Woah woah no puedo creerlo, nunca pensé que gustaría tanto este fic, y esta pareja XD considerando que la mayoría prefiere otras… Pero bueh, me alegro :3 y como agradecimiento hoy me vuelvo a escapar para poder subir un capítulo más. No estoy segura de que sea muy largo, ya que el tiempo no me da, pero bueno, se intentará ~.

Free! No me pertenece, sólo la historia.


No siempre vemos a nuestro alrededor, principalmente por que nos cegamos de tristeza. (M.M.L.)


Era viernes, y Haruka estaba molesto. Un poco molesto. ¿La razón? Que Gou le había estado evitando desde la mañana, y ahora que estaban de camino a la preparatoria Samezuka nada cambiaba. La chica estaba un poco más animada, pero se ponía nerviosa al lado del chico. Makoto, que solía leerle la mente a Haruka, notaba que estaba malhumorado y que tenía que ver con la chica, los dos estaban raros. Nagisa revoloteaba alrededor de la chica haciendo gracias para verla reír, cosa que funcionaba bastante bien, aliviando un poco a casi todo el equipo, anteriormente preocupado por la manager.

-Oye Haru, ¿qué te pasa? Te noto algo malhumorado- Makoto sonrió amablemente dándole a entender a su mejor amigo que podía confiar en él, nuevamente.

-Quiero llegar a la piscina. Eso es todo.

Makoto dejó el tema no muy convencido de las palabras del chico, y siguieron en silencio el resto del camino. Llegaron justos a la práctica del club, así que Haruka no tuvo ocasión de hablar con Rin. Gou mientras tanto, era asaltada cada rato por el capitán del club residente con pretextos de cualquier tipo, haciendo que el hermano mayor interrumpiese de inmediato, causando la risa de los demás integrantes. Pero no la de Haruka. Gou se mantenía sonriente en presencia de su hermano, una sonrisa de relajación. Haruka en cuanto tuvo oportunidad se acercó a Rin.

-Rin…

-Hey, Haru-el aludido sonrió con su típica sonrisa tiburón mientras se ajustaba las gafas.

-Tenemos que hablar- el chico le miró sincero, con un deje de preocupación.

-¿Sobre qué?-el chico nunca se imaginó el objeto de preocupación de su amigo.

-Sobre Kou- a Rin se le borró la sonrisa cuando escuchó el nombre de su hermana, e instintivamente miró en dirección de la chica que regañaba a Nagisa por alguna razón (mientras era admirada por el capitán de los de Samezuka). Rin de repente miró amenazante a Haruka.

-No serás otro grano en el culo como Mikoshiba, ¿eh? Mi hermana no saldrá con nadie.

-No es eso Rin- Haruka le miró con cara de póker- Creo que necesita a su hermano- Rin suspiró y se puso en posición para saltar, pensando en lo que su amigo le había dicho. ¿Gou? Parecía estar bien. ¿Le habrá pasado algo?

La práctica transcurrió sin problemas el resto del tiempo. Rin estaba algo pensativo con el tema de su hermana, por lo que Mikoshiba le avisó de que se mantuviera con los pies en la tierra. Rin se acercó a su hermana aún sin saber qué decir, la agarró del brazo cuando se iba a ir.

-Oye, Gou. Necesito hablar contigo- la chica le miró confundida, y después, miró a lo lejos encontrándose con la mirada de Haruka. Suspiró y asintió dejándose dirigir por el mayor- Pero hoy no… Mañana dile a mamá que iré a comer.

Gou fue a responderle "mamá no está en casa", pero sólo sonrió y asintió, le dio un abrazo a su hermano haciéndole sonrojar. Acarició la cabeza de su hermana, tal y como lo hacía cuando eran pequeños, y se marchó. Gou agachó la cabeza y siguió así hasta la salida, donde todos le esperaban. Miró de reojo a Haruka, quien le devolvió la mirada, e infló los cachetes, para después adelantarse dejando a Makoto algo sorprendido por la acción de la chica.

-En serio Haru, ¿qué le has hecho?

-Nada…- Haruka siguió su camino, Makoto suspiró y siguió al grupo.

