerta. "San, hagamos cambio. Te cedo el tentador sofá y vos me dejas tu cama, si?"

"No, ni en tus sueños"

"Pero me dijiste que íbamos a hacer todo lo que yo quisiera!"

"Te dejo tu novia, Quinn. No se murió ninguno de tus padres!" exclamó arrojando al suelo la mitad de su ropa y su cartera. "Aunque pensándolo bien, creo que en tu vida es más doloroso que te deje tu novia a lo de tus padres"

"Santana!" reprimió Rachel, horrorizada, dejándose caer en el sofá.

"Qué? Acaso no tengo razón?" increpó cansada. "Si tanto te molesta, le podes dejar tu cama. O mejor aún, invitarla a dormir con vos" bostezó perdiéndose en su cuarto y cerrando la puerta.

Definitivamente tener mi corazón roto había conmovido a Santana al punto de ir a buscarme a New Haven y traerme para tener una noche con amigas olvidándome de todo. Pero no tanto como para que me cediese su cama.

"Mi primera novia, San!" grité dramática. "Un año y medio de noviazgo y me dejá como si no le importase!" batallé, pero su decisión ya estaba tomada.

"Tu primera pelea, seguro en una semana vuelven." Remarcó saliendo de su habitación para buscar una botellita de agua. "Quién lo hubiese dicho?, Quinn Fabray enamorada!"

Y su risa me violentó más de lo que ya lo estaba, tras haber pasado toda la noche intentando comunicarme con Dree, quien aparentemente no tenía intención alguna de responderme. Como tampoco las había tenido desde hacía dos semana, tiempo que habíamos pasado sin hablarnos desde que habíamos protagonizado la peor y más estúpida pelea del mundo por estúpidos celos.

El silencio se asentó con firmeza en el loft, pero al girarme observé el rostro de Rachel cabizbajo, como escondiendo su mirada detrás de su cabellera, y me maldecí a mí misma y mi insensibilidad.

Las palabras de Rachel aún resonaban en mi cabeza, ese 'Te amo, estoy enamorada de vos' con el que interrumpió mi confesión de que era gay hacía exactamente un año y medio atrás. Y mi reacción, pasando por alto su irrupción y vomitando el resto de lo que estaba en la punta de mi lengua desde que la senté para hablar, 'Soy gay, y quiero que cuanto antes conozcas a mi novia Dree'.

En mi vida hubiese elucubrado una amistad con Rachel, pero eso se reducía a la nada cuando analizaba una conversación en la cual Rachel me decía que estaba enamorada de mí, y yo le confesaba que no correspondía esos sentimientos y que estaba enamorada de Dree, dispuesta incluso a salir del closet ante mis padres por ella.

Y esa situación boyó en mi cabeza en ese momento porque deduje que aún seguía siendo algo sensible profesar mi amor hacia otra persona mientras ella estaba en el lugar, aun sin saber si sus sentimientos todavía seguían ahí, o había podido dejarlos en el pasado. Era fácil creerme que los mismos no existían más, ya que luego de seis meses sin hablarnos, recuperamos el rumbo de nuestra amistad y todo parecía ir bien.

"Perdón por eso" susurré abrumada por la culpa, dejándome caer junto a ella.

"Perdón por esto" susurró ella, acercándose hacia mí y abalanzándose sobre mis labios con un movimiento rápido.

Un beso que me tomó desprevenida, y un beso que no estoy en condicione (aún hoy) de afirmar si correspondí o no.

"Rach," suspiré perpleja, separándola con delicadeza de mí.

"Perdón, pero era más fuerte que yo" confesó mirándome a los ojos con una intensidad que nunca antes había vislumbrado en ella.

"Rachel, perdón pero.. Pero estoy con Dree a pesar de esta pelea. Y estoy enamorada de ella, vos lo sabés..." hablé con tanta dulzura y comprensión como me fue posible.

Aunque seguramente no fue la necesaria, la suficiente, ya que lo siguiente que vi fueron sus ojos tornándose brillosos, y ella asintiendo tímidamente antes de darse vuelta y caminar hacia su cuarto en silencio, los zapatos colgando lánguidos de sus dedos índice.

Un beso fugaz, pero que dejo una larga estela detrás que fue lo que finalmente hizo que ese beso acabase marcando el principio del fin.

