-Él-
- ¡Jolie! - Jeremy se tumbó junto al perro y dejó que le lamiera la cara. Al oír cerrarse la portezuela de un coche, apartó el hocico del animal y se incorporó. Era Shin Woo.
- ¡Hyung! ¿Ha ido bien la entrevista? - Shin Woo frunció levemente los labios y se encogió de hombros.
- Sí, normal, sin más. ¿Tú que tal?
Jeremy se puso de pie de un salto, sonriendo y se acercó a él.
- Bien…bueno, de hecho - mientras hablaba, movía mucho la cabeza - ahora que lo pienso, no tan bien. Estoy muy aburrido. Hagamos algo interesante. Ahora.
Shin Woo lo miró, puso el dedo meñique en la frente de Jeremy y lo empujó hacia atrás.
- Tengo cosas que hacer.
- ¡Huuuuung! - Jeremy pataleó. - Prometo hacer todo lo que me mandes, pero estoy muy aburrido…hagamos algo divertio.
- ¿Dónde están los otros? - ¿Dónde está Go Mi Nam? era lo que quería preguntar. Miró hacia la casa.
- Mi Nam llevaba toda la mañana con Tae Kyung huyng, practicando la canción. Hace un rato ha llegado el Presidente Ahn, creo que quieren grabarlo. ¿Quieres que lo vayamos a escuchar?
Shin Woo no contestó, pero hizo ademán de entrar en la casa.
- Jolie, me voy con Shin Woo hyung a ver a Go Mi Nam - cuando sonreía, Jeremy cerraba los ojos. - ¡Espérame, hyung!
Jeremy alcanzó a Shin Woo en las escaleras, fue entonces cuando vio la bolsa.
- ¿Tiritas? ¿Te has hecho daño?
Shin Woo le miró sin entender:
- ¿Qué?
- Ti-ri-tas - Jeremy señaló la bolsa de plástico que Shin Woo llevaba colgada de la muñeca.
- Ah, eso…
"¿Chica? Nada, se había ido, después de enviarle a la farmacia".
- Nada, las he comprado porque se habían acabado las del botiquín.
-ELLA-
Había sido una tonta. Marcharse corriendo cuando él no la veía. Se miró la herida. Era sólo un rasguño, pero le dolía. Estaba sentada en un banco, a la sombra de uno de los árboles del parque. La bicicleta estaba apoyada contra el tronco. Suspiró. Tampoco pensaba darle más importancia de la necesaria. Además, técnicamente el accidente había sido culpa suya. El chico no había tenido la culpa de que ella saliera sin mirar. El chico…había visto su cara en algún lugar, estaba segura,el problema es que era incapaz de recordar dónde.
Daba igual. No volvería a verlo, así es como se había tranquilizado.
Y entonces, se acordó de lo que decía su profesora de Literatura: "Si les invitan a algo, nunca lo rechacen. Conozcan gente, ¡vayan a tomar algo! Las historias son increíbles". El chico no la había invitado a nada. Bueno, sí, se había ofrecido para llevarla al hospital, para comprarle tiritas. ¿Contaba eso como una invitación de las que decía la profesora? Arrugó la nariz, pensativa. No exactamente. Aunque ella podría haberle invitado a algo. O a lo mejor él se sentía tan culpable que la hubiese invitado a algo.
- ¡Vale ya! ¡Aish! - se pellizcó en el brazo. - Déjate de tonterías y dedícate a estudiar, que es lo tuyo.
Sí, ya encontraría gente interesante por la vida. Además, nada indicaba que aquel chico hubiese podido ser interesante. Lo único que la molestaba era ser incapaz de decir por qué le era tan familiar su cara.
- ?¡Naega jeil jal naga! ¡Naega jeil jal naga! ? - la canción sonó tan fuerte que dio un respingo. La vibración el móvil le indicó que lo había guardado en el bolsillo izquierdo del pantalón. - ¿Sí? ¡Hola Na Na! ¿Cómo? ¿Qué trabajo? ¿¡QUÉ¡? Nadie me dijo que era para mañana…¡aaaaargh! No te preocupes, en breves voy para allá. Diles que me esperen, que no se pongan nerviosos. ¡Gracias! ¡Nos vemos!
Montó de un salto sobre el sillín y se alejó pedaleando de allí. Todos los pensamientos relacionados con Shin Woo terminaron ahí.