Gou estaba nerviosa. No lo entendía. O no lo quería entender. ¿Por qué Haruka-senpai tenía que decirle a su hermano que algo pasaba? Todo, absolutamente todo, estaba perfecto tal y como era. Rin viviendo su sueño, y mamá… Trabajando y… Volviendo a enamorarse. Gou se despidió del grupo, y se dispuso a irse, cuando notó que alguien le seguía. Miró hacia atrás y se topó con la mirada cristalina de Haruka.

-Me has asustado otra vez, Haruka-senpai-la pelirroja se giró y prosiguió su camino algo molesta. Miró al suelo mientras subía los escalones de ese caminito que le llevaba a la zona alta del pueblo.

-No lo pretendía, otra vez-se adelantó para ponerse a la par de la chica. Haruka miraba hacia el cielo naranja mientras imitaba a la chica.

-¿Tampoco pretendías inmiscuirte en mis asuntos, senpai?-dijo la chica sarcástica, mostrando su molestia. A lo que el chico suspiró cansado. Le agarró del brazo obligándola a detenerse. Ella no se dignó a mirarle a los ojos.

-Oye Kou…

-…Qué…

-Los amigos se ayudan- un deje de cansancio salió con sus palabras.

-Lo sé, ¿a qué viene esto Haruka-senpai?-por fin, le miró. Gou intentaba permanecer con una mirada dura.

-Y tú eres mi amiga- Gou cambió su enfado por confusión.

-¿Sí…?

-Yo te he ayudado- Haruka seguía sin soltarle el brazo, un agarre firme que le decía que tenía que quedarse sí o sí.

-Pero yo no necesito ninguna ayuda-la chica frunció el ceño apretando los puños. ¿No podía dejarla en paz?

-Sí la necesitas, necesitas a tu hermano-Haruka aflojó el agarre aún sin soltarlo cuando vio que la chica se mordía el labio, conteniéndose.

-No, todo está perfecto tal y como está. Nadie tiene que preocuparse de nadie-esta vez, fue el chico quién se enfadó.

-¿Ah si? O sea que eres feliz, pero a la vez no.

-¿Qué quieres decir con eso?

-Hablas de felicidad, de todos contentos. Pero-el chico entonces elevó su tono de voz- ¿Y la tuya? ¿Y tu felicidad?

Gou iba a contestar, pero se quedó sin habla. Miró al suelo, mientras Haruka soltaba su brazo del todo. La chica dirigió sus manos a su cara, cubriéndose los ojos. No iba a llorar, no tenía ganas, pero la verdad dolía

Ella siempre había estado apoyando a todo el mundo. Mamá, siempre fuera trabajando, rehaciendo su vida, y Rin, le había dejado sola para irse a vivir su sueño en Australia. Eso era. La ausencia de su hermano, las escasas llamadas y cartas. Las inexistentes visitas. Sólo se recordaba a ella misma en casa, sola. Visitando la tumba de su padre, sola. Enferma, sola. Y cuando su ilusión se hizo realidad, se volvió a hacer pedazos. Rin volvió… Pero no le veía apenas, todos los días le mensajeaba y le llamaba. Pero no contestaba. Ella lo único que quería era verles felices a los dos, por eso se esforzó tanto con el club de natación, para que su hermano volviese a ser feliz, a ser el hermano de antes, que siempre estaba dispuesto a ayudarla, a consolarla, a enseñarle, a decirle cuanto le quería…

-¿Kou?- el chico plantado enfrente suyo comenzó a preocuparse. Se había quedado callada un buen rato. Reaccionó al escuchar su voz, y dejó caer sus brazos a ambos lados, mientras levantaba la cabeza para mirarle con tristeza.

-Haruka-senpai… ¿No ves que ya lo sé?-se mordió el labio y miró hacia el resquicio de sol que se veía- Pero… Si ellos son felices, yo también.

-Pero Rin ya es feliz, ¿por qué tu no?

-Por que… Mi madre ya tiene otra persona- suspiró mientras levantaba los brazos, como queriendo tocar el cielo, mirando al ennegrecido paisaje- Y onii-chan… No lo entenderá… Y… Se enfadará con mi madre. Le odiará por no…Serle fiel a mi padre- Bajó los brazos y miró Haruka preocupada.