Un beso que sin dudas fue el culpable de poner a mi cerebro en cortocircuito, negándome la posibilidad de realmente recordar cómo había sido ese momento en que nuestros labios se mantuvieron unidos, y si yo la había besado o no. Un beso intrépido y efímero que puso en jaque mi mundo, pero no mis sentidos.

Y era gracias a eso que aun ahora, sentada en el cordón frente a su departamento, sí podía recordar como sabían sus labios, la textura de los mismos, y la fuerza con la que se habían estrellado contra los míos.

[o][O][o]

04:28am: T ex traoñ y quier verte

04:29am: Hablame no me igmores

04:32am: Rach porfavo r... Estoy afuera pdes bajar

Mi mirada se movía desde el edificio, hasta la pantalla de mi celular, pero mis expectativas habían caído drásticamente, a tal punto que la vibración que sentí en mis manos me tomó completamente por sorpresa.

"Rachel?!" exclamé sonriente, mi pulso acelerándose voraz. "Rach!"

"Quinn, son casi las 5 de la mañana" suspiró en un susurro, con cierta docilidad. Aunque a pesar de eso su voz no dejaba de sonar distante.

"Te quiero ver, podemos hablar?"

"Estuviste fumando, no?"

"Estoy abajo, de verdad quiero verte"

"Es tarde, Quinn," suspiró somnolienta.

"Aunque sea dos minutos, Rach. Por favor?"

"Quinn, en serio, es tarde y lo mejor es que te vayas a dormir."

"Puedo subir y dormir acá?"

"Basta, Quinn. No sé vos, pero yo tengo que levantarme temprano y necesito un mínimo de horas de descanso antes de hacerlo si espero estar funcional por la mañana."

"Rach!" protesté frustrada, pero esforzándome por mantener un tono suave. Y las lágrimas, producto de la impotencia, firmemente amarradas.

"Hasta mañana, Quinn" la escuché decir antes de cortar la llamada.

Mi mirada se quedó petrificada en la pantalla, y cuando reaccione a llamarla nuevamente, ya del otro lado no escuchaba el tono de espera, sino directamente su buzón de voz.

Me incorporé y cuando me disponía a caminar hacia su edificio, mi celular vibró y sin mirar la pantalla lo lleve a mi oreja. "Rach!"

"Rach?. No, idiota. Me podes abrir?"

"Abrir?"

"Quinn, donde carajo estas? Estoy en la puerta de mi departamento y nadie me abre!" gritó Stacy, frustrada, y recordé de inmediato que yo me había llevado su único juego de llaves.

"Dame cinco minutos, estoy en camino" aseguré y corté la llamada antes de escuchar una inminente catarata de insultos.

Arrojé una última mirada al edificio de Rachel, y luego me dispuse a caminar en busca de un taxi que me llevase a lo de Stacy, mientras pensaba en una buena excusa para justificar mi odisea.

[o][O][o]

"Buen día," gruñí apareciendo en la cocina, tras tomar una ducha revitalizante que me devolvió el estado de ser vivo. Casi.

Stacy no dijo nada, pero silbó insinuante al verme. Manteniendo una actitud indiferente me esperó con una taza de café y un bowl con leche y cereal, los cuales no dude en atacar tan pronto tome asiento en la isla. Al mismo tiempo en que aguardaba porque mi estado despertase su simpatía y de ese modo la conmoviese lo suficiente para que me preparase waffles.

"Qué?" mascullé con la boca llena, molesta por verme bajo su silencioso escrutinio.

"Tenes algo para decirme?"

"Si," asentí tragando y limpiándome la comisura de los labios con una servilleta, fomentando su ansiedad. "Quiero waffles, tocino, y también Nutella. Mucha Nutella"

"Empezá por contarme dónde estabas anoche, y quizás consigas algo de todo eso" sonrió tomando asiento frente a mí. "Caso contrario, abajo hay un muy buen café... Medio hipster para mi gusto, pero vos vas a encajar a la perfección" se encogió de hombros.

"Estaba con Dree, contenta?" mentí sin pensar.

"No, no creo que eso sea posible ya que antes de venirme estuve hablando con ella"

"Hablaste con ella? Te pregunto por mí?" inquirí, de repente ilusionada con la idea de descubrir que no todo había quedado tan mal entre las dos como yo pensaba.

"No," rió a carcajadas. "Vos mejor que nadie sabés lo políticamente correcta que es Dree, nunca te insultaría delante mío," rodó los ojos dramáticamente. "Dale, dónde estabas?"