-Es irremediable-Haruka pudo entenderlo- a veces… Somos demasiado egoístas, y sólo pensamos en nosotros… Aunque no es tu caso-sonrió un poco por la antítesis.

-Supongo…-por primera vez en todo el día, la chica le sonreía, aunque fuese un poquito- ¿Te quedas a cenar, Haruka-senpai?-algo más animada, y agradecida, por su confesión, la chica dio la vuelta mientras cogía su bolso del suelo y echaba a andar.

-¿Tienes caballa?-y el chico comenzó a seguirla de igual forma.

Esta vez, fue un trayecto más ameno que el del día anterior. Haruka escuchaba a su manager, mientras ésta le contaba cómo de pequeña, ella y su hermano salían a coger cangrejos para cenar de vez en cuando. El amante de la caballa escuchaba atento mientras notaba algo extraño dentro de él. Un alivio, según él, sin sentido. Volver a ver tan animada a la chica era algo relajante para él. Últimamente estaba algo agitado, notaba su corazón algo arrítmico. Normalmente no solía ser así, él nunca perdía la calma.

Miró hacia arriba. ¿Tendré problemas de corazón?

-Haruka-senpai, ¿te vas a quedar ahí? ¿O entras?-Gou le estaba esperando en la puerta.

Él simplemente negó con la cabeza y entró a la casa de los Matsuoka. Ayudó a cocinar (la caballa a su punto) mientras conversaba, más bien escuchaba a la chica. Terminó su parte y puso la mesa, esperando que la pelirroja volviese con la cena. Observó aquel salón, viendo las fotos de la familia y los trofeos. Una le llamó la atención, era la del relevo que ganaron cuando eran pequeños todos. Poco después Gou volvió al salón con la comida. Estuvieron cenando un buen rato, hasta que se hizo tarde.

-Haruka-senpai, es tarde, quizás sea mejor que vayas a casa.

-Sí, me voy…-se despidieron en la puerta y cuando Haruka estuvo un poco alejado, miró otra vez hacia la casa, donde todas las luces estaban apagadas, excepto en una habitación. Volvió la vista hacia delante y prosiguió su camino. Mañana sería otro día.

Mientras, Rin en su habitación miraba a ratos el móvil mientras su compañero dormía. Estaba algo preocupado por su hermana. Cansado, dejó el teléfono móvil a un lado de la cama mientras se acostaba del todo. Miraba hacia arriba como si la parte de abajo del colchón de Nitori fuese algo interesante. Harto de no poder conciliar el sueño, se levantó de la cama y cogió una bolsa de deporte, metiendo ropa para dos días, sus efectos personales y de higiene, cogió el móvil y unas llaves y salió de la habitación, no sin antes haberle dejado a Nitori una nota.

Caminó con rapidez hacia su casa, como si le valiese la vida en ello. Gou, Gou, Gou, Gou… Sólo pensaba en su hermana. Maldita sea, le había hecho preocupar de muy mala manera. Ella siempre había sido fuerte, siempre sonriente, no le importaba quedarse sola, siempre mandándole apoyo… Era fuerte, ¿verdad? Llegó a su casa hiperventilando de la carrera que había hecho. Metió las llaves en la cerradura y, poco a poco, sin querer hacer ruido (cosa que le salió mal, pues tiró una lámpara), se dirigió con sigilo hacia el segundo piso, donde… ¡Casi le matan!

Esquivó algo que intentó golpearle, y cuando miró hacia delante distinguió la figura de su hermana en pijama, agarrando un bate de béisbol. La chica fue a darle otra vez mientras gritaba "¡Fuera de mi casa!". Rin encendió la luz, y Gou se confundió al ver a su hermano en el suelo algo sorprendido.

-¿Onii-chan? ¿Qué haces aquí?- Gou suspiró aliviada bajando el bate, y relajándose un poco después del miedo que había pasado.

-Yo… Me apetecía venir…-Rin se levantó sobándose la cabeza por fastidio y vergüenza- La próxima vez me aseguraré de avisar- aquello hizo que su hermana comenzase a reír fuertemente sin parar, lo que molestó a Rin que, sonrojado, le agarró de los mofletes.

-Aw, aw, aw, oii-than eo uele- Gou se quejaba mientras intentaba quitar las manos de su fuerte hermano.

Los dos se separaron y sonrieron. Gou abrazó a su hermano fuertemente, como si no quisiese separarse nunca. Rin notó el mensaje del abrazo, y lo devolvió. Se quedaron así un rato, hasta que Gou escuchó un ruido de "hambre", y después miró a su hermano, quien miraba hacia otro lado. Bajaron a la cocina a por algo de comer para el hambriento. Rin miró algo sorprendido la caballa en su plato, pero sin la más remota idea comió la deliciosa comida.

-¿Mañana vendrá mamá?-preguntó Rin con la boca llena de las sobras de la cena.

-No-soltó Gou, decidida a mostrar sus sentimientos con su hermano, todo gracias a Haruka.

-¿Trabajo?-la chica asintió-…-Rin tragó y miró hacia la televisión encendida- A partir de ahora vendré todos los fines de semana, ¿está claro?-nuevamente el orgullo hacía acto de presencia.

-¿T-todos…?-Gou sintió si pecho agitado, de felicidad, y comenzó a llorar, dejando a su hermano pasmado. Rin se sentó a su lado y apoyó su cabeza en el hombro de su hermana, quien hipó unas cuantas veces. Estuvieron un rato así, hasta que ella se calmó.

-Lo siento Gou- el chico se sintió la peor basura del mundo. Pero al ver la sonrisa de su hermana se alivió.

-Onii-chan… Mamá se ha vuelto a enamorar…- Rin se quedó helado, comenzó a sentir algo de rabia, pero fue detenido por su hermana.

-No la odies Onii-chan, entiéndela… Sufrió mucho, y trabaja duro para nosotros…

Rin meditó las palabras de su hermana, pero aún así estaba algo molesto. Apagó la tele y subió a su cuarto seguido de su hermana. Se dieron las buenas noches y se dispusieron a dormir. Pero otra vez, Rin no pudo. Sintió que algo se metía en su cama, creyendo que estaba dormido, y se abrazaba a él. Sonrió. Se lo debía a Gou, no debía enfadarse.

Pasaron una noche tranquila, Gou descansó tanto que no se levantó hasta las 11 de la mañana. Rin había salido a correr más temprano, y ya tenía el desayuno preparado. Gou comió tranquilamente mientras miraba la televisión y se carcajeaba. Rin bajó del segundo piso con su bolsa preparada para ir a nadar con los chicos, Gou al verle corrió hacia arriba para prepararse corriendo e ir tras su hermano. Los dos llegaron a la piscina de Iwatobi, más bien Rin llegó corriendo y Gou casi muerta detrás. Sólo estaban Makoto y Nagisa en la piscina.

Pasaron un buen rato nadando mientras Gou hacía deberes en la tumbona de la señorita Amakata. Poco después Rei llegó seguido de Haruka quien traía el pelo mojado. Seguramente de haber pasado la noche entera en la bañera. Gou miró al último, y sonrió ampliamente, haciendo que el otro formase una pequeña sonrisa de respuesta. Nada pasó desapercibido para Makoto, otra vez. Rin ni se dio cuenta por estar nadando. Después de un par de horas, fueron a casa de Haruka para comer. Rei, Gou y Haru cocinaron (algo con caballa). Cuando Rei fue a poner la mesa, Gou tuvo la oportunidad de hablar a solas con su senpai.

-Haruka-senpai-la chica revolvía el arroz sin mirarle.

-¿Si…?-Haruka cocinaba el último trozo de caballa.

-Gracias-y dicho esto, la chica se fue con la cacerola en las manos para ponerla en la mesa, dejando, sin saberlo, a un levemente agitado Haruka.

Fue un buen comienzo, con mutua confianza.


Uuuuf bueno, este capítulo ha sido muy difícil para mí de escribir, las emociones… No quería hacerlo muy lento, pero tampoco muy rápido como bien me recomendó mi querida sensei Kyosha n.n no quiero hacer todo el fic drama tampoco, ha sido como el empujón en la relación de este par, ¿me entendéis? De algún sitio ha de surgir. Bueno, espero vuestras conclusiones e idea, y críticas constructivas. Os agradezco mucho que leáis mi humilde historia, no soy experta pero lo intento. Que tengáis un buen día

Ishinomori Ayame