"Me fui con Karlie, okay? Estaba con ella... al menos lo estuve hasta que decidiste llamarme" musité llenándome la boca con una cucharada de leche y cereal para ganar tiempo.

"Wow, realmente es importante si aún te esforzás por seguir evadiendo el tema" me miró sorprendida.

"Yo no estoy evadiendo nada, sos vos la que evade ir a cocinarme algo!"

"Te pensas que no te conozco, Quinn?. Si anoche hubieses estado con alguien, difícilmente hubieses venido con ese humor de mierda, los ojos colorados, y te levantarías ahora con el mismo humor de mierda" apuntó, y por primera vez en mucho tiempo deteste lo bien que me conocía. "Sé dónde estuviste, de hecho se dónde has tenido la cabeza desde que cortaste con Dree. Sólo quería escucharlo de vos..." agregó con más dulzura.

"Si lo sabés, para que me preguntas?" solté, y la vi debatiéndose entre contestarme o no. La respuesta quedo implícita cuando la observé ponerse de pie en silencio, para comenzar a prepararme el resto del desayuno que había pedido.

En total mutismo se movió por la cocina por no más de diez minutos, antes de volver a la misma posición, posando un plato frente a mí, y contemplándome con una mirada digna de quien observa a un animal a punto de ser sacrificado. "Te lo pregunto porque sos mi mejor amiga y me preocupo por vos," resopló tomando un sorbo de jugo. "Dios, Quinn!. Vivimos juntas!, no es como si pudieses esconder las cosas conmigo. O sea, de verdad vamos a pretender que no tenes puesto el buzo de NYADA que Rachel dejo en nuestro departamento hace años?"

"Fue lo primero que encontré, y es calentito. Que tiene que ver eso?" me excusé rápidamente.

"Es lo primero que encontraste porque lo venís usando desde hace cuatro meses!" rió en mi cara, provocando un rubor intenso en mis mejillas. "Estuviste con Rachel?," preguntó luego de modo directo.

"No, estás loca? Lo único que pasó, fue lo de esa noche en que ella me besó y eso ya lo sabés. Jamás le fui infiel a Dree!" respondí de inmediato. Y era verdad, mi relación con ella había sido tan honesta que incluso le había contado acerca del beso de Rachel que había tenido lugar cuando no estábamos juntas. Detalle que sin saberlo fue lo que termino aniquilando nuestra relación.

"Ya lo sé idiota, hablo de si anoche estuviste con Rachel"

Mi mirada se cruzó con la de ella y supe que no tenía sentido seguir mintiendo. "Algo así," confesé llevando a mi boca un trocito de waffle.

"Dale, idiota. No tenemos todo el día para estar con eso, deja de dar vueltas" forzó, oscilando su mirada hacia el reloj, mismo que lo hice yo y me sorprendí al ver que había dormido toda la mañana. E incluso más, ya que eran las 3 PM.

"En pocas palabras? Le estuve mandando mensajes porque quería verla, y no me respondió ninguno. Y terminé en su departamento, aunque nunca bajó a abrirme. Sólo respondió todos mis avances con un llamado en el cual, básicamente, me mandó a dormir"

"Pará, me estas jodiendo?" preguntó inclinándose sobre la isla de la cocina. "De verdad me decis que fuiste hasta su casa después de que no te respondiera?"

"Si"

"Y de verdad te mando a dormir?"

"Sí." Y lo que en mi mente parecía vergonzoso y ridículo, en sus oídos resultaba hilarante, y prueba de eso fue la estrepitosa risa que soltó en ese momento. "No es gracioso," mascullé volviendo a llenar mi boca con comida.

"Perdón," ofreció intentando controlar su risa. "Pero no entiendo. O sea, estas enamorada de ella o...?"

"No," negué de inmediato. "No sé, en realidad. No me lo puedo explicar ni a mí misma, pero si lo intento... lo mejor a lo que arribo es a que desde que me besó, no puedo pasar un día sin pensar en ella y en ese beso. Incluso en la confesión que me había hecho años atrás"

"Era de ella de quien estaba tan celosa, Dree?"

"Si" asentí incomoda. "Nunca le oculte nada, sabía que Rachel estaba enamorada de mí, y después supo lo del beso. Creo que lo que cambio fue que yo deje de demostrarle que no tenía interés en nadie más, de ahí vinieron los celos"

"Pero ustedes empezaron a pelear por celos antes de ese beso, Q"

Y la observación de Stacy era tan exacta que me dejo sin un argumento válido para contrarrestarla. "Nunca le fui infiel, y nunca quise lastimarla," insistí con voz temblorosa. "Vos sabés que daba todo por ella, pero... no sé, en algún punto empezamos a distanciarnos, o yo lo hice. Trate de arreglarlo cuando volvimos, pero no sé, algo ya no estaba ahí y bueno, por eso duramos solo unos meses" me encogí de hombros.

"Así que ahora querés a Rachel?"

"Lo estás simplificando tanto, que parece que me aburrí de Dree y ahora quiero divertirme con Rachel... no es así"

"Y cómo es?"

"No lo sé, okay? No lo sé!" protesté inspirando hondo. "Con Dree no funcionó por algo nuestro, faltaba algo, y con Rachel... no sé exactamente qué es lo que me pasa. Sólo sé que me muero por averiguarlo" suspiré agotada mentalmente, porque sin lugar a dudas una charla de ese nivel de seriedad no era la mejor forma de empezar a dejar atrás una resaca.

"Y que te detiene a averiguarlo como una persona normal? Invitala a tomar un café, al cine... no sé, cualquier cosa es mejor que llamarla a la medianoche como si lo único que buscaras fuese sexo"

"Tengo miedo, okay? No es tan fácil... no es alguien más, es Rachel"

"Es Rachel" remarcó, rodando los ojos, mofándose de mí. "Miedo a que?"

"A mi pasado?. A lastimarla?. Ella me dijo lo que sentía por mí, y ahora siento que es mi deber protegerla."

"Protegerla de qué? De vos?"

"Algo así... tengo miedo de que pase lo mismo que con Dree. Qué hago si todo lo que siento es simplemente la adrenalina de saber que la puedo tener y una vez que la tengo me aburro y me doy cuenta de que no es lo que quiero?..."

"Quinn," habló con dulzura. "Estas racionalizando demasiado todo... y desde mi punto de vista, y por lo que te conozco, el hecho de que le dediques tanto tiempo a todo esto en tu cabeza, es un claro indicador de que no es un simple juego."

"Creo que sé que no lo es, pero no puedo estar segura hasta no verme en esa situación... y además está la posibilidad de hacer el ridículo y eso no es algo que quiera experimentar"

"Por lo del ridículo no te tendrías que preocupar, creo que eso ya lo conseguiste anoche y mira... Aun seguís viva!" me guiño el ojo haciéndome sonreír al pensar en mi patética actitud. "Entiendo que tu relación con ella es especial, pero tenes que darte cuenta que todo lo que estás buscando son excusas para huir de lo que sentís, no para preservarlo" habló estirándose para apoyar su mano sobre la mía. "Es por todo esto que después de Dree no quisiste darle una oportunidad a nadie?"

"No, el sólo hecho de haber salido con ella por dos años y cortar, hizo que no quiera estar con nadie en serio," afirmé con sinceridad. "Pero, metafóricamente hablando? Si, que se yo... siento que mi corazón es como un hotel de una sola suite. Durante mucho tiempo la ocupó Dree, pero ahora que esta vaciá no quiero que nadie ingresé... está reservada para Rachel, si es que ella la quiere, claro está," reflexioné, robando la imagen de una canción que había estado resonando en mi cabeza durate días y que se adecuaba a la perfección a lo que sentía.

"La misma Rachel que anoche fuiste a buscar y te mando a dormir" rió retirando su mano y echándose para atrás en la banqueta, descomprimiendo la atmosfera en que nos habíamos sumido.

"Básicamente," mascullé con mi ego herido.

"La misma Rachel que-"

"Está llamándome ahora" suspiré alzando mi celular y mostrándoselo.

"Con número privado?" inquirió intrigada. "Cómo sabés que es ella?"

"Porque no es la primera vez que le mando mensajes durante la noche, y al día siguiente me llama para hablar"

"No la pensas atender?"

"No" exclamé horrorizada. "Que le voy a decir? Perdón por ser tan patética y arrastrarme hasta vos a las 5 de la mañana?" comenté dejando el celular, y poniéndome de pie para dejar el plato y la taza en el lavavajillas.

"Bueno, no es como si la pudieses esquivar por mucho tiempo más," sonrió confusa, girándose en su banqueta para seguirme con la mirada. "En un par de horas la vas a ver si o si" señaló, y como si de un balde de agua fría se tratara, de inmediato recordé la fiesta de cumpleaños de Santana a la cual íbamos a asistir esa noche.

Mierda.